EPILOGO
Me gusta el mar.
Sentir la arena entre mis dedos, el sol quemándome la piel, oler la sal en el aire y observar el horizonte me llena de paz, me hace sentir tranquila. Y estoy mucho más tranquila teniendo a Bill conmigo. Puedo sentir su respiración en mi cuello, su pecho chocando con mi espalda, sus brazos rodeándome el cuerpo y sus manos sobre mi enorme barriga.
Hoy es un día especial. Hace exactamente dieciocho meses que Bill y yo estamos juntos, como novios oficiales. Y la mejor idea que se nos pudo haber ocurrido ha sido venir a la playa.
Tomo sus manos con cuidado y entrelazo nuestros dedos, sus manos están heladas.
—Estás helado.
—No tengo frío ¿Tú cómo te encuentras, amor? —he escuchado esa misma pregunta cerca de quinientas veces desde que Bill se enteró del bebé que viene en camino. Se preocupaba en exceso, hacía todo por mí, poco faltaba para que me duchara y vistiera él mismo. Obviamente yo no iba a permitirlo. Estaba embarazada… no era una enfermedad mortal o algo así.
—Bien… —sentí el contacto de sus labios sobre mi hombro.
—Ya sabes que sientes mal o quieres algo puedes decírmelo y yo…
—Bill, ya basta… —reí, cortándolo. Giré la cabeza hacia el lado y lo besé en la mejilla. Me acomodé mejor sobre su pecho y comencé a jugar con mis pies en la arena.
—Me preocupa que le pase algo a nuestro pequeño Louis —¡¿nuestro pequeño Louis?!
—Yo no llamaré Louis a mi hijo.
—Pues dime un nombre que sea mejor… —y comenzábamos con la discusión de siempre.
—Oscar, Sean, Eduardo, Connor o… Mike —la verdad es que otros nombres no se me venían a la cabeza. Me costaba pensar en un nombre para el bebé, a ambos nos costaba, ningún nombre era lo suficientemente bueno.
—No me gustan… —se quejó.
—Tampoco a mí —suspiré —podríamos llamarlo Michael. Ya sabes, como Michael Jackson o Michael Jordan.
—O Mickey como Mickey Mouse, o Winnie como Winnie the pooh… —se estaba burlando de mí.
—¡Oye! Te estoy hablando enserio —me quejé.
—También yo.
—Haz estado toda la tarde diciendo estupideces —volví a quejarme.
—Porque quieres llamar a nuestro hijo “Michael” —hizo comillas con los dedos, soltando mis manos.
—Estaba dando una sugerencia, tampoco es obligación ponerle ese nombre. Si no te gusta no se lo ponemos y ya —fruncí el ceño, separándome un poco de él. Me acomodé sentándome de tal manera que quedáramos frente a frente. Bill miró fugazmente mi panza y luego mi rostro.
—¿Y cómo se llamará entonces? Será el único chico de su clase que no tenga nombre… ¿Y cuando quieras regañarlo y le grites que baje a comer? ¿Acaso vas a decirle: eh, niño, es hora de comer? O tú, mocoso o…
—…Hijo —lo corté —y vamos a encontrarle un buen nombre que no será Louis.
—Pero me gusta Louis —insistió —nunca consideras mis opiniones —abrí los ojos como platos ¿Estaba peleando conmigo?
—¡Claro que las considero, pero tú…!
—Tuve que quedarme aquí ¡por ti!, dejé mi trabajo, a mi hermano y mi madre en Alemania. Todo por ti —me cortó. Sentí que el calor se me subía al rostro… me lo estaba echando en cara, era eso ¡Pero si cuando yo le había propuesto que se quedara había aceptado encantado! Además Tom venía seguido y Simone una vez al mes. Todo cortesía de papá, claro.
—¡Vienen la otra semana! —solté indignada —pensé que te habías quedado porque querías, si hubiese sabido que ibas a aceptar sintiéndote obligado no te lo pedía —me levanté de golpe. Bill se levantó también, se sacudió los pantalones.
—¿E irme sin ti? ¡Querías quedarte, es obvio que yo tenía que quedarme contigo! —rolé los ojos ¿Cómo no lo pensé antes? Era obvio que esto iba a pasar, estaba obligando a Bill a estar lejos de su hogar.
—Volveremos a Alemania en cuanto nazca el bebé, tampoco es para tanto… —me crucé de brazos, apartando la mirada.
—Son dos meses más aquí —bien, si a él tanto le molestaba quedarse conmigo en LA, pues… que se vaya.
—Ok, entonces tal vez yo deba volver a casa y tú debas irte a Alemania —solté brusca, lo primero que se me vino a la cabeza.
—Tal vez debamos volver a Alemania. Los dos —tomó mi mano, la solté y me aparté de él.
—Tal vez tendrás que irte solo.
—Tal vez tienes que cerrar la boca —¡¿Qué cerrara la boca?! Oh, no, de esta sí que no te salvas Bill Kaulitz.
—Tal vez no quiero —respondí seca. Lo aparté de un empujón y di media vuelta, comenzando a caminar.
—Tal vez tengamos que llamar Louis a nuestro hijo —lo oí decir a mis espaldas. Me volteé sólo un momento para contraatacar.
—Tal vez Michael —continué mi camino hacia la dirección en la cual, según recordaba, estaba el coche.
—Tal vez estoy haciendo que te enojes a propósito porque te vez linda —gritó —tal vez me gustó quedarme aquí. Tal vez si tengo un trabajo asegurado al volver a Alemania en dos meses, tal vez te amo mucho como para marcharme.
—Estás loco —grité, sin girarme. Bill se estaba burlando de mí, era un juego para probar mi paciencia. Ahora estaba mucho más enojada que antes.
—Tal vez… debas casarte conmigo —lo oí tan cerca de mi oído que un escalofrío me recorrió el cuerpo por completo obligándome a detenerme. Enseguida sentí su mano en mi muñeca. Me giró, hasta quedar frente a frente. Aún no podía asimilar las palabras que acababa de pronunciar. Yo… seguramente estaba quedando… sorda. Con su otra mano levantó mi rostro, con suavidad. Observé sus ojos miel temiendo encontrarme con una expresión burlona de te la creíste. Pero no, estaba serio. Deslizó su mano desde mi muñeca hasta entrelazar nuestros dedos —¿quieres casarte conmigo? —soltó mi rostro, metió su mano por el bolsillo de su pantalón y sacó una pequeña cajita negra. Abrí los ojos como platos, con el corazón latiéndome a mil kilómetros por hora, esto no podía ser verdad. Soltó mi mano y abrió la cajita. Me quedé sin respiración. Un anillo. Volví a mirar a Bill, con la boca abierta. Me estaba pidiendo que me casara con él, era real, estaba la prueba… era el anillo —¿Mery…? —llamó mi atención. Tragué saliva costosamente y me llevé la mano a la panza de forma involuntaria. Los ojos se me llenaron de lágrimas. Volví a mirar a mi novio, sin poder creérmelo aún —vas a matarme si no me contestas, Mery… —habló inquieto. Miré el anillo nuevamente. Me di cuenta de que su mano temblaba, al igual que mis piernas y todo mi cuerpo en general.
—Sí. Si quiero casarme contigo, Bill —me mordí el labio inferior, reprimiendo las ganas de gritar. Bill sacó el anillo de la cajita y enseguida tomó mi mano, separándola de mi panza. Puso el anillo con cuidado en su lugar. Lo sentí frío y cálido a la vez, era como si quemase esa zona de mi piel. Lo miré, fijándome esta vez en la piedra azul que lo adornaba.
—Es el color de tus ojos —Bill soltó mi mano con suavidad y tomó mi rostro entre sus manos, limpiando mis lágrimas con sus dedos.
—¿Ah, si?
—Claro —me besó en la mejilla. Se separó de mí y me miró con una enorme sonrisa en los labios.
—Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, ¡Gracias! —me lancé a sus brazos. Bill me abrazó con cuidado de no aplastar al pequeñito.
—¿Gracias?
—Sí, gracias por quererme Bill —me separé un poco de él, para mirarlo.
—Te amo —enfatizó.
—Yo también te amo —sonreí.
—Gracias, entonces.
—Ven aquí, tonto —tiré de su camiseta, me puse de puntillas y me lancé a sus labios.
—Estás loco —grité, sin girarme. Bill se estaba burlando de mí, era un juego para probar mi paciencia. Ahora estaba mucho más enojada que antes.
—Tal vez… debas casarte conmigo —lo oí tan cerca de mi oído que un escalofrío me recorrió el cuerpo por completo obligándome a detenerme. Enseguida sentí su mano en mi muñeca. Me giró, hasta quedar frente a frente. Aún no podía asimilar las palabras que acababa de pronunciar. Yo… seguramente estaba quedando… sorda. Con su otra mano levantó mi rostro, con suavidad. Observé sus ojos miel temiendo encontrarme con una expresión burlona de te la creíste. Pero no, estaba serio. Deslizó su mano desde mi muñeca hasta entrelazar nuestros dedos —¿quieres casarte conmigo? —soltó mi rostro, metió su mano por el bolsillo de su pantalón y sacó una pequeña cajita negra. Abrí los ojos como platos, con el corazón latiéndome a mil kilómetros por hora, esto no podía ser verdad. Soltó mi mano y abrió la cajita. Me quedé sin respiración. Un anillo. Volví a mirar a Bill, con la boca abierta. Me estaba pidiendo que me casara con él, era real, estaba la prueba… era el anillo —¿Mery…? —llamó mi atención. Tragué saliva costosamente y me llevé la mano a la panza de forma involuntaria. Los ojos se me llenaron de lágrimas. Volví a mirar a mi novio, sin poder creérmelo aún —vas a matarme si no me contestas, Mery… —habló inquieto. Miré el anillo nuevamente. Me di cuenta de que su mano temblaba, al igual que mis piernas y todo mi cuerpo en general.
—Sí. Si quiero casarme contigo, Bill —me mordí el labio inferior, reprimiendo las ganas de gritar. Bill sacó el anillo de la cajita y enseguida tomó mi mano, separándola de mi panza. Puso el anillo con cuidado en su lugar. Lo sentí frío y cálido a la vez, era como si quemase esa zona de mi piel. Lo miré, fijándome esta vez en la piedra azul que lo adornaba.
—Es el color de tus ojos —Bill soltó mi mano con suavidad y tomó mi rostro entre sus manos, limpiando mis lágrimas con sus dedos.
—¿Ah, si?
—Claro —me besó en la mejilla. Se separó de mí y me miró con una enorme sonrisa en los labios.
—Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, ¡Gracias! —me lancé a sus brazos. Bill me abrazó con cuidado de no aplastar al pequeñito.
—¿Gracias?
—Sí, gracias por quererme Bill —me separé un poco de él, para mirarlo.
—Te amo —enfatizó.
—Yo también te amo —sonreí.
—Gracias, entonces.
—Ven aquí, tonto —tiré de su camiseta, me puse de puntillas y me lancé a sus labios.

Nunca habia leido el epilogo :O q genial...agradezco que subieras cada dia...wii lo senti corto :| pero m encanto
ResponderEliminarHay yo tampooco habia leido el epilogo hermosa novela es la 2da ves q la leo y la amo cada vez mas :) tienes que comenzar a subir automatic es mi favoritaa a parte q es re lindaaa ♥•﹏•
ResponderEliminaresta es la historia de amor mas linda que me he leído en mi vida... no sabes todas las emociones que me despertó.... estaba obsesionada con este fic... DIOS MIO tenes un don increíble para escribir... tu blog es super bno !!<3<3<3<3< crea mas historias <3<3<3<3 gracias doll !!!! ahhh y me encanta tu perspectiva de bill que es super tierno y romántico ...wowwwwwwww
ResponderEliminarEste es sin duda mi fic favorito, tanto la parte narrada por Meer como este. me leei los dos yo creo que con esta unas 10 veces y no me canso te lo juro que no. cada vez que los leo, me rió, lloro y lo disfruto al mil, por todo lo que pasa en la historia y eso que ya me la se de memoria >.<
ResponderEliminaresta fan fic deberia ser un libro, es la mejor que he leido y sinceramente ya tengo una nueva fan fic favorita y esa es My obsession, eres excelente escribiendo, me has hecho meditar, en el amor, en la vida, en todo. Te doy gracias por alegrar mi vida darle un poco de sentido con unas cuantas letras, ahora iré a buscar a Bill y me casaré con el, Ok no. Esta hermosaaa esta fic!
ResponderEliminarHermoso perfecto! Esto debería ser un libro :33sigue escribiendo por favor me encantan TODAS tus fics ^.^
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