26 febrero, 2013

Rette mich /Capítulo 20





CAPITULO 20 

Era domingo. 
Estábamos mamá y yo en casa de los Kaulitz cenando. Papá y Chris habían decidido quedarse en casa con la excusa de estar cansados. Aunque yo estaba segura de que no tenían ganas de venir. Mamá y Simone conversaban animadamente, vamos como siempre, Tom estaba sentado al lado de su madre, frente a mi y del otro lado estaba Bill. Quedando del otro lado de la mesa, por lo que también estaba a mi lado. Él tenía una de sus manos puesta encima de mi pierna, por debajo de la mesa. 
Lo miré por enésima vez y él me sonrió. Me pareció completamente sexy. Desvié la vista algo avergonzada y me pillé con la mirada de Tom... Tenía una mirada insinuante y alzaba una ceja. 
¿Qué? —solté. Tom se encogió de hombros. 
Bill soltó una risita y movió sus dedos en mi pierna. Me hacía cosquillas. Bajé la mano rápidamente y quité la suya de allí mientras lo volvía a mirar con cara de circunstancia. Él se mordió el labio inferior y volvió a acercar la mano. Se la aparté de un manotazo Pero él volvió a insistir, riendo. Entonces, lo pisé.  
¡Ah! Oh, oh. Ese grito no había sido de Bill... definitivamente no. 
¿Quién es el de los pies grandes? —dijo Tom mientras se agachaba y levantaba un poco el mantel. 
Lo siento —me disculpé, dándole a Bill en la mano. El sonido de escuchó un poco más fuerte de los previsto y Tom nos miró alzando las cejas. 
La cena sólo fue jueguitos entre Bill y yo. Y las miradas que nos lanzaban las demás personas allí presentes se podían notar. 
Al terminar la cena, Bill le pidió a mi madre que me dejara quedarme a dormir en su casa esa noche. Mi madre aceptó y dijo que el siguiente día por la mañana me traería la ropa y las cosas para la escuela. 
Genial. 
Iba a pasar la noche con Bill... Porque ya era seguro que me iba a ir a su habitación. 
  
Adiós —me despedí de ella con un beso en la mejilla.  
Adiós, hija. Compórtate —me advirtió antes de que yo me diera media vuelta y caminara hacia los chicos que ya subían la escalera haciendo el tonto. Supuse que Simone y mamá se quedarían conversando unos minutos más en la puerta, como siempre. 
Bill me tendió la mano y yo se la tomé para seguir caminando. 
¿Haremos algo en la noche? —preguntó Tom, que iba delante nuestro. Miré a Bill. En realidad, se me hacía igual aunque, claramente, si estábamos con Tom no podíamos estar a besitos y ese tipo de cosas, era obvio.  
No sé —dijo Bill —estoy cansado, no sé tú, Annie apretó mis dedos entre los suyos y me miró con una sonrisa burlona. 
—Igual —contesté perdida en sus ojos. Me tropecé en el último escalón y Bill me sujetó. Lo que sí, hice un gran ruido y Tom se volteó a verme. 
—Es lo que hace el sueño —r Bill mientras miraba a Tom. 
Lo que me hacen tus ojos.  
Homm, vale. Entonces yo veré si salgo —comentó Tom ¿saben? Bill y yo clavamos los ojos en él. Me di cuenta de que Tom desviaba levemente la vista hacia nuestras manos. Separé rápidamente el contacto con Bill, él hizo lo mismo... al parecer también se había dado cuenta de la mirada de Tom —están extraños Los dos. Andan en algo, ¿no?  
¿Pero que dices? Nada, nada, nosotros nada de nada —rBill me dio con el codo... no debí haber abierto la boca. 
Tom me miró frunciendo el ceño. Vale, como sea, todo bien —se dio media vuelta y entró en su habitación. Estaba segura de que en cuanto Tom tuviese la oportunidad le iba a preguntar a Bill sobre esto. Y Bill se lo iba a decir todo, eso era seguro. Eran gemelos.. ellos no se guardaban ningún secreto.  
Vamos —dijo Bill tomando mi mano y tirando de mi. Yo lo seguí sin decir palabra mientras pensaba en como podría reaccionar Tom al saber nuestro pequeño secreto. 
El secreto no era tan malo, al menos para mi. 
Vale, si, era malo. 
Pero es que yo quería a Bill. 
Entramos en la habitación y él cerró la puerta tras mi paso. Y aún cogiéndome de la mano, encendió la TV. 
¿Vamos a ver la TV? —le pregunté a Bill alzando las cejas. Él se dio media vuelta y me miró sonriendo. 
—S—contestó, para luego darme un fugaz beso en los labios, algo juguetón. No pude evitar sonreír y luego me solté de su mano para lanzarme sobre la cama. 
¿Sabes? —dije dirigiendo la vista hacia el muro de Bill, donde estaba esa pizarra de corcho que yo adoraba adornar y ponerle fotos. Fijé la vista especialmente en una foto, la cual, yo no había puesto allí —yo no te he dado permiso de poner ese tipo de fotos en mi pizarra señalé cierta foto con el dedo. Bill dirigió la vista hacia el motivo de la "discusión"  rápidamente. 
Oh, es que Kattie, ya sabes... Ella la puso allí.  Pff. Quiero que la quites.  ¿Qué? Que la quites, y no te hagas el sordo —hablé con reproche —o al menos quítala cuando yo esté. Cuando Kattie venga la pones de nuevo Bill hizo una mueca y estiró el brazo, mientras se subía con un pie sobre la cama, para alcanzar la foto donde salían él y Kattie besándose, y quitarla de allí. 
¿Así está bien? —me enseñó la foto. Yo asentí y me incorporé hasta quedar de rodillas sobre la cama. 
A ver, dame eso —dije estirando la mano para que él me diera la foto. 
No la rompas. No la romperé, Bill me dio la foto. Entonces yo le quité el pequeño alfiler y lo metí del otro lado, dejando el lado blanco en el frente. Seguidamente la volví a pegar en la pizarra de corcho y miré a Bill con una sonrisa. 
Bien. Ya lo hiciste, quitaste la foto de allí —suspiró. Me había pasado toda la semana con el tema de la foto esa. Suspiré con suficiencia —ahora, hazme el favor de quitarte el brazalete —lo miré con mala cara.  
Me lo dio Dylan —me quejé. 
¿Y a mi qué? te lo quitas o volveré a poner la foto. 
Sabes que ni a ti te gusta esa foto. Sé que a ti no te gusta ese brazalete —mierda.  
Si me gusta —mentí —es muy, muy bonito y brillante y... bonito Bill rió.  
Eres tonta —me tomó del brazo y desabrochó la cadena —te quitaré esto, ¿vale? Luego le dices a ese que se te perdió y ya está —me la quitó y se la echó al bolsillo.  
Dylan se va a enojar.  No lo creo, Annie —sonrió y luego se dejó caer en la cama con una sonrisa de suficiencia. Tiró de mi, haciéndome caer a su lado ¿por qué no terminas con tu novio? —y nuevamente con eso...  
¿Por qué no terminas con Kattie? Porque ella me quiere —contestó como si fuese lo mas obvio del mundo —y no quiero hacerla sentir mal. 
Pff. ¿Ves?, el lo mismo. 
No, no es lo mismo. Dylan no te quiere. 
Si me quiere. 
Pero no más de lo que yo te quiero —mi corazón pareció detenerse durante unos instantes. Bill me quería. Una amplia sonrisa se dibujó en mi rostro y pude sentir como el color se me subía a las mejillas rápidamente. Lo miré con una sonrisa. 
No sigas con eso, Bill. Vale —se movió un poco, hasta quedar apoyado sobre su codo en la cama... llevó su mano a mi cabello y comenzó a jugar con algunos mechones de pelo. 
Estamos bien como estamos —me di cuenta de que había sonado completamente estúpida al decir eso. 
Creí que no querías seguir hablando sobre eso —fui a decir algo, pero él habló primero —aunque no pienso igual que tu. Yo creo que sería mejor si... No. Mira, si tú se lo dijeras a Dylan y dejaran de ser novios, yo se lo podría decir a Kattie y... 
No —lo corté Bill, no voy a dejar de ser la novia de Dylan. Te guste o no te guste.  
—¿Por qué? me miró directamente a los ojos. En realidad, no quería dejar a Dylan porque él había sido mi novio desde hacía tiempo y ya me había acostumbrado a estar con él. Además, él era la persona más perfecta que había sobre la faz de la tierra. 
No lo sé —bajé la mirada. 
Sentí vergüenza de mi misma. 
Entonces Bill suspiró —...ya sabes que si tú lo haces, yo lo hago. 
¿Y si lo hacemos al revés y tu terminar con Kattie primero? 
No —respondió tajante. Bufé. 
¿Porqué? Bill negó con la cabeza. 
No te lo diré.  
Dime —le di en el hombro un toquecito con el dedo. Él volvió a negar con la cabeza. 
Te vas a enojar. 
No. De verdad, lo prometo —lo animé, esperando que no fuese nada malo. De pronto el corazón me había comenzado a andar rápido. A lo mejor él podía decir algo que yo no quería escuchar. Como que quería más a Kattie, por ejemplo. 
Humm... es que —suspiró nuevamente —yo creo que Kattie vale mucho más que Dylan ¿y a qué se refería con eso? Esperé a que continuara explicándose, y así lo hizo —quiero decir... en realidad yo creo que Dylan no te quiere —fruncí el ceño y lo miré enojada. 
¿Qué no me quería?... pero si era mi novio. 
No inventes cosas, Bill. 
Eso es lo que pienso —nos quedamos en silencio durante un momento. Definitivamente Bill quería separarme de Dylan ¿Pero por qué? Si yo ya estaba con él y estábamos de lo mejor. 
Oh. Vale. 
Ahora que lo pienso... Ni siquiera suena bonito. Es horrible, es de putas es... es malo. ¡Estaba con dos chicos a la vez! Tenía que dejar a uno, eso era seguro. Pero la cosa es que no quería hacerlo. Yo los quería a ambos. Los dos ocupaban un gran pedazo de mi corazón. 
Pero creo que ya tenía claro quien ocupaba el lugar mas grande. La cosa es que no quería aceptarlo. 
Puta, me dije a mi misma dentro de mi cabeza. 
¿Cómo mierda había llegado a este punto? nunca había sido una persona así. Ni siquiera había pensado alguna vez en serlo. Y ahora todo era diferente. 
Sabía que estaba haciendo algo malo, pero en mi interior no lo sentía como algo malo. Y eso era lo peor. 
Saber que era culpable sin sentirme culpable. 
No te enojes —interrumpió Bill mis pensamientos —negué con la cabeza.  
No estoy enojada. 
Pero cambiaste la expresión —intenté sonreír, pero en vez de eso me salió una mueca, la cual intenté ocultar con mi flequillo. Resoplé.  
¿No te parece que soy así como...? —dejé la frase inconclusa. Bill me miró sin entender. 
¿Como...? Como... como no sé. Como puta o algo así. 
No eres puta, Annie —desvié la vista hacia un lado. 
Si lo soy. No debería estar aquí contigo Bill me cortó.  
No. Tú no deberías estar con Dylan su mano se deslizó hasta mi fleco y lo movió un poco hasta dejar mis ojos completamente libres. Lo miré ¿Por qué me hacía esto? —yo debería estar con Kattie —asentí dándola la razón pero es que ella se pondría triste si... 
Dylan también estaría triste —lo corté rápidamente. Bill suspiró.  
Ya no sigamos hablando de esto —propuso. 
Vale. 
Entonces, él se acercó a mi, hizo chocar nuestras narices de forma juguetona. Sonreí y cerré los ojos para luego sentir sus dulces labios sobre los míos. 
Me encantaba. 







1 comentario: