03 junio, 2013

Rette mich /Capítulo 46


¡Chicos! ¡Bill, despierta, que vas a perder el avión! entró Simone gritando en la habitación. Me levanté de golpe, cosa que provocó que me doliera un poco la cabeza. Simone encendió la luz de la habitación.
¿Qué pasa? le pregunté con los ojos entrecerrados. Dios, iba a queda ciega.
Buen día, Anne. Hazme el favor de despertar a ese chico, ¿quieres?
Vale asentí, restregándome los ojos.
Iré a despertar a Tom... esto si que es imposible reí, aún ronca, y luego Simone desapareció de la habitación cerrando la puerta tras de ella. Bostecé.
Miré a Bill, quien ni siquiera se había inmutado. Estaba durmiendo feliz de la vida, agarrando a mi cintura y muy pegado a mi. Sonreí. Y pensar que no iba a ver a esta ternura por un bien tiempo.
Y después, con el dolor de mi corazón me dispuse a despertarlo.
Bill lo llamé, como siempre Bill, amor, despierta me agaché un poco acercándome a su oído la gira, Bill.
¡La gira! pegó un salto, abriendo los ojos de golpe e incorporándose en la cama. Me entró la risa que reacción, por dios, que chico.
Si, Bill, la gira.
¡Annie, me voy de gira! volvió a exclamar.
Ya lo sé, te estoy despertando por eso me encogí de hombros. Bill sonrió ampliamente. Estaba más que feliz, eso era seguro. Suspiró.
¿Estoy atrasado? me encogí de hombros.
No lo sé, tu madre vino hace tres minutos a despertarte.
Oh volvió a suspirar tres meses es tanto tiempo... no te voy a ver en ¡tres meses! se quejó.
Pero después de esos tres meses vamos a estar juntos de nuevo sonreí vamos, levántate y ve a vestirte, que luego yo ocuparé el baño lo empujé un poco.
Vale, vale pero espera se quedó completamente quieto y dio vuelta el rostro, para mirarme.
¿Qué? pregunté un poco asustada antes su reacción.
No te dije buenos días aw, y es que estas eran las cosas que me derretían. La forma en que me miraba, la forma en que me decía las palabras y la forma en que se acercaba para seguidamente besarme. También me gustaban sus besos te amo dijo al separarse de mí, con voz de niño pequeño.
También te amo sonreí. Entonces él se puso de pie y se dirigió al armario para coger su ropa es decir, la que yo le había escogido para hoy, pues ayer había metido todo el resto en la maleta. La cogió, y seguidamente se volvió a acercar a mi, para volver a besarme. Esta vez fue un beso más largo, que de no ser porque Simone tocó la puerta de la habitación y le gritó a Bill que se apurara, hubiese sido más largo aún.
Se separó de mí con una sonrisa y se mordió el labio inferior.
Ya vengo. Ve al baño de abajo, para que estemos listos antes me sonrió de medio lado y luego salio por la puerta, casi corriendo. La verdad, es que no se me había ocurrido ir al baño de Simone. Se lo iba a pedir ahora mismo.
Y no supe que era lo que hacía pensando. Me levanté de la cama, cogí mi ropa, que también estaba en el armario de Bill y hoy me la llevaría a casa, pues no iba a dormir aquí por un buen tiempo.
Salí de la habitación y baje las escaleras casi corriendo. Estuve a punto de caer, rodar y morir, pero me salvé. Luego, me metí en la cocina, deteniéndome en seco y sonriéndole a Simone.
Puedes ir si quieres contestó leyéndome el pensamiento.
Vale contesté, antes de echarme a correr nuevamente hacia el baño.

Salí del baño ya lista. Lo único que faltaba era un poco de maquillaje, nada más. Pero se lo pediría a Bill, que seguramente lo estaría ocupando ahora mismo.
Ya estoy lista dije, en cuanto entré en la habitación. Allí estaba Bill, frente al espejo, arreglándose el maquillaje de los ojos. Me miró fugazmente.
Que linda comentó ¿quieres maquillaje?
Venía a eso. Dame el lápiz.
Aquí tienes, amor.
Gracias, amor.
De nada, amor nos echamos a reír en ese momento Bill me miró, yo lo miré. Y pude sentir como la mejillas me ardían un poco. Dios.

Al terminar de maquillarnos, bajamos a tomar el desayuno. Mi madre llegó. Ella nos llevaría a todos al aeropuerto, pues los chicos no se habían querido ir con la discográfica, sino con nosotros… Y un poco después, llegó Sam… con cara de estar durmiendo toda vía. Simone la sentó en el sillón a ver la TV “por mientras que bajaba Tom”, aunque en realidad, era para que la pobre durmiera un poco, pues ayer había vuelto a su casa un poco tarde.

Todo ese tiempo que Tom se demoró en bajar y Tomar desayuno, estuve ayudando a Simone con las cosas de la casa. Lo que significaba menos tiempo con Bill. Aún menos tiempo. Pero es que ella era justamente la madre de mi novio y no le podía decir que no.

En cuanto Tom terminó el desayuno, despertaron a Sam y en seguida, nos subimos en el coche de mamá. Ella y Simone iban en los asientos de adelante y Sam, Tom, Bill y yo en los de atrás. Si, en ese orden… bastante apretados.

El aeropuerto no quedaba demasiado lejos. Bill me abrazaba por la espalda y yo prácticamente estaba sobre él
Annie… me llamó. Yo hice un pequeño sonido con la boca, indicándole que había escuchado ya no quiero ir susurró en mi oído. Yo ni siquiera pude mirarlo, pues me iba a costar un poco de trabajo… pero me sorprendí bastante.
¿Por qué dices eso? tienes que ir le contesté, también en un susurro.
Si, pero ya no tengo ganas, no quiero.
Bill, no vengas con eso ahora. Es tu sueño… moví la cabeza hacia atrás, chocándola contra su rostro suavemente.
Pero tú…
Vas a volver, Bill. No te vas a ir para siempre.
Lo sé, Annie. Pero es que es tanto tiempo…
Lo sé suspiré, y luego inconscientemente solté: tampoco quiero que te vayas Bill no respondió. Se limitó a rodearme con los brazos costosamente la cintura y a pegarme a su cuerpo, enterrando su rostro en mi cabello. Y así fue como nos quedamos hasta llegar al aeropuerto. Ambos en silencio. Yo jugueteaba con sus dedos firmemente amarrados a mi cintura… Sintiendo como la angustia se apoderaba de mí antes de tiempo. Él aún no se iba y ya me sentía así de mal. Y es que todo mi mundo giraba en torno a él.

Nos bajamos del coche y lo primero que hice fue estirar un poco las piernas. Bill se bajó detrás de mi y luego me cogió la mano suavemente, entrelazando nuestros dedos con delicadeza. Al ver el edificio que estaba frente a nosotros, sentí algo dentro… y me costó pasar el aire a mis pulmones.
¡Estamos atrasados! nos informó Tom, comenzando a caminar, con Sam cogida de la cintura. Vale, que nos habíamos quedado como estúpidos, ahí parados.
Vamos, vamos comenzó a caminar Simone también. Y luego mi madre. Miré a Bill, mordiéndome el labio inferior.
Vamos comencé a caminar, casi arrastrándolo hasta la entrada. Como los de la discográfica se habían llevado el equipaje el día anterior, nosotros no llevábamos nada.

Bill me siguió sin decir nada. Lo miré durante todo el trayecto, hasta que entramos… él también me miraba, pero estaba como ausente. Cuando Tom divisó a Gustav y Georg, junto con otras personas que yo no conocía, pegó un grito que se escuchó hasta el otro lado de la ciudad, apuntándolos con el dedo y luego se acercó a saludarlos. Nosotros llegamos un poco después, pero en cuanto estuvimos allí una de esas personas que estaban con ellos, dijeron que ya era hora de abordar, pues tenían que estar en Berlín dentro de poco tiempo para unos trámites y cosas así. Además, claro, de que perderían el avión.

Todos se comenzaron a despedir. Bill me soltó la mano y fue a darle un abrazo a su madre. Yo simplemente miré el piso, sin querer ver la situación, pues estaba segura de que me iba a echar a llorar. Hasta que alguien levantó mi rostro con una de sus manos. Pude ver una enorme sonrisa adornada con el piercing sexy de mi amigo.
Te voy a extrañar, Anne me rodeó con sus brazos, me levantó del suelo y luego me movió de un lado a otro como una muñeca nos vemos cuando regrese.
Si. También te extrañaré sonreí, abrazándolo.
Tienes que verme en la TV, ¿vale? dijo, dejándome en el suelo. Asentí ¿tienes idea de lo afortunada que eres de conocernos? me haré famoso. Digo, nos haremos famosos me eché a reír.
Eres un creído. Te voy a extrañar lo volví a abrazar.
También te voy a extrañar.
Te quiero, Tom, idiota.
También te quiero nos separamos, mirándonos con una sonrisa. Sam llegó en ese momento y lo cogió de la mano, apartándolo del lugar… suspiré. Y luego me di la vuelta, buscando a Bill. Pero me pillé con Georg.
¡Georg! lo saludé con una sonrisa.
¡Anne! me imitó.
Ou, ya te vas le golpeé el hombro con el puño mucha suerte, les irá genial.
Lo sé estiró los brazos hacia los lados. Sonreí ampliamente y me lancé sobre él a abrazarlo.
Yo también me quiero despedir de la pequeña Anne escuché otra voz detrás de mi. Georg me dejó en el piso y seguidamente yo me di la vuelta para encontrarme con Gus.
¡Gus!, mucha suerte para ti también lo abracé.
También para ti. Estudia mucho, haz las cosas bien, hazle caso a tu madre… lo corté.
Lo sé, lo sé me eché a reír, separándome de él.
Hey, con cuidado, que es mía una mano me cogió de la muñeca y tiró de mi, sacándome de ese grupo de gente que se despedía.

Una vez estuvimos alejados de toda esa gente, Bill me soltó la muñeca y se situó frente a mi. Alcé la vista, mirándolo directamente a los ojos. Él estaba feliz. Pero no muy feliz. Podía notarlo… su felicidad no era completa y… dios. Es que yo sabía que era lo que él tenía.
No quiero ir, Annie volvió a insistir.
¿Qué quieres que te diga, Bill? ¿quieres que te diga “quédate” o algo así? lo examiné con la mirada. Entonces sus ojos se apagaron y me miró con tristeza amor, sabes que no es posible. Es tu sueño, Bill. No lo puedes dejar ir… no lo voy a permitir.
Pero tu tampoco quieres que yo…
Lo sé, lo sé lo corté no debí haber dicho eso bajé la mirada, teniendo la sensación de ahogarme. Cada segundo que pasaba, faltaba menos tiempo para que él se fuera.
Eres muy importante para mí subió su mano con delicadeza, posándola en mi mejilla.
Y tu eres lo más importante de mi vida lo abracé, quedé con mi cabeza en su pecho… pude sentir su corazón agitado te voy a extrañar.
También te voy a extrañar, preciosa. Pero ya sabes, volveré llevó su mano a mi cabello y comenzó a jugar con algunos mechones.
Te llamaré todos los días, a todas horas, tan seguido como pueda.
También voy a llamarte Bill rió suavemente Annie… suspiró te amo, te amo, te amo, te amo… no te olvides de mi en estos tres meses.
No lo haré, tenlo por seguro…
¡Bill, nos vamos!
Bill dejó de acariciar mi cabello y se separó de mí, levantando mi rostro con sus manos. El corazón me comenzó a andar rápido y sentí un pinchazo en el pecho… incluso me entraron ganas de llorar, pero no lo haría. Me había estado mentalizando hace días con eso de no llorar cuando Bill se fuera. No quería que él se sintiera mal.
Te amo no me dio tiempo a constatar, y juntó nuestros labios en un beso. Se separó rápidamente de mi y acarició mi rostro con uno de sus dedos el viaje es corto, te llamaré en cuanto llegue, ¿si? en cuanto me baje del avión.
Vale. Me dices como es todo por allá
Lo haré soltó mi rostro de a poco.
También te amo sonreí de medio lado. Aunque creo que sólo salió un intento de sonrisa o una mueca medio torcida.
Nos vemos en tres meses…
Si, tres meses miré a los chicos, ya estaban entrando por una puerta, sólo faltaba Bill te amo volví a decirle, abrazándolo de nuevo.
¡Bill! esta vez había gritado uno de los adultos.
Te amo más se separó de mí. Intentó sonreír y luego miró hacia la puerta por a que anteriormente habían pasado los chicos adiós.
Adiós me despedí, antes de ver como se echaba a correr hacia la puerta no te vayas murmuré, sintiendo que me desmoronaba poco a poco. Tenía un nudo en la garganta, me costaba aún más respirar y sentía el corazón paralizado.
Los ojos se me llenaron de lágrimas y sólo pude ver la silueta de Bill entrar por esa puerta… la cual no volvería a cruzar hasta dentro de tres meses.












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