CAPITULO 4
No quise quedarme allí de pie. No quería que toda esa gente me viese llorando, porque realmente tenía ganas de llorar. Intenté tragarme mis lágrimas y, con las manos aún en la nariz, comencé a caminar. Apuraba el paso cada vez más, hasta que acabé por comenzar a correr.
Las gotas de sangre ya empezaban a gotear de mis manos e iba dejando pequeñas manchas en el piso.
Entré en el baño con rapidez. Todas las chicas que estaban allí se me quedaron mirando, pero yo no le di importancia. Me acerqué a uno de los grifos y le di con la mano a ese botoncito para que comenzara a caer agua.
Y ahora, a hacer lo que sabía. Tenía que detener el flujo de sangre… y que se yo, ver si la nariz estaba rota. Aunque a mi parecer, no lo estaba.
—Dios, Anne —escuché a mi lado. Ni siquiera tuve que mover la cara para saber que era Kattie, pues la podía ver en el espejo.
—Ayúdame con esto.
Diez minutos después estábamos Dylan, Tom, Bill y yo en una pequeña oficina. La del director para ser exactos. Yo también estaba involucrada, según ellos. Odiaba cuando la gente empezaba a sacar sus propias conclusiones… yo jamás había dicho que había estado metida en la pelea, pero ellos lo habían inventado y ahora yo era parte de todo ese royo… aunque en realidad yo sólo hubiese querido detenerlos.
Ninguno de los chicos me miraba. Dylan estaba apoyado en el escritorio, de brazos cruzados y mirando directamente hacia la puerta. Los gemelos estaban en la ventana, no hablaban nada… pero estaban juntos. Bill miraba algún punto fijo frente a él, y Tom miraba sus zapatos.
Yo estaba en medio de la oficina, nerviosa, sin saber que hacer.
En realidad no tenía idea de que era lo que había pasado. No sabía porqué se habían peleado y menos iba a saber porqué yo había salido golpeada. Los chicos hacía ya mucho tempo que habían dejado claro que tenían cierta rivalidad… pero yo nunca había creído que se podían poner a pelear a golpes. Esto no era propio de ellos.
Aunque, a juzgar por lo que Tom había dicho, todo había comenzado entre Bill y Dylan. Pero yo no tenía anda que ver en eso e igualmente me veía afectada. Los tres se habían enojado conmigo y yo sin saber el porqué. A lo mejor había hecho algo mal… pero si no me lo decían era imposible que yo lo arreglara.
En ese momento la puerta se abrió y entró el director. Los chicos retomaron posiciones frente al escritorio, mientras el hombre pasaba del otro lado y se sentaba en su gran silla.
Yo quedé entre Dylan y Bill. Me sentí un poco… cohibida.
El director se quitó los lentes y los dejó sobre la mesa.
—¿Y bien? —dijo con voz ronca —cuéntenme lo que ha pasado.
Los chicos comenzaron a hablar todos al mismo tiempo. Yo ni siquiera abrí la boca... no tenía ganas. Al parecer los que más gritaban eran Dylan y Tom… Bill igual hablaba, pero más bajito.
Me moría de ganas de abrazar a alguien y echarme a llorar.
—Ya basta —el director hizo callar a los chicos. Pegué un salto ante ese "grito", que en realidad creo que para mi había sonado más fuerte de lo que había sido —están los cuatro suspendidos, se van a su casa. Y sus padres vienen a hablar conmigo mañana.
Me aterré. Jamás en la vida había tenido una suspención. Quise reclamar y decir que era una equivocación… pero la boca no se me habría y las palabras no me salían.
El director comenzó a buscar algo en una carpeta… luego, de la carpeta sacó cuatro pequeños papeles, cogió un lápiz y miró a Dylan.
—¿Tu nombre?
—Dylan Kohl —contestó mi novio. Seguidamente me miró a mi.
—¿Tu nombre? —preguntó al ver que yo no decía nada.
—Ah… Anne Schwarz —lo anotó en uno de los papeles. Luego se dirigió a Bill.
—Bill Kaulitz —igualmente lo anotó, pero en un papel diferente y luego miró a Tom.
—Tom Kaulitz.
—Más problemas con los Kaulitz —murmuró mientras anotaba en nombre de Tom en el cuarto papel —tres días de suspensión, vuelven a clase el jueves de la próxima semana, ¿entendido? Su madre o tutor debe venir dentro de ese plazo. Si no, no podrán volver —cogió los cuatro papeles y luego cerró la carpeta haciendo un gran ruido —ya está. Pueden ir a sus salones de clase a buscar sus cosas… luego se retiran —nos tendió un papel a cada uno.. yo lo cogí y lo doblé por la mitad para luego salir por la puerta. Fui la primera en salir.
Me apresuré en llegar a la clase y piqué a la puerta. Antes de que me abrieran Bill ya estaba a mi lado, pero no dijo nada. La profesora de Biología nos abrió y tras darle una explicación nos dejó entrar a por nuestras cosas. Guardé todo en la mochila y luego me despedí de Kattie… salí lo más rápido que pude de allí. De algún modo me sentía culpable de todo… Y a lo mejor yo era la culpable. Bill salió de tras de mí. Me moría de ganas de hablarle y pedirle disculpas de lo que fuera… pero no me atrevía a hacerlo. Caminé más rápido cuando escuché como Tom comenzaba a hablar con Bill. De cierta manera, tenía miedo a hablar con ellos. Era estúpido… pero me daba algo de vergüenza, o que se yo… no lo podría explicar… pero es que no quería hacerlo. Salí de la escuela andando rápido. Quería llegar a mi casa cuanto antes y contarle todo a mi madre de una vez… de seguro me castigaba.
Miré hacia atrás por encima de mi hombro. Tom le hablaba a Bill… y Bill, me estaba mirando. Volví a mirar rápidamente hacia adelante, no quería que me pillara mirándolo.
Jamás me había peleado con ellos… y me sentía extraña.
Minutos después ya estaba en la puerta de mi casa, debatiendo internamente si picar la puerta o no hacerlo. Me daba un poco de miedo lo que fuera a decir mi madre. Ella no era un monstruo ni mucho menos… pero sí le gustaba que yo hiciera bien las cosas, y definitivamente esta vez no había hecho las cosas bien. Seguro me regañaba y le echaba toda la culpa a eso de “tener novio”. A mi madre no le gustaba Dylan…. Siempre me dijo que Dylan le gustaba más como amigo mío que como novio. Pero yo como siempre, hacía las cosas a mi manera y no la escuchaba… ella lo había terminado aceptando a regañadientes, aunque me había prohibido ciertas cosas con él. Como quedarnos a solas en la habitación, por ejemplo.
Decidí no pensarlo más y piqué al timbre. Mi madre aún no se iba al trabajo puesto a que su coche estaba estacionado en el garaje.
—¡Ya va! —escuché gritar desde dentro, ella tenía esa costumbre… Oí sus pasos apresurados en la escalera y luego la puerta se abrió —¡hija! —exclamó.
—Emm… Hola má.
—¿Qué haces aquí a esta hora? pasa —se hizo a un lado. Yo pasé dentro de la casa y ella cerró la puerta.
—No te vayas a enojar…
—¿Qué hiciste?
—No es nada malo… creo. No lo sé, bueno, si... —la miré. Pero ella no parecía enojada… aunque estaba segura de que después de que le contara todo si que iba a estarlo.
—A ver, dime…
—El lunes vas a tener que ir a hablar con el director… —fue a decir algo, pero yo la corté —no fue mi culpa, mamá… los chicos estaban peleando y yo los quise separar y…
—¿Qué chicos?
—Los Kaulitz y Dylan —miré al piso.
—Ese Dylan... —se quejó.
—¿Estás enojada? —le pregunté con un poco de miedo.
—No. Si dices que no fue tu culpa... —comenzó a caminar hacia la cocina. Yo la seguí.
—Ah.. y mamá, Tom me golpeó en la nariz —le di como última información. Ella abrió el grifo y comenzó a fregar los platos.
—Seguro fue accidente, hija… ¿irás hoy a la casa de los gemelos?
Oh, mierda… se me había olvidado. Se suponía que hoy íbamos a ver la película y que me iba a quedar a dormir en la casa de los gemelos… Sentí un retorcijón en el estómago. Ellos se habían enojado conmigo. Seguro no me querían recibir en su casa.
—No lo sé —dije como única respuesta —tengo que llamar a Bill.
—Si quieres yo voy a dejarte y de paso hablo un poco con Simone, no la veo desde hace tiempo. Además, hoy no tengo nada que hacer… Tengo el día libre.
Eso explicaba porqué estaba en casa a esta hora.
—Ok.
Dije para luego salir de la cocina. Tenía un revoltijo inmenso de pensamientos en mi cabeza… Subí las escaleras más rápido de lo normal y me dirigí a mi habitación. Cerré la puerta tras mi paso y lancé la mochila lejos de mi vista.
¿Y ahora que hacía? Bill se había enojado conmigo, Tom igualmente lo había hecho… Y Dylan, pues él igual. Y yo no sabía la razón y no entendía nada. A lo mejor estaba bien si llamaba a Bill para hablar con él… pero tan sólo con hacerme la idea de que él me pudiese decir algo feo, se me revolvía el estómago ¿y si él no quería hablarme? ¿y si yo había hecho algo realmente malo sin darme cuenta y él estaba enojado conmigo? ¿y si no me perdonaba jamás?
Entonces se me vinieron a la cabeza las palabras de mi hermano: Hay que enfrentar los problemas. Eso era algo que él me había dicho hace un tiempo. La cosa es que yo no sabía como enfrentar los problemas, más que nada porque no sabía cuales eran los problemas. No sabía en que mierda estaba metida… pero tenía que averiguarlo. Y sería bueno hablando con Bill. Porque él era mi mejor amigo, ¿no? y seguía siéndolo. Él me quería… y no se iba a enojar conmigo por cualquier cosa. Además, yo no le había echo nada malo… no que yo supiera.
Y quizás Tom… no, con Tom no había manera de que hablara. Al menos hasta que se le quitara el enojo y la rabia. Estaba segura de que él no me había querido golpear. Él nunca lo había hecho. A lo mejor se había confundido o estaba con mucha rabia… o yo que se. Él realmente se enojaba cuando alguien le hacía algo a su hermano. Y me lo había dicho, me había quedado claro. Yo le importaba una mierda si se trataba de su hermano. Y eso era algo comprensible… eran gemelos. Uno era parte del otro, los dos eran como una sola persona. Pero ¿qué lo podría haber hecho yo a Bill? Eso era algo que sólo averiguaría si se lo preguntaba al mismo Bill. Y Dylan… ¿Qué le habría hecho a Bill? Quizás lo había insultado… como siempre lo hacía… aunque Bill ya estaba acostumbrado a ese tipo de cosas, y a él no le importaban para nada.
Ya estaba decidido.
Busqué mi mochila con la mirada y tras haberla encontrado avancé hacia ella. La cogí y de allí saqué mi móvil.
Comencé a buscar el número de Bill… y justo en el momento en que lo encontré, el móvil comenzó a vibrar en mi mano. Miré la pantalla y en él pude leer el nombre de Dylan. Sinceramente no tenía ganas de hablar con él, no me apetecía después de lo que había pasado… pero era mi novio ¿Qué más podía hacer? Le dí al botón verde y me acerqué el móvil al oído mientras pensaba que aún estaba a tiempo de cortar la llamada.
—¿Hola?
—Corazón… —me saludó mi novio. Apreté los dientes “corazón” Ya me comenzaba a hartar…
—¿Cómo estás?. —le pregunté.
—Bien… dentro de lo que se puede estar —hizo una pausa… —quería saber si querías salir conmigo por la tarde… —no imaginaba a Dylan saliendo conmigo en las condiciones en que había quedado… Además, yo no tenía ganas de salir con él.
—Emm... es que había quedado con unos amigos hoy en la tarde, Dylan. ¿Podría ser otro día? —Memapresuré en decir.
—¿Quedaste con los Kaulitz? —me preguntó. Dudé un poco si decirle o no. A lo mejor ni siquiera iba a estar con ellos —¿eso es un sí?
—Ahmmm…
—Corazón, te voy a dar un consejo… —lo escuché resoplar —podrías dejar de juntarte con esa gente. El gay no te sirve de mucho... y el otro te golpea ¿Sabes?, prefiero que estés lejos de ellos.
Me quedé muda ¿por qué mi novio insultaba a mis amigos? No supe que decir… tampoco me iba a poner a gritar insultos, más que nada porque se me había vuelto imposible articular palabra. No podía ser que el chico más perfecto del mundo se pusiese a insultar de esa manera a mis amigos.
—No te enojes, corazón. Sólo te doy mi opinión… una sugerencia —nada. No contesté. Aún estaba de piedra… sentía rabia, de cierto modo odiaba a mi novio por haber insultado a mis chicos —te aconsejo que me hagas caso. Ya sabes —casi pude verlo guiñándome un ojo del otro lado de la línea.
—No es eso… mi madre me castigó y no podré verte hasta el jueves. Te... te… Adiós —alejé el móvil de mi oído y corté la llamada. Ni siquiera había podido decirle “te amo”. No sabía que me pasaba últimamente, y no me gustaba.
Me puse nerviosa. Mis manos comenzaron a temblar y se me hizo un gran nudo en el estómago. Respiré hondo un par de veces para calmarme. Si quería llamar a Bill tenía que estar calmada… No quería ponerme a pelear con él por cualquier comentario estúpido. Sólo… había que hablar y arreglar las cosas… y estar como siempre. Quedar como siempre. Como mejores amigos. Sentí una punzada en el pecho de tan sólo pensar eso. Definitivamente estaba mal. Tenía que hablar con alguien, pedirle un consejo a alguien que no fuese Bill.
Pero es que sospechaba, que… sentía cosas por él. Nunca en mi vida había creí que que eso podría pasar. Ni siquiera lo había imaginado. Me sentía culpable… culpable con tan sólo pensarlo ¿y como me sentiría si se lo dijera a alguien? ¿Y si lo confirmaba? no estaba segura… a lo mejor sólo me confundía por el cariño de amigos que sentíamos mutuamente. O a lo mejor no. Pero es que su sonrisa, sus ojos, sus expresiones, su voz.... Amaba cuando me llamaba Annie. Lo hacía con cariño. También amaba cuando él me abrazaba, o cuando cogía mi mano… o cuando me daba un beso en la mejilla, cuando reía conmigo, o cuando me decía un secreto muy, muy cerca de mi oído… o simplemente, cuando lo veía cada mañana y él me saludaba con esa sonrisa suya que hacía que me pusiera… Basta. Él era mi amigo y yo no tenía que pensar esas cosas sobre él. Quizás que me decía él si averiguaba todos mis pensamientos. Realmente sentía vergüenza…. Y aún más si se le agregaba el hecho de que yo tuviese novio. Un novio al cual se suponía que yo amaba.
Quizás, estaba cambiando de opinión demasiado rápido. Ayer por la mañana podría haber muerto por mi novio… y hoy… hoy… era todo al revés. Quería alejarlo de mí. Pero no lo iba a hacer… porque tan rápido como cambié de opinión respecto a eso, podía volver a morir por Dylan en cualquier momento y luego él ya no iba a estar conmigo. Era todo tan complicado… En realidad era yo la que lo complicaba todo.
Y si le hacía caso a Dylan… si seguía su consejo… ¿Qué pasaba?
No, definitivamente eso no lo haría jamás. Porque con los Kaulitz yo llevaba una amistad de años. No me importara que pensara Dylan. Tampoco me importaba el hecho de que Tom me hubiese golpeado. Lo comprendía. Porque si se trataba de defender a Bill… Yo hubiese hecho lo mismo, igual que con Tom, claro. Ellos veían a Dylan como un intruso. Bill me había dicho que él se interponía en nuestra relación de amistad… También me había dicho que él no era una buena persona, que mi novio no era lp que aparentaba ser… que era algo completamente diferente a lo que yo creía.
Pero tampoco podía ponerme del lado de los Kaulitz. Porque Dylan era mi novio y yo estaba enamorada de él.
Corté la llamada que Dylan me volvía a hacer.
Luego, comencé a buscar en la agenda el número de Bill.
Hablar sería lo mejor. Aclararíamos todo y yo le pediría disculpas. Todo iba a estar bien luego de esta llamada, estaba completamente segura. Aunque aún no tenía claro de que me tenía que disculpar. Lo único que sabía era que era culpa mía… pues los Kaulitz y Dylan no se unían por otra cosa que no fuese yo.
Le di al botón verde y me acerqué el móvil al oído… Bill no contestaba y podía escuchar los pitidos. Me estaba poniendo nerviosa… ¿Y si no quería hablarme?

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