21 febrero, 2013

Rette mich /Capítulo 8







CAPITULO 8 
  
Tom, yo y… —la oración se cortó de golpe. Esas fueron las primeras palabras que oí al despertar. O más bien, esas palabras fueron las que me despertaron. Abrí los ojos de golpe. Esa voz… ¡Esa voz! ¿No me podía dejar dormir en paz? Al menos dormida me olvidaba de todo. Miré hacia la puerta rápidamente. Allí estaba Bill, con una de sus manos en el pomo y mirándonos a mi y a Tom con la boca entreabierta. Me llevé una mano a los ojos y me los refregué mientras bostezaba. Intentando parecer indiferente a la presencia de Bill en la habitación. Tom suspiró a mi lado. 
Bill, la despertaste —le reprochó. 
Pff. Te venía a avisar que voy saliendo con Kattie. A lo mejor llego para la cena —tensé la mandíbula y enterré mi cara en la almohada. A lo mejor me moría ahogada y eso sería lo mejor que me podría pasar. 
Ok. Diviértanse… —por el tono de su voz supuse que había sonreído. 
¡Hasta la noche! —se despidió Bill. Su voz había sido tan enérgica… como si estuviese feliz. Muy feliz. Quizás Kattie lo hacía feliz. Eso no me gustaba. 
Escuché como Bill cerraba la puerta de la habitación. Los ojos se me humedecieron sin querer. 
Creo que es hora de que nos levantemos, Anne… —me dijo Tom mientras apartaba el cabello de mi rostro ¿Anne—me mordí el labio inferior y me levanté hasta quedar sentada en a cama. Miré a Tom. Sus ojos mostraban curiosidad… o no sé. Algo. Él quería saber que era lo que me pasaba. Suspiré. 
Bill… Bill está enojado conmigo ¿Ya no me quiere? —lo último se me escapó. No había pensado antes de decírselo… Y sí que me dio vergüenza. Aunque, ese quiero se podía decir que era como mejores amigos. 
Tom me miró durante unos segundos y luego se incorporó para quedar en la misma posición que yo. 
Si te quiere, Anne. Ya luego se le quita el enojo y ya vas a ver como todo va estar como antes —negué con la cabeza. No iba a ser como antes. Porque ahora, entre Bill y yo estaba Kattie. Y así no iban las cosas… así nada iba a funcionar. No se podía —no seas pesimista, Bill no te puede dejar de querer de un día para otro… —no contesté. Suspiré —hablaré con él, si eso es lo que quieres —lo miré y esta tenía una media sonrisa dibujada en sus labios. Negué apresurada y repetidas veces con la cabeza. 
No, no. No quiero que le digas nada, Tom. Por favor. 
¿No quieres arreglar las cosas? —alzó una ceja. Dios… Ese gesto era típico de Bill. 
S..si. Pero… —me cortó. 
¿Ves? yo te puedo ayudar a arreglar todo y así todo es más fácil —volvió a sonreír y esta vez yo también lo hice. Ojala él también me pudiese ayudar a separar a Kattie de Bill. Pero no se podía. 
Gracias —le dije. Luego cogí mucho aire y lo solté, intentando despejarme —será mejor que nos levantemos. 
Si —dijo Tom mientras se quitaba todas las sábanas de encima. Y dios, que frío me dio… —está helado —comentó. 
Si —él se levantó rápidamente de un salto y quedé yo sentada en la cama… Lo miré. Tom no estaba nada mal, era guapo. Él definitivamente era el gemelo sexy… y Bill… pues él era el dulce. 
¿Te dejo la habitación? Para que te vistas, ya sabes —yo asentí. Luego me duchaba en mi casa. 
Tom se dirigió al armario y de allí sacó su gigantesca ropa, junto con un par de toallas. Se lo colgó todo en el hombro para luego decirme con una sonrisa: 
Yo me iré a duchar, en cuanto te vistas puedes bajar. Seguro mi madre está abajo. 
Vale —le sonreí y él salió de la habitación. 
Me levanté de la cama y comencé a buscar mi ropa en el bolso. Me puse una blusa negra de manga larga. Junto con unos jeans entubados oscuros y unas botas. Hacía tiempo que no usaba esa blusa, estaba prácticamente nueva. 
Como no me podía meter en el baño para arreglarme, decidí bajar e ir al baño que estaba abajo. 
Una vez lista, entré en la cocina, ya que supuse que Simone estaría allí. 
¡Hola! —saludé al entrar. Me di cuenta que además de ella también estaban Sam y Andreas con unas caras de sueño que no se podían. 
¡Hola! —me saludó Simone ¿quieres comer algo, Anne? Siéntate a la mesa —me invitó. 
Amm… ok le dije a Simone para luego sentarme al lado de Andreas. Sam me miró, ella estaba frente a mí. 
Oye, Anne… Hoy quiero ir al estadio. Iba a ir con Kattie, pero me canceló… ¿quieres? —vale... Kattie. Entonces yo era la segunda. Si Kattie no podía, venía yo, ¿no? eso no me gustó. Además, seguro que Kattie la había cancelado porque hoy iba a estar todo el día con su novio. Pff —también viene Andreas… —añadió Sam —y si quieres invitamos a Tom, sólo que tendríamos que comprar una entrada más. Vamos los cuatro, ¿te parece? 
Amm.. Vale. 
Aquí tienes, Anne Simone puso un plato de carne con arroz frente a mi. Sam y Andreas estaban comiendo lo mismo… supuse que sería muy tarde y que nos habíamos saltado el desayuno. 
Gracias —tomé el tenedor… que delicia. 
¡Hooolaa—saludó Tom alegremente. Muy alegremente. No encajaba con el ambiente de sueño que había en esa cocina. Yo no lo saludé, pues habíamos dormido juntos. 
¿Y Bill? —preguntó Andres luego de un tiempo. Nadie había hablado antes porque como en la cocina de los Kaulitz había una TV, todos estábamos pendientes de eso. Dejé el tenedor en el plato, ya había terminado. 
Salió con Kattie —informó Tom. 
¡Uy! Sam comenzó con sus típicos ruiditos. Puse los ojos en blanco. 
Parece que Bill se olvidó de su mejor amiga… —dijo Andreas con tono burlón. Lo asesiné con la mirada. Luego corrí el asiento hacia atrás haciendo un gran ruido y me levanté de la mesa. Sentí rabia. Andreas no era nadie para decirme esas cosas. Bill no se había olvidado de mí, Bill no se podía olvidar de mi. No tan rápido, como Tom lo había dicho. Los chicos me miraron sin decir nada, al igual que Simone, quien ya había comenzado a recoger los platos. 
—Gracias, Simone. 
Y no dije nada más. Me limité a salir de la cocina dando grandes zancadas. Subí las escaleras, me metí en la habitación de Tom, cogí mi bolso y volví a bajar. No me molesté en despedirme, simplemente me dirigí a la puerta, la abrí y salí de esa casa. 
  
Me conecté al msn para pasar el tiempo. A lo mejor me pillaba con alguien de la clase o que se yo… con la chica que hablaba todos los días. La chica se llamaba Alex, y era de Berlín. Nos habíamos conocido por vía fotolog y nos habíamos hecho muy buenas amigas. Llevaba mucho tiempo hablando con ella. Alex tenía problemas familiares y casi siempre yo la ayudaba o la aconsejaba y ese tipo de cosas. Incluso ya le había cogido cariño. Habíamos prometido que algún día nos veríamos… algún día. Había visto algunas fotos de Alex, ella siempre me enviaba fotos y yo a ella. Era de piel blanca, con algunas pecas… No tantas como las de Sam, claro. Su cabello era casi rojizo… aunque no del todo. Tenía unos ojos verdes… o no, azules. Pero eran impresionantes. 
En cuanto me conecté, una ventana se me abrió en seguida. Y luego de esa, dos más. 
La primera era de Stefy. Una chica de mi clase. 
  
Stefy: ¿Te sabes la tarea de matemáticas? 
  
Me apresuré en contestarle… 
  
Yo: No. No voy hasta el jueves… no es necesario que la haga :) 
  
La cerré. Y apareció la siguiente. Era de alguien desconocido y me estaba saludando. Cerré la ventana. Tampoco era plan de ponerme a conocer gente nueva, no estaba de humor. Y la tercera… era, quizás, la que estaba esperando. Alex. Sonreí. 
  
Alex: ¡Anneeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! 
Yo: Alex!!! ¿cómo estás? 
Alex: Bien, bien, bien, bien. ¿tú? :) 
Yo: humm 
Alex: ¿Por qué? ¿Qué pasó? 
Yo: ¿Recuerdas a Bill? El chico del que te hablé hace un tiempo… 
Alex: ¿Tu mejor amigo? 
Yo: Exacto. 
Alex: ¿Le pasó algo? 
Yo: Está enojado conmigo. 
Alex: Creí que ustedes nunca se enojaban… 
Yo: También yo. 
Alex: ¿Y qué fue lo que pasó? 
Yo: Te voy a contar desde el principio… 
Alex: Dímelo... 
Yo: Ok, pero no te rías de mi. Tampoco vayas a decir que soy una estúpida, ni nada de eso. Pero es que… creo que Bill me gusta. 
Alex: Pero tú tienes novio. 
Yo: Lo sé… Y lo amo. Pero es que Bill… No te imaginas todo lo que siento cuando se acerca a mi, Alex… 
Alex: Humm… Te entiendo... a ver, sigue contando… 
Yo: Ok. Ayer por la noche nos fuimos a dormir a su casa ¿te conté que Bill tiene un hermano gemelo llamado Tom? Pues, si no lo sabías, ahora lo sabes. También nos juntamos con unos amigos más… Sam, Kattie y Andreas. A este último se le ocurrió la genial idea de jugar a la botella. ¿Te lo puedes creer? 
Alex: Creo que ya se como va la cosa. Te tocó con Bill, ¿no? 
Yo: No exactamente. Verás, cuando fue mi turno, me tocó besarme con Tom, ya sabes, el hermano de Bill. 
Alex: ¿Y ese es el problema? No le veo lo malo. 
Yo: No, no… Ese es el comienzo del problema. 
Alex: Ah… 
Yo: Pasa, que Bill se enojó conmigo. Durante el juego, a Kattie le tocó confesar que a ella le gustaba Bill… 
Alex: Humm… Pero si es la botella, ¿por qué confesó? 
Yo: Reglas del juego, nada interesante. 
Alex: Ya veo… ¿sabes? Ya me imagino lo que pasó… 
Yo: Pues sí. Bill, como nunca antes lo había hecho, se puso de novio con ella. Con Kattie. 
Alex: ¿Y por qué? ¿A Bill le gusta?. 
Yo: Él me había dicho que no. Pero no sé. A lo mejor cambió de opinión. Me extraña, porque él nunca hace las cosas así de rápido… 
Alex: Yo creo que él lo hizo sólo porque estaba enojado contigo ¿No han hablado? 
Yo: No. Pero tampoco quiero habar con él… 
Alex: Si no hablan, no podrán arreglar las cosas. 
Yo: … 
Alex: ¿De verdad que te gusta? 
Yo: No estoy segura. Pero lo que sí sé, es que lo quiero mucho. Y Kattie me lo está quitando. 
Alex: Celosa. 
Yo: No, no, no. Absolutamente no. 
Alex: ¿…? 
Yo: Vale, sí… quizás un poco. 
Alex: ¿Y qué es lo que te pasa cuando estás con él? 
Yo: Es… difícil de explicar. 
  
Me llevé una mano a la panza y sonreí sin poder evitarlo. 
  
Alex: Inténtalo. 
Yo: Es que… cuando es estoy con él, siento como si… todo estuviera bien. Me siento tranquila y el pulso se me acelera, el corazón me anda rápido, se me olvida respirar, siento cosquillas en el estómago, me estremezco cuando lo toco…. De verdad que no sé como describirlo. 
Alex: Ah… 
Yo: Cambiemos de tema ¿Y qué tal tú? ¿Cómo está tu madre?  
Alex: Mi papá no se ha vuelto a aparecer por casa y ella está bien. Al menos se ve algo feliz, dentro de lo feliz que puede estar…. pero eso me alegra.   
Yo: Que bueno :)  
Alex: Ya me tengo que ir, Anne. Hablamos otro día.  
Yo: Ok. Cuidate.  
Alex: ¡Ah!, Y por cierto… Te MUCHO gusta Bill.  
Le fui a contestar, pero ella cerró cesión en ese momento.  
Entonces… ¿Me gusta Bill?   
Cerré la conversación en ese instante. Extrañamente sentía mucho calor en el rostro… como si estuviese roja o algo así. A lo mejor era vergüenza… Dios. ¿Y si realmente me gustaba? Me costaba hacerme la idea de que eso fuera real…  
¡Hija! —gritó mi madre desde el piso de abajo ¡tus amigos están aquí, dicen que se van al estadio!  
¡Ya voy! —le devolví el grito.   
Me levanté de la silla del escritorio y caminé hacia el armario para coger una chaqueta… No me iba a quedar sin diversión simplemente porque Bill ya no me hablaba. 
  
Me di otra vuelta en la cama, pero sabia que no podía seguir durmiendo.  
Ya había abierto los ojos, y cuando ya están abiertos, bueno…no podía seguir durmiendo otra vez. Me senté en la cama mientras estiraba mis piernas y mis brazos, era lunes…si, no tenia clases por estar suspendida. Me aliviaba bastante el no tener que hacer las tareas ni nada que se le pareciera a eso.  
Sonreí.  
Me levante de un salto para ir a comer algo, porque estaba muerta de hambre. Baje las escaleras mirando a mi alrededor, di un pequeño salto cuando vi una cosa moverse para luego saltar a mi con alegría, aunque solo era pequeño…  
Oh…Chufles, mi perro. Me alegre por verlo así, siempre feliz de verme aunque casi no le dedicara tiempo. 
Si, y el nombre era raro, todos preguntaba porque le llamaba así, tan tonto, pero mi hermano lo llamaba así para burlarse, porque decía que parecía cualquier cosa, menos perro. Lo levante en el aire mientras él se movía sin parar, hasta que lo abrase y me lamió la cara con su lengua suave en mis mejillas y mi boca.  
Puaj… exclame alejándolo de mí y dejándolo en el piso mientras el comenzaba a caminar y correr al mismo tiempo yo me limpiaba con la mano mi cara llena de saliva de perro; era energético. Parecía una bola de algodón, blanco y peludo… 
Me adelante a la cocina con él siguiéndome los pasos. Puse a tostar pan para luego dejarle comida de perro en el plato de Chufles, quien la olio y la comenzó a comer. Sonreí para luego mirar el pan; luego de comérmelo subí nuevamente, mire la hora en el reloj y era bastante tarde, la una. 

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