CAPITULO 13
Seguí besando a Dylan.
Estaba enojada. Y de cierta forma, me desquitaba haciéndolo... aunque en realidad, no le prestaba la más mínima atención a Dylan.
En ese momento sólo era Bill... Y Kattie.
Él se separó un poco de ella y miró en mi dirección. Pude ver como se mordía los labios y luego volvía a la boca de Kattie.
Pasé mis brazos por el cuello de Dylan, atrayéndolo más hacia mi.
—Ya vale con los besitos... —dijo Andreas mirándonos a mi y a Dylan. Nos separamos al instante algo avergonzados... Aunque seguíamos en la misma posición, abrazados y bastante cerca el uno del otro.
Bill ni se inmutó.
—Si quieren se van a una habitación —siguió Tom —también va para ustedes —miró a Bill y Kattie con expresión divertida. Ambos se separaron y asesinaron a Tom con la mirada.
Bill tenía una expresión de suficiencia grabada en el rostro.
Me separé un poco de Dylan y me acomodé en la misma posición en la que minutos antes había estado... Mirando hacia la pareja que estaba sentada en el sillón.
Bill volvió a acomodarse, pasandole un brazo a Kattie por los hombros y pegándola a él. Ella tenía la cabeza casi oculta en su cuello.
Me mordí los labios. No me gustaba para nada que ellos estuviesen así de cerca... Si, lo había dicho millones de veces. Pero es que... ¡Lo odiaba!
Comenzó a jugar con el cabello de Kattie... Pff.
Intentaba ignorar el dolor en el pecho.
Entonces, me miró.
Nuestras miradas se encontraron. Sentí esas cosquillas en el estómago, típicas de cuando él me miraba... Y el corazón me comenzó a andar más rápido.
Apreté la chaqueta de Dylan con una de mis manos.
Bill aún no apartaba la vista. Me miraba directamente a los ojos y casi podía sentir como quemaba.
Como estábamos bastante lejos físicamente, no podía ver que había en ellos... Aunque su expresión era la de haber chupado un limón. Me pregunté porqué estaría así. ¿A caso no le gustaba besar a su novia? ¿O era que no le gustaba que yo besara a mi novio? Y quien sabe... ¿y si la película no le gustaba o le dolía algo? Pff. Odiaba sacar mis propias conclusiones, jamás le acertaba.
Y él seguía allí, sin apartar sus ojos de los míos... dejándome atrapada. Tampoco podía desviar la vista. Era como una especie de fuerza que hacía que no pudiese despegar la vista de sus ojos. Pero me gustaba estar así. Me gustaba que él me mirara. No me había prestado atención en mucho tiempo, y por cierta parte, me sentía bien... aunque estábamos muy lejos de arregla las cosas, eso era seguro.
Dylan besó mi cabello... entonces la expresión de Bill se volvió en una de completo asco. Sus ojos seguían puestos en mi... Y los míos en él. —¡Ah! —un gritito agudo me hizo pegar otro salto. En realidad a todos no hizo pegar un salto... Bill se separó un poco de Kattie, había sido ella quién había gritado —me arañaste... —se quejó, mostrandole uno de sus brazos... ¿Y es que a quien se le iba a ocurrir ir con camiseta de manga corta en el invierno? Solo a ella... pff.
—Lo siento, amor... Discúlpame —le dijo Bill preocupado mientras miraba el brazo de su noviecita —no es nada, amor... No pasa nada —sonrió. Como me hubiese gustado ser Kattie en ese momento.
Ella asintió y luego lo besó en los labios.
—Perdonado... Pero sólo porque eres mi novio —Bill asintió muy cerca de sus rostro. Y volvieron a besarse.
Dolió.
Estúpidos enamorados.
Andreas fingió una tos, haciendo que se separaran al instante y volvieran a su antigua posición. Aunque comenzaron a reír y a decirse cosas por lo bajo. Cosas que yo no pude escuchar, pero que me moría de ganas por hacerlo... Dios, me ponían de los nervios.
—Cuidado, corazón —susurró Dylan en mi oído. No lo comprendí —no vas a arrancarle un pedazo a mi chaqueta.
Oh, mierda. Abrí la mano... Se la había arrugado y todo. Siempre cagando las cosas.
Por lo menos no lo había arañado... —Lo siento —susurré.
—No te preocupes, corazón —me besó nuevamente en el cabello. Sonreí. Tenía el novio perfecto... Incluso más que perfecto.
... Pero quería a otra persona.
Estúpida. Ese era mi segundo nombre, incluso me apellido y mi año de nacimiento.
Volví a mirar a Bill. Pero él seguía con Kattie, hablando bajito. Me desesperaba.
¡Que se separan de una puta vez!
Giré la cabeza, quedando en una posición algo incómoda y miré la película. Sangre, sangre y más sangre.
No es que me diese miedo, ni asco... tampoco es que fuese fanática de la sangre y las cosas que desgarran carne. No me importaba.
Pero lo que si me importaba era otra cosa. O más bien, una persona. Y prefería ponerle más atención a esa persona que a la película.
La segunda película había acabado... Y ya era de noche. El salón estaba casi completamente oscuro, de no ser por la luz que salía de la TV.
Me había pasado las dos películas enteras con lo mismo: Mirando a Bill y besando a Dylan... Y este hacía lo mismo que yo, sólo que con Kattie.
Había llegado a tal punto que incluso, en algunos minutos, lo tomé como una juego.
... Y no me gustaba ese juego.
Es decir, por mi parte estaba bien. Pero por la parte de Bill no. No me gustaba que él y Kattie se besaran... No tenían por qué hacerlo, no frente a mi. Odiaba que estuviesen abrazados. Pero no se separaban, parecía como si se hubiesen pegado un bote de pegamento.
Kattie me había mirado un par de veces, pero yo había apartado la vista, haciendo como si nada. Como ella estaba muy distante a mi, ya me había acostumbrado a mirarla con mala cara.
A lo mejor esa era la razón de que ella estuviese distante. Pero es que no la podía mirar de manera diferente... No si ella estaba con Bill.
Además, ella era la que tenía que acercarse a mi. No yo a ella. Ok. eso sonó egocéntrico. Pero las cosas eran así, o al menos lo eran para mi. Yo siempre había sido el centro de atención... la gente siempre me prestaba más atención a mi. Pero con Bill y Kattie eso había cambiado. Yo había pasado a ser del segundo plano. O más bien, el último.
Dios, soy una egocéntrica de mierda. Seguro me quedo sola por ser así como soy... Si. Sola. Me estoy quedando sola ¿o cómo se explicaría que mis compañeros de clase ya casi no me hablan? Pff.
Jamás me había visto antes como una persona egocéntrica... Pero ahora que lo pensaba...
Tal vez lo era. Y yo sin darme cuenta.
Salí de mis pensamientos, ya que Dylan se acomodó un poco en el sillón, yo seguía sobre él y tenía un sueño que no me lo podía.
Me fijé en los chicos.
Andreas, Tom y Kattie discutían sobre quien se quedaba con las cabritas restantes. Kattie las cogía, luego Andreas se las quitaba de las manos y Tom se las arrebataba a Andreas, haciendo que algunas se cayeran al piso. Y seguían así. Metiendo las manos todos a la vez dentro del recipiente y moliéndolas todas, mientras se insultaban...
Bill y Kattie seguían con sus besitos y ese tipo de cosas que hacían que me molestara. Bill aún tenía un mechón de cabello de Kattie entre sus dedos y jugueteaba con él como si se tratarse de la cosa más preciada y delicada de todo el planeta. Tomaba el cabello de la chica suavemente, mientras sus narices se juntaba y sus labios estaban peligrosamente cerca.
Dolía.
Me quemaba el pecho.
No me gustaba lo que estaba viendo.
—Creo que ya es hora de que me vaya... —murmuró Dylan. Pude escucharlo claramente, pues estaba muy cerca de mi.
Me incorporé hasta quedar sentada en sus piernas y lo miré.
—No te vayas, Dylan... —le hice ojitos.
—Tengo que ir con mi madre, ya sabes... "la cena" —gesticuló con las manos, haciendo comillas. A su madre le encantaban las cenas familiares... Y no perdonaba que uno de sus hijos no asistiera a una de ellas.
—Buh —suspiré.
—Emm... Anne...
Oh, vale. La había pillado en menos de un segundo.
—OK —me levanté y me acomodé un poco los pantalones mientras el se ponía de pie a mi lado —Dylan ya se va... —le dije a los chicos. Ninguno pareció tomarme en cuenta, excepto Sam, quien dijo un "adiós" a Dylan.
Mi novio no le respondió y comenzó a caminar hacia la salida. Yo lo seguí.
Abrió la puerta. Y antes de que lograra salir, lo cogí de la mano, deteniéndolo. Se volteó a mirarme con una media sonrisa.
—¿No te vas a despedir de tu novia? —le dije sonriendo.
—¡Ya se me había olvidado! —habló en broma para luego besarme —no hice ningún problema, corazón.
—Gracias.
Dylan no me dijo nada. Simplemente se limitó a besarme de nuevo. —Nos vemos mañana.
Lo solté y él comenzó a caminar. Medio segundo después yo ya tenía cerrada la puerta. Suspiré. Todo había salido bien, hoy habían habido problemas... Genial. Dylan se estaba portando muy bien... y eso era extraño si el Dylan de quien hablábamos era mi novio. Estaba, de cierto modo, orgullosa.
Caminé hacia los chicos, quienes seguían a lo suyo... Lo mismo que antes.
Tom, Sam y Andreas discutiendo como niños pequeños hasta por la mosca que pasa volando por china; y Bill y Kattie abrazados y metiéndose la lengua hasta la garganta. Pff. Daba asco.
En realidad, más que asco, dolía. Me costaba aceptarlo, iba contra mi, pero dolía. Me dolía verlos, me dolía que ellos estuviesen juntos... no me gustaba.
¿Y si todo fuese como antes? Sería mucho mejor... Yo sería completamente feliz ¿Para que tanto problema? Si cortaban su relación amorosa todo el mundo sería feliz. En especial yo... Porque este "mundo" que yo nombro, vale solamente en mi. Porque para el resto del mundo, el mundo de verdad, lo que había entre Bill y Kattie no era nada porque...
Vale, ya había empezado a agrandar las cosas.
Era mejor no pensar nada, porque me comenzaba a enredar yo sola con las cosas más estúpidas que me podía imaginar. Era patético.
Preferí concentrarme en la conversación de los chicos.
—¡No, no, jamás dije eso, Tom! —chillaba Sam con el dedo índice frente a la cara de Tom.
—Si lo dijiste, ¿a que si, Andreas? —le contestó. Andreas se encogió de hombros, interesado por la pelea que habían armado esos dos.
—¡Claro que no! Te la pasas inventando cosas.
—¡Pero si tú estas loca por mi! —Tom se puso las manos en el pecho y la miró provocativamente.
Ya sabía por donde iba la cosa... Y no me estaba gustando.
De pronto un ruido interrumpió esa "pelea". Vi a Andreas moverse y coger su móvil del bolsillo, para luego levantarse de donde estaba, en el suelo, y caminar hacia una esquina del salón con el móvil en la oreja.
Los otros dos seguían gritando. Eran tal para cual. Aunque Tom nunca lo iba a aceptar. Siempre que yo le preguntaba, negaba cualquier sentimiento hacia Sam que fuese más que de amistad. Ellos dos harían una pareja interesante.
...No como la de Bill y Kattie.
Me di cuenta de que estaba empezando a caer en los mismos pensamientos.
Pero es que nadie me hablaba para mantenerme ocupada en otra cosa.
Me estaba aburriendo.
Él timbre sonó de pronto y Tom diciendo un "ya voy", se levantó del sillón, dejando a Sam hablando sola. Me pareció un gesto grosero... Pero la expresión con la que Sam se había quedado me causó gracia. Tom caminó a través del salón y yo me moví un poco para ver de quien se trataba. Abrió la puerta y... como no. Mi madre ¿Tan temprano venía a por mi? Oh, no... Claro... Ahora iba a ver a Simone, seguro. Tom la dejó pasar y ella entró en la casa dejando su bolso en el lugar de siempre.—Hola, chicos —nos saludó a todos mientras pasaba hacia la cocina.
Y ya no la vi más. Sólo pude escuchar los saludos de ella y Simone.
Volví a mirar a la pareja. Seguían con sus besitos, mimitos, abrazos. Y, puaj, todas esas cosas cursis de enamorados, que a ellos no les quedaba nada bien.
—Me voy —avisó Andreas, haciendo que todos nos volteáramos hacia él.
—¿Tan temprano? —le preguntó Sam con mala cara.
—Si, es que mi madre dice que me tengo que ir, que luego tengo que ir a hacer unas cuantas cosas...
—Bu —se quejó la rubia —me tengo que ir contigo... Pff. No le hubiese dicho nada a mi madre, me habría ido más tarde —dijo mientras se levantaba y se sacudía un poco los pantalones. Andreas se encogió de hombros y pude ver como Tom le miraba el culo a Sam.
Esperen... ¡Tom le miraba el culo a Sam! Dios... Qué chico.
—Adiós, chicos, nos vemos... —Andreas se despidió mientras comenzaba a caminar hacia la puerta. Que rápido —¡vamos, Sam! Rápido—la llamó.
—Que voy, ya voy —saltó sobre la mesita de centro de la casa de los gemelos y se fue hacia la puerta. Tom se sorprendió un poco. Estaba segura de que él le había querido decir algo respecto a eso. Pero no dijo absolutamente nada.
Me volví a acomodar en el sillón.
Escuché como la puerta se cerraba.
Me aburrí.
El tiempo se me pasó extremadamente lento y me pareció que iba a quedarme dormida en cualquier momento.
Tom se había ido a su habitación, diciendo que tenía que hacer algo y yo sentía que sobraba en ese lugar, teniendo a esa parejita en el sillón del frente.
Si Bill no hubiese sido Bill, podría haber dicho que eran la pareja mas amorosa del planeta. Pero con Bill siendo Bill y Kattie siendo Kattie... Era todo lo contrario. Me daban asco.
Intentaba apartar la vista porque me daba un poco de vergüenza mirarlos.
—Mi amor, creo que ya tengo que irme —escuché decir a Kattie más o menos bajito. Aunque no tanto como para que yo no la escuchara.
Ahora todos se iban yendo. Sólo faltaba yo...
—Quédate un poco más —la abrazó Bill.
—Es que... no puedo —rió un poco. acabo de ver el coche de mamá estacionado allí afuera —Bill se separó de ella y la miró. Kattie tenía la vista clavada en la ventana. Y efectivamente, la madre de Kattie estaba afuera, porque el timbre sonó. Me levanté en un acto reflejo a abrir la puerta —¡dile que ya voy! —me gritó Kattie. Yo simplemente asentí y abrí la puerta.
—¡Oh! ¡Anne! —exclamó la mujer nada más verme.
—Hola —la saludé soniendo y luego le di un beso en la mejilla —Kattie ya vie...
—Aquí estoy, má —me cortó ella, apareciendo desde atrás. Seguidamente me empujó un poco para pasar por mi lado —nos vemos Anne. Nos vemos, Bill. Te amo —soltó una carcajada al final de la frase y su madre negó con la cabeza.
—Nos vemos, amor —sentí la voz de Bill a mi lado, no quise mirarlo. Cerré la puerta al instante, sin esperar a que Kattie y su madre se subieran al coche. Suspiré y me di la vuelta para volver al salón. Esto iba a ser aburrido. Pero nada más hacerlo, choqué contra algo.
O alguien.

publica mas hoy porfis porfis porfis estoy super ansiosa por este fic
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