21 febrero, 2013

Rette mich /capítulo 9






CAPITULO 9 


El timbre sonó mientras secaba mi pelo con la toalla, preferí no darle mucha vuelta al asunto de Bill, no quería recordar que andaba con Kattie…porque eso me ponía de muy mal humor y me provocaba esas feas sensaciones en todo el cuerpo. ¿Siempre seria igual? recordé que había invitado a Dylan a mi casa cuando me llamo por teléfono antes de tomarme una ducha. Oh…Dylan era el que estaba en la puerta, el timbre sonó nuevamente haciendo que lanzara la toalla en mi cama y bajara rápidamente a la puerta.   
¡Llegas…! —no pude agregar nada mas, la respiración se me corto y mis ojos se abrieron como plato… no era Dylan quien estaba al otro lado…  
Oh dios, Bill. 
¿Bill…? dije impresionada al verlo en la puerta de mi casa. Mil emociones pasaron por mi cuerpo. Odio, rencor, rabia, cariño, ternura, amistad, felicidad…era mi amigo… pero a la vez no, estaba de novio hace unos días. Al igual que yo, pensé que jamás me vería afectada con su novia, porque sabia que algún día llegaría…pero no sabia que podía ser Kattie y tampoco pensé que me darían tantos… celos. El corazón me comenzó a andar rápido mientras no podía despegar la vista de sus ojos color miel. Él no se movió ni un centímetro.  
¡Annedijo otra voz, mire como de atrás de Bill salía Tom con una sonrisa ¿cómo estas?  
¿Tom? Ehm…Bien… —hablé atónita ¿qué hacen acá?   
—Te venimos a ver, ¿verdad, Bill? Tom le pego un codazo con el cual Bill lo miro de reojo molesto.  
Si dijo simplemente y yo me tense aun más por lo enojado que se mostraba. 
Pa…pasen me eche hacia atrás mientras Tom pasaba y luego Bill, quien no pude dejar de mirarlo estúpidamente. Agite la cabeza para quitármelo de los pensamientos… ¿Qué se suponía que hacia acá si estaba enojado? ¿Nos arreglaríamos? No, no podía ser…hubiera venido solo, conociéndolo. Fruncí mi ceño al recordar la noche en que había ido al estadio, cuando había visto como se besaban Bill y Kattie entre todo el publico. Claramente tampoco pude ver el juego, por que mis estúpidos ojos estaban pegados en sus besos y caricias, haciendo que lo único que quisiera fuera correr de allí, para no ver como se transmitían amor mutuamente. Camine hasta el sillón, donde Bill se había sentado y Tom seguía de pie, se miraban, y sentí esa conexión de los dos, algo hablaban que no me quería contar.  
¿Tienes algo para comer? —me preguntó Tom —tengo un hambre de matar…  
Si quieres te traigo...  
¡Gracias! me corto Tom para irse a la cocina. Lo mire con los ojos abiertos mientras Bill también lo miraba impresionado, ahora estaba sola con él. El miedo me recorrió por tenerlo aquí, pero no de todo. Ya no era mi amigo…ya no era el Bill que conocía, que se suponía que me gustaba.  
Me senté en el sillón rígida, sin moverme. Bill miraba el piso mientras movía sus dedos.  
Tome aire y lo deje escapar, tratando de controlar mi corazón. Ninguno dijo nada, ni Tom quien permanecía en la cocina apareció…  
¿Por qué? pregunte rompiendo el silencio, Bill se volvió a mí con rapidez y pareció por minutos que no respiraba, hasta que me lo mire, y me tense aun más que antes. 
¿Qué? —estaba confundido confundido.  
¿Por qué no…no me dijiste que te gustaba KattieBill miro el piso por unos segundos y me volvió a mirar a mí nuevamente.  
No lo sé… respondió.  
Me habías dicho que no te gustaba agregue confundida.  
Solo pasó y ya… me corto molesto y baje mi rostro para no mirarlo.  
¿La…la quieres? me costo preguntarlo, pero necesitaba saberlo para vivir… para saber lo que pasaba, para saber lo que Bill en realidad sentía. Supe al instante que no debí habérselo preguntado, por que de seguro la respuesta me mataría por dentro. 
Si contesto luego de unos segundos y sentí como mi corazón comenzaba a sangrar lentamente, sabia que no debía preguntarlo —se supone que si estas con alguien…lo amas ¿no? agrego.  
Si…eso creo respondí sumida en los ojos de Bill. Me di vuelta para apoyar mi espalda contra el respaldo del sillón y mirar mis zapatos Bill…  
Annie… dijimos al mismo tiempo para luego mirarnos y sonreírnos…si, el era el Bill que era… ¿Amigo o algo mas? sentí las mariposas caminar por mi cuerpo lentamente —la verdad es que yo no… el timbre sonó interrumpiendo a Bill, frunció el ceño mientras se volvía para mirar la puerta. Me levante segundos después para ir a abrirla.  
¡Corazón! grito Dylan mientras pasaba y me daba vueltas en el aire para luego besarme en los labios dejándome sin oxigeno. Sonreí cuando se separo de mí y me miro con cariño.  
Hola, Dylan… fue todo lo que dije, para que luego se separa de mí y mirara por encima de mi hombro con asco…Oh no, Bill. Me voltee a ver como Bill se levantaba lentamente para mirar a Dylan, de sus ojos emanaban el odio y la rabia. Estaba entre los dos… ¿Podía ser peor? 
¿Qué hace "esa" acá? —preguntó con una media sonrisa mientras yo lo miraba con una mueca, sabia que el se había equivocado a propósito.  
Cuidado con lo que dices. 
¿O que? ¿Quieres mas feo tu rostro de lo que es? la voz salió de detrás de Bill donde se dejo ver Tom, quien estaba sonriendo pero a la vez molesto y lleno de rabia…  
Se odiaban mutuamente y no podía ser nada.  
¿Dylan o Bill?   
Mi corazón comenzó andar rápido, mientras no sabía que hacer ni moverme a ningún lado. Bill me dedico una mirada llena de emociones que no pude interpretar al mismo momento, pero sabia que no estaba…bueno, ahora si estaba enojado. Dylan tomo mi mano y le junto a su cuerpo con fuerza, abrasándome. 
Es mía murmuró —no se alejará de mi jamás…   
Me asusté. Me tensé por completo. Dylan era una persona un tanto... posesiva. Aunque a veces se pasaba, y esta era una de esas veces. No me agradaba para nada cuando comenzaba con esto. Resoplé e intenté alejarme de él, pero me retuvo con fuerza junto a su cuerpo.  
Miré a Bill. Tenía el odio muy marcado en su rostro… prácticamente, asesinaba a Dylan con la mirada. Luego miré a Tom, detrás de Bill. Se venía acercando a nosotros… o más bien, a su hermano. Me sentí confundida. Realmente esto no debía estar pasando. No en mi casa, no aquí, no conmigo.   
Pero luego, algo me dejó completamente atontada: La mirada de Bill. Era una mirada indiferente. La expresión de su rostro había cambiado radicalmente… Incluso, sonreía.. ¿o eran alucinaciones mías?  
Podía sentir la respiración de Dylan muy cerca de mi oído. Eso me tenía algo atontada. Dios, quería que se fuera de una vez y me dejara en paz. Quería arreglar las cosas con Bill, no echarlo a perder todo aun más.   
Nadie te lo cuestiona —dijo Bill. O era un buen actor, o realmente no le importaba lo que Dylan estuviera haciendo o diciendo. Si esto hubiese ocurrido antes, digo, antes del viernes… Bill se habría vuelto loco y prácticamente habría saltado sobre Dylan para defenderme. Él no soportaba que Dylan me tratase como “algo de su propiedad”. Aunque ahora, ahora… quizás no le importaba en absoluto. Era mejor pensar que era sólo teatro… Porque estaba enojado conmigo y nada más. Miré a Tom. Estaba tranquilo, como siempre… él casi nunca entraba en pánico, casi nunca se desesperaba… jamás perdía la paciencia. Y eso era algo admirable.  
Eres un puto asco, Kaulitz —espetó Dylan. Yo tan siquiera pude moverme un par de centímetros. Estaba insultando a Bill… pero yo no podía hacer nada porque… porque realmente, no me atrevía.   
Cobarde.   
Deja a Anne en paz y vete de aquí —Tom se acercó unos pasos. Sabía que él no iba a pelear. Él no era de ese tipo de personas… pero, si llegaba el casi imposible caso de que se armara una pelea, como el viernes, los Kaulitz se abalanzarían contra mi novio.   
Tú no me dices que hacer. Corazón, dile a tus amigos que se vayan…   
Ah… ¿Ah? bBalbuceé sin haber asimilado aún las palabras de Dylan.  
No te preocupes, ya nos íbamos.   
La reacción de Bill me sorprendió aún más. Me miró con indiferencia, como si no pasara nada importante… nada importante para él claro… y luego comenzó a caminar hacia la puerta. Se iba a ir. Enojado conmigo. Pero no pude reaccionar. Con Dylan las cosas eran… Extrañas. Incluso sentí un poco de repulsión hacia él, por haber hecho que mi mejor amigo se fuera de mi casa. Él no era quien para echar a la gente… aunque, había sido Bill el que se quiso ir.  
Escuché como abría la puerta de entrada. Seguro ya se había ido.  
Dolió. Siempre dolía. Miré a Tom. No hizo nada, ni siquiera cambió su expresión… Simplemente se limitó a caminar hacia la salida. Que problema. La puerta se cerró de un portazo, haciéndome pegar un salto… Entonces Dylan soltó su amarre en torno a mi. Y yo me aparté unos pasos.  
Así es mejor —sonrió, para luego lanzarse sobre el sillón suspirando esos amiguitos tuyos ya me cansaron, corazón ¿No crees que sería mejor si te buscaras unos buenos amigos? —me acerqué al sillón y me senté a su lado, a unos centímetros de distancia. Me sentía extraña estando con el después de haber escuchado lo que había dicho. 
Tom y Bill son buenos amigos…   
No lo creo rio sería mejor que te alejaras de ellos —los gemelos siempre me decían lo mismo, pero de Dylan. Me habían dicho que él me traería malas consecuencias, que no era la persona que decía ser. Que tenía un secreto o algo así. Pero yo siempre me lo había tomado a la ligera… Y seguía con Dylan. Entonces… ¿Por qué no hacer lo mismo con los Kaulitz? Dylan me podía decir cualquier cosa de ellos y ya está. Todo se quedaba en unas palabras porque yo no me pensaba separar de ellos, no iba a echar a perder años de amistad por una estúpida rivalidad. Creo, que con Bill ya se había echado todo a perder… pero como dicen, todo tiene remedio, excepto la muerte. 
No me voy a alejar de ellos sólo por que no te agraden, Dylan. Son mis amigos, no tuyos.  
Pero corazón…  
Los echaste de mi casa —fruncí el ceño.  
A ver, a ver… La chica es la que se quiso ir, yo no la eché. Además, yo era quien iba a venir a verte, no ellos se encogió de hombros.  
No es chica, Dylan. Es un chico, es mi amigo y se llama Bill.   
Pero eso a nadie le importa, corazón… —resoplé  
Si vas a estar así, es mejor que te vayas —lo miré enojada.   
Pero, Anne... —se quejó. Yo negué con la cabeza un par de veces.  
Hoy estás insoportable.  
Tu eres la que esta insoportable.   
Pff ¿Qué fumaste esta vez, Dylan? Vete de mi casa —me levanté del sillón y apunté hacia la puerta. Dylan igualmente se levantó. Pero no estaba enojado… Mas bien, sonreía. Estúpido.  
¿Sabes? Te ves hermosa cuando te enojas —no cambié mi expresión y dejé caer el brazo a un lado de mi cuerpo Anne… —se acercó a mi hasta casi juntar nuestros cuerpo y se agachó un poco para chocar nuestras frentes —sabes que te quiero, corazón… suspiré.   
Si me quieres, deberías respetarme a mi y a mis amigos…  
Anne, corazón... sabes que no me llevo bien con ellos.   
Pero no los insultes… ¿Ves que eres tú quien busca las peleas?   
Vale, vale… lo siento —me sonrió de medio lado ¿Cómo resistirme a esa sonrisa? ¿Cómo resistirme a esa persona tan perfecta? ¿Cómo resistirme a él? Era imposible, claramente imposible. Le devolví la sonrisa y me acerqué a él para luego juntar nuestros labios. Me encantaba. Se sentía tan bien… Realmente lo amaba. Sus labios sobre los míos presionándolos suavemente… eran tibios y suaves. Me tenía completamente enamorada. En estos momentos tan siquiera Bill existía. Bill. Decidí no pensar en él y continuar con ese beso. Dylan llevó sus manos a mi cintura y me atrajo hacia el pegando nuestro cuerpos. Yo llevé mis manos a su nuca y enredé mis dedos en su cabello rubio y perfecto.   
¿Sabes? —me dijo Dylan muy cerca de mi rostro eres lo más hermoso que hay en mi vida…  
Sentí una puntada en el pecho y luché para que en mi rostro no se formara una mueca… Me sentía de cierto modo culpable. Había estado evitándolo desde el viernes por lo de Bill. Creyendo que me gustaba Bill en vez de mi perfecto novio. Porque podría haber jurado a ciegas que él me amaba total y completamente. Sólo a mi. En cambio yo… Tenía un revoltijo de pensamientos metidos en la cabeza. Y gran parte de esos pensamientos eran ocupados por mi mejor amigo. Con el cual debía arreglar las cosas y… Dios. Todo era un lío. ¿Por qué no todo era como antes? Era todo más fácil y bonito. Era solo felicidad y felicidad… Sin problemas, sin nada que nos separara. Porque definitivamente, lo que estaba pasando, no separaba. Si tan sólo no hubiese ido el viernes a la casa de los gemelos… Seguro todo sería mucho mejor. Pero ya no había vuelta atrás.   
Te amo —dije en un suspiro, distorsionando un poco las palabras. Me costó decirlo, lo admito… Pero lo dije. Sonreí y él me volvió a besar.   
Sentí una presión en una de mis piernas… me asusté, pegué un salto y me separé de mi novio, quien me miro impresionado.Unos ladridos chillones y estridentes resonaron en la habitación… Y seguidamente estallé en risas. Dylan me acompañó. Chufles, como siempre el perro bobo intentando llamar la atención. Y siempre lo conseguía. Nada era imposible para esa bola de pelo blanco regordeta.  
Es todo un amor —habló Dylan con voz aguda mientras se agachaba a acariciar a Chufles. Pero como el perro era el más hiperactivo del mundo, ni siquiera tuvo oportunidad de tocarlo. Chufles avanzo un par de metros corriendo, y desde el otro lado de la sala comenzó a ladrar. Dylan se echó a reír de nuevo. Me gustaba ver a Dylan amable. Casi nunca lo estaba. Quizás hoy había tenido un buen día.  
Le cogí la mano, lo gire hacia mi y lo volví a besar.  
Oh… se me había olvidado —dijo separándose un poco de mi, con una perfecta sonrisa traviesa en el rostro. Metió la mano en su bolsillo y me tendió dos papeles. Me acerqué para mirarlas, no comprendía —habrá un encuentro de bandas… en dos horas miró su reloj —y como a ti te gusta eso de la música, me preguntaba si querrías ir —le sonreí ampliamente —tus… amigos van a tocar, según dijeron.   
wow estaba impresionada. No había hablado mal de mis amigos. Y vayinvitación que me estaba haciendo… me encantó. Aun que me pareció un poco raro que los gemelos no me hubiesen dich… esperen. Si me lo habían dicho… Me lo habían dicho la semana pasada. Lo había olvidado. Dios, estúpida total. Oh… pero también habían dicho que no lo harían porque había clases… aunque ahora que lo pienso, estaban suspendidos ¿Y Gustav y Georg? A lo mejor ellos habían faltado o que se yo. Para ellos era muy importante la banda.   
¿…Y?  
¿Y qué? 
¿Vienes conmigo? me preguntó volviendo a guardar las entradas en su bolsillo.  
¡Claro que si! lo abracé.   
¿Te vas a preparar o algo así para salir? Es mejor que ya vayamos yendo, para coger puesto —me separé de él. Nada más me faltaba una chaqueta.   
Voy por una chaqueta y regreso. Me dirigí hacia las escaleras casi corriendo y subí los escalones de dos en dos para andar mas rápido.   
Una vez en mi habitación, me acomodé un poco el cabello, busqué una chaqueta en el armario y me la puse.   
Hoy apoyaría a mis amigos. Me parecía extraño ver a Dylan tan “bueno” después de una “pelea” con los Kaulitz… Pero no le tomé importancia. Dylan cambiaba de estado de ánimo muy rápido, eso yo ya lo tenía claro desde hace tiempo. 
Salí de la habitación tras mirarme al espejo desde todos los ángulos posibles. Haría esperar a Dylan… No tenia idea de cómo había llegado a hacer eso, de mirarme una y otra vez al espejo como esas chicas superficiales… me pareció extraño, yo no era así. Pero no le tomé importancia. Lo había hecho sin darme cuenta.  
Bajé las escaleras rápidamente mientras terminaba de acomodarme un poco el flequillo.   
Ya estoy —le dije a Dylan.   
Que linda.   
Estoy así desde antes, tonto me sonrió. Y luego le cogí la mano.   
¿Ya nos vamos? 
Claro…   
Comenzamos a caminar hacia la puerta. La verdad es que su actitud me ponía nerviosa. Él jamás me había dicho un “te ves linda” ni nada de eso. A lo mejor, este era el verdadero Dylan. Y siendo sincera… Me gustaba más este. Era perfecto.   
Acabé por cerrar la puerta de casa con llave y me la guardé en el bolsillo trasero del pantalón.   
¿Vamos a caminar? —le pregunté. Dylan negó con la cabeza.  
Un amigo vendrá por nosotros en coche… lo acabo de llamar.  
Ah… —no me gustaban sus amigos. Nos me gustaban sus bromas, sus palabras, ni sus miradas. Estaba segura de que ellos tenían malas intenciones. No eran personas de fiar. O quizás sólo eran cosas mías. De igual modo, no confiaba en ellos. Seguimos caminando en silencio, mirándonos y sonriéndonos como estúpidos hasta que llegamos a la esquina de la casa de los Kaulitz. Entonces desvié la mirada hacia allí. A lo mejor veía a alguno de los chicos… Pero no había nadie. O estaban dentro o ya se habían marchado a eso de las bandas.  
Tus amigos no me agradan…  
…Dylan —me queje —no vas a empezar de nuevo.   
Yo solo decía… —lo corté.  
Hoy estas extraño, ¿sabes? —me miró algo sorprendido.  
No lo creo, corazón me sonrió.   
De verdad, Dylan. Estás extraño…  
Tonterías fui a seguir hablando, pero Dylan lo hizo primero oh, mira… allí viene Matt  
¿Mattle pregunté haciendo una mueca. Matt era el estúpido que siempre traía cara de drogado, el que se pasaba largos e incómodos minutos mirándome… siempre, él que intentaba hablar conmigo todo el tiempo. Me daba un poco de miedo. Esta salida iba a ser… extraña.   
El coche de detuvo frente a nosotros. Me pregunté si Matt ya habría cumplido los dieciocho… había repetido curso y se veía bastante mayor. Lo bastante mayor como para asustarme un poco.   
Dylan abrió la puerta trasera y me indicó que entrara… Y lo hice. Imaginé que el se vendría atrás conmigo, pero en vez de eso, él abrió la puerta del copiloto y se subió, saludando a Matt con un choque de puños.   
Hola me saludó Matt, mirándome a través del espejo retrovisor.   
Hola. 
Me moví hasta quedar detrás del asiento de Dylan, para que Matt no pudiera verme y luego mire hacia la ventana. El coche comenzó a anda… Y luego de cinco minutos, se detuvo frente a una casa. Tras un toque de bocina, la puerta de esa casa se abrió y de allí salió un chico. Lo había visto unas cuantas veces con Dylan… Pero no lo conocía. Mas que nada porque parecía ser de esos que son muy callados y reservados. El chico cruzó la calle y abrió la puerta del coche, subiéndose a mi lado. Él no me saludó, por lo que yo tampoco lo hice… No me molestaba su presencia. Y luego, minutos después… tras dar una vuelta que casi me deja pegada la cara en la ventana, Matt volvió a detener el coche.De una de las casas más grandes y bonitas que habían en ese barrio, salió una chica. Era rubia fosforescente. Llevaba lentes de sol y ropa ajustada. Debo mencionar también, que quedé impresionada. Jamás había visto a una chica tan delgada en mi vida. De seguro ella tenía problemas alimenticios… Una persona normal no era así de flacucha. Parecía un tallarín. Se subió al lado del chico desconocido y dio un saludo general con una voz estridente y aguda, que me desagradó por completo. Aún así, la saludé y la chica me sonrió. Al menos se veía simpática…   
Y yo que había creído que sólo íbamos nosotros dos… digo, Dylan y yo. Entonces, cuando comencé a pensar que iba a ser una salida horrible, Matt volvió a detener el coche varios metros después. En una casa de la misma calle de la chica. Esta vez había alguien de pie, al lado de un árbol. Él chico tenía buena pinta. O al menos eso me pareció. Hasta que abrió la puerta de mi lado para subir en el coche. Me vi obligada a moverme un poco y a apretarme junto a los otros dos desconocidos. Realmente, no podría haber estado más incómoda. Él chico saludo en general y luego cerró la puerta. Sentía su mirada clavada en mi, pero yo no quise mirarlo…  
Y cuando creí que no podría ser peor… Matt volvió a detener el coche. Fruncí el ceño enojada y miré quien había sido esta vez… Una chica con pinta de ser de esas que se la pasan riendo todo el puto día, una chica tipo Sam.   
A estas alturas ya estaba más que mosqueada y lo único que quería era salir de ese maldito coche. Me sentía apretada… y cohibida. Me sentía inferior al resto… esto si que no podía ser peor.  
¡Abre la ventana! —la chica tallarín de la voz chillona pegó un grito, haciendo que todos pegaran un salto ¡soy claustrofóbica! ¿o es que no lo saben? —puse los ojos en blanco, mientras todos comenzaban a reír y abrían las ventanas. Por todo el resto del viaje, lo único que hice fue intentar no estar pendiente de sus conversaciones. Aunque descubrí algunas cosas: El chico que se había subido primero que, el que parecía ser muy tímido, en realidad no lo era y se llamaba Danie. Si, como a una chica. La chica delgadísima trabajaba de modelo y estudiaba en casa. Por eso es que jamás la había visto… Y se llamaba Chels. O al menos así era como la llamaban todos. La otra chica igual a Sam, coincidido con que también se llamaba Samantha, pero todo el mundo la llamaba Sami. Eso me dejó algo impresionada. Y del otro chico no supe el nombre, pues nadie nunca lo nombró. Pero me pareció simpático. Todos ellos, excepto Matt y Dylan, estudiaban en otro lugar, no en nuestra misma escuela. A lo mejor por eso habían podido salir. Porque Dylan y yo estábamos suspendidos.   
Cuando el chico que estaba a mi lado abrió la puerta, para bajarnos, tuve la impresión de que saldría disparado por la presión. Pero no fue así, tampoco estábamos en una serie animada… aunque parecía más una serie animada que una salida de novio y novia. No me sentía bien con ellos… Y Dylan parecía ignorarme.   
Suspiré. No quedaba de otra…Me limité a seguir al grupo. A su grupo. Mientras ellos conversaban, reían y se echaban bromas yo estaba tres pasos alejada de ellos. Y Dylan ni siquiera se daba cuenta de mi situación de incomodidad. Podría haber vuelto a casa en ese mismo momento, Dylan no se daría cuenta y yo hubiese estado mejor… Pero la cosa es que no sabía como llegar desde ese lugar a mi casa. Algo extraño, ya que toda mi vida había vivido en esa misma ciudad. Miraba hacia todos lados buscando a los gemelos. A lo mejor estaban aquí… Porque ellos venían, ¿no? A lo mejor si los encontraba, me podía ir con ellos…   
Había tanta gente en ese lugar, que ya me comenzaba a agobiar.  
Una de las chicas, la chica tallarín, Chels, comenzó a caminar más lento que el resto hasta quedar a mi altura.  
Me sonrió. Dios, que alta era…  
Hola —me saludó mientras se quitaba las gafas de sol y las enterraba en su cabello.   
Hola.  
Soy Chelsea… Pero puedes llamarme Chels, como todos. Tú eres Anne, ¿no? —esta chica si que hablaba. Sonreí.   
Si, soy Anne. Tienes un lindo nombre.   
Gracias. Lo he cambiado, antes me llamaba Britney ¿Y ves que todo el mundo se llama así en estos tiempos?, quería algo más original —r. Yo igual lo hice y miré mis pies. Al menos la chica era simpática Tu nombre suena a ser de una pequeña tierna ¿Qué edad tienes?   
Quince.   
Estamos bien, te saco un año —le sonreí ¿Y… tú estás con Dylan?  
Soy su novia.   
Hommm… —esa fue su única respuesta. No lo había dicho de mala manera, mas bien había sonado como un suspiro ¿sabes? Hoy será genial. Actuará mi novio con su banda.   
Wow. 
Ahmmm… ¿y qué hay de ti? No has habado nada sobre ti… Te ves triste —sonreí de medio lado.  
Pues… De mi nada. Y no estoy triste… Estoy aburrida mentí ¿Y de ti?  
Estoy emocionada porque mañana tendré una sesión de fotos Chels si que soltaba todo de una vez, que chica más rara… Ni que la estuviera interrogando con un revolver en la cabeza. Si seguíamos así iba a acabar por contarme toda su vida.   
Que bien —le volví a sonreír.   
Si… ¿sabes? tú podrías ser modelo de fotografía. No eres alta, pero si tienes cuerpo y estilo guiñó un ojo —te iría bien.   
No lo creo —me eché a reír.  
Y así seguimos hasta que llegó a hora en que el show comenzaba. O los conciertos, o recitales, o como fuese que se llamasen. Nos pusimos cerca del escenario. Agradecí que Chels fuera tan simpática conmigo. Así no me sentía excluida del todo. Ella me estuvo conversando todo el tiempo, mientras llegaba más gente, mientras las bandas se preparaban, mientras hablaba un hombre en el escenario. Pero luego, cuando la primera banda comenzó a tocar, fue cuando ella cerró a boca y comenzamos a mirar. Cuando ya habían pasado unas tres bandas diferentes, me aburrí. Hasta que se me ocurrió la mejor idea que podría haber tenido en toda la tarde: Enviarle un mensaje a Tom y averiguar si estaba aquí. Lo saqué de mi bolsillo y comencé a anotar.  

Tom! Estás en el encuentro de bandas del que hablaron el otro día?  

Le di a enviar…  
Ahora sólo tenía que esperar la respuesta y ya estaba.   
Unos cuantos minutos después mi móvil vibró. Lo miré. Un mensaje… y vaya, era de Tom...  

No estamos allí, Anne ¿qué pasa? 

Me volví a echar el móvil al bolsillo. Si Tom no estaba aquí no podía hacer nada con este aburrimiento. Tampoco iba a ponerme a escribir una explicación para enviársela por mensaje de texto…  
Miré a Chels. Ella estaba con la vista fija en el escenario. Estaban nombrando a una banda, la cuarta, para ser exactos.   
¡Esa, esa es! —dio un par de saltitos y me miró, apuntando hacia el escenario —mi novio es el del bajo —lo miré. Se me hacía algo familiar… pero estaba de espaldas al público, acomodándose. Aproveché para mirar a los otros chicos. Ninguno era feo… que digamos. Y había una chica en la batería. Eso me sorprendió un poco pero a la vez me recordó a algo… La chica me recordaba a algo. Hasta que vi al del bajo voltearse. Alto, piel blanca, cabello castaño, ojos negros. Oh, dios, esto se lo diría a mamá. El muy estúpido no había ido a clases… Incluso podría sobornarlo. Chris no tenía nada que hacer en este lugar.   
Y luego... dos ideas se juntaron en mi cabeza… o más bien dos pensamientos.   
Chels, Chris… Chris, Chels… El novio de Chels era el del bajo, el del bajo era mi hermano, entonces ella era… mi ¿cuñada? Pff. Ni siquiera sabía que mi hermano tenía novia, y aún menos una novia como ella. Me impresioné. Los ojos de mi hermano se pasearon por el público, seguramente buscando a su novia… hasta que se toparon con los de ella. Él sonrió. No vi la reacción de Chels, pero luego el la saludó con la mano.   
Fruncí el ceño… de alguna manera, me ponía celosa. Hasta que Chris me vio. Sus ojos se abrieron como platos, al igual que su boca. Luego desvió la vista rápidamente.   
Chels se volteó a mirarme. 
 ¿Lo conoces? —me preguntó.   
¿A Chris? 
Si, a mi novio —estaba segura de que ella estaba pensando otra cosa, después de todo, Chris y yo éramos bastante diferentes. Yo baja, él alto, yo con cabello claro, él con cabello castaño oscuro, yo con ojos verdes, él cono ojos negros… Y rasgos distintos. Alcé una ceja.  
Si… lo conozco bastante —sonreí de medio lado y volví a mirar a Chris.   
¿De donde lo conoces? Y… y… está bien que tú me caigas excelente, pero ¡No lo llames Chris! —casi gritó. Frunció el seño y me miró enojada. 
Lo conozco desde que nací. Y no me digas que no lo llame Chris, porque durante toda mi vida lo he hecho ¿es que acaso no notas el parecido entre nosotros? —bromeé. A Chels se le abrió la boca hasta el piso —es mi hermano.   
¿De... de verdad?  
Si..  
¿Entonces tu eres su pequeña hermanita? alzó una ceja. Yo reí.  
Pues sí.   
Chels, luego de que termine tu novio, nos vamos… —le dijo Matt, interviniendo en la conversación. Fui a decir otra cosa, pero la chica tallarín me cortó. Matt se dio media vuelta y se fue.   
Mierda. Anne… los baños están al lado de la puerta de salida —intentó mirar entre toda la gente, pero estaba oscuro… estaba segura de que no veía nada.   
Emm... ¿si?  
¿Me haces un favor? Somos cuñadas, hay que ayudarnos —se mordió el labio inferior.  
Vale… 
Mira, quiero que le digas a tu novio que te vas al baño.   
 Vale… —comencé a moverme hacia el otro grupo… Pero ella me detuvo.  
Hey, que no te lo he dicho todo —cogió aire y luego miró a Chris. Suspiró y volvió a mirarme. Quiero, que en vez de ir al baño, salgas de aquí. Camines una cuadra hacia la derecha, luego una calle arriba y entras en una heladería, ¿ok? de allí, no quiero que te muevas hasta que yo llegue. 
…¿Qué? 
Tú sólo has lo que te digo. En unos minutos estoy allí… volvió a morderse el labio inferior. Parecía nerviosa.  
¿Pero porqué..?  
No preguntes, tú sólo has lo que te digo me dio un pequeño empujón y comenzamos a caminar hacia donde estaban el resto de los chicos. Miré a mi hermano. Se veía extrañado… O algo así. Nos miraba a mi y a Chels  
Sentía que me estaba agobiando allí dentro. Choqué con un par de personas antes de llegar a donde estaba mi novio. Me paré frente a él y tuve que darle un toquecito con el dedo para que se diese cuenta de que estaba allí. 
¿Qué pasa corazón? —me preguntó, mientras seguía riendo con el resto de los chicos.  
Te vengo a avisar que… voy al baño. Eso Dios, que mala era diciendo mentiras. Tendría que tomas clases para mentir… nunca podía hacerlo. Dylan asintió con la cabeza.  
Vuelve enseguida —me dijo —si quieres que Sami te acompañe…  
No, no. Ya vuelvo —lo corté.   
Le eché una última mirada a Chels. Ella se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja, mientras se pasaba la lengua por los labios. Luego, volteó a ver a mi hermano…  
Entonces comencé a andar rápido.  
Me choqué con casi todo el mundo. Algunos chicos me decían cosas ofensivas… y yo, me disculpaba.   
Tenía que confiar en Chels. O más bien, Chels tenía que confiar en mi. Pues yo le haría ese favor que ella me estaba pidiendo. Aunque no supiese el porqué. Ni siquiera sabía porqué tenía que hacer eso. Y lo que tenía que hacer no era algo muy lógico, que digamos. Pero lo haría igualmente. Chels era la novia de mi hermano…  
Aún así, me parecía extraño. 
Atravesé la puerta y salí fuera. El viento helado me dio en toda la cara y sentí como se me heló el cuerpo. Volví a mirar hacia adentro. Podía ver sólo las luces del escenario, el resto era sólo oscuridad. Luego, me dispuse a hacer lo que la chica tallarín me había indicado.  
Primero, tenía que ir una calle hacia la… izquierda… no, era derecha. Si, derecha… Y si no era la derecha, pues luego probaba hacia la izquierda.Comencé a caminar a paso rápido. Metí las manos dentro de mi bolsillo, allí estarían mas calientes… Hacía bastante frío. Tras llegar a la esquina, doblé hacia arriba. Ella había dicho calle arriba ¿O no? Si, era calle arriba, estaba segura.  
Luego de caminar unos cuantos pasos más, pude distinguir esa heladería que ella me había indicado.  
Por suerte traía un poco de dinero, así podría comprarme algo y no quedarme como una estúpida sin hacer nada.  
Empujé la puerta de cristal transparente y entré. Dentro del local el aire estaba tibio… Y sonaba una canción de fondo bastante moderna. No de mi estilo, pero la había escuchado un par de veces.   
Quité mis manos de dentro de los bolsillos y me fui a sentar a una de las mesas, del lado contrario a la ventana. Supuse que alguien iría a atenderme. Luego me pediría una copa, de las mas grandes, mis favoritas.   
Una chica llegó segundos después a peguntarme que es lo que quería. Y luego de leer el catálogo, o como fuese que se llamara, pedí la orden. Apoyé ambos codos en la mesa y mi cabeza sobre mis manos. Tenía que preguntarle a Chels sobre esto. No me molestaba estar aquí, pero me daba curiosidad saber porqué hacía esto. Seguro tenía una buena explicación, ¿verdad? Suspiré. De demoraban demasiado en tener mi helado listo… ya me estaba aburriendo.  
De pronto, algo comenzó a vibrar en mi bolsillo… él móvil.  
Lo saqué de allí rápidamente y miré la pantalla. Era Bill. 
¿Bill?  

¿Qué hacía Bill llamándome?. Se suponía que él estaba enojado conmigo… que él era indiferente a todo. Pero tampoco lo iba a hacer esperar…  
Le di al botón verde y acerqué el móvil a mi oído. 
¿Hola?  
Ahmm... Hola. Esto... Te llamaba porque mi madre quiere invitarte a que vengas mañana para el almuerzo —se notaba distante. Aún así, sentía las cosquillas en el estómago. 
Pues… vale ¿a que hora?  
¿A que hora? —escuché como Bill se alejaba un poco del móvil —si quieres te vienes por la mañana —me informó.  
OK, nos vemos —me despedí.  
Oye, Annie  
¿Ahmm? 
Nada. Adiós —cortó.  
Eso me pareció bastante extraño. Dejé el móvil sobre la mesa y me acomodó un poco el cabello.  
Aquí tienes —no me había dado cuenta de que la chica ya se había acercado a mi, con mi helado en una bandeja.   
Lo dejó sobre la mesa y luego se retiró.   
Cogí la cuchara y comencé a comer.  
No había nadie más en el local… Era más cómodo así.   
Cinco minutos después, estaba Chels entrando por la puerta. Le hice una seña con la mano y ella comenzó a caminar hacia mi  
Se quitó el bolso y lo dejó encima de la mesa para luego sentarse en la silla del frente. Ella resopló, parecía cansada. 
¿Y bien? —le pregunté.  
¿Y bien qué?  
¿Por qué estamos aquí? —ella miró hacia la ventana y luego se puso las gafas de sol. 
Porque había que irse de allí ¿o quería estar con ellos por el resto de la tarde? Claro que no. Ahora puedes irte a casa.  
Pero yo no me quiero ir a casa… —protesté.  
Seguro que si quieres, debes estar cansada. Además, yo puedo llevarte y aprovecho de esperar a tu hermano, ¿te parece? —h nuevamente, tuve la sensación de que ella hablaba demasiado. Se estaba auto-invitando a mi casa… pero era la novia de mi hermano, así que… No importaba.   
No me gustaba no saber por qué me había ido de allí de esa manera, sin decírselo a Dylan. Y si Chels no me lo decía, yo tendría que averiguarlo. Porque, por más novia de mi hermano que ella fuera, podía ser una mala persona. Después de todo, ella era una modelo. De esas chicas superficiales y huecas. Aunque no lo pareciera, así era…  
Suspiré. Tenía que dejar de ser tan desconfiada con la gente. Seguro ella tenía una razón y no me la podía decir por algo.   
Emm… ¿Anne? —movió una de sus manos frente a mi rostro, mirándome extrañada. Pegué un salto producto del susto que me había dado. 
—Sí, me parece bien.   
Ok. Entonces apresúrate con ese helado que ya nos tenemos que ir… —le dio unos golpecitos a la mesa con su mano.   
¿Por qué?  
Porque… porque sí. Vamos, come…  
¿Quieres? —le tendí la cuchara, ella negó con la cabeza.  
No, no. Quita eso de allí, que estoy a dieta.  
Ah… Dios, si estaba a dieta iba a acabar desapareciendo… Se le marcaban todos los huesos, incluso parecía no tener mejillas y sus pómulos estaban muy marcados. Acabé por dejar la cuchara ensartada en el helado, o lo que quedaba de él. Ya no podía seguir comiendo, estaba llenísima, más que satisfecha. Saqué dinero de mi bolsillo y lo dejé sobre la mesa. Chels me apuró todo el tiempo, por lo que creí que sería mejor dejar todo el dinero y que el cambio se lo dejara la camarera o que se yo.  
Nos levantamos de las sillas y luego de acomodarlas, abandonamos el lugar, comenzando a caminar calle arriba, donde Chels me había dicho que había una parada de autobús.  
¿Me vas a decir por qué nos vamos así de rápido? —le pregunté.  
No —contestó tajante. Tenía la impresión de que ella no quería seguir hablando sobre el tema. Pero yo tenía que saberlo. Porque también había sido parte de esa especie de huída que habíamos tenido. Ya se lo volvería a preguntar. Yo era la persona más insistente del mundo, cuando me lo proponía, claro...   
Coincidió que justo había un autobús detenido en la parada. Recogiendo gente. Chels y yo nos subimos y luego de haber pagado nos fuimos hasta el final de todo, para sentarnos en los últimos asientos de la fila el lado derecho  
Durante el viaje no hablamos nada. Él móvil de Chels sonaba una y otra vez pero ella lo colgaba, sin siquiera mirar quien era la persona que llamaba. Encontré más que extraño que ella no me hubiese hablado durante todo el viaje... con lo parlanchina que era... seguro estaba ocupada pensando en algo. O tramando algo  
Intenté quitarme eso último de la cabeza.  
Entonces mi vil comenzó a vibrar en mi mano... miré la pantalla.  
Dylan. Quice a contestar, pero antes de eso, Chels me quitó el aparato de un manotazo y lo apagó.  
No le contestes Dylan... amenos no por el resto del aquizás mañana tampoco que estaban los dos suspendidos. Intenta no tener contacto con el hasta el jueves. Sólo lo puedes ver en la escuela —tomó aire. Las palabras habían fluído de su boca tan pidamente, que a penas había podido entender lo que ella había dicho.  
Era más extraño n que ella no quisiese que yo viera a mi novio. Después de todo era mi novio. ¿Y si Chels tenía algo con él? ¿Y si me ocultaban una cosa importante? ¿Que pasaba? Yo iba a quedar como una completa idiota, por creerle a ella. Estaba segura de que había algo aquí. Y lo tenía que averiguar. No iba a quedarme de brazos cruzados esperando que las respuestas se me vinieran así como así, sin yo haberlas buscado.   
Confía en mi, Anne —me miró seriamente y luego volvió a acomodarse las gafas de sol, pues las había movido un poco hacia arriba, para, seguramente, evaluar mi expresión.  
Vale dije insegura.  
Luego me dediqué a mirar hacia la ventana. Aún quedaba la mitad de la ciudad, y con toda la gente que se subía y bajaba, y todas las paradas, iba a acabar llegando a casa para la hora de la cena. Pff  
Justo en el momento, en que creí que me iba a dormir, Chels me picó el brazo y se levantó, arrastrándome con ella.  
Ya llegamos, AnneDespierta —tiró de mi. Yo pestañeé un par de veces, para ver mejor...  
Al entrar a casa, ma saludó a Chels como si fuese de la familia... y quedé impactada ¿cómo es que yo no la había visto antes? incluso ella parecía conocerla. 
   
Tenía ganas de que se fuera de una vez. Me comenzaba a aburrir de ella, de su presencia. Quería que llegara mi hermano de una vez y se la llevara a su habitación para que me dejara en paz. 
Luego de una par de horas, mi hermano llegó y se ofreció a llevarla a su casa. Por fin algo de descanso para mi. Haa estado soportándola a ella y a sus palabritas durante toda la tarde.  
Aún, me había quedado con una buena duda...

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