27 febrero, 2013

Rette mich /Capítulo 24





CAPITULO 24

Fue ayer, ya te dije habló con aires de soñadora, con un tono de voz inspirador que yo odié completamente.
Ayer. Ayer no podía ser porque…
No. Si podría ser. Y ahora que lo recordaba… había llamado a Bill ayer y él me había dicho que no podía hablar. Se notaba agitado, cansado y Dios ¿Es que lo había llamado justo en el momento en que él estaba en eso?
Qué asco.
Aunque, claro está, que más que asco, sentía pena.
Él no me quería realmente como me lo había dicho… Era un mentiroso.
En ese momento no supe que era peor. Dylan o Bill. Los dos eran unos completos idiotas. Me llevé una mano a la nuca y estrujé mi cabello entre mis dedos, intentando tragarme las lágrimas.
Estúpido Bill.
Y fue tan lindo, tan romántico, tan… ¡aw! chilló. Intenté no cambiar la cara que tenía, ya que si lo hacía ella se daría cuenta de que su buena noticia no me había gustado para nada. En todo caso, no tenía por qué ocultarlo. Podía gritarlo a Kattie todo lo que había pasado entre Bill y yo. Bill me había hecho esto y ahora yo se lo pagaba.
Pero las cosas no eran así. Esto no era un ojo por ojo.
Sentía unas enormes ganas de abalanzarme sobre ella y arrancarle todos los pelos, quitarle la piel a tiras y asfixiarla con mis propias manos. Ella lo había tocado, había besado a MI Bill, habían hecho…
Esto podía conmigo.
Y vamos, que además de todo me decía que había sido romántico. ¡No! Para ser romántico tiene que haber amor, y Bill me amaba a MI ¿O es que ya no lo hacía?
Dios, ni siquiera sabía que pensar.
Lo amo, lo amo, lo amo siguió ella —y él me ama, Anne, ¡soy tan feliz!  Y era como si me quisiera sacar celos.
Me sentí mal. Era como si me hubiese caído en un pozo y no podía salir de allí, ni siquiera podía ver la salida. Era horrible ¿Y ahora que seguía? ¿Mi hermano se había muerto? ¿Mis padres habían tenido un accidente? Y es que todas las cosas eran malas noticias. Al parecer el mundo no quería que fuese feliz.
No quise pestañar. Si lo hacía, estaba segura de que las lágrimas iban a caer… Y eso era lo que yo menos quería en ese momento. No iba a llorar.
Kattie suspiró fuertemente.
¿Y? ¿No me dices nada?
¿Ham? Ah, Si, que bien intenté hacer una sonrisa, pero al no poder hacerlo, me vi obligada a mirar hacia otro lado.
—Y me dijo unas cosas tan lindas… que, yo… no pude resistirme —se mordió el labio inferior. Enseguida abrió mucho los ojos y me miró sorprendida —supongo que no te molesta que hablé así ¿verdad? Porque como Bill es casi como tu hermano…
—No te preocupes. Es sólo que… la noticia…
—Te impactó, ¿verdad? —mucho.
—Algo.
Si, si dijo rápidamente. Entonces nos quedamos en silencio un momento más. Ella miró hacia la entrada del salón y luego se acercó a mi oído también tengo que contarte otra cosa, antes de volver con los chicos no sé si estaba dispuesta a escuchar la otra mala noticia.
¿Qué cosa? le pregunté sin mirarla.
Pues, te lo diré rápido, porque si no, acabaré por no decírtelo, y estaría feo porque somos amigas. No quiero que se lo digas a Bill entrecerré los ojos intentando imaginar que era lo que ella quería decirme.
De pronto, me entraron ganas de salir de allí. Las manos me temblaban y las fuerzas del cuerpo ya se me habían ido. Quizás, lo mejor sería dejarlo todo y comenzar desde cero.
Asentí pesadamente con la cabeza.
OK. Tú le gustabas a Bill. Él me lo dijo hace tiempo… en un principio estuvimos de novios para ver si tu dejabas a Dylan, ya sabes, para ver si a ti también te gustaba Bill.
¿Qué? —no era posible ¿estaba bromeando, jugando conmigo?
Pero luego me di cuenta de que yo lo amaba, y él te olvidó y se enamoró de mi terminó la narración, supuse que sonriendo, debido a su tono de voz así que… ahora todos estamos felices y eso me hace feliz. Porque tú estás con Dylan y ya no te molestaremos con eso de que lo dejes, ¿sabes qué?... porque todo lo malo que te decíamos de él eran solo inventos. Todos estábamos enterados de que Bill estaba calado hasta los huesos por ti tomó aire luego de haber dicho todo eso de corrido.
—Si… amm.... Kattie, yo… no sé qué decir. No tenía idea —intenté con todas mis fuerzas que no se me quebrara la voz.
Sé que estoy siendo muy directa y ¡buf! rió pero podríamos hacer una salida en pareja.
Que… bien. S…si eso fue lo único que pude decir.
Me di media vuelta y comencé a caminar hacia la puerta de salida, a paso rápido. No sabía que pensar… Pero no me quería quedar en esa casa. De lo contrario, estaba seguirá que correría, primeramente a golpear y gritarle a Billl, y luego, le contaría todo a Kattie.
No quería llorar frente a ella, porque se preguntaría la razón. Y tampoco frente a Bill.
¡Anne! ¿ya te vas? —me gritó Kattie. Pero yo hice caso omiso a sus palabras.
Simplemente abrí la puerta, salí fuera y tras haberla cerrado, eché a correr. Quizás así dejaba atrás el dolor. Quería escapar de todo.
Qué gran mierda.
Me pasé la mano por los ojos, rindiéndome. Ya no podía hacer nada. Bill no me quería, seguro amaba a Kattie, Dios, Dios, Dios, la odiaba. ¿Porqué ella con Bill…?
¿Cómo no me había dado cuenta antes?...
Si tan solo pudiera retroceder el tiempo.
Bill me quería y yo… Yo había estado ocupada con Dylan, sin tomarlo en cuenta, sin pensar en él y en sus sentimientos ¿Cómo no había podido verlo antes? Dios, ¿Porqué soy tan estúpida? Si me hubiese dado cuenta hace más tiempo que me gustaba Bill, ahora seguramente estaría con él. Ambos seríamos felices y Kattie no sería parte de esta historia. Que injusto. Yo también tenía el derecho de ser feliz.
Me detuve sin tener la puta idea de donde estaba. Más que nada, porque veía todo nublado debido a las lágrimas.
Caminé hasta encontrarme con una banca y me dejé caer sobre ella.
Me pasé las manos por los ojos, intentando quitarle las lágrimas… pero es que no podía parar de llorar. Por suerte no pasaba gente por los alrededores.
Mi respiración todavía estaba agitada debido a todo lo que había corrido, y casi no podía coger aire por los hipos que me producía el llanto.
Ya no quería seguir llorando.
Me odiaba a mi misma por eso, por no poder contenerme.
Me pasé nuevamente la mano por los ojos. Pero nada. Imposible dejar de llorar.
¿Porqué?
Si todo fuera más fácil…  Si era fácil, entonces ya no era vida.
¿Porqué siempre tenía que haber dolor? Y lo peor es que siempre que algo malo pasaba, me costaba arreglar las cosas, porque era una cobarde. Me daba terror enfrentar los problemas. Y sin Bill como soporte no iba a poder cortar a Dylan. Sin Bill, cortar con Dylan no tenía sentido.
Porque se suponía que yo lo iba a cortar para poder estar con él.
Pero ahora ya me había quedado claro que Bill prefería a Kattie antes que a mí.
Que yo sólo había sido un juego, a lo mejor para quitarse las ganas de haber estado conmigo. Y yo como una estúpida siguiéndole el juego, dejando que él jugara con mis sentimientos. Cuando sabía que tenía a su novia. Que si no se separaba de ella para estar conmigo era por algo, ¿no? ¿Cómo no lo había visto venir?... que estúpida.
Seguro Bill se reía de mi en este momento. Seguro estaba besándose con Kattie, abrazados mirando TV… o en su habitación haciendo porquerías. Y yo aquí en un parque el cual no había visto en mi vida, llorando como una enferma.
Me llevé una mano al pecho y me dejé caer hacia el lado. Sentía algo oprimiéndome la garganta. Me dolía todo allí dentro.
Subí las piernas a la banca y fijé mi vista en el cielo. Estaba nublado, un día deprimente.
Me volví a pasar las manos por los ojos. Tenía que dejar de llorar.
Ni siquiera quería imaginar como estaba. Seguro toda roja y con los ojos hinchados. Siempre que lloraba me ocurría eso. Cualquier persona que pasara, se asustaría. Pero por suerte, el clima no era como para salir de casa, por lo que dudaba que alguien se fuese a pasar por allí.
Suspiré e intenté detener los gemidos que salían de mi garganta.
Sentí algo vibrar en mi bolsillo. Me apresuré en meter la mano dentro de él y seguidamente sacar mi móvil. Alguien llamaba. Me pasé las manos por los ojos nuevamente para poder leer en la pantalla:
Bill.
Comencé a sollozar nuevamente ¿Es que no se cansaba? Que me dejara en paz.
Le di al botón rojo del móvil con fuerza, y una vez se hubo apagado lo volví a meter dentro de mi bolsillo.
No hablaría con Bill. Al menos no por hoy.
¿Cómo podía ser tan tan... tan...? ¡Ahg! Y es que no había una palabra para describirlo.
Estúpido. Odioso. Mentiroso. Traicionero.
Oh, ese no era sólo Bill. Esa era yo también. Una estúpida, una traicionera.
Había jodido a mi amiga y a mi novio con Bill.
Y este seguramente… este era un castigo.
Como te odio Karma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario