31 mayo, 2013

Rette mich /Capítulo 42




Annie, amor, despierta fueron las primeras palabras que escuché el despertar. Solté un pequeño sonido de pereza y seguidamente me abracé a quien se encontraba a mi lado: Mi novio mi amor, es tu primer día de clases... me estremecí y me aferré aún más a él, no quería ir.
Quiero quedarme aquí, contigo murmuré con voz ronca, llena de sueño.
Mi amoooor, tienes que ir... Te iré a dejar y a buscar. Además, Sam va a estar contigo.
Lo sé. Es que tengo sueño bostecé voy a quedar ciega, hay mucha luz me quejé.
Te dije que nos acostáramos más temprano... pero no, la señorita se le antojó una película a media noche reprochó.
Cierra la boca, que tu también quería verla me separé de él, levantándome, con las manos apoyadas en el colchón y lo miré. Él simplemente me sonrió. Me hizo gracia, pues tenía todo el maquillaje esparcido por el rostro. Aún así, se veía extremadamente tierno, y eso me encantaba te ves horrible dije en broma.
Pff, siento no ser lindo siempre, como tú me eché a reír.
No vengas con estupideces, que estoy horrible.
No bonita me cogió por la cintura, haciéndome caer sobre él y seguidamente me abrazó. Mi boca quedó bastante cerca de su cuello, por lo que estiré los labios y le dí un suave beso, haciéndolo estremecer. Soltó una risita y me besó la cabeza.
Ya es hora de que nos levantemos dije, dándome cuenta de que él no me soltaba.
Un ratito más, Annie, me gusta estar así contigo ahora habíamos cambiado de posiciones. Yo era la que quería vestirse, y él no.
Voy a llegar tarde a mi primer día ¿quieres que llegue tarde?
No.
¿Entonces? pregunté al ver que aún no me soltaba.
Es que no me quiero separar de ti reí.
Yo tampoco, créeme Bill suspiró y me fuñe soltando de a poco.
Bien, yo me visto en el baño, tú aquí.
Vale me quité de encima de él, sentándome en la cama. Él también se levantó y cogió su ropa que estaba a los pies de la cama, para seguidamente salir de la habitación, no sin antes lanzarme un beso desde la puerta, siempre hacía lo mismo.
Luego de quedarme en blanco unos segundos, pensando cualquier estupidez, decidí levantarme e ir hacia el armario para elegir la ropa de hoy Esta vez habíamos dormido en mi casa.
Desayunamos con mi madre, quien se preparaba para salir al trabajo... Y luego nos fuimos a la escuela. Conversamos todo el camino hacia la parada de autobuses y luego, en el autobús, matamos el aburrimiento besándonos.
Nos bajamos en cuanto estuvimos afuera de la escuela y cruzamos la calle, cogidos de la manos. Por alguna extraña razón, estaba nerviosa.
Habían algunos chicos allí afuera, con las mochilas al hombro.
Apreté la mano de Bill y seguidamente lo miré.
¿Y si estudio contigo en casa? le pregunté. Él simplemente rió.
¿Crees que aprenderíamos algo si estudiáramos juntos? y es que si se pensaba de esa manera...
¡Chicos! una voz aguda, estridente y chillona, se escuchó tras nosotros, dejándome con la contestación en la boca. Sonreí y di media vuelta.
¡Sam! la saludé. Le di un beso en la mejilla.
Hola la saludó Bill, con una sonrisa, repitiendo mi acción.
¿Cómo están?, ¿y tú, Anne, estás nerviosa? preguntó rápidamente.
Creo que no tanto como tú reí.
¿Entramos? preguntó, mirando hacia la entrada. Yo me encogí de hombros.
Es que Bill...
No te preocupes, amor. Que yo me voy y vuelvo por ti a la salida torcí la boca hacia un lado.
¿Porqué no vienes conmigo?
No puedo, Annie me besó en los labios enséñale la escuela a Sam, luego nos vemos. Asentí.
Vamos, Anne Sam me tiró del brazo, separándome de mi novio.
Nos vemos, Bill, te amo mucho, ¡mucho, mucho!
Acabé gritando, ya que Sam me tironeaba.
Adios, amor me contestó con una sonrisa, despidiéndose con la mano.
Sentí angustia, por separarme de él, ya me había acostumbrado a tenerlo cerca de mi, siempre.
Atravesamos la puerta de vidrio, con Sam aún cogiéndome del brazo.
Annie, lo primero que quiero que me muestres, es el baño. Es que estoy nerviosa y quiero hacer pis.
Susurró esto último. Me eché a reír.
Ven, por aquí dije empezando a andar.

El día fue genial. Presenté a Sam con las chicas de la clase y parecieron llevarse bastante bien. Habían un par de nuevos más. Eran dos chicos... Ninguno era la gran maravilla, pero me parecieron simpáticos. Como no hicimos nada en todo el día, nos sentamos en grupos en el salón y nos pusimos a conversar, cada uno contando sus historias de verano.
Cuando el timbre que marcaba la salida sonó, me levanté del asiento rápidamente y guardé todo en mi mochila. Miré a Sam, esta ni siquiera se había puesto de pié y me miraba como una boba.
Hey, no piense tanto dije apurada.
Nos vemos afuera, que voy a buscar a Bill Sam pareció salir del trance y asintió. Seguidamente me colgué la mochila al hombro y salí de la sala de clases casi corriendo.
Una vez afuera del edificio, mié a todos lados hasta que pude divisarlo. Allí estaba Bill, del otro lado de la calle, con Tom...
Bill se veía hermoso, traía las manos metidas en los bolsill… esperen, esperen, Tom a su lado.
¿Qué hacía el aquí?
¿Acaso se había arreglado con la puta esa?
Bueno, no importaba, yo sólo quería darle un abrazo a mi novio.
Me eché a correr hasta atravesar la calle, con los brazos abiertos… él me recibió del otro lado, levantándome del suelo y haciéndome girar un par de veces. Sólo reí.
Antes de depositarme en el piso, me besó los labios.
¿Cómo te fue, princesa? me preguntó.
Genial. Pero te extrañé miré hacia el lado hola, Tom ¿qué haces aquí?
Simplemente se encogió de hombros.
Vengo a buscar a alguien, como mi hermano…
Oh, mira, allí viene Sam dijo Bill ¿nos vamos, Annie? lo comprendí al instante. Tom venía a buscar a Sam…
Vamos, Bill.
Me separé de él y le cogí la mano para comenzar a caminar hacia la parada de autobuses.
¿Tom fue a buscar a Sam? pregunté lo evidente.
Si habló conteniendo la risa conversé con él esta mañana, cuando despertó. Allí me dijo que Sam le gustaba... y que la quería.
Jo... ¿y como no se dio cuenta antes? resoplé. Hombre tenía que ser...
Quizás se demoró en darse cuenta, como otra que conozco.
Le di un manotazo en el brazo.
No insinúes cosas, Bill mi novio se llevó la mano a la zona golpeada, riendo.
No he insinuada nada.
Ahora, ponte serio, Billy se echó a reír ¿cómo se dio cuenta de que Sam le gustaba? se encogió de hombros.
No lo sé. Quizás porque ella comenzó a ignorarlo.
Mmm... es verdad. Antes, Sam siempre había estado pendiente de él, incluso a veces llegaba a ser algo cargante pero después, eso había cambiado. Quizás qué cosas estarían hablando en ese momento. O quien sabe, a lo mejor Sam estaba golpeando a Tom y regañándolo, por idiota.
¿Y si yo te ignorara te gustaría más? le pregunté. Él me abrazó, pegándome a su cuerpo.
No me gustaría que me ignoraras, yo te quiero mucho dijo con voz de niño pequeño.
No pensaba hacerlo, en todo caso entrecerré los ojos ¿qué te parece si actuamos sólo como amigos?
¿¡Qué?!
Se tensó al instante, dejando de caminar.
Hom que traumado. No es cierto, tontito.
Lo besé en la mejilla, sonriendo.
No me digas esas cosas, que no me gusta, Annie comenzó a caminar nuevamente.
Era una pequeña bromita me miró, con una media sonrisa en sus labios. No lo aguanté y me puse de puntillas para seguidamente besarlo eres tan tonto, Bill Kaulitz.
Y tu tan hermosa me levantó del suelo, abrazándome, y pegándome más a él apretujándome. Reí.
Eres tonto.
Ya lo dijiste. Amor, ¿qué hacemos ahora? me preguntó.
Podríamos comprar comida e irnos a alguna parte dije insinuante. Bill me soltó y me dedicó una mirada cómplice.
Vamos me quitó la mochila y tras colgársela en el hombro, comenzó a caminar hacia el pequeño negocio que había a unos pasos de nosotros.
Hey, dame mi mochila me quejé, alcanzándola.
Yo te la llevo, amor resoplé y le di en el gusto, dejando que llevara mi mochila. Me iba a costar demasiado hacerlo cambiar de opinión. Bill era un cabeza dura.
Entramos en el pequeño negocio y luego compramos algunas cosas saladas y bebidas. Lo metimos todo adentro de la mochila y luego salimos de allí cogido de la mano.
¿Nos vamos?
Claro, princesa.
¡BILL KAULITZ!.  Un grito bastante chillón, me hizo dar un pequeño salto, Bill miró hacia todos lados, al igual que yo, buscando la fuente del grito ¡OH, SI, ERES TU!
Y aquí íbamos de nuevo otra fan.
Le solté la mano a Bill y luego dejé que hiciera lo suyo. Atendió a la fan, conversó con una unas cuantas palabras, se dejó abrazar, firmó un autógrafo, les tomé una fotografía con la cámara de la chica y luego se despidió de ella. La chica me agrado, pues era simpática. No me miró mal y también se despidió de mí con un beso en la mejilla.
Comenzamos a caminar de nuevo y Bill me cogió la mano, entrelazando nuestros dedos.
Caminamos hasta la parada, por suerte iba pasando un autobús, Bill le hizo una seña para que se detuviera y luego nos subimos en él.





Rette mich /Capítulo 41



Después de ese día el tiempo voló.

Los chicos dieron su concierto en la ciudad, les fue muy bien. Como el recinto no era tan grande, las entradas se agotaron en poco tiempo. Le estaba yendo de lo mejor, ya tenían fans... se estaba volviendo algo masivo y eso me gustaba, y por supuesto a los chicos también. La discográfica había planeado otro concierto para finales del verano, en un recinto mucho más grande. Y si seguían así, dentro de poco, tendrían una gira de tres meses, creo, por toda Alemania. ¿Qué mejor? Nada.

Las clases acabaron y las vacaciones comenzaron, viniendo con eso el viaje que haría con los gemelos a una playa. Bill ya tenía todo decidido, todo listo. Incluso había hablado con mi madre, y me había sorprendido bastante el hecho de que aceptara que yo estuviese una semana lejos de casa, sólo con los gemelos. Tom había comprado los pasajes de avión, y como se había peleado con Kattie, sólo íbamos los tres. No hubiese soportado ir con esa puta y estar con ella durante una semana entera, agradecería eternamente que Kattie no fuese.

El día en que partimos, nuestras madres nos fueron a dejar al aeropuerto, y de allí cogimos un avión. No esperaba un viaje extremadamente largo. Nos íbamos a unas islas, no recordaba su nombre.


Esas fueron las mejores vacaciones de mi vida. Estuve todo el día con los gemelos, con Bill. Compré muchas cosas, muchos regalos, muchos recuerdos...
Allí también conocí a una chica, Laura. Salí a divertirme con ella un día, para comprar ropa en el centro comercial... y en vez de ropa, llegué al hotel con un tatuaje en la cadera. No supe en que momento había cambiado de opinión sobre los tatuajes, ni si quiera tenía el permiso de mi madre. Pero ya estaba allí, en mi piel y no lo podría quitar. Había sido un impulso.

Esa misma noche, antes de dormir, Bill me abrazó. Y por mi pequeño grito de dolor, y tras luchar unos minutos para que no me levantara la camiseta, se dio cuenta. No voy a mentir, Bill se enojó y comenzó a gritar como loco, regañándome. Lo entendí y no le dije nada, vamos que yo también me había puesto así con lo del suyo. Incluso Tom llegó a ver lo que pasaba. Su reacción fue diferente a la de Bill, él simplemente rió. Haciendo que Bill se enojara aún más. Aunque, obviamente, como en todas nuestras pequeñas peleas, terminamos de lo mejor. Después de todo, a Bill le había gustado. Era una pequeña estrella, con otra un poco más grande rodeándola, y luego otra. Me había gustado ese diseño, simbolizaba las tres cosas más importantes de mi vida: Bill, en el centro, luego mis amigos los más cercanos: Tom, Sam y Andreas, y luego, simplemente, mi familia.

Cuando ya estábamos de vuelta, Bill ya se había acostumbrado a ver mi tatuaje allí, incluso decía que se veía sexy. Mi madre se había tragado el cuento de que era uno de esos que se borraban en quince días. Con eso me ahorraba problemas por un buen tiempo.

Nos comenzamos a juntar todos los días con los chicos. De Kattie no habíamos vuelto a saber, y a nadie le importaba como estuviese. Sam ya no se metía en la casa de los gemelos ni por asomo, sin mencionar que ella se alejaba del grupo cuando estaba Tom. No había hablado con ella sobre eso... y tenía que hacerlo. Porque notaba un cambio en la actitud de Tom, no lo sé. Su rostro cambiaba de expresión, cuando ella se alejaba y ya no era el mismo. Quizás él se lo había buscado. Pero ese no era el punto. Podía ver que los dos se querían. Y si se querían ¿Por qué no estaban juntos?

Imposible hacerlos entender.


Ese verano lo pasamos de lo mejor. Con los chicos hacíamos algo diferente cada día y nos divertíamos al máximo, al final del día estábamos agotados y no queríamos hacer nada que no fuese dormir. A veces, yo me iba a dormir a la casa de los Kaulitz, otras veces, Bill venía a mi casa... tampoco faltaban las veces en que nos juntábamos con todos los chicos y hacíamos una especie de pijamada en la casa de alguno de nosotros.

De Chels no había vuelto a saber. Se había desconectado totalmente de mi familia, luego de lo de Chris...

Los chicos, cada vez eran más famoso. Algunas chicas los reconocían en la calle y les pedían autógrafos. Yo sólo intentaba ocultar mis celos, cuando ellas se abalanzaban sobre mi novio, le besaban el rostro y lo abrazaban. No me hacía nada de gracia. Tampoco faltaron las veces en que alguna zorrilla, le pedía a Bill que le autografiara el escote. Pero ahí era cuando yo entraba en la conversación, preguntándole si quería un papel. Ya era seguro que las fans de Tokio Hotel me odiaban. Pero me daba igual.

Los días siguieron pasando y para finales del verano, los chicos ya estaban dando su próximo concierto. Estaban tan nerviosos como en el primero. Yo les intentaba quitar el nerviosismo y darles ánimo. Ellos eran buenos y todo les saldría bien.

Bill no había dejado que yo me fuera a la primera fila como la vez anterior. Él quería que yo estuviese tras el escenario para esperarlo. Y así lo hice.

Una semana después, Bill me dio una excelente noticia: Se irían de gira por alemana en unos meses. Me alegré mucho por él, estaríamos separados por un tiempo… Pero eso no importaba. Nos seguiríamos queriendo, como siempre.




Y el lunes siguiente, nuevamente a clases. El año escolar comenzaba otra vez, sólo que esta vez, sin Bill…
Lo único bueno de volver a la escuela, era que Sam estaría en mi clase, se había cambiando de escuela. Así de paso, no me sentiría tan sola, pues ya me había acostumbrado a estar con Bill y con los chicos todo el tiempo.