03 marzo, 2013

Rette mich /Capítulo 36






CAPITULO 36

El resto de la tarde estuvimos vagando por el centro de la ciudad, hasta que a Bill se le ocurrió la genial idea de invitarme al cine. Yo no quería aceptar, pues no traía dinero, pero él me había insistido tanto que me había dejado arrastrar hasta la sala de la película. Ya que como anteriormente había mencionado cuando a Bill se le metía algo a la cabeza, no había quien lo hiciera cambiar de opinión. Era un terco.
Compramos mucha comida. Bebida y todo ese tipo de cosas que acabo tirada bajo los asientos del cine.
Durante toda la película, estuvimos con besitos, abrazos y risitas. Por suerte no había mucha gente, pues seguramente nos habrían reclamado. Además, estábamos al final, en los asientos más altos. Ni siquiera me acuerdo de qué iba la película, pero era de risa. Aunque claro, como me iba a acordar, si había estado todo el tiempo pendiente de Bill. Ya que, entre Bill y una película, obviamente prefería a Bill. Era mi novio... Y yo lo amaba con mi vida.
En todo ese tiempo, él no dejó de decirme cosas lindas. Era perfecto. Me encantaba estar con él. Definitivamente yo había estado muy equivocada con eso de que Dylan era el hombre perfecto. Había tenido a la persona más perfecta del mundo a mi lado y ni siquiera me había dado cuenta de eso. Era un estúpida ciega. Podríamos haber estado así hace mucho tiempo. Pero no... las cosas pasan por algo ¿o no? Aunque lo que había pasado no había traído ninguna consecuencia buena, si se enumeran todas las desgracias que habían ocurrido gracias a mi error.
Él día, o lo que llevaba del día, había sido perfecto.
Ahora íbamos en el autobús, a casa de Bill. Se suponía que él me invitaba a la cena... y como era la hora de cenar, pues no me quedaba otra opción que ir con él.
Bill me abrazaba y yo tenía apoyada la cabeza en su hombro, mientras miraba por la ventana las casas y los edificios. Todo era igual jamás me había dado cuenta de eso. Era tan aburrido... Bill siempre me lo había mencionado, pero yo nunca lo había tomado como algo tan... serio pues no me había dado cuenta. Ahora compartiríamos la opinión.
Llevé mi mano a su mano y comencé a jugar con sus dedos, entrelazándolos o acariciándolos. Me encantaba. Por alguna extraña razón Bill siempre tenía las manos frías. No es que eso no me gustara, es más, me agradaba. Ya que incluso en los días de calor, el tenía una temperatura corporal agradable. Cosas de la vida...
Bill se levantó en cuanto vimos que ya nos acercábamos a su casa. Yo lo seguí hasta la puerta. Él picó al botón, luego el autobús se detuvo y la puerta se abrió. Bill bajó primero y me cogió de la mano para ayudarme a bajar. Una vez abajo, entrelazamos nuestros dedos y comenzamos a caminar hacia su casa.
No supe la razón, pero estaba nerviosa A lo mejor era porque la madre de Bill sabría que éramos novios, no lo sé. Pero intentaba no temblar, ya que Bill lo notaría y lo más probable sería que se burlara de mí.
Por otro lado, como iba a ir a la casa de lo Kaulitz, podría ver a Tom... A él no lo veía desde hacía tiempo. Con lo del encierro. Me haría bien hablar con gente, compartir un poco, no sé. Olvidarme por un momento de Chris y todo eso...
Estás temblando, Annie me dijo Bill, sacándome de mis pensamientos.
Si... es que, no sé me encogí de hombros. Él me abrazó, pasando un brazo por mi cintura hace tiempo que no voy a tu casa.
Ah... es eso rió un poco no te pongas nerviosa, que no te va a pasar nada. Seguro mamá tiente algo rico para comer, ya verás.
Ahm...
Después, sólo si quieres le digo a mi madre que llame a la tuya y no sé, que te venga a buscar. Ahí le pido que te quedes en casa, ¿quieres?  hacía tiempo que no dormía en casa de los gemelos... genial. Asentí rápidamente.
Si.
Pues ya tenemos los planes rió, antes de picar al timbre de la casa.
No pasaron más de dos segundos, cuando la puerta se abrió.
¡Anne!, ¡Querida! exclamó Simone. Yo le sonreí y me separé un poco de Bill, para que seguidamente ella me abrazara y me moviera de lado a lado.
Hola, Simone dije casi sin aliento, apretada entre sus brazos.
Cuidado, mamá, que la vas a ahogar Bill nos separó, seguidamente me abrazó y me alejó un paso de su madre no la toques, ¿eh? la amenazo en broma. Yo sólo reí.
¡Pero si está tan linda!, ¡y hace tanto que no la veía! volvió a por mi, pero Bill dio media vuelta llevándome con él y dejando a su madre con los brazos estirados.
Bill, déjame saludar a tu...
No me cortó.
No seas celoso le reclamó Simone, y yo me eché a reír.
Es mi novia, no tu novia contestó Bill. Sentí como el color se me subía a las mejillas
¿¡Son novios!? exclamó contenta.
Si.  Contestamos Bill y yo al unisono.
¡Aw, pero qué lindos! siguió Simone. Bill me guió hacia la puerta de su casa y entramos dentro.
Invité a Annie a cenar le informó a su madre.
¡Qué bien! —estaba cocinando lasaña. Sé que te gusta me miró. Yo asentí con una sonrisa, aún con las mejillas de un color rojizo ¡ay, que se me quema! volvió a exclamar Simone, mientras corría a la cocina. Bill se echó a reír y se lanzó en el sillón conmigo en brazos.
¿Ves como la pone tenerte aquí? ella también te echaba de menos… que tierno.
¡Hey!, que yo también te echaba de menos escuché una voz masculina, y segundos después algo me aplastó.
Solté un grito, al igual que Bill debajo mío. Abrí los ojos, ya que anteriormente los tenía cerrados debido a la sorpresa y sólo pude ver un montón de ropa sobre mi. Un montón de ropa que se movía.
¡Tom, sal de aquí! gritó Bill, enojado.
¡Tom! exclamé feliz de verlo tan… cerca.
¡Anne! me siguió él.
¡Bájate! volvió a exclamar Bill, aún enojado.
Estoy feliz de verte dijo Tom. Aunque aún no podía distinguir donde estaba su cabeza…
Igual yo…
Mierda, Tom. ¡YA! volvió a gritar Bill.
Tom, me aplastas.
Lo siento, ya me salgo. Pero sólo por ti, que si fuera por Bill me quedaría así todo el día me reí. Bill bufó enojado mientras Tom se salía de encima nuestro y se sentaba en el sillón, junto a Bill y a mis piernas. Lo miré. Hacía tanto que no lo veía, dios… Estaba exactamente igual. La misma sonrisa, los mismos ojos, la misma expresión de picardía.
No lo aguanté más y escapé de los brazos de Bill, para lanzarme sobre él a abrazarlo.
¡Tooom! grité feliz te eché de menos lo abracé.
Yo también te eché de menos, Anne rió un poco. Bill bufó enojado, pude oírlo.
Celoso… Mi Bill estaba celoso… Decidí jugar un poco y besé a Tom en la mejilla, haciendo un fuerte ruido.
No sabes todo el gusto que me da verte reí y luego me separé de él un poco. Aunque aún lo rodeaba con mis brazos, sólo para ver a Bill… Y su expresión de celos incontenibles.
En la mañana vi un cartel muuuy grande pegado en tu salón de clases comentó Tom. Oh, oh. Sentí mis mejillas arder y me separé un poco de él ¿ya son novios? preguntó directamente, sin ningún rodeo.
Si contestó Bill tajante y por si no lo has notado, estás bastante cerca de mi novia.
¿Te pones celoso de que tu novia esté abrazándome a mi? lo picó Tom, mientras me pegaba más hacia su cuerpo. Yo sólo reí.
¡No estoy celoso!
Te pones celoso de tu propio gemelo dijo con voz estúpida, extremadamente lenta, apuntándose a si mismo. Reí aún más.
¡Pero si no estoy celoso!
Si lo estás.
No.
Si.
¡No!
¿Que crees que piensa ahora tu novia? atacó Tom seguro cree que eres un inmaduro Bill me miró rápidamente. Yo sólo reí. Estos gemelos si que sabían alegrarme el día.
¡Pero me seguirá queriendo!
Pff. Hay gente de todo tipo en el mundo… —suspiró Tom, negando con la cabeza ve con tu novio, que el pobre ya se pone verde de la envidia me soltó y seguidamente me empujó hacia Bill. Éste me abrazó, alejándome lo mas posible de Tom.
Es mía, mía, mía, mía... me reí ante eso y abracé a Bill por el cuello.
Dejen de gritar chicos Simone entró en el salón podrían ayudarme a arreglar la mesa mientras sirvo los platos ¿podrá venir tu madre también a cenar, cariño? me preguntó. Yó sólo me encogí de hombros.
Habría que llamarla.
Si, la llamaré volvió a entrar en la cocina. Genial. Así le podríamos preguntar si me podía quedar a dormir con Bill. Seguro me dejaba… pues antes, siempre me daba permiso e incluso me traía ropa y ese tipo de cosas que necesitaba para el día siguiente. Nos levantamos del sillón y nos dirigimos a la cocina a buscar servilletas, platos, cubiertos… Y todo so para ponerlo en la mesa.
No nos demoramos demasiado e incluso, antes de sentarnos, mi madre ya había aparecido y cenamos todos juntos. A ella le agradó la idea de que Bill y yo fuésemos novios. Y no dejó de molestarnos en toda la cena, junto a Tom… No se notaba tan triste como en casa. Creo que intentaba disimularlo, aunque en sus ojos se notaba la tristeza. Esa tristeza que nunca se podría borrar… pues había perdido un hijo, y esa era la peor cosa que le podría pasar a una madre.
Yo había perdido a mi hermano... pero no era lo mismo. Seguramente ella se sentía más triste que yo, su dolor era más grande. No tenía idea de las dimensiones, ya que ni siquiera sabía a cuanto podía llegar lo que yo sentía. Pero sabía, que ella estaba más hundida que yo. Y seguramente, sería ella quien tendría que ir a un psicólogo o psiquiatra o lo que fuese. Por eso es que me enojaba tanto pensar que ella quería enviarme a mi a esas terapias de los locos. Cuando era ella la que en realidad lo necesitaba.
¡Listo! exclamó Tom en cuanto terminó su plato de comida.
Tom le reprochó su madre.
¿Qué? preguntó él estaba delicioso ¿eso es todo?, ¿puedo irme? hizo el ademán de levantarse.
 Dios, Tom... le recriminó Simone puedes irte.
Gracias le lanzo un beso y desapareció por las escaleras.
Este chico... se volvió a quejar Simone, negando con la cabeza. Mi madre sólo rió y luego tomó un sorbo de su jugo.
¿Y ustedes qué me dicen? nos miró a Bill y a mi. Yo me encogí de hombros.
Yo más bien quería preguntar si Annie podía quedarse a dormir su madre le lanzó una mirada acusadora.
¡Por supuesto! Si es que Simone no tiene ningún problema la miró.
Sólo si Annie quiere quedarse dijo ella. Yo sonreí, me gustaba este juego.
Si Bill me invita
¡Entonces sí! exclamó Bill ya acabé.  Siguió hablando con la boca llena de comida. Cogió una servilleta y se la pasó por los labios. Seguidamente miró mi plato vació sobre la mesa también terminaste ¿subamos?  asentí y me levanté de la mesa. Él también se levantó, me cogió la mano y nos dirigimos hacia la escalera.
Hacía tiempo que no subía por esta escalera.
Subimos haciendo el tonto y casi nos caímos varias veces.
Una vez arriba nos dirigimos hacia su habitación
Solo si quieres, Kattie se escuchó desde la habitación de Tom bien, te espero... Apresúrate. Yo también te quiero.
¿Pero qué...?
Preferí no decir nada, ni siquiera lo pensé.
Entré en la habitación de Bill y cerré la puerta
Aún tenía esa duda y esas enormes ganas de partirle la cara a esa zorra y es que no podía dejar de pensar en eso. Si es que lo que había escuchado, era lo que yo creía, y Kattie venía a la casa de los gemelos, no me aguantaría y me lanzaría sobre ella a partirle la cara. Por perra, por puta, por ser una zorra de primera. Y encima se había atrevido a saludarme en la mañana. ¡A mí!, dios No podía ser más estúpida Y y.. ¡argh! Incluso habían hecho cosas con Bill y la muy zorra no lo quería en realidad. Seguramente ahora se tiraba a Tom y quizás que mierda hacían. Pobre Sam, le haría lo mismo que a mi.
Jamás le tendría que haber dicho a Bill que no hablara con Kattie sobre lo que ambos habíamos tenido oculto. Dios ¿por qué era tan estúpida? Él se lo tendría que haber dicho, ella tendría que haber quedado como una estúpida con cuernos.
Pero vale, Bill no se lo había dicho. Entonces yo se lo diría.
Sonreí maliciosa.
¿Vienes? me preguntó Bill, ya tendido en la cama y con el control de la TV en a mano. Yo sólo asentí y me lance sobre él a abrazarlo.
Bill era mío, mío, y solo mío. Como él anteriormente había dicho.
Estuvimos viendo TV durante un rato ambos tranquilos, felices Nos queríamos... y eso estaba bien.
El tiempo se me pasó volando...
Hasta que escuché el timbre sonar, y unos pasos apresurados escalera abajo.
Era ella. Si es que no me equivocaba, era ella. El corazón me comenzó a andar rápido y sentí rabia. Dejé de escuchar la TV y de sentir a Bill a mi lado. Sólo tenía ganas de golpear a esa puta, para que no le quedaran ganas de jugar con los sentimientos de la gente nunca más.
Estás tensa Bill me hizo volver bruscamente a la realidad.
Es Kattie le dije más como una afirmación que como una pregunta.
Si, Annie. Y no quiero que te vayas a comportar como una niña pequeña. No le digas nada, ¿si? ¿decir? ¡Ja! No tendría tiempo de decir nada, a esa zorra le iba a partir la cara en cuanto la viera.
No le diré nada, Bill hablé maliciosa.
Annie, no es su culpa, no seas así... Ella solo...
Estuvo contigo, cuando en realidad quería a Tom lo corté sólo eso. Es puta lo miré con una sonrisa en el rostro.
Pero era tu amiga.
Tú mismo lo dijiste: Era. Ya no lo es. No hay nada que me impida ir y me cortó.
Yo te lo impido. No puedes andar con ese tipo de jueguitos, Annie.
¿Y quien eres tú para impedirme algo? me separé de él, sentándome en la cama, mientras lo asesinaba con la mirada.
Soy tu novio. Y cuando no piensas, es correcto que yo te diga lo que está mal.
Si estoy pensando, Bill me quejé.
Mi amor... sé que te enojas pero me levantó, quedando a mi altura y me volvió a rodear con sus brazos ella ahora está con Tom, ¿comprendes? No son exactamente novios pero... ¿para qué armar más problemas si ahora está todo bien?
Pero tengo rabia, fue todo su culpa volví a insistir seria, ni siquiera me había inmutado por su abrazo.
Mi amor, deja de pensar ese tipo de cosas, ya estamos bien eso es lo que importa ahora... Nada más.
Pero es que ella... intenté seguir hablando pero decidí callarme. Nunca iba a poder convencer a Bill Bill, si la veo la golpeo, es eso...
Entonces no la veas lo miré sin comprender ¿qué hora es?
Las ocho y algo contesté mirando la hora en la TV.
¿Quieres dormir? alzó las cejas un par de veces nos acostamos temprano para que mañana estés más descansada por la mañana y te den más ganas de escuela me encogí de hombros di que si me hizo ojitos vamos a dormir abrazados... me besó sonoramente en el cuello. Solté un fuerte suspiro. ¿Qué podía hacer ahora? Nada. Por una parte, Bill no me iba a dejar salir de la habitación, pues como había dicho, no quería más problemas, y por otra parte, yo tampoco quería salir. Me quería quedar con él para dormir abrazados.
Vale acepté pero sólo con una condición.
¿Qué condición, amor?
Qué me cantes antes de dormir.
No hay problema, princesa... a tus órdenes yo reí y di vuelta mi rostro hacia un lado para besarlo muy cerca de la boca. Fue extraño, pues la rabia ya había desaparecido y todo.
¿Me prestas pijama?
Coge alguna camiseta del armario o lo que sea. Yo me iré a cambiar al baño, ¿si? asentí. Seguidamente él se levantó de un salto, cogió su pijama y salió de la habitación, no sin antes lanzarme un beso.
Me dirigí a su armario con algo de flojera y de allí cogí la camiseta que siempre había usado para dormir. Una que me encantaba y que él me prestaba algunas veces. Me quedaba un poco grande, pero casi nada él me había prometido que la usaría en su primer concierto masivo. Si, con fans y todo
Me quité la ropa rápidamente, excepto la ropa interior y me puse la camiseta.
Justo en ese momento Bill picó a la puerta.
¿Ya estás?
Si le contesté. Me agaché a recoger mi ropa hecha un bolo y Bill abrió la puerta.
En la mañana viene tu mamá a traer tu ropa me informó.
Vale lancé mi ropa a los pies de su cama ¿ya dormimos? pregunté impaciente.
Si se acercó a la cama y movió un poco las sábanas ¿vas tú al rincón?
Como siempre sonreí mientras me lanzaba sobre la cama. Me acomodé en mi lado y cogí el control de la TV. Comencé a buscar un canal bueno mientras Bill apagaba la luz y cerraba la puerta de la habitación, al igual que las cortinas. Me dio la impresión de que eran cerca de las diez de la noche... pero era más temprano.
Bill se acostó a mi lado, me abrazó, nos cubrió a ambos con las sábanas y luego me quitó el control de la TV.
¡Oye! me quejé.
Tú duermes mientras yo espero que te duermas.
Pero tienes que cantarme.
Oh, no lo recordaba comenzó a bajarle el volumen a la TV hasta dejarla en cero ¿cuál quieres que te cante?
Emm... Rette Mich. Es mi favorita esta semana dije en broma. Y es que esa había sido la primera que se me había venido a la cabeza.
Bien se aclaró la garganta, se acercó un poco a mi oído, sentí un escalofrío recorrerme la espalda... y pude escuchar su voz, con las primeras palabras de esa hermosa balada.
Zum ersten Mal alleine, In unserem Versteck... Ich seh´ noch unsre Namen an der Wand Und wisch´ sie wieder weg. Ich wollt´ dir alles anvertrauen, Warum bist du abgehauen... Komm zurueck, Nimm mich mit…
Cada vez, sentía mis ojos más y más pesados… Me había entrado el sueño. Bill me acariciaba el rostro suavemente, con uno de sus dedos. Me acomodé de lado, con mi cuerpo pegado al de mi Bill y cerré los ojos, mientras me relajaba por completo.
Komm und rette mich... Ich verbrenne innerlich. Komm und rette mich... Ich schaff´s nich´ ohne dich. Komm und rette mich, Rette mich.... Rette mich.







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