27 febrero, 2013

Rette mich /Capítulo 21






CAPITULO 21

Los días pasaron rápido. Y yo sentía una felicidad difícil de describir. Seguía con Bill a escondidas y los dos estábamos de lo mejor. Me había dado cuenta de que lo quería más de lo que pensaba… Y aunque tenía un enorme lío en la cabeza, intentaba no pensar mucho en ciertas cosas y dejar  de tocar algunos temas.
Aún nadie se había enterado de lo que había entre Bill y yo. Aunque últimamente se me hacía la idea de que era algo demasiado obvio.

Dylan y yo caminábamos hacia mi casa luego de la escuela. Habíamos quedado en que estaríamos la tarde juntos, ya que hacía tiempo que no pasábamos más de una hora el uno con el otro. Y la razón era Bill.
Bill, Bill, Bill. No podía dejar de pensar en él.
Hey  salí de mis pensamientos y miré a Dylan —espabila, Anne.
¿Ham? Ehmm… si, si. Es que... estaba pensando sonreí de medio lado y apreté aún más su mano junto a la mía. Dylan me devolvió la sonrisa.
Estás muy callada, ¿quieres hablar sobre algún tema? Dios. Estaba que le soltaba todo de sopetón, no podía con la culpabilidad.
No, no. Digo… es que no sé de qué hablar.
Humm…
Si, no había tema de conversación. No habíamos hecho nada interesante juntos… Y me sentía un tanto incómoda estando con él.
Piqué al timbre de casa y esperé a que abrieran la puerta, sin mirar a Dylan. Últimamente no aguantaba ni medio segundo mirándolo a la cara, porque me entraba el nerviosismo. Cuando estaba con él me sentía la peor persona del mundo, me sentía culpable. Pero cuando estaba con Bill… Todo era diferente.
Escuché un -yo voy, amor- desde dentro. Era una voz extremadamente aguda y chillona… Que se me hizo bastante familiar.
La puerta se abrió y en ese momento pude comprobar mis sospechas.
¡Anneeee! me saludó Chels. La había estado viendo muy seguido este último tiempo. Ella siempre se pasaba por casa y se podría decir que ya éramos amigas.
¡Hola! —la saludé con una sonrisa y un beso en la mejilla.
¡Hola, Dylan! ella saludó a mi novio, igualmente con un beso al cual Dylan correspondió.
¿Quién es?... Ah, hola, tonta —gritó Chris desde el salón. Puse los ojos en blanco y jalé a Dylan para subir las escaleras. No sin antes darme cuenta de la mirada de Chels a Dylan. No fue nada agradable, pues era una mirada, por así decirlo, asesina.
Llegamos a la habitación y solté su mano para quitarme la mochila y el abrigo. Dejé ambas cosas a los pies de la cama y luego me dirigí al espejo, sin siquiera mirar a Dylan.
¿Sabes, Dylan? él se volteó a mirarme a través del espejo. Las palabras estaban casi por salir de mi boca, pero me contuve —voy al baño, espérame aquí —le sonreí de medio lado y seguidamente salí de la habitación andando rápido.
No aguantaba.
Cerré la puerta del baño y seguidamente abrí el grifo. Saqué el móvil de mi bolsillo y le di al botón verde dos veces. Me lo acerqué al oído y rogué mentalmente para que contestara.
¿Hola?
¡Bill!
Hem… si —se aclaró la garganta un par de veces. Me di cuenta de que su voz la bastante extraña, parecía cansado o algo así… ¿o es que tenía problemas para respirar?
Necesito hablar contigo.
Annie, en otro momento… estoy ocupado.
Oh, vale seguro era algo de la discográfica o que se yo ¿me llamas cuando estés libre?
Claro.
Te quiero murmuré rápidamente para luego cortar. Pff, no podía hablarle.
Volví a echar el móvil en mi bolsillo, cerré el grifo y salí del baño.
Volví a dirigirme a la habitación. Dios, como me iba a aburrir con Dylan allí.
No había tema, no había nada. Estábamos por estar y eso era todo.
Quizás se lo tenía que comentar a Bill. Él me iba a decir qué hacer… Aunque ya estaba segura de lo que me contestaría.
Ya estoy de vuelta —entré sonriendo en la habitación.
Dylan se dio vuelta rápidamente a mirarme.
Corazón, mi madre me acaba de llamar, dice que me necesita se acercó a mí y entrelazó sus dedos con los míos —de verdad quería pasar la tarde contigo… Pero se presentó un inconveniente, y ya sabes, tengo que ir ¿y desde cuando su madre lo necesitaba? Según yo sabía, ellos estaban peleados o algo así. No se hablaban.
Ah ¿Y a que vas? le pregunté, algo decepcionada.
Bueno, en realidad no lo sé. Ella no me lo dijo se aclaró la garganta —de verdad que lo siento, corazón ¿Te parece si quedamos mañana? —bajé la cabeza y me mordí el labio inferior.
Mañana no puedo —había quedado con Bill en la caseta abandonada a las afueras de la ciudad tengo un compromiso.
Ah… vale, entonces el domingo.
Comida familiar ¿El lunes por la tarde?
Quedé con unos amigos.
Ah suspiré decepcionada —entonces nos vemos en la escuela.
Ok —levantó mi cara con una de sus manos —no te enojes, corazón.  Me besó en los labios dulcemente y luego se separó de mi.
No me enojo sonreí de medio lado.
Últimamente no nos vemos mucho —asentí deberíamos hacer algo juntos ¿Qué te parece ir al parque de diversiones? Puede ser el siguiente fin de semana, ¿quieres?
Si respondí sin pensarlo. Si no llevaba a sus amigos, todo bien. No quería que pasara lo mismo que había pasado hace un tiempo en el encuentro de bandas. Y ahora que lo pensaba… jamás había podido averiguar por qué Chels me había sacado de ese lugar, y de esa manera. Tampoco había hablado con Dylan sobre eso. Había sido un tema olvidado, que ahora, justo en este momento, había recordado y había despertado toda mi curiosidad.
Que bien —me sonrió. Y sus perfectos ojos se achicaron un poco —no planees nada para ese fin de semana, ¿ok?
Tu tampoco.
Porque estarás conmigo sonrió completando mi frase. Yo solté una risita y lo volví a besar.
Me separé de él y comencé a caminar hacia la perta, cogiéndolo de la mano.
Bajamos las escaleras en silencio. Como era de suponer Chels y Chris estaban sobre el sillón, con la TV encendida y abrazados tiernamente. Hacían una hermosa pareja y realmente mi hermano parecía enamorado de ese simpático costal de huesos. Al igual que ella de él. Que felices se veían. Y podían estar juntos cuando quisieran y donde quisieran.
Bill se me vino a la cabeza en ese momento. Pero intenté quitarlo de mis pensamientos lo más rápidamente posible. Ahora estaba con Dylan, no había lugar para Bill.
Los dos atravesamos el salón y nos dirigimos hacia la puerta.
La abrí y lo miré con una media sonrisa. Salí fuera y el salió tras de mí. Luego junté la puerta, pero sin cerrarla completamente.
No quiero que te vayas le dije, esperando que no aceptara quedarse un poco más.
Tengo que irme, corazón hice un puchero y llevé mis manos a los bolsillos de su pantalón, para atraerlo hacia mi. Dylan puso sus manos en mis mejillas y me besó.
¿Y no te puedes quedar, aunque sea un ratito pequeño?
No. Luego mi madre me castiga y no me deja ir contigo el otro fin de semana ¿castigarlo? A él jamás, jamás, jamás lo habían castigado y seguramente nunca lo harían. Esto se me hacía cada vez más extraño ¿Y si se iba por otra razón?, ¿Una razón que no me quería decir? Esto me parecía sospechoso… Demasiado sospechoso. Definitivamente, esto era algo que tenía que averiguar.
Un extraño sentimiento apareció en mi interior y me sentí extraña. Con que estos eran los llamados impulsos, ¿no? Me mordí el labio inferior. Lo haría.
Oh, vale quité mis dedos de sus bolsillos y medio segundo después sentí un sonido metálico. Miré el piso rápidamente, que había sido de donde había provenido ese ruido. Dylan también lo hizo.
¿Pero qué? Me agaché a recoger lo que había caído, seguramente del pantalón de mi novio. Miré a Dylan, y este me miró asombrado, con los ojos extremadamente abiertos.
¿Qué hacía mi anillo en tu bolsillo, Dylan? le pregunté. Él instantáneamente retrocedió un par de pasos y desvió la mirada rápidamente.
Esto... ¿es tu anillo? No sé cómo llegó allí... oh, sí. Podría ser que no fuese mi anillo... como también podría ser que si fuese mi anillo. De todos modos era mejor asegurarme.
Me acerqué el anillo al rostro, y leí en voz alta:
Para mi princesa. ¿Qué te dice eso? Es mío. Mis padres me lo regalaron por mi cumpleaños número trece le informé mientras se lo enseñaba. Dylan frunció el seño. Enseguida se llevó una mano a la nuca y movió la boca en un gesto que no comprendí.
No sé cómo llegó allí, Anne, de verdad. Yo... yo no lo puse allí lo miré. Y Dios... Sus ojos gritaban inocencia y... me hacía dudar ¿Sería él capaz de quitarme mi anillo? Lo dudaba. Él era mi novio. Era un poco extraño, claro, que él anillo llegara misteriosamente al bolsillo de su pantalón.
Él no era culpable. Claro que no. Él era mi Dylan, y yo lo conocía bastante bien como para poder afirmar que él era completamente inocente. Dylan era, era el chico perfecto... en él no cabían las cosas malas.
Pero... ¿Y si él había sacado el anillo? ¿Y yo estaba sacando conclusiones equivocadas? ¿qué pasa si no lo conocía tanto como pensaba?
Sentí el corazón golpeándome el pecho con fuerza. Todo era tan extraño, y me parecía tan sospechosa la actitud de Dylan...
Realmente no quería pensar en lo peor. Pero no podía evitarlo, estaba hecha un manojo de contradicciones. Y a demás de eso, como si fuera poco, estaba negativa.
Y exactamente por eso, iba a averiguar qué era lo que Dylan se traía entre manos. Porque hacía tiempo que estaba extraño.
La duda me comía por dentro y ya no aguantaba. Pero tampoco se lo iba a preguntar.
Oh, vale. Habrá sido un accidente di por finalizado el asunto. Dylan asintió y una leve sonrisa apareció en sus labios. Seguramente sintiéndose aliviado.
Le devolví una sonrisa nerviosa y me puse el anillo en el dedo del medio para que no se fuera a caer, ya que en los otros me quedaba un poco grande.
Si, un accidente...
Si dije asintiendo mientras me acercaba hacia él y me ponía e puntillas, para besarlo en los labios nos vemos el lunes me separé de él y lo miré con una sonrisa.
Si, nos vemos, corazón. Te amo me volvió a besar. Y como siempre, yo no pude contestarle nada. En los momentos de "te amo" con Dylan, me quedaba de piedra.
Me limité a sonreír y a dirigirme hacia la puerta. Una vez llegué, me detuve en el umbral y le volví a sonreír. Dylan me hizo una seña de adiós con la mano y yo se la devolví.
Y en un par de segundos, él ya comenzaba a caminar calle arriba...
Conté hasta diez, para luego andar un par de pasos hasta llegar al árbol que había frente a mi casa, no sin antes cerrar la puerta, claro. Me escondí detrás de ese árbol y sólo asomé la cabeza para ver como Dylan caminaba a paso rápido.
Me adelanté a otro árbol, esperando que él no me viera. Pero al parecer él no miraba jamás hacia atrás.
Seguí al siguiente árbol... o más bien arbusto. Pude ver como Dylan se metía la mano en el bolsillo de la chaqueta y de allí sacaba una pequeña cajita.
Me adelanté al basurero que había frente a la casa de un par de ancianos, justo en una esquina.
Dylan volvió a echar la cajita dentro de su bolsillo y pude ver como sacaba otra cosa de allí dentro. Crucé la calle hasta llegar al siguiente árbol. Rogaba internamente que él no se volteara, ya que el árbol era tan delgado, que apenas me cubría un cuarto del cuerpo.
Me di cuenta de que Dylan había comenzado a fumar y se guardaba el encendedor en el bolsillo. No me gustaba que fumara. No hacía más que matarse a sí mismo. Y hasta pagaba por ello. Era estúpido.
Avancé un par de árboles más ya que me había quedado pensando mientras Dylan se alejaba cada vez más.
Y así seguí, persiguiendo a mi novio.... hasta que me di cuenta de que no íbamos en dirección a su casa.
... ¿Pero qué?
¿No se suponía que se tenía que ir con su madre? ¿me había mentido? No podía ser...
Los árboles ya se habían acabado. Pero por suerte Dylan había doblado a la esquina. Me apresuré en correr un par de pasos hasta llegar. Pero antes de doblar, me di cuenta de que alguien hablaba del otro lado... o más bien se reía. Y ese "alguien" no era una sola persona. Me pegué instintivamente a la pared del viejo edificio. Este lugar me recordaba a algo... Pero no sabía el qué. Había caminado mucho para llegar hasta aquí. Y dios, que si una de las risas que escuchaba no era la de Dylan, sería un viaje para nada.
¿Y conseguiste algo? escuché preguntar a alguien. Era una chica. Me puse más atenta, a ver si escuchaba a Dylan. Me mordí el labio inferior... Me sentía de una forma extraña. Como una espía o algo así. Y era genial. Tenía que comenzar a espiar más seguido a la gente...
 Qué ideas... que pensamientos, que razonamiento tenía hoy...
No ¿acaso ése era Dylan? Si. Había sido él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario