10 marzo, 2013

Rette mich /Capítulo 39






CAPITULO 39

Hija despierta, que ya es hora fueron las primeras palabras que oí al despertar.
Si, ya te oí me quejé. Abrí los ojos, algo torpe, y casi quedo ciega, producto de la luz. Odiaba esto.
Mi madre salió de la habitación y luego yo comencé a elegir mi ropa para meterme en el baño e ir directo a la ducha.
Salí de casa un poco atrasada y me apresuré en correr hacia la esquina, quería irme con Bill, claro.
Piqué al timbre en cuanto estuve frente a la puerta y no tuve que esperar ni medio segundo, ya que la puerta se abrió al instante.
¡Anne! me saludó Tom ¡hey!, ¿cómo estás? me preguntó.
Bien, bien respondí, fijándome en que traía la mochila puesta, seguro ya se iba ¿está Bill?
Sí, se está arreglando, pasa me invitó. No lo dudé y pasé dentro de la casa, mientras le daba un peso en la mejilla ya me voy, que tengo que llegar temprano me guiñó un ojo nos vemos allá ¡me voy mamá!, ¡Anne está aquí!  gritó antes de cerrar la puerta.
Dejé la mochila sobre uno de los sillones y luego camine hacia la cocina, donde supuse estaba Simone.
Hola la saludé con una sonrisa. Ella me correspondió la sonrisa y luego me besó en la mejilla levantándose de la mesa ¿ya comiste?
Si, no te preocupes.
Siéntate, por mientras que Bill baja me invitó. Moví la silla hacia un lado y luego me senté, puse las manos sobre la mesa, mientras esperaba a que él llegara.
Mamá, no has viste el otro pote de cerró la boca al instante en que entró en la cocina y me vio, sonriéndole ¡estás aquí! vino directo a saludarme, mientras Simone resoplaba y ponía los ojos en blanco. Llegó hasta mi altura y me dio un fuerte abrazo, seguidamente me dio un fugaz beso en los labios. Vamos que tampoco lo iba a saludar con un beso, beso, me daba vergüenza, Simone nos estaba mirando.
Se separó de mi y seguidamente miró a su madre.
¿Has visto el otro pote de gel? le preguntó. Este chico, tanto que se arreglaba por las mañanas Pero quedaba hermoso.
Nos subimos en el autobús, entre apretones y empujones que nos dieron los otros chicos que también querían alcanzar a subir. Pero nos subimos.
Como Bill se había atrasado un poco, pues nos íbamos a tener que ir con toda la gente que se iba a esa hora y no como el día anterior, cuando no iba casi nadie en el autobús e incluso quedaban asientos libres.
Aunque claro, también disfruté de la situación, pues nos íbamos bastante juntos.
Juntos lo pasábamos genial, estuviésemos donde estuviésemos.
Nos bajamos de el autobús, solo que esta vez, Bill bajó primero y me cogió en brazos para que bajara más rápido.
Reí.
Tonto dije en cuanto me dejaba en el suelo me asusté esta vez fue él quien se echó a reír.
Si no pesas nada, Annie rió aún más eres un tallarín, ni que te fuera a soltar bufé enojada y me crucé de brazos. Vale, que ya sabía que ni siquiera tenía cuerpo, que era algo plana y me faltaba de muchas cosas pero mira el lado bueno, amor… te quiero, aún siendo tallarín me abrazó.
¡Bill! me quejé ¿pero que iba a hacer contra eso? Cuando él se ponía en plan de mosquear Pff. Y yo te tengo que querer, así de estúpido como eres.
Pero te gusta mi voz susurró en mi oído te gustan mis canciones, te gustan mis labios, te gusta mi tatuaje, te gusto yo reí. Se lo ocurría cada cosa…
También me gusta que me abraces y que me beses di vuelta el rostro hacia él y le di un pequeño besito en los labios, para luego separarme de él con una sonrisa. Volví a la vista hacia delante. Y lo que vi me dejó congelada.
Estaban Dylan y una chica. Pero no haciendo lo que una chica y un chico normal podrían hacer: como hablar, por ejemplo, o besarse. No. Dylan la estaba golpeando. La chica se me hacía conocida, sería una de sus amigas putas que él tenía. Claro, tenía entendido que ninguna de ellas estudiaba aquí. Aunque, ¿quién sabe?
Dios, le había dado con el puño en toda la cara. La chica ya estaba en el piso. ¿Qué le habría hecho? Tuve una extraña sensación en la garganta, cuando Dylan comenzó a darle con el pie, pegándole fuertes patadas. Había gente a su alrededor Pero no era mucha, por lo que podía ver qué era lo que estaba pasando. Me desesperé.
Recordé a Chris.
Ni siquiera podía pasar el aire a mis pulmones ¡El no la podía golpear! la iba a matar, dios ¡La chica tenía sangre!
Me estaba desesperando cada vez más. Y lo peor, ¡nadie la ayudaba! A la pobre a estaban moliendo a golpes en el piso, y nadie la iba a sacar de allí.
¡No! solté, intentando moverme un poco más hacia adelante, quizás yo la podía ayudar un poco. Hubiese sido bueno que alguien hubiera ayudado a mi Chris.
Bill no dejó que me escapara de entre sus brazos, me retuvo allí, mientras yo hacía fuerza. Los ojos se me estaban llenando de lágrimas al ver esa escena, muchos sentimientos venían a flote, y no se sentía bien.
¡Bill, hay que hacer algo! solté como pude ¡la va a matar!
Amor, tú no se calló un momento, para sujetarme más fuerte tú no puedes hacer nada. Tranquila.
¡Pero la va a matar, Bill!, ¡la va a matar! grité desesperada ¡le va a pasar como a Chris! no pude reprimir un sollozo Estaba segura de que más de una persona nos estaba mirando. Dios, que escena. Una pelea monumental de un lado y yo haciendo un show de telenovela, del otro.
Amor, tranquila. Mira apuntó como pudo hacia la entrada. Algunos profesores e incluso el director venían hacia aquí.
¡Pero la va a matar, Bill!
Ellos se encargarán, amor, tranquila
¡No podemos dejar que Dylan se salga con la suya de nuevo! volví a chillar, casi sin aire. Y es que era como si esa chica fuese Chris. La estaba golpeando, la dañaba. La chica estaba sangrando. ¿Qué habría hecho ella para merecer todo eso?
Ni siquiera me había dado cuenta de los gritos que había en ese lugar. Aparte de los gritos desgarradores de ella, también estaban los gritos de ese estúpido, insultándola. Y los de algunos chicos que intentaban separarlos Pero se quedaban en el intento, Dylan estaba hecho una bestia.
Vamos adentro, Annie Bill comenzó a caminar, llevándome con él. No, no. Yo no quería irme de allí, quería ver que le hacían a ese idiota, quería verlo pagar por lo que había hecho. Quería ayudar a esa chica. Y es que no podía ser más…
¡No, Bill! no me quiero ir, no quiero sollocé ¿no ves lo que le está haciendo?  En ese momento el director ya había llegado a la zona de combate junto al resto de los profesores.
¡Viene la policía! gritó uno de los chicos que pasaba en ese momento por nuestro lado ¡le rompió toda la cara! siguió gritando, mientras se acercaba, seguramente, a su grupo de amigos. Me desesperé aún más y comencé a patear a Bill para que me soltara.
Annie, vamos dentro.
Le diré a esos policías lo que Dylan le hizo a Chris, ¡ya verás!
No, te meterás en problemas, deja de hacer drama y entremos de una vez comenzó a tirar de mí más fuertemente.
¡Bill! me quejé, desesperada ¿no ves lo que le hace?
Lo veo, tú no debería estar mirando… ya nos acercábamos a la entrada… Ni siquiera podía ver la zona de pelea. Los gritos del chico aún seguían. Y la chica ya no se oía. ¿Ya la habría dejado de golpear?
Una vez llegamos dentro, me resigné a que no podría volver a salir… Bill no me dejaría. Ya no podía ayudar, ni decir nada. Por lo que me dejé guiar por él, hasta un lugar poco transitado de los pasillos.

Respiraba agitadamente, como su hubiese estado corriendo por bastante rato. Aún me sentía desesperada, y no era una sensación muy agradable, que digamos Sentía un nudo en la garganta y los ojos me ardían.
Bill me soltó despacio, hasta dejarme frente a él. Me mordí el labio inferior. Vale, que mi reacción no había sido una de las mejores. Pero es que me habían dado ganas de que alguien fuese y matara a Dylan allí mismo.
Bill me limpió las lágrimas que aún seguían cayendo. Aún tenía a Crhis muy presente en mi cabeza… esa escena había revivido todo esos sentimientos los había sacado a flote y ahora sólo quería echarme a llorar.
¿Estás mejor? negué con la cabeza ¿para qué mentir? Me sentía mal, quería llorar, y hacer un berrinche como una niña pequeña… quería sacar toda esa angustia que sentía princesa Bill me rodeó con sus brazos y me abrazó, enterrando mi cara en su pecho sé que estás mal, amor… sé que te siente mal llevó una de sus manos a mi cabello y comenzó a acariciarme la cabeza, despacito pero ¿sabes qué? te prometo que Dylan va a pagar por lo que hizo No te desesperes, ya verás como él va a caer ¿Eso es lo que quieres, no? asentí. Jamás le había deseado algo tan malo a una persona. Yo quería ver a Dylan muerto me encargaré de eso, lo prometo. Ahora seguramente se lo llevarán a alguna parte y de allí no podrá salir en un buen tiempo pero ya verás lo que pasa cuando vuelva. Amor, las cosas no se van a quedar así quizás que cosas se le pasaban a Bill por la cabeza en ese momento. Tampoco lo iba poder averiguar… Así que simplemente lo abracé él seguía jugando con mis mechones de cabello, delicadamente ahora, te tienes que poner bien ¿si? tienes que olvidar lo que viste esta mañana.
Pero Bill… a esa chica le pasó lo mismo que a mi hermano ¿y si está muerto? dije entre sollozos.  Quizás la mató, como a Chris.
No pienses eso, ella estará bien me separó de su cuerpo y me limpió las lágrimas nuevamente, con sus suaves manos no llores más, por favor, que no me gusta verte así asentí.
Lo intentaré me sonrió de medio lado era una sonrisa triste.
Gracias volvió a abrazarme.
Gracias a ti, por estar conmigo lo abracé yo también.
¡Eh, eh, parejita! escuché un grito burlón, proveniente de alguna parte. Sonreí de medio lado. Tendría que olvidar lo que había pasado. Después de todo, Bill estaba conmigo... y como él lo había dicho, Dylan iba a pagar por lo que había hecho.
¿Estás mejor? me preguntó luego de un par de minutos en los que estuvimos abrazados. Asentí. Entonces él me separó un poco de su cuerpo.
¿Se nota que lloré? pregunté lo evidente.
Sólo un poco quitó una de sus manos de mi cintura y acomodó uno de los mechones de cabello que tenía pegado en el rostro, detrás de mi oreja así estás mejor, siempre estás linda me sonrió. Sentí que me derretía era tan lindo…
Me puse de puntillas y le deposité un suave besito en sus labios.
Me separé de él… me seguía sonriendo.
Te amo murmuró.
Te amo mucho más le contesté, como siempre.
No lo creo rió ¿nos vamos a clase? asentí.
Llegaremos atrasados.
No importa se encogió de hombros los profesores no te dicen nada ¿te has dado cuenta?
Si reí pero eso no quiere decir que a ti no te digan nada.
Bufó, mientras me cogía la mano y comenzaba a caminar
No quiero ir me quejé ¿por qué no nos escapamos de nuevo?
Esa fue una ocasión especial, amor volvió a tirar de mi, ya que yo a pensar caminaba además, hoy es la clase se repaso para el examen.
¿Examen?
Si. Tú no lo das, pero yo sí. Tampoco quiero repetir el curso rió.
¿Tan mal estás?
Es que... ya sabes, con eso de la discográfica y el grupo casi no tengo tiempo de estudiar. Me volveré famoso —bromeó.
—Bill —le reproché —no es que no tengas tiempo, es que ocupas el tiempo en otras cosas.
—¿Qué cosas?
—Conmigo, por ejemplo —me miró alzando una ceja —ayer no estudiaste nada... estuvimos toda la tarde en la caseta, yo te podría haber ayudado.
—Annie —me cortó —ni siquiera sé si voy a estudiar aquí el otro año.
—¿Qué? ¿por qué?
—Por lo que te dije —me miró.  La otra semana tengo un concierto para promocionar el disco. Y si todo sale como la discográfica lo planea, dentro de poco estaremos en una gira por Alemania.
—¿Estás bromeando? —le pregunté sin creérmelo aún. Él me sonrió —¡es genial!
—Habrá fans.
—Si, pero yo soy tu fan número uno —lo corté —tus otras fans jamás se compararán conmigo —Bill se echó a reír y me abrazó.
—Eres tan linda... no creí que te lo fueras a tomar de esa forma.
—¿Porqué? ¿cómo más podría tomarlo, si es una noticia tan buena?
—Porque, si es que funciona, quizás tengamos menos tiempo para estar juntos —hice un ruido con la boca, restándole importancia.
—Nos buscaremos un momento para estar juntos.
—Te amo… —me apretó entre sus brazos.
Llegamos a la puerta de la clase en ese momento. Bill ni siquiera lo pensó y tocó un par de veces… Escuchamos un “adelante” desde dentro… Entonces bill me soltó y yo pasé primero.
Miré al profesor con una sonrisa nerviosa, de disculpas.
—Hola —lo saludé.
—Hola —me devolvió el saludo. Seguidamente entré y me dirigí hacia mi asiento. Bill me imitó, sentándose a mi lado.
Y ya estábamos listos para una aburrida y larga clase de biología.

Te amo.

Leí luego de haber abierto el pequeño papel doblado que él me había dado. Sonreí ampliamente. Cogí mi lápiz y noté

Yo te amo más, novio famoso.

Este viejo nos pillará y nos va a retar.

Doblé el papel por la mitad y se lo di por debajo de la mesa. Él lo recibió y lo abrió Seguidamente rió, cogió el lápiz, anotó y me dio el papel.


Falta poco para las vacaciones de verano ¿te parece si vamos a alguna parte?

Lo miré, entrecerrando los ojos y luego anoté:

¿Dónde iríamos?. No hay dinero, Bill

Me pagan dentro de poco, será suficiente para... muchos lujos. Te llevaré a alguna parte, iremos con Tom

Oh, es cierto, ahora trabajas jaja


Y te llevaré a algún lugar, eres mi novia ;)

Creído

¿Que tal te parece la playa?
-
Mmm... me parece genial

Será genial Nos quedaremos allí por bastante tiempo. Luego hablo con mamá y vemos lo que podemos hacer. Será el mejor verano de tu vida, te lo prometo.

Lo miré con una sonrisa.


¿Así que estamos con ese tipo de planes, ¿no?

Le escribí en el papel, al cual ya casi no le quedaba espacio,


Si también tengo planeado comprarme una casa en Los Ángeles e irme a vivir contigo.

¿Algo más señor famoso?

Se me olvidaba informarte que nos casaremos y tendremos tres hijos. Dos gemelas y un niño, que será el mayor. Se llamará como Bill, pero será Bill Junior. Las dos gemelas se llamarán como tú: Anne Junior y Grete Junior.

Al leer eso me vi obligada a cubrirme la boca con una mano para no soltar una risotada.

¡Eres tonto!


¿Nos vamos por la tarde al parque con los chicos?

Vale 


Había cambiado de tema.

Al parque Sonaba genial. Aunque dependía mucho de que chicos...

¿Con quién específicamente?

Tom, Andreas, Sam, Kattie, tú y yo...¿quieres?

Estará Kattie

Vamos, para que lo superes. Di que si

Sólo porque tú me lo pides

Me miró con una amplia sonrisa.
—Señor Kaulitz, señorita, ¿tienen algo para decir? Pueden ir a reír afuera, si quieren.
—Nada, nada —le contestó Bill, aún con una sonrisa. Me gustaba como este chico trataba a los profesores. Era como si... no le importara lo que ellos le dijeran —hey, ¿me dices la hora? —le preguntó al chico que estaba delante de nosotros. Él profesor nos fulminó con la mirada.
—Faltan cinco minutos —nos informó.
—Genial, porque ya me cansé de estar aquí sentado —se quejó Bill, mientras bostezaba. Toda la clase rió.
—Señor Kaulitz, si quiere seguir con ese tipo de comentarios, salga de la sala de clases.
—Descuide, que ya es la hora...
—Espero que le vaya bien en el examen de mañana —dijo irónicamente el anciano..
—Gracias —contestó Bill, siguiéndole el juego.
No lo pude evitar y solté una risita, ya que todo el resto de los chicos se estaba riendo.
—¿Usted también quiere salir de la sala, señorita?
—No se meta con ella —le cortó Bill con chulería. La clase volvió a reír.
—Ya nos veremos —apuntó a mi novio con el dedo. Seguidamente se dirigió a toda la clase —pueden salir, alumnos, la clase ya terminó. Recuerden el examen de mañana, estudien. Y usted, señorita Anne —mi miró.  No se preocupe, no tiene examen.
—Gracias —le dije antes de que se diera media vuelta y comenzara a avanzar hacia su escritorio.
Me levanté de la silla, imitando a Bill y luego le cogí la mano.
—¿Vamos a comprar algo para comer? —le pregunté, queriendo salir de la sala de clases. Aunque no era necesariamente para comer algo. Quería saber que había pasado con Dylan y esa chica y para eso tenía que pillarme con las chismosas de la escuela. Ellas lo sabían todo, seguramente, incluso podría ser que supieran quien había sido la chica. Y dios, quizás como le habría quedado el rostro.
Estúpido Dylan y sus estúpidas drogas. Y es que el no merecía nada que no fuese morir.
—Vamos.
Comenzamos a camina hacia la puerta de la sala de clases, aún cogidos de la mano.






Rette mich /Capítulo 38






CAPITULO 38

Entramos en el salón de clases y nos dirigimos hacia nuestros asientos, los que ocupábamos a principios de año, cuando éramos sólo mejores amigos y no había problemas entre nosotros. Me pregunté donde habría quedado el cartel enorme que había estado colgado en la pared la mañana anterior. Dios, seguro hoy todos se burlaban de nosotros. Aún así sería genial.
Intenté quitarme esos pensamientos de la cabeza, mientras corría un poco la silla y ponía la mochila sobre esta. Bill hacía lo mismo.
Ya se acercaba el verano, las vacaciones y todo eso. Mi madre había hablado aquí y todo eso, por lo que todas las evaluaciones que tenía pendientes y todos esos exámenes, pero no había mucho problema respecto a eso.
Me senté sobre la mesa y le eché un vistazo general a toda la sala de clases, hacía mucho tiempo que no la veía, me habían parecido años encerrada en esa habitación. Y de cierto modo, estaba feliz de estar de regreso en el mundo real.
Bill me cogió la mano, sacándome de mis pensamientos y movió la silla hacia un lado, con la otra, para seguidamente quedar de pie frene a mi. Así estábamos casi del mismo tamaño, por lo que su rostro quedó bastante cerca del mío. Alcé la mirada y la clavé en sus ojos. Que persona más perfecta, que chico más perfecto... qué mirada, que amor que sentía por él. No pude aguantarlo más y me lancé a sus labios mientras sentía cosquillas en el estómago. Me gustaba, realmente me gustaba y mucho.
Me separé de él despacio, mientras le sonreía, lo abracé por el cuello, aún con nuestros labios a pocos centímetros de distancia, y él rodeó mi cintura con sus brazos.
Me gustaba tenerlo así, cerca de mí incluso me daban cosas en el estómago y todo.
Solté una risita y comencé a enredar mis dedos entre su cabello. Bajé un poco más hacia el cuello, toqué su suave piel pero había algo... extraño ¿su cuello...? me asusté, y no pude evitar dar un pequeño saltito sobre la mesa y echarme un poco hacia atrás, separándome de él.
Me miró interrogante, pero mi cara tenía una expresión mucho mayor. Alzó una ceja... qué sexy era.
¿Qué pasa? me preguntó, volviendo a juntar mi cuerpo al suyo.
¿Qué tienes en el cuello? le pregunté, moviéndome hacia un lado, para intentar mirar. Entrecerré un poco los ojos y me soltó con cuidado.
Ah ¿no te lo dije? negué con la cabeza ¿Decir qué? me hice un tatuaje sonrió ampliamente. Yo abrí los ojos como platos ¡¿Qué se había hecho qué?!
¡¿Qué?! pregunté alarmada.
¿Quieres ver?
Si dije aún impresionada. Entonces Bill se dio la vuelta. Era enorme y estaba en su cuello ¿cómo no me había dado cuenta antes? Definitivamente era una ciega, y no solo en las cosas del amor…
Resoplé. Era el símbolo de la banda. Tokio Hotel. Vale, había que aceptarlo, estaba genial…
Pero también estaba en su piel, y si estaba en su piel, ya no era tan bueno.
Wow ¿tu madre te dejó hacerte eso? le pregunté al instante.
No se encogió de hombros y aún no se da cuenta, fue hace un tiempo.
¿Y por qué yo no lo sabía? fruncí el ceño.
Estabas enojada conmi…
Y lo estoy lo corté. Seguidamente me bajé de la mesa y lo empujé hacia el pequeño pasillo que había entre las mesas ¿Por qué te hiciste eso, Bill Kaulitz? se encogió de hombros, mientras retrocedía un paso ¿cómo se te ocurre cometer semejante estupidez? ¡te marcaste de por vida!
Tokio Hotel es de por vida.
¡Pero no para traerlo pegado a la piel! ¡eso te daña, Bill!
Annie, no te pongas así, es solo un tatuaje bufé además, ya está hecho, te comportas como mi madre se quejó.
¿Y qué quieres que te diga, Bill?
No lo sé. Un está genial, ¿o algo así? resoplé enojada.
Eres tonto.
Annie, no te enojes se lanzó a abrazarme, con un puchero.
¿Cómo resistirme a eso?
Le correspondí el abrazo enseguida.
Está genial le susurré en el oído
Bill se separó de mí, con una sonrisa en el rostro. Observé sus facciones ¿Cómo podía ser tan perfecto? Qué suerte que tuve al haberlo conocido… Es más, qué suerte que había tenido al él enamorarse de mí. A lo mejor, todo lo malo que me pasaba, eran cosas a cambio de algo… Y ese algo, a lo mejor, quizás, era Bill. Con él lo malo no existían, con él no existía nada. Pues sólo era él, él y él. Las tres primeras cosas más importante de mi vida.
Sonreí de medio lado y moví mis manos desde su pecho hasta su cuello. Toqué suavemente ese tatuaje ¿Para qué negarlo? el tatuaje estaba genial, perfecto. Y no le había pasado nada. Era sólo un tatuaje, como el de cualquier persona. La preocupación se fue en ese momento. Tampoco era su madre, ni nada de eso. Aunque claro, iba a tratar de convencerlo para que se lo mostrara a Simone, seguro a ella también le gustaba, si es que Bill la convencía como lo había hecho conmigo.
Gracias me contestó.
De verdad… a ver si un día de estos me tatúo ese en la cadera sonreí. La sonrisa de Bill se borró por completo, pero yo decidí seguir bromeando.  La fan número uno también debe tenerlo ¿o no?
No contestó tajante no te harás nada en la piel.
No seas exager…
Ni siquiera te gustan los tatuajes.
¿Tienes algo en contra mío o que es lo que pasa? ¿por qué no quieres que yo también tenga uno? egoísta lo insulté, siguiendo la broma. Solté su cuello y me crucé de brazos, alejándome un paso de él.
Que ni se te ocurra cerró la boca y puso una mueca de desconcierto al yo comenzar a reír ¿qué? ¿de qué te ríes?
De ti reí con ganas.
¡Oye!
No me tatuaré, si es lo que te preocupa me mordí el labio inferior ¿ves lo que pasa cuando una persona que quieres hace algo como un tatuaje? me acerqué a él.
Me preocupaste.
Lo sé. Pero el tuyo ya está hecho. No puedo amenazarte diciéndote que si te haces uno, te dejaré abrió los ojos como platos.  Es sólo un ejemplo, tonto entrecerró los ojos y me examinó con la mirada nunca te dejaría por algo así.  Me lancé a sus brazos, él se echo a reír.
¿Recuerdas cuando me perforé la ceja? asentí, aún pegada a su cuerpo. Me encantaba esa sensación de tenerlo tan cerca de mi casi me matas a golpes.  Solté una risita.
Lo siento.
Y con el de la lengua…
Me pediste permiso antes de hacerlo reí otra vez. Me separé un poco de él, aún abrazados y alcé la cabeza para mirarlo a la cara. Nuestros ojos se encontraron y no pude apartar la mirada. Se acercó un poco a mí, cerré los ojos como un acto reflejo. Entonces sus labios rozaron los míos con suavidad. Sonreí, aún sintiendo sus labios levemente posados sobre los míos, casi en el aire.
¡Eh, parejita! ese grito nos hizo separarnos de un salto y mirar hacia la puerta. Un chico de nuestra clase venía entrando, con la mochila colgada en el hombro y una sonrisa burlona en el rostro. Bill se echó a reír y yo le hice una seña con la mano, en modo de saludo. Claro, alguien más tenía que llegar, tampoco podíamos ser solo dos en toda la clase…
Bill me cogió la mano y entrelazó nuestros dedos.
¿Ya son novios? nos preguntó él.
contestó Bill. Él chico nos miró y se nos comenzó a acercar… Bill tiró de mi mano y juntó nuestros cuerpos para seguidamente abrazarme.
Hola, Anne… hace tiempo que no te veía me sonrió amable, mientras se acercaba para besarme en mi mejilla te ves… no alcanzó a terminar la frase…
No la mires mucho, que es mía lo cortó Bill, echándome un poco hacia atrás, para que no lo saludara. Reí. Era tan lindo cuando se las daba de celoso…
¡Bill! me quejé.
Sólo quería ser amable, nada más dijo el chico moviendo un poco las manos mientras reía.
Hola lo saludé. Me solté un poco de Bill y le di un rápido beso en la mejilla, para luego volver al mismo sitio, junto a Bill. Le cogí la mano que tenía sobre mi hombro y entrelacé nuestros dedos.
Se ven bien juntos nos comentó sonriendo.
Hola, hola el saludo nos hizo voltear a los tres hacia la puerta. Era una chica. Vamos, que a esta hora comenzaban a llegar todos ¡Anne! dijo con una sonrisa, aún cerca de la puerta ¡ya llegaste!, ¿cómo estás? comenzó a caminar hacia mí. Los chicos rieron y ella dejó su mochila sobre la mesa, para luego prácticamente lanzarse sobre mí y darme un beso en la mejilla, como saludo.
Hola… la saludé.
¿Cómo estás? me preguntó aún con una sonrisa.
Bien contesté algo cortada. Vale, que yo siempre había sido amiga de todos… pero… no lo sé, me sorprendía que ellos se comportaran así conmigo después de no haberme visto por un buen tiempo.
¿Ya son novios? Bill asintió… yo imité su gesto ¡wow! ya lo sabía rió sabía que ustedes dos iban a acabar juntos.
Bill y yo reímos.
Así fue como llegaron todos los chicos, y como toda la clase acabó rodeándonos. Conversábamos, nos reíamos y ellos me contaban cosas sobre Bill y otras personas… Cosas que habían pasado mientras no estaba aquí. Me había perdido muchos episodios graciosos o algunas peleas con los profesores.
Me di cuenta en ese momento, que había extrañado mucho a todos en la escuela… Era mejor volver, definitivamente. Así también me quedaría menos tiempo para pensar en cosas malas, y me concentraría en todo lo bueno que esta gente me podía entregar, vamos que se lo pasaban riendo todo el día.
Los profesores se sorprendieron al verme y conversaron conmigo la mayoría de la clase, preguntándome como me encontraba y ese tipo de cosas. Tampoco me dijeron nada por estar en todo momento abrazada a Bill, sobre las sillas, apoyados en la pared. Al parecer sentían pena por mí. Odiaba eso, pero también podía tener mis ventajas.
En todo el tiempo libre que tuvimos, Bill y yo no salimos de la sala de clases. Mi novio le dijo varias veces a otras chicas que nos compraran comida y esas cosas. Al parecer él no quería salir… o no quería sacarme de allí.
A la hora de irnos, me sacó rápidamente de toda esa gente que se acumulaba en la entrada y una vez estuvimos en la otra calle, ambos cogidos de la mano, como los novios que éramos, hizo parar al primer autobús que pasó y prácticamente me obligó a subir.
No íbamos a casa, pues habíamos cogido un autobús que no iba hacia ese lado de la ciudad. Más bien, habíamos cogido uno para ir a las afueras.
Bill, siempre con esas ideas locas que se le ocurrían de un momento a otro. Nos íbamos a la caseta. Si, nuestro lugar secreto
¿No crees que debí haberme pasado por casa? le pregunté.
No se encogió de hombros estás conmigo, tu madre no dirá nada. Además, debe estar trabajando.
Creí que tú eras el que quería hacer las cosas bien dije, picándolo. Sabía que la cosa no venía a cuento, también sabía que mi madre no se enojaría.
Lo hacemos bien sonrió con aires de niño creído. Yo bufé y le di con la mano en la mejilla. Había sido un pequeño golpe, bastante despacio hey, no me golpees se quejó.
Lo siento reí con aires maliciosos.
Me encanta cuando te pones así no pude seguir con mi risa, ya que él me apretujó entre sus brazos, haciéndome lanzar un grito de sorpresa. Estaba segura de que toda la gente nos miraba.
¡Bill! me quejé.
Mi vida, eres tan linda puso voz de niño pequeño. Casi me derrito allí mismo, en el asiento del autobús. Pero sólo me limité a reír y a corresponderle al abrazo te quiero.
Te quiero muchísimo.
Y así fue como llegamos hasta nuestro destino. Estaba segura de que el chofer nos obligaría en cualquier momento a bajarnos del autobús y nos dejaría botados a la mitad del camino. Éramos, sinceramente, insoportables. Y como si eso fuese poco, hablábamos unas cursilerías enormes, que si hubiese sido con otra persona y no con Bill, me habría dado vergüenza. Seguro más de alguien se reía o se burlaba de nosotros. Pero le pasaría lo mismo tarde o temprano. Pues lo más importante de una persona era el amor… Y todas las personas encontraban algún día el amor de su vida. Y con el amor de su vida dirían ese tipo de cursilerías. Bill era el amor de mi vida, y no tenía que preocuparme de otra cosa que no fuese él. Yo lo amaría por el resto de mis días. Estábamos tan bien… aunque estábamos juntos desde ayer. Pero si contamos todos estos años de amistad… Nosotros nunca nos separaríamos.
Nos bajamos del autobús y luego corrimos hacia la caseta, haciendo una carrera. Lo cogí de los pies un par de veces y lo tiré al suelo, para poder ganas, pero aún así, él era más rápido que yo, por lo que me ganó. Si él siempre quería ser el mejor, no le importaba con quien compitiera. Aunque fuese en contra mío, su novia.
Llegué a la puerta resoplando, cansada. Estaba abierta… entré dentro, ni siquiera la cerré, me limité a quitarme la mochila y lanzarla contra una de las desastrosas paredes.
Me ganaste me quejé, soltando mucho aire. Bill no dijo nada, él también estaba cansado, sentado en el piso y con la espalda apoyada en una de la pared que había frente a la puerta. Sonrió de medio lado podrías haberme dejado ganar reproché, sentándome a su lado aunque fuera por una vez.
Lo siento rió soy mejor que tú, te gané aunque hiciste trampa le di un golpe en el hombro.
Eres un creído, Bill Kaulitz me miró con los ojos entrecerrados. Decidí hacerme la enojada y después te pones celoso cuando alguien me quiere saludar. Ni siquiera me dejas ganar por ser tu novia me crucé de brazos y miré hacia otro lado.
Annie, no te enojes intentó abrazarme, pero yo me alejé de él sé que no soy el mejor novio del mundo… Pero hago lo que puedo puso nuevamente su voz de niño pequeño. Yo lo miré asombrada.
¿Que no eres el mejor novio del mundo? torcí la boca hacia un lado, aún con la impresión en el rostro ¡eres el mejor novio del mundo, Bill! me lancé sobre él a abrazarlo rió tú eres lo único bueno que hay en mi vida.
No digas eso, amor esa vez fue él quien me abrazó.
No dije nada. Pero me acomodé un poco hasta que quedamos amos abrazados, en una posición algo extraña, afirmados en la pared.
Es verdad dije después de todo ese rato si ya no queda nada, excepto tú me encogí de hombros. Su mano buscó la mía y entrelazó nuestros dedos con delicadeza.
Princesa, aunque tú no lo creas, hay mucha gente que te quiere, mucha, pero mucha gente de verdad.
Si, pero tú eres el único que me hace feliz, Bill. Tú eres especial para mí.
Comencé a jugar con sus dedos.
Y tú para mí
Tú me devuelves las ganas de vivir. Es como… mágico sonreí ante mis palabras. Habían sonado del todo cursis eres mi vida le confesé. Esperé unos segundos pero él no dijo nada. Por lo que decidí seguir contando mis sentimientos siempre has estado… ¿recuerdas que siempre, desde pequeños, estuvimos juntos? Nunca nos separamos. Aunque yo hubiese salido con Dylan suspiré, recordando a ese estúpido pero cuando nos alejamos todo empeoró. ¿Ves? eres todo lo que soy su mano se cerró sobre la mía, despacio para luego acariciar mi piel con delicadeza.
Amor… iba a decir algo, estaba segura. Iba a reprochar mi forma de ver las cosas. Seguro me decía algo como “tienes que vivir por ti, no puedes estar viviendo por mí, ni por el resto de la gente”, porque aunque fuésemos tal para cual, también pensábamos diferentes. Di vuelta la cabeza hacia él y lo besé en los labios, antes de que él pronunciara la próxima palabra. Él ni siquiera hizo el intento de separarse de mi… Simplemente se quedó allí, moviendo sus labios al compás de los míos… te amo dijo en cuanto nos separamos. Le sonreí.
Nunca me dejarás, ¿verdad?
Nunca. Voy a estar contigo siempre… —sonrió de medio lado, aún cogiéndome una de mis manos siempre que quieras, claro.
Siempre querré, tonto. No importa si me ganas en la carreras que hago trampa solté una risita.
Eres encantadora.
Lo sé le guiñé un ojo, para luego levantarme y soltarle la mano. Ok, había roto el momento, pero es que algo se me había venido a la cabeza. Dejé a Bill en el piso y me apresuré en avanzar hacia mi mochila, que se encontraba en el otro extremo de la habitación. La abrí y comencé a revolver todo lo que había dentro… hasta que lo encontré. Me acerqué con el marcador en la mano hasta donde estaba Bill. Él observaba cada uno de mis pasos.
¿Qué vas a hacer, Annie? no le contesté. Me llevé el marcador a la boca y lo destapé con mis dientes. Luego arrojé la tapa al suelo, la cual Bill recogió. Acerqué la punta del marcador a la pared y miré a Bill con una sonrisa.
¿Qué quieres que escriba? le pregunté. Él se incorporó, poniéndose de pie y luego se pudo a mi lado, analizando la pared.
No lo sé ¿qué quieres escribir? me preguntó.
Amm… pensé un poco… y luego acerqué el marcador nuevamente hacia la pared.

B… i… l…l… y… A… n… n… e...

Te amaré por toda mi vida me dijo te lo prometo. Nunca, nunca, pero nunca, te dejaré sola. Siempre estaré contigo, siempre te voy a querer sonreí.
Me lo estás prometiendo.
Lo sé. Juro amarte por siempre y para siempre... y no dejarte nunca lo abracé y él rodeó mi cintura con sus brazos, soltando el marcador, el cual calló en el suelo, haciendo un pequeño ruido. Le di un suave beso en el cuello y él se estremeció. Seguidamente reí.
Te quiero.
Y yo a ti.


Y así seguimos hasta que se nos hizo tarde y tuvimos que regresar a casa.
Bill me fue a dejar a la puerta de la mía, incluso se disculpó con mi madre, y luego se fue, no sin antes despedirse de mi. Mi madre le había dicho que se quedara a comer algo, pero él se había negado obviamente su madre estaría preocupada.
Llegué a mi habitación con una sonrisa en el rostro. Bill me quería, yo lo amaba. Era genial
Me lancé sobre la cama y abrace uno de mis peluches. Faltaba tan poco para salir de vacaciones, sería genial, iba a estar con Bill.
Por suerte Bill ya no seguía con la tonta de Kattie.
Aunque, pensándolo mejor, no tenía porqué guardarle rencor. Hoy ni siquiera me había hablado. Yo tampoco le había prestado mucha atención, ya que se sentaba del otro lado de la sala de clases y Bill en ningún momento me había dejado decirle algo o insultarla. Lo único que me molestaba, era que seguía siendo amiga de Bill… Que fuese novia de Tom, no era mi problema. Pues no era nada más que la odiosa novia de un buen amigo. Por cierto, me tenía que poner al día con él, teníamos que conversar. Aunque Bill, con lo celoso que era, seguramente no me dejaba ni siquiera intentarlo.
Reí ante mis pensamientos, mientras me quitaba la ropa y me metí a la cama en ropa interior. No tenía ganas de ponerme un pijama ni nada de eso. Estaba agotada. Tampoco iba a hacer nada para la escuela. Sólo quería dormir.
Me abracé a las sábanas que me cubrían casi por completo. Tenía ganas de dormir con Bill. Pero vamos, que no se podía.
Sentí algo sonar haciendo que me levantara de un salto. Dios, él móvil.
Estiré la mano para coger el pantalón y luego saqué el pequeño aparato del bolsillo. Un mensaje. Lo abrí y seguidamente leí.

Duerme bien, hermosa

Sonreí.
Dejé el móvil sobre la mesita de noche y volví a cubrirme con las sabanas hasta la cabeza.