31 mayo, 2013

Rette mich /Capítulo 41



Después de ese día el tiempo voló.

Los chicos dieron su concierto en la ciudad, les fue muy bien. Como el recinto no era tan grande, las entradas se agotaron en poco tiempo. Le estaba yendo de lo mejor, ya tenían fans... se estaba volviendo algo masivo y eso me gustaba, y por supuesto a los chicos también. La discográfica había planeado otro concierto para finales del verano, en un recinto mucho más grande. Y si seguían así, dentro de poco, tendrían una gira de tres meses, creo, por toda Alemania. ¿Qué mejor? Nada.

Las clases acabaron y las vacaciones comenzaron, viniendo con eso el viaje que haría con los gemelos a una playa. Bill ya tenía todo decidido, todo listo. Incluso había hablado con mi madre, y me había sorprendido bastante el hecho de que aceptara que yo estuviese una semana lejos de casa, sólo con los gemelos. Tom había comprado los pasajes de avión, y como se había peleado con Kattie, sólo íbamos los tres. No hubiese soportado ir con esa puta y estar con ella durante una semana entera, agradecería eternamente que Kattie no fuese.

El día en que partimos, nuestras madres nos fueron a dejar al aeropuerto, y de allí cogimos un avión. No esperaba un viaje extremadamente largo. Nos íbamos a unas islas, no recordaba su nombre.


Esas fueron las mejores vacaciones de mi vida. Estuve todo el día con los gemelos, con Bill. Compré muchas cosas, muchos regalos, muchos recuerdos...
Allí también conocí a una chica, Laura. Salí a divertirme con ella un día, para comprar ropa en el centro comercial... y en vez de ropa, llegué al hotel con un tatuaje en la cadera. No supe en que momento había cambiado de opinión sobre los tatuajes, ni si quiera tenía el permiso de mi madre. Pero ya estaba allí, en mi piel y no lo podría quitar. Había sido un impulso.

Esa misma noche, antes de dormir, Bill me abrazó. Y por mi pequeño grito de dolor, y tras luchar unos minutos para que no me levantara la camiseta, se dio cuenta. No voy a mentir, Bill se enojó y comenzó a gritar como loco, regañándome. Lo entendí y no le dije nada, vamos que yo también me había puesto así con lo del suyo. Incluso Tom llegó a ver lo que pasaba. Su reacción fue diferente a la de Bill, él simplemente rió. Haciendo que Bill se enojara aún más. Aunque, obviamente, como en todas nuestras pequeñas peleas, terminamos de lo mejor. Después de todo, a Bill le había gustado. Era una pequeña estrella, con otra un poco más grande rodeándola, y luego otra. Me había gustado ese diseño, simbolizaba las tres cosas más importantes de mi vida: Bill, en el centro, luego mis amigos los más cercanos: Tom, Sam y Andreas, y luego, simplemente, mi familia.

Cuando ya estábamos de vuelta, Bill ya se había acostumbrado a ver mi tatuaje allí, incluso decía que se veía sexy. Mi madre se había tragado el cuento de que era uno de esos que se borraban en quince días. Con eso me ahorraba problemas por un buen tiempo.

Nos comenzamos a juntar todos los días con los chicos. De Kattie no habíamos vuelto a saber, y a nadie le importaba como estuviese. Sam ya no se metía en la casa de los gemelos ni por asomo, sin mencionar que ella se alejaba del grupo cuando estaba Tom. No había hablado con ella sobre eso... y tenía que hacerlo. Porque notaba un cambio en la actitud de Tom, no lo sé. Su rostro cambiaba de expresión, cuando ella se alejaba y ya no era el mismo. Quizás él se lo había buscado. Pero ese no era el punto. Podía ver que los dos se querían. Y si se querían ¿Por qué no estaban juntos?

Imposible hacerlos entender.


Ese verano lo pasamos de lo mejor. Con los chicos hacíamos algo diferente cada día y nos divertíamos al máximo, al final del día estábamos agotados y no queríamos hacer nada que no fuese dormir. A veces, yo me iba a dormir a la casa de los Kaulitz, otras veces, Bill venía a mi casa... tampoco faltaban las veces en que nos juntábamos con todos los chicos y hacíamos una especie de pijamada en la casa de alguno de nosotros.

De Chels no había vuelto a saber. Se había desconectado totalmente de mi familia, luego de lo de Chris...

Los chicos, cada vez eran más famoso. Algunas chicas los reconocían en la calle y les pedían autógrafos. Yo sólo intentaba ocultar mis celos, cuando ellas se abalanzaban sobre mi novio, le besaban el rostro y lo abrazaban. No me hacía nada de gracia. Tampoco faltaron las veces en que alguna zorrilla, le pedía a Bill que le autografiara el escote. Pero ahí era cuando yo entraba en la conversación, preguntándole si quería un papel. Ya era seguro que las fans de Tokio Hotel me odiaban. Pero me daba igual.

Los días siguieron pasando y para finales del verano, los chicos ya estaban dando su próximo concierto. Estaban tan nerviosos como en el primero. Yo les intentaba quitar el nerviosismo y darles ánimo. Ellos eran buenos y todo les saldría bien.

Bill no había dejado que yo me fuera a la primera fila como la vez anterior. Él quería que yo estuviese tras el escenario para esperarlo. Y así lo hice.

Una semana después, Bill me dio una excelente noticia: Se irían de gira por alemana en unos meses. Me alegré mucho por él, estaríamos separados por un tiempo… Pero eso no importaba. Nos seguiríamos queriendo, como siempre.




Y el lunes siguiente, nuevamente a clases. El año escolar comenzaba otra vez, sólo que esta vez, sin Bill…
Lo único bueno de volver a la escuela, era que Sam estaría en mi clase, se había cambiando de escuela. Así de paso, no me sentiría tan sola, pues ya me había acostumbrado a estar con Bill y con los chicos todo el tiempo.




1 comentario:

  1. volviste!!! Yo aun te esperaba u.u pero VOLVISTE!!! Yo te seguia en fotolog asi que ya he leido varios de tus fics...no tardes tanto que me quede con ganas de Der Letzte Tag :o

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