CAPITULO 7
No pude aguantar ni tres segundos y me vi obligada a levantarme y salir disparada hacia el piso de arriba. Kattie y Sam me dijeron algo que no quise escuchar y me apresuré en llegar a la escalera.
Una vez en el piso entré en la habitación de Bill y me lancé a su cama.
Vale, las cosas estaban mal. Ahora Bill estaba enojado conmigo… ya no me hablaba y me dedicaba sólo miradas molestas ¿Y porqué? por el simple hecho de que yo haya besado a Tom, su hermano. A lo mejor se había puesto celoso, o que se yo… pero no era para tanto. Y quizás, también, se había puesto de novio con Kattie sólo porque a ella le gustaba él. Pero eso no quería decir que a Bill le gustara Kattie, porque no le gustaba y él me lo había dicho. Era injusto. Estaba segura de que él sabía que se podía desquitar estando con Kattie durante la película y todo eso… pero se había ido al extremo ya con eso de estar tan cerca de ella y de su boca.... y de su cara y de argh. Eso no podía pasar. Tenía nauseas.
Sin pensarlo busqué el móvil en mi bolso y marqué el número de Dylan… era de noche, pero seguro me contestaba… un pitido… dos pitidos… el tercero…
—¿Hallo, corazón? —una voz adormilada me contestó del otro lado.
—Hola, mi amor… ahora puedo llamarte, ¿como estás?
—Tanto ánimo que te traes encima… son la una y pico de la madrugada, corazón… tengo sueño… —se quejó.
—Ah… pues, duerme bien, mejor te dejo.
—Ok… Te amo —escuché como la puerta de la habitación se abría, ni siquiera miré hacia allá.
—Yo te amo más.
—No. Yo más… —me siguió el juego.
—Yo más… mejor te dejo dormir, ¿si? —le lancé un beso —duerme bien, amor… sueña conmigo —dije para luego cortar. Yo jamás había sido tan cariñosa… pero quizás lo había hecho por una razón.
Di vuelta la cabeza y miré a Bill y Kattie. Ambos estaban de la mano frente a mi. Me incorporé quedando sentada en la cama… Estaban cogidos de la mano. Una gran sonrisa se había apoderado del rostro de Kattie. Una sonrisa que no me gustó para nada.
—¡Somos novios! —soltó ella sin previo aviso. Mis ojos se abrieron… No. No. No. No. No. ¡NO!.
—¿Qué?, ¿tan rápido? —dije al instante. No los iba a felicitar... claro que no. Kattie miró a Bill y este le hizo un gesto... o eso supuse.
—Yo… voy a ponerme el pijama —se disculpó y salió de la habitación.
¿Porqué todo pasaba tan rápido? ¿Por qué mierda estaban ellos dos juntos? Necesitaba tiempo para pensar… para saber claramente que era lo que me pasaba. Para así poder solucionar mis problemas… Bill se acercó al armario y lo abrió.
Era de suponer que Kattie y Bill iban a dormir juntos, ¿no? eran novios… entonces yo sobraba aquí. Dios, la cabeza no me daba para más. Necesitaba dormir y aclarar mis ideas… aclararlo todo. De seguro Bill había cometido una estupidez y eso era todo… porque él no podía estar con Kattie así como así, así de rápido. Él no era de ese tipo de personas.
—¿Entonces no dormiremos juntos? —le pregunté a Bill. Este se encogió de hombros.
—Si tú quieres dormimos los tres —contestó como si nada… como si eso no le importara en lo más mínimo. No quise saber más. Me morí el labio inferior, cogí mi bolso que estaba sobre la cama y me lo colgué en el hombro.
Luego, sin siquiera mirar a Bill, me di media vuelta y me dirigí hacia la puerta… en ese momento Kattie venía entrando con el pijama y todo. Me sonrió… pero yo no le pude devolver la sonrisa.
Entonces, además de todo… ¿También perdía a un amigo?
Esquivé a Kattie y salí de la habitación. Sentía como si algo oprimiera mi pecho y me dejaba sin respiración. Los ojos me ardían y escocían… no quería pestañear porque estaba segura de que si lo hacía iba a comenzar a llorar. Veía todo nublado.
Novios. Eran novio.
Y yo era una estúpida… Porque no me había dado cuenta antes de todo lo que Bill significaba para mi.
No sabía que hacer… tampoco sabía donde ir. Mi madre ya se había ido de esta casa y estaba aquí sola… bueno, no sola en realidad. Pero me aterraba la idea de volver sola, caminando a casa. Caminé hacia la habitación del final del pasillo… la de Tom. Tom iba a comprender que era lo que me pasaba, estaba segura. Antes de picar a la puerta cerré los ojos con fuerza y limpié las lágrimas que habían caído… luego, los volví a abrir y golpeé.
—Un segundo —se escuchó desde dentro… a lo mejor se estaba vistiendo o que se yo… aproveché para pasarme la mano por los ojos una vez mas.
La puerta se abrió. Levanté la mirada y vi a Tom… o en realidad, sólo pude ver su figura porque las lágrimas no me dejaban ver más que eso… pero no quería derramar otra.
—¿Ann? —murmuró impresionado. Yo cogí aire e intentando por todos los medios no soltar otra lágrima contesté:
—¿Puedo dormir contigo? —la voz no se me había cortado. Al menos algo bueno, aunque fuese sólo una pequeña cosa.
—Claro, ven —se hizo a un lado y me dejó pasar dentro de la habitación. Yo entré y luego él cerró la puerta.
Me di cuenta de que Tom sólo traía unos pantalones sueltos color gris y nada más.
—¿Vas a ponerte el pijama? —me preguntó. Me di cuenta de que me había quedado de pié en medio de la habitación como una idiota. Asentí —yo salgo y luego me avisas cuando estés lista.
—Ok.
Entonces Tom salió de la habitación. Estaba segura que no me había dicho nada sólo porque si me hacía hablar o decir algo respecto a lo que me pasaba, yo iba a romper a llorar... y él lo sabía. Él me conocía bastante bien.
Dejé el bolso sobre la cama y me pasé la mano por los ojos. No me iba a rendir tan fácil, yo no iba a llorar… Por más ganas que tuviese de hacerlo. Saqué mi pijama de allí y me lo puse… luego, volví a echar la ropa en el bolso.
Hubiese sido mejor no haber venido. Seguro todo habría sido diferente y ellos no serían novios. Agh, se tenían que separar. Yo los tenía que separar.
Borré rápidamente ese pensamiento de mi cabeza. No podía ser así… no podía hacerlo. Si ellos eran felices… pues bien. Ahora yo me las tenía que arreglar sin mi mejor amigo, sin Bill.
A lo mejor… si hablaba con Tom se me pasaba o me desahogaba. Pero me daba miedo que él luego le fuese a decir algo a Bill, me sentiría una tonta… porque después de todo ellos eran gemelos y no había secretos entre ambos. Aunque, si sólo le decía la mitad de las cosas… me podría sentir un poco mejor. Luego podía hablar con Sam. Ella era hiperactiva, chillona y todo eso… pero en el momento de escuchar y dar consejos era la mejor. Eso era lo que necesitaba. Un consejo. Estaba segura, que con lo estúpidamente idiota que soy, no podría arreglar las cosas yo sola.
Pero Bill… ¿Y si no me volvía a hablar nunca mas? Yo lo quería, y mucho… Pero…
En realidad, no sabía que era lo que me tenía más enojada… o triste.
Que Bill ya no quisiera hablarme, que fingiera que yo no le importaba.
O que él y Kattie fueran novios.
Yo necesitaba de su atención, necesitaba que él estuviera conmigo todo el tiempo. Y una novia era un gran problema… a todas sus novias anteriores yo las había ahuyentado. Pero esta vez no podía hacerlo porque Kattie era mi amiga. Y ella también tenía sentimientos.
Me pasé la mano por los ojos otra vez… justo en ese momento picaron a la puerta.
—¿Puedo? —preguntó Tom del otro lado.
—Claro —entró y cerró la puerta. Bajé la miraba. Él se acercó a la cama y la abrió.
—¿Quieres a la orilla o…?
—Quiero del lado de la pared —le corté. Luego me metí en la cama. Las sabanas estaban frías. Tom se acostó a mi lado y cubrió sólo la mitad de nuestros cuerpos. Me llevé una mano a la cabeza y cerré los ojos.
—No estés mal, Anne… —habló Tom. Yo negué con la cabeza.
—No quiero estar mal —tragué saliva.
—A ti no te gustó lo de Bill y Kattie, ¿no? —dudé por unos segundos en contestar…
—No.
—¿Por qué? —sentí como una lágrima caía de uno de mis ojos, bajaba por mi cien y se perdía en mi cabello. Esperé que Tom no se diera cuenta de eso.
—Porque… no lo sé, en realidad.
—Ah… —Tom no dijo nada más. Suspiré. Necesitaba…
—Tom… ¿me das un abrazo? —la voz se me quebró al final de la frase.
—Ven aquí…
Dijo para luego rodearme con sus brazos y pegarme a su cuerpo.
Escondí mi cabeza en su cuello y me mordí los labios para no llorar. Pero es que dolía. La respiración cada vez se me volvía más costosa y rápida, y sentía una enorme presión en el pecho.
Me odié a mi misma cuando se me escapó el primer sollozo. Tom pareció ponerse rígido… pero su mano fue a pasar directo a mi cabello y comenzó a acariciarlo con cuidado y despacio… como intentando reconfortarme. Inevitablemente un ruido casi agonizante salió de mi garganta, me aferré más a Tom y me rendí. Ahora podía llorar.

dios..que buena fic...y pensar q nunca la lei!!! tu me haces una adicta ¬¬ pero lo amo <3 gracias por escribir ;)
ResponderEliminarmaldito Bill T-T
ResponderEliminar