CAPITULO 63
¿Pa…padre? ¿Había dicho padre? No, no. Lo había escuchado mal o es que ella se estaba burlando de mí. Era… era eso, ¿verdad? Una simple broma. Aun así no pude evitar sentir miedo. El estómago se me contraía y mis piernas temblaban. Si Isabella no daba una señal de que todo era mentira en este momento, estaba seguro de que caería desmayado por la impresión. Analicé su rostro, ella seguía con la misma expresión de antes. Tragué saliva costosamente, intentando tranquilizarme. Esto no estaba bien… no. Ni siquiera sabía que pensar en un momento así, hace mucho que no estaba tan asustado. De hecho ya comenzaba a entrar en pánico.
—¿T-te bu-burlas de… de mí? —hablé a penas, al salir del shock, sintiendo un gran nudo en la garganta. Esperaba su respuesta afirmativa. Porque… porque no podía ser de otra manera, me estaba jugando una buena broma. No me podía pasar algo así. No porque… porque agh. Sí que podía, no nos habíamos cuidado unas cuantas veces. Mery nunca tomó pastillas y… bueno, a veces se me acababan los preservativos pero… no, no. Definitivamente no. Esto no podía...
—No —¿No? ¡¿No?! ¿Qué no se burlaba de mí? ¿Entonces de… de verdad…? Deseé ser trágicamente tragado por la tierra, justo ahora. Estaba tan confundido y aturdido que ni siquiera podía pensar con claridad. Estaba siendo víctima de un huracán de emociones y sensaciones. No recuerdo haber sentido algo similar antes. Isabella acababa de darme una noticia que… no me esperaba, me había dejado con los nervios de punta. Tenía que... lograr pensar con la cabeza antes de sacar alguna conclusión. O al menos lograr asimilar lo que había escuchado hace unos momentos. Esa palabra aún resonaba en mi cabeza, de forma repetitiva y desesperante. Padre. Tenía muy claro lo que eso quería decir:
Mery… Mery estaba embarazada. Ella en su vientre llevaba un hijo mío… un hijo nuestro ¿Cómo es que no me lo había dicho? Isabella lo sabía antes que yo… y encima Meer se… se había ido, sabiéndolo. Se había alejado, había huido ¿Cómo era posible? ¡Es que lo sabía! No sé si me enojaba más que no me le hubiese dicho, que me hubiese tenido que enterar por medio de Isabella o el hecho de que se hubiese ido sin avisar, teniendo conciencia de lo que llevaba con ella.
Reprimí las lágrimas y abrí la puerta. Ni siquiera pude voltearme a despedirme o a dar las gracias por no ocultarme esto. Salí de allí andando rápido. Mi vida ya se había ido a la mierda.
—¿T-te bu-burlas de… de mí? —hablé a penas, al salir del shock, sintiendo un gran nudo en la garganta. Esperaba su respuesta afirmativa. Porque… porque no podía ser de otra manera, me estaba jugando una buena broma. No me podía pasar algo así. No porque… porque agh. Sí que podía, no nos habíamos cuidado unas cuantas veces. Mery nunca tomó pastillas y… bueno, a veces se me acababan los preservativos pero… no, no. Definitivamente no. Esto no podía...
—No —¿No? ¡¿No?! ¿Qué no se burlaba de mí? ¿Entonces de… de verdad…? Deseé ser trágicamente tragado por la tierra, justo ahora. Estaba tan confundido y aturdido que ni siquiera podía pensar con claridad. Estaba siendo víctima de un huracán de emociones y sensaciones. No recuerdo haber sentido algo similar antes. Isabella acababa de darme una noticia que… no me esperaba, me había dejado con los nervios de punta. Tenía que... lograr pensar con la cabeza antes de sacar alguna conclusión. O al menos lograr asimilar lo que había escuchado hace unos momentos. Esa palabra aún resonaba en mi cabeza, de forma repetitiva y desesperante. Padre. Tenía muy claro lo que eso quería decir:
Mery… Mery estaba embarazada. Ella en su vientre llevaba un hijo mío… un hijo nuestro ¿Cómo es que no me lo había dicho? Isabella lo sabía antes que yo… y encima Meer se… se había ido, sabiéndolo. Se había alejado, había huido ¿Cómo era posible? ¡Es que lo sabía! No sé si me enojaba más que no me le hubiese dicho, que me hubiese tenido que enterar por medio de Isabella o el hecho de que se hubiese ido sin avisar, teniendo conciencia de lo que llevaba con ella.
Reprimí las lágrimas y abrí la puerta. Ni siquiera pude voltearme a despedirme o a dar las gracias por no ocultarme esto. Salí de allí andando rápido. Mi vida ya se había ido a la mierda.
Aun así no podía dar por perdido todo esto. Tenía que hacer algo, aunque aún no lograra aclarar mis ideas.
Y es que las palabras de Isabella se repetía una y otra vez en mi cabeza, aturdiéndome. Me costaba asimilarlo, así como me estaba costando respirar y mantenerme de pie. Otro problema acababa de añadirse a la lista… era algo que yo no me esperaba y, definitivamente, la noticia me había sentado como un balde de agua fría ¿Cómo podría aceptar de buena manera que iba a tener un… hijo? ¡Ni siquiera me lo había dicho la madre! Me había enterado de la peor manera, al enterarme también de que ella en este momento se iba a América, tras haberme dejado y sin avisar. No entiendo qué pudo haber pensado Meer para irse así. Estaba huyendo de mí, alejándose.
Agh, todo esto es mi culpa, es… es por mi comportamiento, merezco que todo esto me esté pasando.
Y es que las palabras de Isabella se repetía una y otra vez en mi cabeza, aturdiéndome. Me costaba asimilarlo, así como me estaba costando respirar y mantenerme de pie. Otro problema acababa de añadirse a la lista… era algo que yo no me esperaba y, definitivamente, la noticia me había sentado como un balde de agua fría ¿Cómo podría aceptar de buena manera que iba a tener un… hijo? ¡Ni siquiera me lo había dicho la madre! Me había enterado de la peor manera, al enterarme también de que ella en este momento se iba a América, tras haberme dejado y sin avisar. No entiendo qué pudo haber pensado Meer para irse así. Estaba huyendo de mí, alejándose.
Agh, todo esto es mi culpa, es… es por mi comportamiento, merezco que todo esto me esté pasando.
Presioné el botón del ascensor por fuerza. Piso uno. Agh, es que… es que me cuesta entenderlo. Mamá me va a matar, Tom me va a matar, la madre de Meer me va a matar ¡El padre de Meer me va a querer matar cuando sepa que su hija está embarazada!
Ni siquiera terminaba de recuperarme de la noticia de que Meer se había ido y ya me habían bombardeado con esto.
No tenía muy claro lo que debía hacer en un momento así, porque es obvio de que nunca me había pasado. Lo que sí sabía era que tenía que buscar a Meer, me debía una buena explicación. Y no sólo eso. Lo malo es que ni siquiera sabía cómo llegar hasta ella. Tenía que llegar a la casa de su padre, ¿no? Pues bien, la única pista que tenía era que vivía en Los Ángeles… Meer iba hacia allá en este momento, escapando de mí ¿A caso planeaba darle a ese hijo una vida sin un padre? ¿o es que pensaba regresar? Fuera cual fuera el plan de Meer, iría a buscarla. Tenía que buscarla… la amo.
Me subí en el coche y cerré la puerta. Encendí el motor.
Comencé a pensar a una velocidad increíble, haciendo planes, pensando en lo que iba a hacer en los siguientes días. En Mery, en que tenía que buscarla y en ese tema que intentaba evadir. Me sentía asustado… de cierta forma vulnerable. La necesitaba.
Ni siquiera terminaba de recuperarme de la noticia de que Meer se había ido y ya me habían bombardeado con esto.
No tenía muy claro lo que debía hacer en un momento así, porque es obvio de que nunca me había pasado. Lo que sí sabía era que tenía que buscar a Meer, me debía una buena explicación. Y no sólo eso. Lo malo es que ni siquiera sabía cómo llegar hasta ella. Tenía que llegar a la casa de su padre, ¿no? Pues bien, la única pista que tenía era que vivía en Los Ángeles… Meer iba hacia allá en este momento, escapando de mí ¿A caso planeaba darle a ese hijo una vida sin un padre? ¿o es que pensaba regresar? Fuera cual fuera el plan de Meer, iría a buscarla. Tenía que buscarla… la amo.
Me subí en el coche y cerré la puerta. Encendí el motor.
Comencé a pensar a una velocidad increíble, haciendo planes, pensando en lo que iba a hacer en los siguientes días. En Mery, en que tenía que buscarla y en ese tema que intentaba evadir. Me sentía asustado… de cierta forma vulnerable. La necesitaba.
No supe en que momento perdí el control del coche, me di cuenta cuando iba directo a chocar contra un árbol y no tenía vuelta atrás. Intenté frenar, pero no fue lo suficientemente efectivo. De no ser porque hace minutos me había abrochado el cinturón de seguridad habría dado de lleno con el vidrio. Respiré con fuerza, sintiendo el corazón en la garganta. Este era uno de esos momentos en que uno intenta sentirse mejor diciendo que nada peor puede pasar… y comienza a llover. Oh, espera… ya está lloviendo.
Esto… cada vez empeora más. Este no es mi día de suerte, si, ya me di cuenta, gracias. Dejé caer la cabeza sobre el volante, me levanté al instante pegando un salto, al darme cuenta de que había hecho sonar la bocina. Mi coche… mi hermoso coche estampado contra un árbol ¿Puede ser peor?, no lo creo ¡Agh! Es el peor día de mi vida. Mery se va, me entero por alguien que aborrezco que voy a ser padre y ahora choco contra un árbol. Bien… al menos no parece haber tenido un gran daño. Algo bueno tiene que pasarme este día… como siga así moriré antes de llegar a casa. Y se supone que no puedo morir sin encontrar a Mery antes… ella tiene que confirmarme todo esto, lo de su embarazo, sobre nuestro… hijo. Cabe de más decir que la obligaré a volver a Alemania conmigo, ella no puede dejarme, me ama. Y yo la amo demasiado como para dejarla ir. Oh, sí, ya lo sé… “si la amas, déjala ir”, no son más que tonterías ¡La necesito!, sería totalmente estúpido e ilógico dejarla ir embarazada. ¿Es que acaso planea que ese hijo no tenga un padre? Me aterraba la idea de que Meer tuviese en su vientre algo que estaba vivo, que era de ambos. Pero no por tener miedo tengo que huir. Vale, lo pensé por una milésima de segundo, eso de huir… no volver, que se yo. Pero no… es que… ¡Agh! Esto me tiene como loco. No logro digerir todo esto aún, si pudiese hacerlo seguramente ahora estaría entrando en una depresión bastante fuerte.
Giré la llave, pero el motor no se encendió. Intente nuevamente, pero nada pasó. Saqué el móvil del bolsillo y busqué en número de Tom, antes de que pudiera darle al botoncito se me resbaló de las manos ¡A veces puedo llegar a ser tan torpe! Mucho más si estoy así de nervioso. Me agaché a recogerlo, di con un chicle medio seco pegado en el suelo ¡Pero qué asco! ¿En qué momento lo había dejado allí? Agh, a no ser que Mery… pff. Recogí el móvil. Al momento de levantarme choqué la cabeza contra el volante. Cerré los ojos con fuerza llevándome la mano a la zona adolorida. Cada vez estaba más seguro, este no es un buen día.
Repetí lo de antes, esta vez teniendo más cuidado y llamé a Tom. Me di cuenta en ese momento de que no tenía señal ¡Es que hay señales en todas partes! ¡¿Cómo es posible que justo en este puto lugar…?!
Sin pensarlo dos veces me bajé del coche. Cerré la puerta con fuerza y comencé a caminar, cubriendo el aparato con las mangas de mi chaqueta para no mojarlo con la lluvia. Dios, que viento había. Una tormenta increíble sobre esta puta ciudad y yo aquí mojándome como un estúpido. Pegué un salto al escuchar un fuerte ruido. Me giré instintivamente y no me lo pude creer. Me llevé las manos a la cabeza conteniendo las enormes ganas que tenía de gritar y lanzarme al suelo llorando como cuando era pequeño ¡Esa mierda acababa de aplastar mi coche! ¡Ese puto árbol se había caído! ¡Que mierda, Dios, que mierda!
En cuanto pude recuperarme del shock, volví a buscar el móvil en los bolsillos, tenía que controlarme… y no estar tan enojado porque…
¿Qué hace mi móvil en el suelo? ¡Lo debí haber soltado sin darme cuenta! Había ido a parar en un pequeño charco.
Me agaché a recogerlo rápidamente, lo sequé frotándolo contra la parte interior de mi chaqueta. Lo examiné. Puedo asegurar que sentí como los ojos se me llenaban de lágrimas al ver como la foto de Mery que tenía como fondo de pantalla se puso totalmente negra. Le di a las teclas, a la pantalla, lo froté contra la ropa intentando secarlo, lo golpeé, volví tirarlo en el suelo, le pedí disculpas, le rogué que funcionara ¡E incluso lo besé!
Era definitivo. Estaba muerto. Bien, esto era el colmo ¡Estaba furioso! Abrí el aparatito ese y le quité la tarjeta de memoria, tenía un montón de cosas del trabajo allí además de fotos y cosas importantes. Volví a cerrarlo. Fue en ese momento cuando me lo arrebataron de las manos con rapidez. Alcé la vista, era un chico… bah, chico no. Le daba mi edad, si, más o menos era de mi edad, quizás un poco más.
—¿Qué haces? —pregunté, arrebatándole mi móvil de las manos.
—Dame todo lo que tienes —de pronto me encontré siendo amenazado con una navaja ¿Quién roba en Alemania en estos tiempos? ¡En mi vida me habían asaltado! ¡Es que ni siquiera sentía miedo, me asustaba mucho más la idea de ser padre!
—Oh, por favor… ¿No ves lo que acaba de pasarme? —señalé mi coche y medio árbol encima ¡Un poco de piedad!
—Dame todo lo que tienes —volvió a repetir. Sentí el frío metal de la navaja en mi cuello, me estremecí. Bien, lo admito, me estoy asustando. Me quitó el móvil nuevamente y enseguida comenzó a palpar mis bolsillos. Todas mis cosas estaban dentro del coche… todas mis cosas a excepción de mi billetera.
Por suerte el móvil estaba muerto y me quedé con la información. Suerte también de que dejé los papeles más importantes en el bolso que llevo al trabajo.
Giré la llave, pero el motor no se encendió. Intente nuevamente, pero nada pasó. Saqué el móvil del bolsillo y busqué en número de Tom, antes de que pudiera darle al botoncito se me resbaló de las manos ¡A veces puedo llegar a ser tan torpe! Mucho más si estoy así de nervioso. Me agaché a recogerlo, di con un chicle medio seco pegado en el suelo ¡Pero qué asco! ¿En qué momento lo había dejado allí? Agh, a no ser que Mery… pff. Recogí el móvil. Al momento de levantarme choqué la cabeza contra el volante. Cerré los ojos con fuerza llevándome la mano a la zona adolorida. Cada vez estaba más seguro, este no es un buen día.
Repetí lo de antes, esta vez teniendo más cuidado y llamé a Tom. Me di cuenta en ese momento de que no tenía señal ¡Es que hay señales en todas partes! ¡¿Cómo es posible que justo en este puto lugar…?!
Sin pensarlo dos veces me bajé del coche. Cerré la puerta con fuerza y comencé a caminar, cubriendo el aparato con las mangas de mi chaqueta para no mojarlo con la lluvia. Dios, que viento había. Una tormenta increíble sobre esta puta ciudad y yo aquí mojándome como un estúpido. Pegué un salto al escuchar un fuerte ruido. Me giré instintivamente y no me lo pude creer. Me llevé las manos a la cabeza conteniendo las enormes ganas que tenía de gritar y lanzarme al suelo llorando como cuando era pequeño ¡Esa mierda acababa de aplastar mi coche! ¡Ese puto árbol se había caído! ¡Que mierda, Dios, que mierda!
En cuanto pude recuperarme del shock, volví a buscar el móvil en los bolsillos, tenía que controlarme… y no estar tan enojado porque…
¿Qué hace mi móvil en el suelo? ¡Lo debí haber soltado sin darme cuenta! Había ido a parar en un pequeño charco.
Me agaché a recogerlo rápidamente, lo sequé frotándolo contra la parte interior de mi chaqueta. Lo examiné. Puedo asegurar que sentí como los ojos se me llenaban de lágrimas al ver como la foto de Mery que tenía como fondo de pantalla se puso totalmente negra. Le di a las teclas, a la pantalla, lo froté contra la ropa intentando secarlo, lo golpeé, volví tirarlo en el suelo, le pedí disculpas, le rogué que funcionara ¡E incluso lo besé!
Era definitivo. Estaba muerto. Bien, esto era el colmo ¡Estaba furioso! Abrí el aparatito ese y le quité la tarjeta de memoria, tenía un montón de cosas del trabajo allí además de fotos y cosas importantes. Volví a cerrarlo. Fue en ese momento cuando me lo arrebataron de las manos con rapidez. Alcé la vista, era un chico… bah, chico no. Le daba mi edad, si, más o menos era de mi edad, quizás un poco más.
—¿Qué haces? —pregunté, arrebatándole mi móvil de las manos.
—Dame todo lo que tienes —de pronto me encontré siendo amenazado con una navaja ¿Quién roba en Alemania en estos tiempos? ¡En mi vida me habían asaltado! ¡Es que ni siquiera sentía miedo, me asustaba mucho más la idea de ser padre!
—Oh, por favor… ¿No ves lo que acaba de pasarme? —señalé mi coche y medio árbol encima ¡Un poco de piedad!
—Dame todo lo que tienes —volvió a repetir. Sentí el frío metal de la navaja en mi cuello, me estremecí. Bien, lo admito, me estoy asustando. Me quitó el móvil nuevamente y enseguida comenzó a palpar mis bolsillos. Todas mis cosas estaban dentro del coche… todas mis cosas a excepción de mi billetera.
Por suerte el móvil estaba muerto y me quedé con la información. Suerte también de que dejé los papeles más importantes en el bolso que llevo al trabajo.
Mala suerte que ese imbécil se haya quedado con el dinero suficiente como para comer bien semana y media. Mi dinero. Piqué al timbre, sintiéndome sin ganas de buscar la llave de la casa de mamá.
Había venido aquí porque quedaba unas veinte y algo cuadras más antes de mi casa. Mamá abrió la puerta.
—¡Bill! ¿Qué te ha pasado, cariño? —se hizo a un lado en la puerta para dejarme entrar. Lo hice, empapando toda la alfombra de la entrada —¿estás bien?
—Sí. Es sólo que choqué el coche, un árbol se calló sobre él, maté mi móvil, me asaltaron, y tuve que venir caminando hasta aquí bajo la lluvia y sin poder dejar de comerme la cabeza pensando en que Meer se fue a Los Ángeles estando embarazada —solté de sopetón, si medir mis palabras y mucho menos el tono de voz. Miré a mamá luego de un largo silencio. Tenía los ojos abiertos a más no poder y me miraba totalmente sorprendida. Pude fijarme en que Tom asomaba la cabeza desde la puerta de la cocina al igual que otra chica desconocida que acababa de enterarse de mis problemas. Estupendo.

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