26 febrero, 2013

Rette mich /Capítulo 19





CAPITULO 19 

Abrí los ojos como platos. Ni siquiera se me había pasado por la cabeza que él iba a decir algo así. No estaba preparada. Y aunque lo hubiese previsto, tampoco lo hubiera estado. Definitivamente, no me lo esperaba. Y no había sido precisamente lo que yo quería oír. 
Me quedé de piedra. Y lo único que pude hacer fue pegar la vista en el suelo, hacer puños con las manos e intentar no perder la cabeza de lo nerviosa que estaba ¿qué se suponía que tenía que hacer yo ahora? 
Le gustaba a Bill. 
Entonces por eso me besaba y estaba tan raro. A lo mejor, por eso es que se había enfadado tanto en cuando ocurrió ese estúpido beso con Tom. Aunque, no creo que yo le hubiese gustados desde hace tanto tiempo, no. Yo me habría dado cuenta... Quizás. 
Ahora la pregunta era: ¿Él también me gustaba a mi?  
Vale, que hacía un tiempo lo había aceptado. Pero ayer por la noche, pensando y pensando había llegado a la conclusión de que no. Pero si era los último, ¿cómo iba a explicar los celos que sentía cuando lo veía con Kattie?, ¿cómo explicaba todas esas sensaciones tan molestas y a la vez agradables que sentía cuando él se aproximaba a mi? ¿cómo podía explicar que en el fondo, muy en el fondo me encantaban sus besos? 
Las cosas se me estaban poniendo difíciles. Yo no quería que Bill me gustara. Estaba con Dylan, yo amaba a mi novio. Y lo que yo estaba haciendo era una especie de traición y engaño. No podía besar a Bill, pero aún así lo hacía, y seguía su juego Y me gustaba.  
Me sentí como una asesina. 
Bill no dijo nada más, haciendo que quedáramos en un silencio completamente incómodo, al menos para mi. Sentía como las mejillas me ardían hasta casi llegar al punto de explotar. 
No me atreví a lanzar la vista para mirarlo. Pero pude ver sus pies frente a mi. Estaba bastante cerca. 
Dudé. 
Quise alejarme un par de pasos hacia atrás, pero no lo hice. Sentía como si no tuviese el completo control sobre mi cuerpo. Esta no era precisamente una de las mejores situaciones de mi vida. Tenía la horrible necesidad de salir corriendo de ese lugar. 
De pronto, sentí el contacto frío de la mano de Bill sobre mi mejilla. Me estremecí. Un escalofrío me recorrió el cuerpo entero. El contacto con su mano no me servía de nada, lo empeoraba todo. Ahora estaba mucho más nerviosa que hace unos segundos. 
La otra mano de Bill se posó en mi otra mejilla. Cerré los ojos intentando acompasar los latidos de mi corazón... pero todo intento era en vano, se me hacía imposible. 
Bill movió suavemente mi cabeza hacia arriba, abrí los ojos. Me encontré con los suyos a escasos centímetros. 
Solté todo el aire retenido en mis pulmones. 
La expresión de Bill era seria como si esto fuese lo más importante del planeta. 
Me mordí el labio inferior e intenté apartar la vista, pero él me lo impidió, reteniendo mi cara entre sus manos. 
Tragué saliva, cogí aire. 
La boca de Bill se abrió levemente... 
Anne ¿te gusto? —las palabras brotaron de su boca con naturalidad. 
Grité internamente por el pánico que me inundó en ese momento. En un acto reflejo quise separarme de él, pero me retuvo y dio un paso más acercándose a mi. Estaba segura de que iba a comenzar a hiperventilar en cualquier momento, como siempre en situaciones críticas donde me veía atrapada. Esta era una situación crítica. Esto podía cambiarlo todo, estaba consciente de eso. 
No quise pensar más. Dejé que la respuesta saliera de mi boca sin siquiera pensarlo  Si.  Me arrepentí al instante y se me detuvo el corazón por un momento ¿Pero que había hecho? A lo mejor, tenía que aceptar de una buena vez que Bill si me gustaba. ¡Pero es que no quería hacerlo! Yo tenía el novio más perfecto del mundo, el más deseado, el más hermoso. Y... Y ahora esto ¿Por qué siempre todo era tan difícil? 
Los ojos de Bill se achicaron un poco y pude ver en ellos algo de felicidad mezclada con alivio. Sin duda, estaba sonriendo. Definitivamente, no sabía que era lo que él tenía en la cabeza. Sonreía en un situación como esta. Él estaba con Kattie. Y que yo le gustara era algo más que terrible. Al menos desde mi punto de vista. Además, Bill nunca había estado con una chica que no le gustara y si yo le gustaba, Kattie no le gustaba.. o a lo mejor si le gustaba, pero en menos cantidad... O en más. O simplemente él me había estado haciendo una prueba medio broma, para luego burlarse de mi. Y si era así... Dios ¡Le había dicho que me gustaba! Jamás me había arrepentido tanto de una cosa en mi vida bueno, quizás si, pero no lo recordaba. ¿Lo dices enserio? —murmuró aún con esa sonrisa en el rostro. Bajé la mirada nerviosa. Si le decía que si, ya todo se iba a dar por hecho ¿Annie?  
¿Tú que crees? 
Me sorprendí a mi misma. Ni siquiera había pensado antes de decirlo. 
Yo era más que estúpida. 
Y luego, ni siquiera lo pude ver acercarse, pero juntó sus labios con los míos fugazmente y luego se apartó. Aún reteniendo mi cara entre sus manso, claro. Al parecer no quería dejarme libre. 
Entonces, en ese momento, y sin razón aparente, las palabras que Bill había dicho hace un par de años antes de presentarse como Devilish, frente a un público de más de veinte personas, se repitieron en mi cabeza: 
Ahora o nunca. 
Y acto seguida, y sin pensarlo nuevamente, me abalancé sobre él, rodeando su cuello con mis brazos, juntando nuestros cuerpos y estampando mis labios sobre los suyos. 
Bill rodeó mi cintura con sus brazos pegando aún más nuestros cuerpos. 
El corazón me andaba rápido, sentía el puso en mi cabeza, las cosquillas en el estómago seguían allí, sentía las manos algo temblorosas...  
Y ese fue el momento en el que todo cambió notablemente. 
  
Habían pasado exactamente diecisiete días desde ese hecho. Y, odio admitir, que esos diecisiete días habían sido los mejores de mi vida.  Yo seguía con Dylan, si. Pero no con tanto apego como antes. Pasaba tiempo con él, claro, era mi novio. Su compañía me agradaba, aunque ya no lo veía tan perfecto como antes. Es más, casi no sentía cariño por él, pero no quería admitirlo. 
Si, no me gusta admitir cosas que van en contra de lo que llevo mucho tiempo pensando. 
Bill seguía con Kattie, casi como siempre... Y al menos, desde fuera se veían felices. Aunque, yo sabía el otro lado de la historia que la chica desconocía. El que sólo Bill y yo conocíamos. Los dos habíamos formado algo. Según el resto de la gente, habíamos vuelto a ser los mismos mejores amigos de siempre. Unidos, confidentes y todo eso que conlleva con una amistad de años y más años. Pero no era así exactamente. 
Bill y yo seguíamos con los besos a escondidas... a los cuales se le añadían mimos y ese tipo de cosas que hay entre novios. 
Todos los días luego de la escuela, los íbamos a era caseta vieja y abandonada que hace años habíamos encontrado fuera de la ciudad, nuestro lugar secreto. Y allí disfrutábamos de la compañía del otro. Esta última semana, había llegado a la conclusión de que, lo que sentía por Bill era más que cariño... Incluso me había planteado en terminar lo que había entre Dylan y yo. 
Pero no lo iba a hacer. Yo no iba a dejar a Dylan. Pero tampoco me iba a alejar de Bill. Al igual que él no iba a terminar las cosas con Kattie y no se iba a alejar de mi. Porque me gustaba que fuesen así las cosas. Se podría decir que éramos amantes. Vale, suena extraño... Pero así eran las cosas. 





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