Capitulo
1
- ¡Adios, Meer!. – Gritó mi mejor amigo despidiéndose de mi, moviendo la mano en el aire mientras seguía su camino hacia su casa. Yo le devolví el gesto sonriendo y comencé a caminar por el pasaje que me llevaría a mi casa. Había sido un buen día. No había peleado con nadie y eso según mi madre era bueno.
Me miraba los zapatos mientras andaba, también las rodillas. Una de ellas con una enorme rotura en el pantalón. Eso era lo que me pasaba por intentar ser igual que algunos chicos y saltar una cerca para “escapar” de la escuela. Pero como soy tan torpe, caí al suelo.. y como la suerte no me acompañaba, había caído del lado equivocado y no había podido escaparme…
Doblé hacia la derecha, mientras me dirigía a la puerta. Justo en ese momento vi como la puerta de los vecinos se habría y de allí salía uno de ellos. El “rarillo” ese. Me caía bien. Aunque no hablaba con él- y no tendría por qué hacerlo, él era mayor-. Me miró sonriendo y yo le devolví la sonrisa, como buena vecina que era. Él cerró la puerta y comenzó a caminar en mi dirección. Creo que se fijó en mi rodilla, por que soltó una risita al pasar por mi lado. Fruncí el ceño y decidí no darle importancia.
Piqué al timbre, esperando que mi madre me abriera. Ayer me había dicho que hoy llegaba temprano de trabajar… a los cinco segundos la puerta se abrió y vi a mi madre con una sonrisa.
- ¡Cariño! ¿Qué tal hoy en el colegio?. – Preguntó animada. Yo me hacerqué a ella y la besé en la mejilla.
- Bien. – respondí algo insegura. – Lodemipantalonnofueculpamia. – dije rápidamente. Sabía que ella se enojaría un poco, nuestra situación económica no era muy buena que digamos… y unos pantalones me podían hacer falta.
- ¿Tu qué? – Me dejo pasar y cerró la puerta tras de mi.
- Fue un accidente. Me caí… - Me encogí de hombros. Sentí como ella soltaba un “Mmmm..” pensativo.
- A ver, date la vuelta. – Me ordenó. Yo le hice caso y la miré. Pero su cara no era de enojo, si no que más bien era algo cómica. – Pues, a ver tu que haces con eso, lo coses o si se te ocurre algo mejor…
- Si… pensaba cortarlos y usarlos como unos shorts para andar por casa. – sonreí de medio lado ante mi idea.
- Que te quede parejo el corte. – rió.
- Si mamá. – resoplé y subí a mi habitación.
No pensaba estudiar, no quería y no me gustaba. Lancé la mochila sobre una pila de ropa sucia en el suelo y me tumbé en la cama a descansar un poco. El día había estado agotador y tenía sueño. Cerré los ojos y medio segundo después sentí los pasos de mi madre acercándose. Lo mismo de siempre…
- Meer, a ordenar tu habitación. – Dijo mientras se asomaba por la puerta y desaparecía al instante. Yo puse los ojos en blanco y me levanté. “mientras más rápido, mejor” pensé. Me puse a quitar todo lo que había sobre la cama, para luego armarla un poco, no me quedaba nada bien, pero tampoco me empeñaba tanto en que quedara sin arrugas. ¿Para qué?, si luego me acostaría y se desarmaría igual. Al terminar, recogí toda la ropa sucia y la metí en el canasto de ropa en el pasillo…. Boté los papeles al papelero y las cosas esparcidas por el suelo las metí a los cajones. Al menos lo que se veía estaba ordenado.
Suspiré satisfecha por mi trabajo y me cambie de ropa. No tenía planes para la tarde.. nunca los tenía. Pero no pensaba quedarme con los jeans rotos, luego mi madre me mandaría a comprar como todos los días y o quería salir exhibiendo mi rodilla…
Me puse un pantalón deportivo blanco, con las únicas zapatillas que tenía y una camiseta manga corta color negro, un poco desteñida. Nunca me había maquillado, eso no me importaba.
Abrí la ventana para que entrase un poco de aire y no pude evitar echarle un vistazo a la casa vecina. Mi ventana estaba a metro y medio de la del chico ese que me había pillado de vuelta de la escuela.
Siempre habíamos sido vecinos pero yo nunca había hablado con él. Su madre y la mía eran muy amigas… aunque eso no quería decir que nosotros igual lo fuéramos. Él también tenía un hermano, por lo que había escuchado, eran gemelos. Aunque a simple vista no se parecían en absolutamente nada. Antes creía que eran mellizos, y no gemelos idénticos. Pero mi madre decía que era por sus diferentes estilos y que eran iguales. Mi madre también decía que ellos eran muy respetuosos y atentos. Que eran unos buenos chicos y blablabla. A veces incluso llegaba a molestar. Cada vez que hablaba de ellos yo me sentía inferior, como si ella no me quisiera.. pero claro, ellos estaban prácticamente en un pedestal. Bleh. Como si mi madre nunca me hubiese comparado con la chica mas guapa del colegio, o la mas simpática, o la mas inteligente… en fin. cosas de ella.
En el fondo me importaba y me hacía sentir bastante mal ese tipo de comentarios, pero jamás se lo dije.