Ese día, me encontraba sentada frente a la computadora, recortada en la silla, con la vista fija en las pequeñas gotitas que caían desde el cielo y chocaban contra el cristal de la ventana de mi habitación. Él sonido me relajaba, pero me hacía sentir algo triste. Ya que comenzaba a recordar cosas. Como a Chris, por ejemplo y a todo lo que había pasado hacía un año y meses.
Y recordando fechas ... hoy era nuestro aniversario número doce. Con Bill, digo. Como novios. Llevábamos exactamente un año juntos. Del cual, habíamos estado tres meses separados, y sin vernos. Desde nuestro último aniversario, Bill no me había llamado. Por lo que también era un mes exacto desde que yo no sabía de él. Y como mi vida giraba en torno a él, todo se había descontrolado.
Lo extrañaba . Quería que él volviera de una vez. Pero tampoco sabía cuando volvía... él no me lo había dicho.
Comencé a jugar con los pequeños corazones de la pulsera de plata que me había regalado para nuestro séptimo aniversario. Recordaba esos tiempos, cuando todo estaba bien, cuando él estaba conmigo... y estábamos como siempre, felices.... juntos. Cuando él aún no se iba a gira, pero era lo suficientemente famoso como para que una fan lo reconociera por la calle y le pidiera una autógrafo.
El timbre sonó. Estaba sola en casa, a lo mejor era mamá que había llegado. Pero ella tenía llaves... aunque, ¿quién sabe?, a lo mejor las había dejado accidentalmente.
Me levanté de la silla con pereza y bajé corriendo las escaleras, haciendo un estrepitoso ruido al casi caerme de cara, en uno de los últimos escalones. Me acerqué hacia la puerta, arreglándome un poco el cabello, para estar más presentable, seguidamente abrí... Y mis ojos no pudieron creer lo que vieron en ese momento.
Era imposible.
Pero
él estaba allí. De pie frente a mi
, mirándome con esos ojos que tanto anhelaba. Dios, mi Bill había vuelto.
—¡Bill! —grité en cuanto pude reaccionar, lanzándome a sus brazos. Él tan siquiera se movió, pero no me importó, ni siquiera me di cuenta de ese detalle.
Por fin había regresado, por fin íbamos a recuperar todo el tiempo que habíamos perdido.—Mi amor, volviste —dije feliz, mientras seguía apretándolo contra mi cuerpo —no te imaginas cuento te extrañé ¿por qué no me llamabas? —alcé la cabeza, para mirarlo. Él no me estaba mirando, tenía la vista clavada en algún lugar frente a él. Algo me dijo que la cosa no iba nada bien.
Me separé de él y miré detrás de mi. Pero no había nada.
Él no tenía expresión en el rostro, o quizás, se notaba algo mosqueado.—¿Qué pasa? —le pregunté. Él no me dijo nada y se dedicó a escanearme con la mirada —Bill, no me mires así, dime algo —busqué su mirada, pero él la esquivó, y clavó la vista en sus zapatos.
—Estás diferente —me dijo. Me di cuenta de que su voz había cambia un montón, pero aún así me gustaba
aún tenía ese tono dulce que lo caracterizaba
aunque en esta ocasión había sonado más fría
.
—Él cabello me ha crecido un poco, sólo es eso —reí
Intentando hacer que él me siguiera
pero no lo hizo —¿qué? —le pregunté. Él ni siquiera se inmutó —¿qué pasa, Bill? Oh, vamos que si es una broma, no me gusta para nada
—reí nuevamente. Pero él ni siquiera cambió su expresión. Es más, parecía no escucharme. Tragué saliva, nerviosa
Si saber que hacer,
decidí cambiar de tema —hoy es nuestro aniversario. Cumplimos un año —sonreí. Él alzó la mirada, con un gesto de sorpresa.
—¿N
-nuestro aniversario? —preguntó confundido.
—Si, No me vengas a decir que no lo recuerdas —reí —ya sé que te haces el idiota —le di con la mano en el hombro. Él seguía esquivando mi mirada. Me estaba mirando, pero no me miraba el rostro. Parecía
ido
o no lo sé.
—Si te soy sincero, no lo recordaba
...—No me vengas con esas —volví a reír.
—Anne, no lo recordaba —me sorprendí al oír mi nombre. Lo había dicho así tan fríamente
... y no como él solía hacerlo.
No me había llamado Annie.
—¿Lo dices enserio? —él asintió y volvió a mirar el suelo —no te preocupes, amor.
Lo bueno es que ya estamos juntos
—le cogí la mano. Ero él se deshizo rápidamente de mi contacto.
—Yo... no vine a saludarte por nuestro aniversario.
—¿Qué..?, ¿entonces
? —dejé ambas preguntas a la mitad. No sabía que decir, él me estaba confundiendo, me ponía de los nervios
¿acaso era un broma o qué? Entrecerré los ojos y lo examiné. Lucía diferente. Su pelo estaba diferente,
estaba más largo y caía en mechas asimétricas por los lados de su rostro.
—Quiero... terminar contigo. No quiero seguir esta relación —me quedé helada. Sentí como una nudo se me formaba en el pecho y las manos me comenzaban a temblar.
—B
-Bill, no digas eso. No... no bromees con ese tipo de co
-cosas —volví a intentar cogerlo de la mano, pero él volvió a hacer lo mismo que la vez anterior, no dejó que lo tocara.
—Lo siento —alzó la mirada
. Casi me mata allí mismo
Su mirada de indiferencia dolía
. Dolía en lo más profundo.
Hubiese preferido mil veces una mirada de odio —pero ya no quiero seguir siendo tu novio.
—¿Por qué
? —pregunté como pude. Los ojos ya se me habían llenado de lágrimas y me costaba pasar el aire a mis pulmones
.
—Porque no, no quiero seguir contigo, ¿qué parte de eso no entiendes? —su voz cada vez sonaba mas fuerte, más fría, mas inhumana.
—Prometiste que nunca me dejarías —dije entre dientes, aguantando las enormes ganas que tenía de llorar. Dios,
si esto era un broma...
—Lo sé. Tengo que romper mi promesa. Lo siento —bajé la mirada, ya no podía seguir sosteniendo la suya, llena de esa indiferencia que tanto odiaba.
—¿Por qué, Bill? —tragué saliva.
—Porque sí, Anne, ya te lo dije, no quiero estar contigo —retrocedí un paso. Tenía ganas de cubrirme los oídos para no escucharlo decir esas cosas nunca más.
—Bill, yo te quiero.
Tú me quieres, ¿por qué...
?—Yo ya no te quiero —me cortó con voz tajante. Me quedé muda. Me llevé una mano a la boca y retrocedí otro paso —estás muy equivocada si crees que yo sigo amándote, Anne. Ya no quiero estar contigo, no puedo estar contigo si no te quiero. Así no van las cosas —solté un sollozo.
—Bill,
no me dejes —le supliqué, aún sin haber soltado una lágrima.
—La verdad
—suspiró —es que quiero a otra chica —¿qué? No,
imposible
—la conocí en Berlín
. Somos novios desde hace un mes. Estamos bien, somos felices. Ella no sabe nada sobre ti, y no quiero echar a perder la relación que tenemos por ti. No sé si me explico bi
—¡Cállate! —le grité, mientras sentía como las lágrimas comenzaban a mojar mis mejillas. Eso si que me había dolido, algo se había roto dentro de mi… Cogí fuerzas de donde no tenía y me acerqué a él con la mano en alto.
Le di el manotazo más fuerte que había dado en toda mi vida. Justo en su rostro… en su hermoso rostro.
—¡Estúpido!, ¡prometiste quererme siempre! ¡prometiste que nunca me dejarías! —lo empujé, haciéndolo retroceder unos pasos —te odio, te odio, Bill Kaulitz. Eres la persona más horrible que he conocido en mi vida, te odio —le di otro empujón.
—Lo siento.
—Tú no sientes nada, vete de aquí, no quiero volver a verte nunca ¡Vete, Vete!—le di otro empujón —te odio. ¡Te odiaré para siempre! ¡vete con tu novia se Berlín si eso es lo que quieres! ¡no vuelvas... te odio! —grité con todas mis fuerzas, sin siquiera mirarlo —eres un cobarde, no entiendo como pude enamorarme de ti, no entiendo como te soporté tanto tiempo.
—Anne…
—¡Cállate! —lo corté. Y sin tan siquiera mirarlo, me di media vuelta y corrí hasta entrar en mi casa.
Cogí la puerta y la cerré con fuerza.
Lo odiaba, lo odiaba, lo odiaba.
Comencé a llorar fuertemente, no podía soportarlo… acababa de perder a la persona más importante de mi vida, se me había ido de las manos… Ya no tenía razón para vivir, él era toda mi felicidad.
Hice la mano un puño y me mordí los dedos mientras me dejaba caer, afirmada contra la puerta… hasta quedar sentada en el suelo.
¿Cómo es que él había podido hacerme esto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario