26 febrero, 2013

Rette mich /Capítulo 18







CAPITULO 18 

El siguiente día me desperté temprano. Lo mas extraño es que no había puesto el despertador, pero aún así desperté... y asustada, por un sueño que ya no recordaba. 
No perdí el tiempo y me apresuré en vestirme y arreglarme. Llegar una vez en la vida temprano a la escuela no estaría mal. 
Extrañamente me sentía ansiosa, y creo que era por el tema de Bill. 
Cerré la puerta de casa y caminé a paso lento hacia la para de buses. Por suerte, había uno detenido allí, cogiendo gente. Y me serviría para llegar a la escuela. 

Entré en el edificio a paso lento. Se sentía bien llegar a la escuela a esa hora, ya que casi no había gente.  
Pero lo que realmente me extrañó, fue ver a Tom de pie al lado de la escalera. ¿Acaso ese era el perezoso Tom que yo conocía? ¿Que se suponía que hacía a esta hora y encima aquí? 
Le sonreí, y me acerqué a él, desviándome del camino. 
Hola —lo saludé para seguidamente darle un beso en la mejilla.  
Hola, Anne ¿qué tal tu cabeza? —me preguntó divertido. Wow, ni siquiera me había acordado del golpe de ayer. 
Mejor —solté una risita —o eso creo...  
Que bien —sonrió ampliamente.  
Nos vemos en el descanso —acabé por despedirme. Tom ni siquiera demostraba tener una pizca de sueño, cosa aún más extraña... ¿O es que hoy todo el mundo se levantaba temprano? 
Doblé en el pasillo para llegar a mi clase, en a primera puerta. Seguro no había nadie allí aún. Entré en el salón con una sonrisa y eché una mirada general.  Pero la sonrisa se me congeló al instante. Quizás debido a la sorpresa.  Dejé de respirar, sentí algo extraño en el pecho y me sentí demasiado torpe. Incluso, tuve la impresión de que había comenzado a tiritar ¿Cómo es que no me había dado cuenta antes? Si estaba Tom, obviamente él también iba a estar aquí. 
Allí estaba la persona que me ponía de los nervios: Bill. Era de suponer que él iba a estar en la sala de clases. 
Soy una estúpida, no lo había pensado. 
Hola —saludé intentando que mi voz no sonara temblorosa.  
Hola —me contestó con la vista clavada en mi.  
No dije nada mas y comencé a caminar torpemente hacia mi asiento.  Me quité la mochila y la dejé a un lado de la silla. Luego, me saqué el abrigo regordete y pomposo que traía puesto y lo colgué en el respaldo de la silla.  Me enderecé y me di la vuelta, pero en ese momento, choqué con algo... o alguien.  Me entró el pánico, me tensé. No quise subir la mirada. 
Podía sentir el pulso en mi cabeza. Me forcé a respirar con normalidad.  ¿Está bien tu cabeza? —me preguntó hablando bajito. Estuve a ponto de responderle un "si, de no ser porque tu estás demasiado cerca y empiezo a escuchar como la sangre corre más rápido por mis venas.. Ah, si, también me quiere explotar la cabeza debido a eso" Pero me limité a contestar con un simple:  
Si. 
Qué bien —no supe que responder. Después de lo de ayer no sabia que decir. Oye, respecto a lo de ayer... 
Si, no hay problemas, lo olvidamos y todo resuelto —las palabras salieron de mi boca con naturalidad, cortándolo. Estaba segura de que había adivinado sus palabras. Aunque en realidad, yo no tenia ganas de olvidar lo de ayer. Me había gustado. Pero no quedaba de otra. Incluso yo lo podría haber malinterpretado todo, aunque lo dudaba.  
Eso no era lo que yo quería decir. 
Lo miré impresionada. Gran error. Ya no podría apartar la vista de él. Sus ojos me atraparon y casi pude sentir como mi cuerpo se derretía. Las mejillas me comenzaron a arder... dios, esto no me podía estar pasando ahora, no en este lugar. 
Intenté alejarme, pero lo único que conseguí fue quedar en una incómoda posición. Apoyada en la mesa y con Bill muy cerca de mi, con las manos apoyadas a cada lado de mi cuerpo. 
Genial. Atrapada entre él y la mesa de la sala de clases en la que yo me sentaba. Podría haber salido de allí empujando la mesa, pero no quería hacerlo. Además, el cuerpo no me reaccionaba, me había quedado de piedra. 
Bill se estaba acercando a mi. Podía sentirlo demasiado cerca... 
Aunque no lo suficiente, en realidad. 
Cerré los ojos en el momento en que pude sentir su respiración sobre mis labios. El segundo que pasó se me hizo eterno, hasta que nuestros labios se encontraron suavemente. Los sentí cálidos sobre los míos. Y lentamente sus labios comenzaron a moverse acompañados por los míos en un beso casi mágico. Sólo me concentré en disfrutar de ese beso y de su cercanía. 
Realmente lo necesitaba. No me quería separar de él, no quería alejarme ni siquiera un milímetro de su cuerpo, quería tenerlo junto a mi y retenerlo por siempre. 
Hasta que de pronto, me sorprendió separándose de mi y rodeándome con un fuerte abrazo. 
¿Pero qué? 
¡Hola! —oh, alguien había llegado. Yo ni siquiera me había dado cuenta aunque tenía una razón justificable: Estaba de espaldas a la puerta. 
Hola —contestó Bill mientras se separaba de mi lentamente y con una sonrisa en los labios. 
Hola saludé por último mientras me daba la vuelta para mirar a la chica que acababa de entrar. Jamás hubiera imaginado que Sara llegaba tan temprano. Ella me sonrió y yo le correspondí la sonrisa, intentando parecer amable. Aún sentía que el rostro me ardía. 
Y al parecer no se me quitaba. Bill carraspeó. Lo miré. Sus ojos brillaban y los tenía clavados en mi. Me estremecí. 
¿Vamos afuera? —me preguntó. Me cuestioné interiormente si ir o no. Tenía ganas de ir. Pero es que.. también me daba un poco de vergüenza. Después de lo que había pasado —quiero que hablemos, sólo eso.  Me animó intentando convencerme. 
Vale —acepté. Si era para hablar todo bien. Quería aclarar las cosas cuanto antes. Y tal vez, terminar con el jueguito de una buena vez. 
Caminamos juntos hasta salir de la sala de clases. No sabía donde íbamos. Pero al parecer él si. 
Acabamos por salir del edificio, a una zona muy poco, o mas bien, nada transitada a semejantes horas de la mañana. Nos quedamos de pie a un lado de la muralla, casi escondidos detrás de un gran árbol ¿Y ahora qué? 
Lo miré. Durante todo el camino no había dirigido ni siquiera una mirada a mi acompañante. Bill comenzó a darle pequeñas pataditas al muro, teniendo las manos en los bolsillos 
Creo que ayer te dejé claro que me gustas —soltó de sopetón, sin previo aviso. 
Siendo demasiado directo.  




1 comentario:

  1. ay no... que no le valla a decir que no .tipico le dice que no conociendola...

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