04 junio, 2013

Rette mich /Capítulo 50







[Bill]




No podía dejar de pensar en ella, no me la podía sacar de la cabeza. No tendría que haberla dejado, pero ya lo había hecho, era por su bien. Además, Andreas iba a cuidar de ella, yo se lo había pedido y él había prometido hacerlo. Y es que tenía tal lío de pensamientos que...… argh. Más de diez veces había estado a punto de enviarle un mensaje diciéndole que todo era mentira, que yo la amaba de verdad. Pero no, con eso sólo lograría hacerle más daño.

Tampoco me podía quitar de la cabeza su imagen destrozada corriendo hacia su casa. Esa era la última vez que la había visto, que la había escuchado… y ese era el recuerdo más fresco que tenía en la cabeza y que nunca se borraba. Sus lágrimas, sus gritos desgarradores… ¿cómo poder explicarle que todo había sido para que ella no siguiera sintiéndose mal lejos de mi? Ella no era para nada tonta. Sabía muy bien que yo la amaba sobre todas las cosas…... aunque nunca se lo hubiera dicho. Todo era tan contradictorio.

Yo la seguía queriendo… pero había terminado con ella. Porque era lo correcto. Porque me lo habían pedido, porque me iba a mudar, porque ya no iba a poder cumplir con el trato de estar siempre juntos cuando regresara. Nos íbamos a distanciar...… íbamos a terminar separados igualmente. Yo sólo había acortado las cosas. Así ella tendría más tiempo para recuperarse, aunque me doliera.

Tom ya me había dicho muchas veces que yo era un idiota. Que siguiera el ejemplo de él y Sam. Ellos seguían juntos, que estaban de lo mejor. Pero no, las cosas no iban de esa manera. Yo podía notar como su relación se iba enfriando poco a poco, ya no era igual que antes.

Entré a la cocina, aún medio dormido… y sin poder quitarme a Annie de la cabeza, como siempre. Mi madre no estaba, a lo mejor estaba haciendo las compras. O eso sería probablemente lo que Annie me diría en esta situación.

Saqué la primera cosa redonda y que me sirviera para lo que quería comer de uno de los muebles, y luego la dejé sobre la mesa.

Busqué la leche y eché un poco en el pote, para luego echarle unos cuantos puñados de cereal.

Cogí una cuchara y luego me dirigí al salón, con la comida.

Annie, Annie, Annie, Annie, Annie. La extrañaba mucho. Ojala ella ya se hubiera olvidado de mi.

Encendí la TV.… Estaba en uno de los canales de noticias.… Fui a cambiarle el canal, pero algo hizo que me detuviera.…
¡Buen día, Bill!– me saludó mi madre, entrando por la puerta.Si, buen día contesté con la boca llena de comida.¿Qué vez? me preguntó ella con curiosidad, entrecerrando los ojos y acercándose.No lo sé, sólo noticias… ¿por qué?Dijeron algo de Tokio Hotel, no sé si escuché mal  olví la vista hacia la TV y le subí el volumen con el control…

… La joven llevaba desaparecida dos semanas, hasta que un hombre que pasaba por estos lugares, encontró esta especie de casa con el cadáver de esta chica… a cual en estos momentos le hacen estudios para averiguar cuanto tiempo llevaba fallecida en y para que sus familiares estén seguros de que realmente era la joven Anne Schwarz, de dieciséis años. Definitivamente la causa de la muerte fue autoprovocada.

En esta “casa”, también se encontraron, como anteriormente dije, algunos papeles escritos por ella, una radio y el CD de un grupo llamado Tokio Hotel en la habitación, las paredes estaban rayadas y la joven dejó algunas cartas repartidas por toda la casa….

Mi madre apagó la TV y la habitación quedó en completo silencio.

Me di cuenta de que el pote con la comida estaba en el piso.… Y es que aún no encontraba el sentido de las palabras del reportero. El nombre de Annie se repetía una y otra vez en mi cabeza.

Sentí un fuerte dolor en el pecho y me di cuenta de que las manos me temblaban.

Miré a mi madre. A ella ya se le habían acumulado las lágrimas en los ojos y no tardó en caer la primera. Tensé la mandíbula ¿qué se suponía que tenía que hacer? Esto no podía ser. Ella no podía haber…... no. Seguramente estaban confundidos, era otra chica que se había metido allí.… No podía ser.
No es cierto, mamá articulé costosamente, la voz se me quebró al final de la frase.

Su madre llamó hace uno días… preguntando por ella sollozó, para luego comenzar a negar con la cabeza repetidas veces yo no sabía.

No contesté…. Agaché la mirada.

Mi culpa. Todo había sido mi culpa. No sabía que pensar.

No tendría que haberla dejado, y ahora me arrepentía... pero ya era demasiado tarde.

Intenté reprimir un sollozo…, llevándome las manos a la boca. Pero, simplemente, no pude evitarlo.













El dolor de la caída, me duele. Tanto así, que me gustaría verme sufrir, verme gritar y sollozar como ella lo había hecho, como lo hizo. Quiero que mi alma sufra, quiero que ella se vengue, quiero que alguien me mate por lo que he hecho... ¿Pero quien me ayuda? Si yo supiera que hacer, no estaría aquí, en el abismo...no estaría buscando un recuerdo perdido...








FIN

Rette mich /Capítulo 49




Meses después…




Es horrible darse cuenta de que las cosas no son como un piensa.

El mundo ya no era de colores para mí. Todo a mi alrededor se había vuelto triste, oscuro, siempre era lo mismo.

Ya no iba a la escuela. Iba a repetir curso, pero ya no me importaba. Nada me importaba. Era increíble, como había pasado de ser una de las mejores de la clase a una vaga. Pero eso tampoco me importaba.

Y es que yo había dejado de importarle al mundo. Ya no me quedaban amigos. 
Tom, su… hermano y su madre, se habían ido a vivir a Berlín. Mi madre estaba demasiado ocupada con su trabajo como para prestarme atención. Sam se iba casi todas las semanas a visitar a Tom.… E iba a la escuela. Por lo que ya no la veía. Alex… ya se había olvidado de mí, nos habíamos distanciado. Y ya no me quedaban amigos. Gente que me ayudara o me apoyara. Ellos eran todos y ya no estaban conmigo.

Aunque Andreas…... bueno él había intentado acercarse a mi y ayudarme, pero yo no quería hablar con él. Su imagen, o yo que sé,… me hacía recordarlo a… él. Eran bastante diferentes, sí. Pero Andreas era su mejor amigo. A veces tenía las mismas reacciones, hablaba con las mismas palabras, ponía el mismo tono de voz que él. Y no entendía porqué se pasaba todos los días después de clases por mi casa.… Pero yo no le habría la puerta. Era la única persona con quien podía hablar, pero no lo hacía. Me dolía recordar a cierta persona… aunque a veces buscaba sus recuerdos.…

Como ahora. Lo necesitaba, quería estar con él, quería recordarlo...… yo… hubiese dado lo que fuera para tenerlo un segundo más conmigo… y precisamente por eso me dirigía a la caseta. Nuestro lugar secreto. No tenía idea de que era lo que haría allí sin él. Sólo sabía que quería sufrir un poco más, si es que era posible. No había entrado a ese lugar desde que él se había ido de gira. No sabía con qué me encontraría allí.

Suspiré y con el corazón latiéndome a mil por minuto, abrí la puerta… para luego sentirme completamente aliviada, al ver que todo seguía igual que antes. Me pasé una mano por los ojos, aguantando las ganas que tenía de echarme a llorar… y pasé dentro.


Me quité el bolso y sin pensarlo, lo arrojé contra la pared. Me mordí el labio inferior... y es que este lugar me recordaba tanto a él. Me gustaba… de cierto modo, pero me hacía daño…. Era un masoquista, no pensaba salir de aquí.

Me dirigí hacia la radio y la encendí. Me aseguré de que fuera el CD Schrei el que se fuera a reproducir… y así era.

La canción schrei comenzó a sonar en la habitación. Sentí que los ojos se me nublaban, al escuchar su voz…. Hacía tanto tiempo que no oía este CD, es que mi madre lo había hecho desaparecer….

Me dirigí hacia mi bolso y cogí la pequeña libreta que ocupaba como diario.… 
Rebusqué un lápiz y… una pagina en blanco...…




Cuando llegue el momento en que te canses de gritar. Te canses de insistir, de luchar… cuando te canses del mundo y el mundo se canse de ti. Cuando ya no te quede nada, Cuando únicamente te tengas a ti misma...… cuando sientas que una hirviente llama quema tu interior, Cuando ya no puedes seguir...… cuando sientes que caes y caes cada vez más, hundiéndote sin poder regresar...… Cuando ves como tu mundo se desmorona bajo tus pies y se rompe…... Entonces, en ese momento, pides ayuda.
¿Y si nadie está dispuesto a ayudarte?, ¿Y si gritas hasta desgarrarte la garganta y quedarte sin voz...… Pero nadie te escucha?. ¿Si el mundo se hace el sordo mientras tú necesitas de su ayuda?
¿Cómo te sentirías amando a una persona que ya no te corresponde? ¿A alguien que te abandonó?.
Si esa persona es vital para ti… no puedes vivir.… Pero sigues sumergida en tus recuerdos… alimentándote y viviendo de ellos, por más doloroso que sea. Te estás destruyendo. Sabes que lo mejor sería olvidar y comenzar desde cero con una nueva vida. Pero estás tan fuertemente aferrada a él y al pasado, que no puedes hacerlo. Vives en un mundo de fantasías, reviviendo los recuerdos que te atormentan por las noches e imaginando que son reales...… intentando recordar su olor, su piel, sus labios… pero todo se desvanece poco a poco. Cada vez, te olvidas más de él, y por más esfuerzo que hagas para recordar sus gestos a la perfección, no puedes.…
Darías tu propia vida por ver a alguien que te apartó de su perfecta vida tan bruscamente. Darías tu propia vida por alguien que te dañó de la peor manera que lo podría haber hecho. Darías incluso lo que no tienes, para poder tenerlo cerca unos míseros segundos más. Pero no puedes...… Ya todo se acabó.





Terminé de escribir todo con una letra deforme y borrosa en algunas partes, pues la había pasado a mojar y no veía casi nada.

Me pasé la mano por los ojos, dándome cuanta de que la habitación se había quedado en silencio… hasta que comenzaron a sonar las primeras notas de una canción que yo muy bien conocía… 

Zum ersten Mal alleine
In unserem Versteck Ich seh´
noch unsre Namen an der Wand
Und wisch´ sie wieder
weg Ich wollt´ dir alles anvertrauen
Warum bist du abgehauen
Komm zurueck
Nimm mich mit

Komm und rette mich
Ich verbrenne innerlich
Komm und rette mich
Ich schaff´s nich´ ohne dich
Komm und rette mich
Rette mich
Rette mich

Unsre Traeume war´n gelogen
Und keine Traene echt
Sag´ das das nicht wahr ist
Sag´ es mir jetzt
Vielleicht hoerst du irgendwo
Mein S.O.S.im Radio
Hoerst du mich
Hoerst du mich nicht

Komm und rette mich
Ich verbrenne innerlich
Komm und rette mich
Ich schaff´s nich´ ohne dich
Komm und rette mich
Dich und mich
Dich und mich
Dich und mich
Dich und mich

Ich seh´ noch unsre Namen
Und wisch´ sie wieder weg
Unsre Traeume war´n gelogen
Und keine Traene echt
Hoerst du mich
Hoerst du mich nicht

Komm und rette mich
Rette mich

Komm und rette mich
Ich verbrenne innerlich
Komm und rette mich
Ich schaff´s nich´ ohne dich
Komm und rette mich
Rette mich
Rette mich
Rette mich
Rette mich



Vale, la coincidencia era escalofriante.

¿Y porqué no hacer lo único que decía la canción que aún no se había hecho?, lo único que faltaba. Dejé la libretita a un lado y me puse de pie para comenzar a revisar las paredes de la caseta. Hasta que vi lo que buscaba. Tarjé nuestros nombres…

Für immer 

fue lo único que quedó allí. Él lo había escrito, él había prometido quedarse conmigo siempre.

Mentiroso susurré antes de tarjar esas dos palabras. Para seguidamente anotar dos más. 

TE ODIO.

Volví a dejarme caer en el suelo, apoyando la espalda en la pared. Cerré los ojos… y dejé que los recuerdos me atormentaran… por última vez.



Rette mich /Capítulo 48




Ese día, me encontraba sentada frente a la computadora, recortada en la silla, con la vista fija en las pequeñas gotitas que caían desde el cielo y chocaban contra el cristal de la ventana de mi habitación. Él sonido me relajaba, pero me hacía sentir algo triste. Ya que comenzaba a recordar cosas. Como a Chris, por ejemplo… y a todo lo que había pasado hacía un año y meses.

Y recordando fechas…... hoy era nuestro aniversario número doce.… Con Bill, digo. Como novios. Llevábamos exactamente un año juntos. Del cual, habíamos estado tres meses separados, y sin vernos. Desde nuestro último aniversario, Bill no me había llamado. Por lo que también era un mes exacto desde que yo no sabía de él. Y como mi vida giraba en torno a él, todo se había descontrolado.…

Lo extrañaba…. Quería que él volviera de una vez. Pero tampoco sabía cuando volvía...… él no me lo había dicho.

Comencé a jugar con los pequeños corazones de la pulsera de plata que me había regalado para nuestro séptimo aniversario. Recordaba esos tiempos, cuando todo estaba bien, cuando él estaba conmigo...… y estábamos como siempre, felices....… juntos. Cuando él aún no se iba a gira, pero era lo suficientemente famoso como para que una fan lo reconociera por la calle y le pidiera una autógrafo.…

El timbre sonó. Estaba sola en casa,… a lo mejor era mamá que había llegado.… Pero ella tenía llaves...… aunque, ¿quién sabe?, a lo mejor las había dejado accidentalmente.…

Me levanté de la silla con pereza y bajé corriendo las escaleras, haciendo un estrepitoso ruido al casi caerme de cara, en uno de los últimos escalones. Me acerqué hacia la puerta, arreglándome un poco el cabello, para estar más presentable, seguidamente abrí...… Y mis ojos no pudieron creer lo que vieron en ese momento.

Era imposible.

Pero… él estaba allí. De pie frente a mi…, mirándome con esos ojos que tanto anhelaba. Dios, mi Bill había vuelto.…¡Bill! grité en cuanto pude reaccionar, lanzándome a sus brazos. Él tan siquiera se movió, pero no me importó, ni siquiera me di cuenta de ese detalle.

Por fin había regresado, por fin íbamos a recuperar todo el tiempo que habíamos perdido.
Mi amor, volviste… dije feliz, mientras seguía apretándolo contra mi cuerpo no te imaginas cuento te extrañé ¿por qué no me llamabas? alcé la cabeza, para mirarlo. Él no me estaba mirando, tenía la vista clavada en algún lugar frente a él. Algo me dijo que la cosa no iba nada bien.

Me separé de él y miré detrás de mi.… Pero no había nada.

Él no tenía expresión en el rostro, o quizás, se notaba algo mosqueado.
¿Qué pasa? le pregunté. Él no me dijo nada y se dedicó a escanearme con la mirada… Bill, no me mires así,… dime algo busqué su mirada, pero él la esquivó, y clavó la vista en sus zapatos.
Estás diferente me dijo. Me di cuenta de que su voz había cambia un montón, pero aún así me gustaba… aún tenía ese tono dulce que lo caracterizaba… aunque en esta ocasión había sonado más fría….
Él cabello me ha crecido un poco, sólo es eso reí… Intentando hacer que él me siguiera… pero no lo hizo ¿qué? le pregunté. Él ni siquiera se inmutó ¿qué pasa, Bill? Oh, vamos que si es una broma, no me gusta para nada… reí nuevamente. Pero él ni siquiera cambió su expresión. Es más, parecía no escucharme. Tragué saliva, nerviosa… Si saber que hacer,… decidí cambiar de tema hoy es nuestro aniversario. Cumplimos un año sonreí. Él alzó la mirada, con un gesto de sorpresa.
¿N…-nuestro aniversario? preguntó confundido.
Si, No me vengas a decir que no lo recuerdas reí ya sé que te haces el idiota le di con la mano en el hombro. Él seguía esquivando mi mirada. Me estaba mirando, pero no me miraba el rostro. Parecía… ido… o no lo sé.
Si te soy sincero, no lo recordaba…...No me vengas con esas volví a reír.
Anne, no lo recordaba me sorprendí al oír mi nombre. Lo había dicho así tan fríamente…... y no como él solía hacerlo.… No me había llamado “Annie”.
¿Lo dices enserio?– él asintió y volvió a mirar el suelo no te preocupes, amor.… Lo bueno es que ya estamos juntos… le cogí la mano. Ero él se deshizo rápidamente de mi contacto.
Yo... no vine a saludarte por nuestro aniversario.…¿Qué..?, ¿entonces…? dejé ambas preguntas a la mitad. No sabía que decir, él me estaba confundiendo, me ponía de los nervios… ¿acaso era un broma o qué? Entrecerré los ojos y lo examiné. Lucía diferente. Su pelo estaba diferente,… estaba más largo y caía en mechas asimétricas por los lados de su rostro.
Quiero... terminar contigo. No quiero seguir esta relación me quedé helada. Sentí como una nudo se me formaba en el pecho y las manos me comenzaban a temblar.
B…-Bill, no digas eso. No... no bromees con ese tipo de co…-cosas volví a intentar cogerlo de la mano, pero él volvió a hacer lo mismo que la vez anterior, no dejó que lo tocara.
Lo siento alzó la mirada…. Casi me mata allí mismo… Su mirada de indiferencia dolía…. Dolía en lo más profundo.… Hubiese preferido mil veces una mirada de odio pero ya no quiero seguir siendo tu novio.
¿Por qué…? pregunté como pude. Los ojos ya se me habían llenado de lágrimas y me costaba pasar el aire a mis pulmones….
Porque no, no quiero seguir contigo, ¿qué parte de eso no entiendes? su voz cada vez sonaba mas fuerte, más fría, mas inhumana.
Prometiste que nunca me dejarías dije entre dientes, aguantando las enormes ganas que tenía de llorar. Dios,… si esto era un broma...…
Lo sé. Tengo que romper mi promesa. Lo siento bajé la mirada, ya no podía seguir sosteniendo la suya, llena de esa indiferencia que tanto odiaba.
¿Por qué, Bill? tragué saliva.
Porque sí, Anne, ya te lo dije, no quiero estar contigo retrocedí un paso. Tenía ganas de cubrirme los oídos para no escucharlo decir esas cosas nunca más.
Bill, yo te quiero.… Tú me quieres, ¿por qué...…?Yo ya no te quiero me cortó con voz tajante. Me quedé muda. Me llevé una mano a la boca y retrocedí otro paso estás muy equivocada si crees que yo sigo amándote, Anne. Ya no quiero estar contigo, no puedo estar contigo si no te quiero. Así no van las cosas –solté un sollozo.
Bill,… no me dejes le supliqué, aún sin haber soltado una lágrima.
La verdad… suspiró es que quiero a otra chica ¿qué? No,… imposible… la conocí en Berlín…. Somos novios desde hace un mes. Estamos bien, somos felices. Ella no sabe nada sobre ti, y no quiero echar a perder la relación que tenemos por ti. No sé si me explico bi…
¡Cállate! le grité, mientras sentía como las lágrimas comenzaban a mojar mis mejillas. Eso si que me había dolido, algo se había roto dentro de mi… Cogí fuerzas de donde no tenía y me acerqué a él con la mano en alto.
Le di el manotazo más fuerte que había dado en toda mi vida. Justo en su rostro… en su hermoso rostro.
¡Estúpido!, ¡prometiste quererme siempre! ¡prometiste que nunca me dejarías! lo empujé, haciéndolo retroceder unos pasos te odio, te odio, Bill Kaulitz. Eres la persona más horrible que he conocido en mi vida, te odio le di otro empujón.
Lo siento.
Tú no sientes nada, vete de aquí, no quiero volver a verte nunca ¡Vete, Vete!le di otro empujón te odio. ¡Te odiaré para siempre! ¡vete con tu novia se Berlín si eso es lo que quieres! ¡no vuelvas... te odio! grité con todas mis fuerzas, sin siquiera mirarlo eres un cobarde, no entiendo como pude enamorarme de ti, no entiendo como te soporté tanto tiempo.
Anne… 
¡Cállate! lo corté. Y sin tan siquiera mirarlo, me di media vuelta y corrí hasta entrar en mi casa.

Cogí la puerta y la cerré con fuerza.

Lo odiaba, lo odiaba, lo odiaba.

Comencé a llorar fuertemente, no podía soportarlo… acababa de perder a la persona más importante de mi vida, se me había ido de las manos… Ya no tenía razón para vivir, él era toda mi felicidad.

Hice la mano un puño y me mordí los dedos mientras me dejaba caer, afirmada contra la puerta… hasta quedar sentada en el suelo.

¿Cómo es que él había podido hacerme esto?

Rette mich /Capítulo 47



Las primeros días nos llamábamos cada cinco minutos. Si no era él, era yo. Pero estuvimos en contacto en todo momento. Hasta que él me dijo que ya no podía seguir llamándome tan seguido. Que estaba demasiado ocupado, que casi no dormía por las noches.… Era comprensible, porque él tenía muchas que hacer, vamos que era famoso. Se había comprometido en llamarme todas las mañanas, en cuanto despertara y por las noches, antes de que yo me fuese a dormir. Y claro, yo había aceptado. Tenía que aceptar que él tenía muchas cosas que hacer y que no podía estar tan pendiente de mi como antes. Me había dicho que lo más probable sería que él no me cogiera la llamada si es que lo llamaba fuera de los horarios acordados. Así que tenía que conformarme con eso. Él me había prometido que en cuanto regresaran de las giras, todo iba a estar bien… que iba a ser como antes, y que pasaríamos el día juntos.


Los extrañaba, y él también me extrañaba.

Quería estar con él, extrañaba sus besos, sus abrazos, lo extrañaba mucho. Sabía que lo tenía, en alguna parte, en algún lugar.… También sabía que cuando regresara todo iba a estar bien, que íbamos a volver a estar juntos, como antes. No debía preocuparme por nada. Pues él me seguía amando, aunque fuese a distancia. Y no me importaba quedarme esperando horas una llamada sólo para escuchar su voz decirme “buenas noches, princesa, te amo”. Haría lo que fuese por él. Me tenía enamorada hasta los huesos….


Y los días y las noches siguieron pasando.… Él me llamaba dos veces al día, como habíamos acordado. Me conversaba sobre sus cosas, sobre sus conciertos, las entrevistas...… me contaba todo aquello que yo no sabía.… Y a mi me encantaba escucharlo,… aunque a veces, claro, como cualquier persona, él estaba de mal humor y no hablábamos más de cuatro palabras. Aunque nunca me cansaba de repetirle cuanto lo quería… y extrañaba...… que lo estaba esperando.
Semanas después, me comenzó a llamar sólo una vez al día. Se había disculpado conmigo por eso…, y me había dado sus razones: No tenía tiempo. Yo lo comprendía…. Ya luego vendría la recompensa… y estaríamos juntos hasta hartarnos el uno del otro. Aunque claro, esa era solo una expresión, yo nunca me cansaría de él.

El tiempo siguió pasando… Y sus llamadas cada vez eran más escasas. Me llamaba una vez a la semana, y habían semanas en las que ni siquiera daba señales de vida...… y yo me veía obligada a meterme en esas páginas de chismes de Internet, para saber como se encontraba. Lo extrañaba mucho. Incluso intentaba llamarlo, pero él nunca cogía el móvil. Era imposible contactarme con él.
Continuaron pasando los días,… los cuales cada vez se me hacían más y más largos. De algún modo, me sentía angustiada. Aunque trataba de no demostrarlo. Yo seguía como siempre… “feliz” con la vida.… Vamos que aún tenía a Bill conmigo…, sólo que estaba a unos cientos de kilómetros… pero estaba. Yo lo esperaría, si es que era necesario, para siempre.

Desde que él se había ido, no había vuelto a pasar por la caseta, pues ese era un lugar de los dos, al cual lógicamente no iría sola. Era nuestro lugar secreto.

Básicamente todo lo que hacía era pasar el rato con Sam. Nos habíamos hecho aún más cercanas, al punto de pasarme todo el día en su casa. Su hermanita, Emi, también era muy simpática y nos pasábamos las noches de los viernes y sábados viendo películas en el salón, mientras nos engordábamos de pop corn. 

Tom terminó llamando más a Sam que Bill a mi. Pero no iba a hacer un show o a quejarme, quizás Bill se agotaba más rápido, o su teléfono no andaba bien, no lo sé. Lo que sí sabía era que cada noche el primero que se iba a la cama, llamaba al orto para darle las buenas noches. Y por la mañana era lo mismo. Un par de veces me había despertado el móvil de Sam. Ella simplemente lo tomaba, se escondía entre las sábanas aún con los ojos cerrados y hablaba con él un par de minutos, básicamente con monosílabos, para luego continuar durmiendo como si nada. Al menos su novio la llamaba. Y ella claro, ignoraba y tachaba como falsos todos esos rumores que habían en Internet de que Tom era todo un mujeriego. Quizás tenía razón, quien sabe.

En la escuela varias veces nos detuvieron en los pasillos para preguntarnos sobre los chicos, gente con la cual nunca había hablado... y surgieron de esa manera otros amigos, bah, no es que fuesen amigos de verdad, eran más que nada conocidos, gente que al ver, podía saludar. Incluso profesores me habían preguntado sobre los chicos... era impresionante.

El momento incómodo llegó, cuando estando en la fila de la comida rápida, una chica comenzó a, prácticamente, recitarle a otra cosas sobre Bill. Su cumpleaños, altura, color favorito y ese tipo de cosas. Y bueno... yo siempre pensé que el color favorito de mi chicos era el negro, pero al parecer no lo era. 

Lo del color no fue la gran cosa.

El impacto total fue cuando escuché a la chica decir muy convencida que él había afirmado no tener novia. Sabía que no debía creerle, pero la situación no dejaba de inquietarme. Y es que no había hablado con él en días, entonces... no lo sé, supongo que me sentía insegura. Pero todo se arregló al hablarlo con Sam.


03 junio, 2013

Rette mich /Capítulo 46


¡Chicos! ¡Bill, despierta, que vas a perder el avión! entró Simone gritando en la habitación. Me levanté de golpe, cosa que provocó que me doliera un poco la cabeza. Simone encendió la luz de la habitación.
¿Qué pasa? le pregunté con los ojos entrecerrados. Dios, iba a queda ciega.
Buen día, Anne. Hazme el favor de despertar a ese chico, ¿quieres?
Vale asentí, restregándome los ojos.
Iré a despertar a Tom... esto si que es imposible reí, aún ronca, y luego Simone desapareció de la habitación cerrando la puerta tras de ella. Bostecé.
Miré a Bill, quien ni siquiera se había inmutado. Estaba durmiendo feliz de la vida, agarrando a mi cintura y muy pegado a mi. Sonreí. Y pensar que no iba a ver a esta ternura por un bien tiempo.
Y después, con el dolor de mi corazón me dispuse a despertarlo.
Bill lo llamé, como siempre Bill, amor, despierta me agaché un poco acercándome a su oído la gira, Bill.
¡La gira! pegó un salto, abriendo los ojos de golpe e incorporándose en la cama. Me entró la risa que reacción, por dios, que chico.
Si, Bill, la gira.
¡Annie, me voy de gira! volvió a exclamar.
Ya lo sé, te estoy despertando por eso me encogí de hombros. Bill sonrió ampliamente. Estaba más que feliz, eso era seguro. Suspiró.
¿Estoy atrasado? me encogí de hombros.
No lo sé, tu madre vino hace tres minutos a despertarte.
Oh volvió a suspirar tres meses es tanto tiempo... no te voy a ver en ¡tres meses! se quejó.
Pero después de esos tres meses vamos a estar juntos de nuevo sonreí vamos, levántate y ve a vestirte, que luego yo ocuparé el baño lo empujé un poco.
Vale, vale pero espera se quedó completamente quieto y dio vuelta el rostro, para mirarme.
¿Qué? pregunté un poco asustada antes su reacción.
No te dije buenos días aw, y es que estas eran las cosas que me derretían. La forma en que me miraba, la forma en que me decía las palabras y la forma en que se acercaba para seguidamente besarme. También me gustaban sus besos te amo dijo al separarse de mí, con voz de niño pequeño.
También te amo sonreí. Entonces él se puso de pie y se dirigió al armario para coger su ropa es decir, la que yo le había escogido para hoy, pues ayer había metido todo el resto en la maleta. La cogió, y seguidamente se volvió a acercar a mi, para volver a besarme. Esta vez fue un beso más largo, que de no ser porque Simone tocó la puerta de la habitación y le gritó a Bill que se apurara, hubiese sido más largo aún.
Se separó de mí con una sonrisa y se mordió el labio inferior.
Ya vengo. Ve al baño de abajo, para que estemos listos antes me sonrió de medio lado y luego salio por la puerta, casi corriendo. La verdad, es que no se me había ocurrido ir al baño de Simone. Se lo iba a pedir ahora mismo.
Y no supe que era lo que hacía pensando. Me levanté de la cama, cogí mi ropa, que también estaba en el armario de Bill y hoy me la llevaría a casa, pues no iba a dormir aquí por un buen tiempo.
Salí de la habitación y baje las escaleras casi corriendo. Estuve a punto de caer, rodar y morir, pero me salvé. Luego, me metí en la cocina, deteniéndome en seco y sonriéndole a Simone.
Puedes ir si quieres contestó leyéndome el pensamiento.
Vale contesté, antes de echarme a correr nuevamente hacia el baño.

Salí del baño ya lista. Lo único que faltaba era un poco de maquillaje, nada más. Pero se lo pediría a Bill, que seguramente lo estaría ocupando ahora mismo.
Ya estoy lista dije, en cuanto entré en la habitación. Allí estaba Bill, frente al espejo, arreglándose el maquillaje de los ojos. Me miró fugazmente.
Que linda comentó ¿quieres maquillaje?
Venía a eso. Dame el lápiz.
Aquí tienes, amor.
Gracias, amor.
De nada, amor nos echamos a reír en ese momento Bill me miró, yo lo miré. Y pude sentir como la mejillas me ardían un poco. Dios.

Al terminar de maquillarnos, bajamos a tomar el desayuno. Mi madre llegó. Ella nos llevaría a todos al aeropuerto, pues los chicos no se habían querido ir con la discográfica, sino con nosotros… Y un poco después, llegó Sam… con cara de estar durmiendo toda vía. Simone la sentó en el sillón a ver la TV “por mientras que bajaba Tom”, aunque en realidad, era para que la pobre durmiera un poco, pues ayer había vuelto a su casa un poco tarde.

Todo ese tiempo que Tom se demoró en bajar y Tomar desayuno, estuve ayudando a Simone con las cosas de la casa. Lo que significaba menos tiempo con Bill. Aún menos tiempo. Pero es que ella era justamente la madre de mi novio y no le podía decir que no.

En cuanto Tom terminó el desayuno, despertaron a Sam y en seguida, nos subimos en el coche de mamá. Ella y Simone iban en los asientos de adelante y Sam, Tom, Bill y yo en los de atrás. Si, en ese orden… bastante apretados.

El aeropuerto no quedaba demasiado lejos. Bill me abrazaba por la espalda y yo prácticamente estaba sobre él
Annie… me llamó. Yo hice un pequeño sonido con la boca, indicándole que había escuchado ya no quiero ir susurró en mi oído. Yo ni siquiera pude mirarlo, pues me iba a costar un poco de trabajo… pero me sorprendí bastante.
¿Por qué dices eso? tienes que ir le contesté, también en un susurro.
Si, pero ya no tengo ganas, no quiero.
Bill, no vengas con eso ahora. Es tu sueño… moví la cabeza hacia atrás, chocándola contra su rostro suavemente.
Pero tú…
Vas a volver, Bill. No te vas a ir para siempre.
Lo sé, Annie. Pero es que es tanto tiempo…
Lo sé suspiré, y luego inconscientemente solté: tampoco quiero que te vayas Bill no respondió. Se limitó a rodearme con los brazos costosamente la cintura y a pegarme a su cuerpo, enterrando su rostro en mi cabello. Y así fue como nos quedamos hasta llegar al aeropuerto. Ambos en silencio. Yo jugueteaba con sus dedos firmemente amarrados a mi cintura… Sintiendo como la angustia se apoderaba de mí antes de tiempo. Él aún no se iba y ya me sentía así de mal. Y es que todo mi mundo giraba en torno a él.

Nos bajamos del coche y lo primero que hice fue estirar un poco las piernas. Bill se bajó detrás de mi y luego me cogió la mano suavemente, entrelazando nuestros dedos con delicadeza. Al ver el edificio que estaba frente a nosotros, sentí algo dentro… y me costó pasar el aire a mis pulmones.
¡Estamos atrasados! nos informó Tom, comenzando a caminar, con Sam cogida de la cintura. Vale, que nos habíamos quedado como estúpidos, ahí parados.
Vamos, vamos comenzó a caminar Simone también. Y luego mi madre. Miré a Bill, mordiéndome el labio inferior.
Vamos comencé a caminar, casi arrastrándolo hasta la entrada. Como los de la discográfica se habían llevado el equipaje el día anterior, nosotros no llevábamos nada.

Bill me siguió sin decir nada. Lo miré durante todo el trayecto, hasta que entramos… él también me miraba, pero estaba como ausente. Cuando Tom divisó a Gustav y Georg, junto con otras personas que yo no conocía, pegó un grito que se escuchó hasta el otro lado de la ciudad, apuntándolos con el dedo y luego se acercó a saludarlos. Nosotros llegamos un poco después, pero en cuanto estuvimos allí una de esas personas que estaban con ellos, dijeron que ya era hora de abordar, pues tenían que estar en Berlín dentro de poco tiempo para unos trámites y cosas así. Además, claro, de que perderían el avión.

Todos se comenzaron a despedir. Bill me soltó la mano y fue a darle un abrazo a su madre. Yo simplemente miré el piso, sin querer ver la situación, pues estaba segura de que me iba a echar a llorar. Hasta que alguien levantó mi rostro con una de sus manos. Pude ver una enorme sonrisa adornada con el piercing sexy de mi amigo.
Te voy a extrañar, Anne me rodeó con sus brazos, me levantó del suelo y luego me movió de un lado a otro como una muñeca nos vemos cuando regrese.
Si. También te extrañaré sonreí, abrazándolo.
Tienes que verme en la TV, ¿vale? dijo, dejándome en el suelo. Asentí ¿tienes idea de lo afortunada que eres de conocernos? me haré famoso. Digo, nos haremos famosos me eché a reír.
Eres un creído. Te voy a extrañar lo volví a abrazar.
También te voy a extrañar.
Te quiero, Tom, idiota.
También te quiero nos separamos, mirándonos con una sonrisa. Sam llegó en ese momento y lo cogió de la mano, apartándolo del lugar… suspiré. Y luego me di la vuelta, buscando a Bill. Pero me pillé con Georg.
¡Georg! lo saludé con una sonrisa.
¡Anne! me imitó.
Ou, ya te vas le golpeé el hombro con el puño mucha suerte, les irá genial.
Lo sé estiró los brazos hacia los lados. Sonreí ampliamente y me lancé sobre él a abrazarlo.
Yo también me quiero despedir de la pequeña Anne escuché otra voz detrás de mi. Georg me dejó en el piso y seguidamente yo me di la vuelta para encontrarme con Gus.
¡Gus!, mucha suerte para ti también lo abracé.
También para ti. Estudia mucho, haz las cosas bien, hazle caso a tu madre… lo corté.
Lo sé, lo sé me eché a reír, separándome de él.
Hey, con cuidado, que es mía una mano me cogió de la muñeca y tiró de mi, sacándome de ese grupo de gente que se despedía.

Una vez estuvimos alejados de toda esa gente, Bill me soltó la muñeca y se situó frente a mi. Alcé la vista, mirándolo directamente a los ojos. Él estaba feliz. Pero no muy feliz. Podía notarlo… su felicidad no era completa y… dios. Es que yo sabía que era lo que él tenía.
No quiero ir, Annie volvió a insistir.
¿Qué quieres que te diga, Bill? ¿quieres que te diga “quédate” o algo así? lo examiné con la mirada. Entonces sus ojos se apagaron y me miró con tristeza amor, sabes que no es posible. Es tu sueño, Bill. No lo puedes dejar ir… no lo voy a permitir.
Pero tu tampoco quieres que yo…
Lo sé, lo sé lo corté no debí haber dicho eso bajé la mirada, teniendo la sensación de ahogarme. Cada segundo que pasaba, faltaba menos tiempo para que él se fuera.
Eres muy importante para mí subió su mano con delicadeza, posándola en mi mejilla.
Y tu eres lo más importante de mi vida lo abracé, quedé con mi cabeza en su pecho… pude sentir su corazón agitado te voy a extrañar.
También te voy a extrañar, preciosa. Pero ya sabes, volveré llevó su mano a mi cabello y comenzó a jugar con algunos mechones.
Te llamaré todos los días, a todas horas, tan seguido como pueda.
También voy a llamarte Bill rió suavemente Annie… suspiró te amo, te amo, te amo, te amo… no te olvides de mi en estos tres meses.
No lo haré, tenlo por seguro…
¡Bill, nos vamos!
Bill dejó de acariciar mi cabello y se separó de mí, levantando mi rostro con sus manos. El corazón me comenzó a andar rápido y sentí un pinchazo en el pecho… incluso me entraron ganas de llorar, pero no lo haría. Me había estado mentalizando hace días con eso de no llorar cuando Bill se fuera. No quería que él se sintiera mal.
Te amo no me dio tiempo a constatar, y juntó nuestros labios en un beso. Se separó rápidamente de mi y acarició mi rostro con uno de sus dedos el viaje es corto, te llamaré en cuanto llegue, ¿si? en cuanto me baje del avión.
Vale. Me dices como es todo por allá
Lo haré soltó mi rostro de a poco.
También te amo sonreí de medio lado. Aunque creo que sólo salió un intento de sonrisa o una mueca medio torcida.
Nos vemos en tres meses…
Si, tres meses miré a los chicos, ya estaban entrando por una puerta, sólo faltaba Bill te amo volví a decirle, abrazándolo de nuevo.
¡Bill! esta vez había gritado uno de los adultos.
Te amo más se separó de mí. Intentó sonreír y luego miró hacia la puerta por a que anteriormente habían pasado los chicos adiós.
Adiós me despedí, antes de ver como se echaba a correr hacia la puerta no te vayas murmuré, sintiendo que me desmoronaba poco a poco. Tenía un nudo en la garganta, me costaba aún más respirar y sentía el corazón paralizado.
Los ojos se me llenaron de lágrimas y sólo pude ver la silueta de Bill entrar por esa puerta… la cual no volvería a cruzar hasta dentro de tres meses.












Rette mich /Capítulo 45


Terminé de acomodar el último tenedor, en el último asiento.

Me sentía extraña. Era como si sólo mi cuerpo estuviese aquí y mi mente estuviera vagando por quien sabe donde. No me gustaba sentirme así era como si estuviese ausente, como si me moviera automáticamente arreglando todo para la cena. Casi no escuchaba lo que me decían, respondiendo solo con un: ¿ah? No me sorprendería que mi madre me llamara la atención o que me regañara.

El timbre sonó en ese momento.

¿Es que estos chicos no llevan llaves? se quejó Simone, caminando hacia la puerta. Salí de la cocina, aún con la cabeza en otro sitio y me paré a un lado de las escaleras, mirando a Simone, mientras abría la puerta.

Eran los gemelos. Y se notaban bastante cansados. Ambos tenían los ojos pequeñitos... quizás que los habían hecho hacer en la discográfica. Los dos saludaron a su madre con un beso en la mejilla Sam salió en ese momento de la cocina y se detuvo a mi lado Me dijo algo que no logré escuchar o más bien no entendí sus palabras, pues no las procesé.

Bill dibujó una amplia sonrisa en sus labios en cuanto me vio. Y todos mis sentidos se concentraron en él y sólo en él. Abrió los brazos y yo me eché a correr, atravesando el salón, para recibirlo. En cuanto estuve entre sus brazos, sentí un alivio inmenso recorrerme todo el cuerpo. Sentí la extraña sensación en el estómago otra vez. Y luego, me puse de puntillas para darle un fugaz beso en los labios vamos, que nuestras madres estaban aquí. Me separé de él y le sonreí de medio lado. Lo miré directamente a los ojos... no pude distinguir lo que había dentro de ellos, no pude saber que era lo que él estaba sintiendo en ese momento. Pero no era felicidad, ni nada positivo, eso era seguro. Decidí no seguir sacando conclusiones sólo me limité a preguntar.

¿Cómo les fue?
Excelente ¿me extrañaste?
Mucho volví a ponerme de puntillas para besarlo nuevamente.
Ya basta, chicos déjenlo para después de la cena, vamos nos llamó Simone. Nos había visto. Sin querer me ruboricé. Sentí mi rostro arder. Incluso me dio un poco de calor. Ni siquiera la miré, sólo asentí.
Ya vamos contestó Bill ¿te quedas aquí esta noche? me preguntó.
Eso no se pregunta, tonto me eché a reír. Él rió conmigo y luego me cogió el rostro para volver a besarme.
Ejem... Bill insistió nuevamente Simone dejándonos en la mitad del camino. Volvimos a separarnos un poco cortados. Bill miró a su madre, yo sólo lo miré a él.
Si mamá puedes ir yendo tu por mientras, ¿eh?
Lo siento se disculpó Simone entre risas. Bill la siguió con la mirada hasta que salió de a habitación y luego volvió a clavar sus ojos en mi.
Dame un beso, preciosa sonreí. Levanté los brazos y rodeé su cuello, abrazándolo lo atraje hacia mí, con fuerza poniéndome de puntillas, para así poder alcanzar su boca y darle un buen beso.
Suspiré en cuanto nos separamos y me mordí los labios.
Mejor vamos, antes de que venga...
Mejor lo corté con una sonrisa seguidamente quité mis brazos de alrededor de su cuello y le cogí la mano, entrelazando nuestros dedos ¿tomaste cerveza con los chicos? le pregunté con una sonrisa lo había notado.
S... si me eché a reír.

Te voy a extrañar rompí el silencio que había en la habitación con ese comentario. Ya habíamos cenado y ahora estábamos abrazados, tendidos en su cama listos para dormir.
También te voy a extrañar, Annie suspiré.
Te va a ir bien, Bill. Muy, muy bien sonreí ya verás. Tokio Hotel es lo mejor, son los mejores.
Pero no voy a estar contigo durante tres meses murmuró entre dientes.
Sólo son tres mese, Bill. Además, no es que no vayas a volver también existe el teléfono, ¿sabes?
Si rió un poco pero es que al pensar que no te voy a tener así de cerquita en tanto tiempo. Pff. Me dan ganas de no ir y quedarme contigo. No quiero separarme de ti.
No lo corté es por ti, tienes que ir sonreí, ahora añadiendo un tono más cómico a mi voz además, aunque intentes deshacerte de mi, no vas a poder, así que no te preocupes. Es más, luego de estos tres meses me vas a terminar odiando bufé divertida te llamaré en todo momento, tu móvil no va a dejar d sonar.
Jamás te odiaría. Pero me gustar la idea de que me llames en todo momento moví un poco el rostro y abrí los ojos para mirarlo.
Entonces eso haré. Pero tú tienes que contestar.
Claro sonrió se veía tan lindo pero se notaba que estaba realmente cansado.
Tampoco te vayas a olvidar de mi lo amenacé.
No me quiero olvidar de ti.
Y no vayas a andar mirando a otras chicas seguí.
No, sólo tú.
Aunque sean más lindas que yo le seguí divertida.
Tú eres la más hermosa sonrió de medio lado. Las sensaciones de cosquillas volvieron y me sentí un poco sofocada, ya que el calor se me había acumulado en el rostro. Bill había hecho que me sonrojara y eres tan irresistible cuando cambias de color y te poner roja comentó divertido. Aparté la mirada, escondiendo mi cara en su pecho.
No me digas esas cosas, Bill. No te burles.
No me estoy burlando llevó su mano a mi cabello, comenzando a jugar con los mechones soy tu novio… ¿acaso no puedo decirte lo linda que eres?
No seas superficial bufé.
Tú sabes mejor que nadie que no soy superficial…
Si, lo sé lo apretujé entre mis brazos y por eso es que te quiero mucho.
Yo te amo mucho ¿y sabes qué? cuando regrese, lo primero que haré será irte a buscar. Luego vamos a salir a dar un vuelta a algún lugar interesante, ¿vale? asentí y cuando vuelva, ya no nos vamos a volver a separar porque haré el show del año para que te saquen de esa escuela y estudies conmigo reí un poco. Casi podía imaginarme a Bill “luchando por lo que quería” y si es que hacemos más giras. Te vas a ir conmigo.
Mm… me gusta la idea volví a mirarlo, sonriendo.
Y nos llevaremos la caseta, ¿vale? se echó a reír. Bill y sus ideas estúpidas serás titulada como nuestra fan número uno y todo el mundo lo sabrá.
Y me odiarán.
A ti nadie podría odiarte… bostezó.
Estás cansadísimo, amor… es mejor que duermas cambié el tema.
No quiero dormir… quiero estar contigo… se quejó.
Estás conmigo, Bill.
Quiero hablar contigo…
mañana no vas a tener ánimos para nada… ¿quieres ojeras?, ¿Eso es lo que quieres? lo regañé.
No. Yo quiero aprovechar el tiempo que me queda aquí, contigo…

Acabamos por dormirnos. Claro, Bill estaba cansadísimo y yo era una perezosa. Esa noche, no hicimos nada que fuera más allá de besos y abrazos llenos de cariño. Las cosas eran así entre nosotros, siempre habían sido así y al menos hasta ese momento eran así.

No dormí, bien, lo reconozco. Me sentía insegura pensando que Bill se iba dentro de unas horas. Es decir, no es que yo lo hubiera estado pensando a propósito o que se yo, es que sin querer lo tenía muy presente, incluso dormida. Como si eso fuera a ser la cosa más terrible que me pasara en la vida. Cosa que no era cierta, pues si Bill estaba feliz, yo tenía que estar felíz, además, sólo íbamos a estar separados por un tiempo tres mese casi nada. Pff. Él me iba a seguir queriendo. Y tenía que volver.



Rette mich /Capítulo 44


Bill se va en tres días.
Fue lo primero que pensé al despertar.

Aún no abría los ojos, no quería despertar. Bill estaba pegado a mi, podía sentirlo tan cerca y me gustaba. Podía sentir como su pecho de movía al ritmo de su respiración. Incluso me estremecía producto del aire tibio que salía de sus pulmones y me llegaba al cuello. Sus brazos me aferraban firmemente de la cintura, atrapándome. Ni siquiera me podía girar. Tampoco quería que él se despertara... no recordaba que día era, si tenía que ir a la escuela o no. Lo único que sabía era que no había puesto el despertador y que en los tres días siguientes no estaba disponible para ir a clases. Tenía que aprovechar el tiempo con Bill. Después, él no iba a estar.

Giré la cabeza hacia un lado y abrí los ojos lentamente. Ya era de día. Una tenua luz blanca entraba por la ventana. Habíamos olvidado cerrar las cortinas la noche anterior. Supuse que sería un día nublado.

Miré a Bill. Estaba a muy poco centímetros de mi, con su rostro entre mi cabello y su nariz en mi cuello. No podía verle la cara pero estaba durmiendo tan tranquilamente que no quise moverme más para no despertarlo.

Lo iba a extrañar más de lo que me imaginaba. Había estado demasiado tiempo junto a él. No nos separábamos por más de algunas horas. Definitivamente, esa gira traería un cambio brusco a mi vida. Pero me las tenía que aguantar. Como Sam. Ella también estaría aquí y su novio estaría... en quien sabe que lugar de Alemania, con su banda, cumpliendo su sueño. Tampoco me iba a poner a hacer pataletas para que Bill se quedara. Eso era de niños y yo ya estaba lo suficientemente grandecita para saber que estaba bien y que no.

Me llevé una mano a los ojos y me los refregué un poco, mientras bostezaba. Quizás que hora era. A lo mejor, si Bill quería, podíamos salir a divertirnos un poco. Ir a comer a alguna parte, a visitar alguno de los zoológicos de la ciudad... a tomarnos fotografías o por último, a ver una película en el salón. Lo que fuera, pero estando juntos y aprovechando el tiempo que nos quedaba, olvidándonos aunque fuese por un momento de lo que se nos acercaba.

Me mordí el labio inferior. Y comencé, con delicadeza, a acariciar con uno de mis dedos la mejilla de Bill. No me cabía en la cabeza como algún día pude haber pensado que Dylan era el chico más perfecto del mundo, teniendo a Bill a mi lado. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Todo ese tiempo que había estado con Dylan, había sido tiempo perdido, tiempo muerto. Tiempo que nunca iba a recuperar. Y todo lo que había obtenido de eso, habían sido cosas malas.

Bill se movió un poco, apretándome contra él como a un osito de peluche. Dejé de respirar por un momento, creyendo que había despertado, pero al sentir como volvía a aflojar su amarre en torno a mi cintura y se relajaba, respirando profundamente, me di cuenta de que aún seguía dormido. Sonreí. Era tan lindo...

Entonces se me vino a la cabeza todas esas veces en que él me había despertado para ir a la escuela
Bill susurré despacito. Pero nada, él ni siquiera se movió Bill, mi amor dije un poco más fuerte. Más de lo mismo, él no daba señales de estar despierto eh, príncipe de mis sueñooos me puse a cantar, susurrando llenas mi viiiida de alegríaaaas, lo eres tooodo para miiiii no tenía idea de donde había sacado la canción, pero cuando terminé de cantar, ya me había soltado de Bill y estaba sentada en la cama. Bill seguía durmiendo, sólo que se movía un poco inquieto, palpando con la mano la almohada. Él muy tontito, seguramente, me estaba buscando entre sueños Bill, aquí estoy susurré.
¿Dónde? preguntó costosamente. Hablando ronco, vale que ya estaba despierto.
Aquí, Bill. Abre los ojos, amor. Ya es de día.
Entonces, él se quitó el flequillo del rostro con una de sus manos y entreabrió sólo un ojo, me miró y lego estirando sus brazos, me cogió por la cintura nuevamente y me atrajo hacia él, haciéndome quedar en una posición no muy cómoda.
Durmamos un poquito más, mi vida murmuró.
Bill, quiero que me lleves al zoológico éste sólo dejó escapar un sonido entre sus labios luego al cine.
Está bien. Pero durmamos un poco más bostezó, escondiendo su rostro en la almohada.
Quiero sacarme fotos con los animales.
Que bien. Ahora duérmete seguía con esa voz de perezoso. Reí un poco.
Vamos, Bill. Arriba... que hay que ducharnos, vestirnos, y luego tomar desayuno pa no me dejó terminar, levantándose de un salto.
¡La escuela!  exclamó, mirándome alarmado Dios, lo olvidé, tengo que ir a dejar... esta vez fui yo quien lo cortó.


¿Bill, donde tienes la cámara? le pregunté mientras buscaba entre sus cosas el pequeño aparato.
No lo sé dijo entrando por la puerta, ya duchado, arreglado y listo para salir. Lo miré, casi asesinándolo.
A ti se te pierde todo, Bill.
Podrías preguntarle a mi madre se encogió de hombros, sentándose en la cama deshecha y desordenada. Dios, la habitación era un desastre.
A ver comencé a caminar hacia a puerta de la habitación.
Así también aprovechamos de desayunar se apresuró en alcanzarme. Situándose a mi lado. Le di un empujón, haciéndolo chocar contra la pared del pasillo ¡Annie! se quejó. Yo simplemente me eché a reír.
Tenía ganas de hacerlo, lo siento, Bill me llevé una mano a la boca, intentando reprimir la risa. Bill hizo un pequeño puchero y luego frunció el ceño discúlpame, amooooooor abrí los brazos y me lancé contra él, para abrazarlo.
No se hizo el indignado, mirando hacia otro sitio.
No me desprecies, Bill hice voz de niña pequeña Bill, Billl, Bill. Discúlpame.
Lo apretujé entre mis brazos. Pero nada, él me miró con superioridad. Odiaba cuando hacía eso.
¡Vamos, Bill! te daré un bes intenté convencerlo. Pero nada dos besos me miró, entrecerrando los ojos.
Tres negoció, haciéndose el serio.
Acepto entonces, Bill estiró los labios y cerró los ojos. Me pareció muy tierno y me dieron ganas de echarme a reír prepárate le avisé. Y luego lo situé mis brazos en torno a su cuerpo y me puse de puntillas, estirando el cuello extremadamente al igual que los labios, para poder alcanzarlo. No habíamos quedado en una muy buena posición y Bill cada vez estaba más alto. Como no pude alcanzarlo, aunque hubiese hecho todo ese esfuerzo, me paré sobre sus pies y luego le di un corto beso en los labios. Me separé de él con una sonrisa y seguidamente abrió los ojos.
Te cuesta, ¿eh? se burló. Pero antes de que yo pudiera decir algo, ya me tenía cogida por la cintura y ahora era yo quien estaba con la espalda en la pared y él me tenía atrapada entre sus brazos ¿mejor? me preguntó son una media sonrisa que me pareció bastante sexy.
Mucho mejor murmuré mientras él se acercaba poco a poco a mi rostro. Cerré los ojos en cuanto sentí el contacto de su nariz en mi mejilla. Tuve la sensación de que tenía algo en el estómago que me hacía cosquillas, incluso olvidé respirar Bill me dio un suave beso en la comisura del labio, muy despacio y luego de separase de mi por un segundo, volvió a por mis labios.
Ejem, ejem... podrían dejarnos pasar, ¿no? di un bote. Bill se separó de mi al instante. Dios que susto.
Deja de molestar, Tom le reclamó mi novio tienes todo el pasillo para pasar.
Es que quería pasar por ahí se encogió de hombros. Me entró la risa. Tom, llevaba las rastas sueltas y tenía la cara de recién levantado aún estaba con su pijama. Sam estaba detrás de él, con un poco de color en las mejillas. Estaba completamente despeinada y llevaba la misma ropa del día anterior. Sólo que sin la chaqueta y los zapatos.
Yo no te he interrumpido con tu...
Buenos días chicos corté a Bill, cogiéndolo de la mano. Tampoco era plan de ponerse a pelear por las mañanas.
Buenos días dijeron los dos al uninoso. Tal para cual.
Tan temprano que despiertan  se quejó Tom.
Es que vamos a salir comenté ¿has visto la cámara de fotos de Bill? le pregunté.
No se encogió de hombros pregúntale a mi madre. Ella lo sabe todo.
Mmm... Bill tiró de mi mano y no contesté. Sólo me di la vuelta para caminar hacia la cocina. Bajamos las escaleras, con la otra pareja detrás de nosotros y luego entramos en la cocina.
¡Hola, mamá! saludó Bill con una sonrisa.
Hola, chicos.
Hola, Simone la saludé.
¿Nos das el desayuno?
Está servido...  oh , claro. Ni siquiera lo había visto.
¡Hola, mamii!
Hola, Tom Simone miró a su hijo ¡oh, Sam! qué sorpresa tenerte por aquí querida se acercó a ella a saludarla. Sonreí, seguro ella no sabía que Tom ya tenía novia ¿son novio?
¿Cómo lo supiste?
Quizás porque la tienes cogida de la mano o por que soy una bruja se burló ella pasa, Sam. Desayunarás con nosotros.
Vale avanzo con Tom, hasta sentarse en la mesa.
Come de lo que quieras le dijo a Sam, apuntando hacia la mesa.
Gracias.
Cogí la taza de café y le di un sorbo. Estaba hirviendo. Auch.
Oye, Simone la llamé, con lágrimas en los ojos. La lengua me ardía.
¿Sí, cariño?
¿No sabes donde está la cámara de fotografía de Bill?
Claro, en el salón.

Vamos, Bill. Una foto, sólo una le hice ojitos una vez más, intentando convencerlo. Íbamos en el autobús que nos acercaba al zoológico, ya que nos quedaba muy alejado de casa. Y cómo nos aburríamos en el viaje y no teníamos que hacer a demás de besuquearnos y eso quería tomar algunas fotografías. Cuando Bill se fuera, tenían que quedarme fotos para que no me fuera a olvidar algún detalle de su rostro, o de él.
Como si eso fuera posible...
Vale cedió. Sonreí con suficiencia, para seguidamente presionar el pequeño botón que encendía al aparato pero sólo una.
Claro ni siquiera lo había escuchado. Solamente acomodé la cámara frente a nosotros, acerqué mi rostro al suyo, sonreí sonríe, amor.
Flash. Y antes de que él se pudiera mover, le di un beso en la mejilla.
Flash. Me eche a reír.
Flash. Él comenzó a reír conmigo.
Flash.
Ya basta.  Me quitó la cámara de las manos a ver, preciosa, sonríe me apuntó con la cámara. Iba a reclamar... y otro "flashaso" saliste enojada. Sonríe volvió a insistir. Curvé los labios en una leve sonrisa sonríe más abrí un poco la boca, mostrando los dientes sonríe, amor. Tienes cara de perrito abandonado se burló. Al escuchar lo último me entró la risa y no pude hacer otra cosa más que sonreír. Flash hermosa murmuró te tomaré otra.
No, no, no exclamé, quitándole el aparatito de entre las manos ahora te toca sonreír a ti.
Annie se quejó.
Vamos, Bill. Sonríe. ¿Si?, ¿si?, ¿si?
Bien suspiró, poniendo los ojos en blanco para seguidamente sonreír de esa manera en la que él lo hacía, dejándome sin respiración y con el corazón latiéndome a mil por minuto.

Nos bajamos del bus, una vez hubimos llegado a nuestro destino. Bill me cogió la mano, entrelazando nuestros dedos, y luego comenzamos a caminar hacia la entrada del recinto. Hacía mucho que no visitaba ese lugar. Aún recordaba cuando papá no estaba lejos y nos traía a ambos aquí. Vamos, Chris y yo. Aunque la diferencia, era que ahora estaba con Bill. Y papá y Chris ya no estaban. A mi padre bueno, era como si lo hubiese perdido, lo había visto en contadas ocasiones desde hacía tres años y el cariño, de cierta forma, se había congelado.

A lo mejor, el destino pedía a Chris y a mi padre a cambio de Bill. Pensar eso, me provocó una horrible sensación en el pecho. Tensé la mandíbula, apretando los dientes, intentando quitar esos pensamientos de mi cabeza, no podía echar a perder un día como este, menos aún si Bill se iba dentro de menos de tres días.

Bill compró los boletos de la entrada y sin esperar más, pasamos dentro.

Me colgué la cámara en el cuello y luego nos fuimos por el camino de la derecha. Ya se me había olvidado como era todo, había olvidado el ambiente, los algodones dulces, los helados que allí vendían, incluso había olvidado el uniforme que usaban los que cuidaban a los animales... y hasta el olor del lugar.

Visitamos los tigres, los leones, las serpientes, diferentes tipos de aves, caimanes y de todo... eran muchos animales. Tomé muchas fotografías, incluso le tomé algunas a Bill y él otras cuantas a mi. No faltó la ocasión en la que le pedimos a personas desconocidas que nos tomaran una fotografía juntos. Lo pasé genial.
Y cuando salimos de allí, ya habían pasado cerca de dos horas y medias, y yo iba comiéndome un algodón dulce color verde.
¿Quieres un poco? le ofrecí a Bill con una sonrisa inocente en el rostro.
Estoy bien con mi helado comentó.
Uy, ¿me das un poquito?
Es mío.
¡Pero soy tu novia! me quejé anda, dame sólo un poquito. Te doy de mi algodón si quieres le hice ojitos nuevamente. Bill suspiró y me tendió el helado uy, gracias le sonreí.
Solamente probé un poco de helado y se lo devolví.
Delicioso comenté. Y es que aún podía sentir el sabor en la boca.
Lo sé me detuve en seco. Bill igualmente se detuvo, pues íbamos abrazados. Me miró, quitándose el helado de la boca, dejándose una mancha en el labio. Sonreí. Él muy tonto, se la fue a quitar con la mano, pero se la detuve antes de que pudiera hacerlo ¿qué? preguntó abriendo un poco más los ojos. Entonces, me puse de puntillas él se agachó un poco, entendiendo cual era mi plan, para seguidamente juntar nuestros labios. Cerré los ojos al sentir el contacto y eliminé todo resto de helado que había en su boca con mi lengua. Bill rió. Entonces me separé de él son una sonrisa mmm...
Delicioso volví a decir, pasándome la lengua por los labios. Incluso se me habían quitado las ganas de comer el algodón dulce. Y ahora que lo recordaba... ¡¿Y mi algodón?!. Lo primero que hice fue mirar mis manos, luego mi ropa, para finalmente dar con que estaba en el suelo. Oh. Lo había dejado caer por accidente. Es que Bill... pff.
Ay, no me imitó Bill. En ese momento, pude ver bastante cerca de mi algodón dulce, el delicioso helado en el suelo.

Después del show del helado que nos montamos en plena calle, decidiéndonos después a comprar dos helados más, cogimos otro autobús y nos fuimos al centro de la cuidad, al primer cine que pillamos. Hicimos un show similar al anterior para elegir la película que veríamos y terminamos viendo una comedia romántica, ambientada en los años ochentas. Bill me compró bebida y papas fritas para comer, ya que las cabritas no me gustaban mucho. Entramos en la sala, y como la película se había estrenado hacia tiempo, no había casi nadie. Sólo un par de chicos en los asientos del centro. Con Bill subimos hasta la última fila, así nadie nos podía mirar.

Casi no le presté atención a la película. Estuve pendiente en todo momento de la persona que tenía a mi lado, cogiéndome la mano y mirándome cada dos por tres con una sonrisa. Los besos no faltaron en esa ocasión, cualquiera que hubiese visto, se habría quedado impresionado, pues prácticamente no nos separábamos.

Cuando la película acabó, ya era la hora de la cena, pero no fuimos a casa, teníamos más planes entre manos.
Como dinero era lo que más, nos hacía falta convencí a Bill de ir a comprar un par de cosas a algún negocio cerca y luego irnos a ya saben donde nuestro lugar secreto.
Hoy si que hemos comido le comenté a Bill, para hablar de algo, mientras caminábamos hacia un pequeño negocio que había cerca.
Y quieres seguir comiendo se burló.
Es que luego me da hambre, ya sabes.
Aham rió un poco ¿qué quieres comprar, amor?.
No lo sé me encogió de hombros alguna bebida o algo dulce.

Nos subimos en el primer autobús que pasó y que nos llevaría a nuestro destino: las afueras de la ciudad.
Miré a través de la ventanilla. Como ya estaba oscureciendo y estaba despejado, el cielo se veía hermoso. Tenía una mezcla entre rosa y azul que me encantaba las pocas nubes que habían le daban un toque especial. Seguramente la noche estaría despejada. Genial.

Moví un poco mis dedos, jugando con los de Bill. No pude evitar pensar que quedaban dos días y las pocas horas que quedaban de este día para que el se fuera. Me ponía demasiado nerviosa saber que no lo vería durante tres meses. Serían muy largos de eso estaba segura. Sam estaría igual que yo pero es que ella veía las cosas de manera diferente, era muy positiva. A todo le sacaba el lado bueno, siempre pensaba, decía y hacía las cosas que uno menos se esperaba. Era una caja de sorpresas. Vamos, que a lo mejor por eso le gusta a Tom. Pero Tom conociéndolo como lo conozco... ¿y si le hacía daño a Sam? Es que en esos tres meses podía encontrarse con alguna chica y vale. Era mejor no pensar en eso. Yo confiaba en mi amigo y confiaba en que él quería a su novia. Pero es que no podía dejar de preocuparme. Aunque no era de mi incumbencia, pero bleh. Ya no importa.

Annie me llamó Bill. Lo mire, saliendo de mis pensamientos estúpidos ¿estás bien?
Si, es que ya quiero llegar sonreí.
Falta poco me besó en la mejilla ya llegaremos suspiré. Faltaba poco tan poco para que él se fuera. Tres meses era mucho tiempo. No lo sé, una semana, dos, incluso tres. O quizás un mes. Pero tres meses era demasiado. Lo iba a extrañar mucho.
Era su sueño, me tenía que aguantar. Tampoco es que pudiera empezar a hacer pataletas y rogarle que se quedara. Era por él, no por nosotros. Por él. Porque, después de todo, nosotros siempre íbamos a estar juntos, ¿no? Llevábamos como amigos toda una vida. Y como novios, bueno, nos queríamos podíamos llegar muy lejos... tampoco es que él se fuera a olvidar de mi de un día para otro.

Nos bajamos del autobús en cuanto llegamos y comenzamos a caminar hacia la hierba como ya estaba medio de noche, ocupamos los teléfonos para ver donde poníamos los pies y no caernos.

Pasamos el resto del día en la caseta. O más bien, fuera de ella, tendidos en la hierba abrazados, mirando como las estrellas aparecían a medida que el cielo se iba oscureciendo cada vez más. Casi no intercambiamos palabras. Simplemente estábamos allí, los dos, cada uno disfrutando de la compañía del otro. Sintiéndonos cerca, pensando en que dentro de dos días nos íbamos a separar. Pero íbamos a volver a estar como ahora juntos, nadie nos iba a poder separar nunca.

Cuando ya era cerca de media noche, decidimos que era hora de regresar puesto a que ya comenzaba a hacer frío y había bastante viento.
Estuvimos alrededor de media hora haciendo el tonto en la parada más cercana del camino, hasta que pasó el autobús y claro, nos subimos en él.

Era extraño, pues aún estando juntos, nos sentíamos como distantes. No era como los otros días cuando yo estaba con él y los problemas no importaban. Los dos estábamos con la cabeza en otra parte. Pero bleh, lo importante era que estábamos juntos.

No me sentía triste... no. Sólo un poco, no lo sé. Era una sensación extraña, que no me gustaba. Era como si en mi interior supiera que algo malo iba a pasar, o que esta separación no era para bien. Pero esto iba a ayudar a Bill en su carrera, Tokio Hotel iba a llegar muy, muy lejos. Y cuando todo el mundo comprar sus discos, allí iba a estar yo... cuando los chicos estuviesen cansados, allí iba a estar yo. Cuando ganaran sus premios cuando perdieran, cuando dieran conciertos, cuando salieran en la TV allí iba a estar yo, apoyándolos desde este pequeño pueblo de Alemania. Porque todo eso iba a pasar, los chicos eran los mejores y siempre serían los mejores para mi y muchas fans.

Esa noche dormimos en la casa de los Kaulitz. Ya que después mi madre se enojaba, y ese no era plan. Además, como estaba faltando a clases para estar con Bill.


El día siguiente salimos en una cita doble, con Sam y Tom. Nos fuimos al centro de la ciudad a hacer lo primero que se nos antojara o a meternos a la primera tienda interesante que encontráramos. Las fans no faltaron. Detuvieron a los chicos un par de veces, mientras Sam y yo nos hacíamos las desentendidas y seguíamos caminando como si nada. Era mejor evitar los conflictos. Pero nos deteníamos cerca, esperándolos.

Ya por la tarde y luego de haber almorzado en Mcdonald's nos fuimos al parque de diversiones
No recuerdo haber tenido un día tan agotador incluso me había quedado sin voz, de tanto gritar.

Cuando llegamos a la casa de los Kaulitz, si nuevamente allí, nos pusimos a ver películas en el salón o quizás la única persona que vio las películas fue Sam, es que ella era muy hiperactiva, al parecer jamás se cansaba. En cambio nosotros en cuanto nos sentamos, cerramos los ojos y estuvimos como muertos hasta el día siguiente por la mañana.


El día siguiente por la mañana, fue cuando desperté y los primero que se me vino a la cabeza fue Bill. Que se iba dentro de un día. Es decir teníamos todo el día de hoy, mañana se iría por la mañana bastante temprano. Y hoy él se tenía que ir a la discográfica toda la tarde, para arreglar las cosas y eso. Yo me había ofrecido en arreglarle el equipaje. Él se había negado rotundamente, pero acabé por convencerlo. Después de todo, yo era su novia y a él no le tenía que dar vergüenza que yo viera su ropa interior.

Ese día, almorzamos todos juntos en la casa de los Kaulitz, con Simone e incluso mi madre, era una especie de despedida para los gemelos. Y luego, cerca de las cuatro de la tarde, los chicos se fueron a la discográfica.

Ahora éramos sólo chicas en la casa de los Kaulitz. Sam, mamá, Simone y yo. Sam se fue media hora después y mamá se fue a hacer algunas compras para la once, ya que íbamos a comer nuevamente todos juntos, había que aprovechar el momento, ¿no? Aunque a mi me hubiese venido mucho mejor haber estado a solas con Bill. Pero vamos, que también tenía que estar con su madre.

Simone me ayudó con el equipaje de Bill y yo la ayudé con el de Tom. En conclusión, nos ayudamos mutuamente, incluso entremedio del trabajo fuimos a un negocio cerca de comprar helados... y en eso se nos fue toda la tarde.

Sam regresó, al igual que mi madre sólo que mi madre traía comida semi-preparada.
Sólo faltaban los gemelos.