12 febrero, 2013

1000 Meere /Capítulo 40







CAPITULO 40


Él sol ya había salido y una tenue luz de luz amarilla traspasaba las cortinas, permitiéndome ver a Bill. Llevaba horas despierta, pero no tenía sueño… decidí que era hora de que Bill despertase.
Me separé de él levemente y apoyando mis manos en el colchón hice fuerza hasta quedar prácticamente sobre él. Pasé una de mis piernas sobre su cadera, quedando definitivamente sobre él. Pero no aplastándolo.
Lo observé. Él ni siquiera se había inmutado y seguía dormido igual que antes. Acerqué mi rostro al suyo, intentando no respirar para no despertarlo. Cerré los ojos, y luego rocé suavemente nuestros labios. Volví a separarme y a abrir los ojos. Nada… no reaccionaba… por lo que volví a repetir lo mismo de antes, sólo que esta vez depositando mis labios sobre los suyos con fuerza. Sentí como Bill movía levemente sus labios y como segundos después sus manos se iban directo a mi cintura. Había despertado, eso era seguro. Sus labios comenzaron a moverse a compás de los míos mientras acercaba mi cuerpo al suyo, haciéndome caer sobre él. Solté una leve risita y me separé un poco. Dejando sólo nuestras narices en contacto… y con una sonrisa grabada en el rostro, abrí los ojos y nuestras miradas se encontraron. 
—Buenos días —le dije bajito.
—Buenos días… —murmuró con voz ronca, producto del sueño. Él también sonreía y eso me gustaba. Lo besé fugazmente en los labios y luego dejé caer mi cabeza en su cuello. Él rodeó mi cuerpo con sus brazos, abrazándolo y yo cerré los ojos… —así que entras en mi casa sin permiso —su voz no era de reproche ni nada de eso. Más bien parecía divertido. Dejé que un pequeño sonido saliese de mi garganta en modo de afirmación. Bill sonrió. 
—Quería verte.
—Y te dormiste.
—Sí —reí un poco.
—¿Hace cuánto que estás despierta? —me preguntó mientras comenzaba a mover con suavidad una de sus manos depositadas en mi espalda.
—No lo sé ¿pero sabes? —dije mientras recordaba algo —ha sido el suficiente tiempo como para que se me ocurriese una idea genial. 
—A ver… —me invitó a hablar.
—¿Recuerdas cuando tú dijiste que tenías que buscar a alguien que cuidara a tu madre?...
—Ya veo lo que quieres hacer.
—Si ¿Has encontrado a alguien? —le pregunté esperando que su respuesta fuese un no.
—Ni siquiera he intentado buscar a alguien —eso era aún mejor.
—Que bien…. Entonces voy a cuidar a tu madre. Sólo si quieres —me apresuré a decir. 
—Tendría que hablarlo con Tom, por mi está bien —sonreí —¿y qué pasará con el trabajo que ya tienes? 
—No me gusta ese trabajo —me encogí de hombros. 
—Piensas dejarlo… ¿sólo eso?
—Sólo eso —afirmé. Nos quedamos en silencio durante unos minutos —¿qué hora es? —le pregunté a Bill. Este se movió un poco, estirándose hacia un lado. Seguramente cogiendo algo. 
—Las nueve. 
—Es temprano…
—Es hora de levantarse —dijo divertido. 
—No quiero… —me quejé. Bill rio.
—Tengo que trabajar, Mery… —dijo mientras intentaba separar nuestros cuerpos, pero yo no quería separarme de él por lo que me aferraba fuertemente. 
—No.
—Ya llegará Tom…
—No.
—Mi amor… —levanté un poco la cabeza y lo miré. 
—Amor, mi amor, mi vida… —dije pestañeando un par de veces. Bill resopló. 
—No me hagas ojitos, Mery… me tengo que ir.
—Espera un poco más… Seguro nadie te dice nada. – Bill dejó de intentar separarme de él. 
—Por favor, déjame ir al trabajo…
—Por favor no te vayas —lo apreté fuertemente. 
—Si me dejas, te prometo que por la noche te llevo a comer a un lugar especial —dijo comenzando a persuadirme. Me mordí el labio inferior.
—Es tentador… 
—Y… ¿qué dices? —me separé de él, apoyando mis manos en su pecho. Sabía que él iba a ir al trabajo aunque yo no lo dejara… y también sabía que me iba a llevar a comer en la noche de todas maneras. Por lo que decidí aceptar.
—Ya —me acerqué a él nuevamente y lo besé para luego separarme rápidamente. Bill me sonrió y yo me salí de encima suyo quedando sentada en la cama. Él se levantó al instante, quedando de pie a un lado. Decidí que era mejor irme en ese momento a mi casa, ya que mi madre estaba y si no me veía en mi habitación se enojaría. Me levanté igualmente de la cama.
—¿Ya te vas? —me preguntó.
—Tú también te vas —le dije como toda respuesta.
—Primero tengo que vestirme, tomar el desayuno, arreglar mis cosas…. —se acercó a mí ¿ahora era él quien no quería que me fuera? reí internamente.
—Y yo tengo que ver que mi mamá no me pille aquí contigo —miré hacia la ventana.
—OK… entonces… Nos vemos en la noche. 
—Te amo —me despedí.
—Te amo —esta vez fue él quien me besó, dejándome libre unos segundo después.
Le sonreí un par de veces antes de dirigirme a la ventana y pasar del otro lado.

Ya estaba lista. Me había arreglado muy bien para salir con Bill esa noche. Llevaba ambos regalos de Emma puestos. El vestido y el colgante. Ella me había dicho anteriormente que me servirían para algo… Pero yo quería usarlos para esta ocasión. 
Como mi madre no estaba en casa, salí sin problema alguno… enseguida divisé el coche de Bill y me acerqué a él para luego subirme. 
¡Hola! dije al momento en que cerraba la puerta.
Hola Bill me sonrió estás hermosa… dijo escaneándome con la mirada. Yo igual lo observé. Iba muy elegante… estaba muy guapo. Incluso me pareció sexy.
Mmmm… tú no te quedas atrás dije mientras estiraba mi cuerpo hacia un lado y acercaba mi rostro al suyo para besarlo. Luego de un par de segundos, me volví a acomodar en el asiento y Bill hizo partir el coche para dirigirnos a no sé dónde. Supuse que sería una sorpresa.
Hablamos todo el viaje sobre cosas sin importancia. El camino se me había hecho bastante conocido… a lo mejor había pasado por ahí antes y no lo recordaba. En todo caso, ya sabría dónde íbamos.
Me agradaba estar con Bill. Él era una persona maravillosa. Disfrutaba casa segundo a su lado, sabiendo que serían únicos. Me encantaba. 
Detuvo el coche luego de doblar hacia la derecha. Miré a través de la ventanilla. El lugar se me hizo enormemente familiar. Yo había estado allí antes… ¿pero cuándo? intenté pensar y hacer memoria sobre eso, para no quedarme con la duda. Pero justo en el momento en que creí que estaba a punto de adivinar y recordar, Bill abrió la puerta del coche y me tendió la mano para ayudarme a bajar. Yo le sonreí y se la cogí con una sonrisa para luego comenzar a caminar hacia la entrada de ese lugar. Era una construcción moderna. Con pinta de ser un restaurante de esos carísimo. Era imposible que yo hubiese estado allí antes… pero algo en ese ambiente se me hacía tan conocido que podría haber jurado que alguna vez estuve allí. 
Caminamos de la mano hacia la entrada. 
Este lugar se me hace familiar… comenté. 
¿Lo recuerdas? me preguntó Bill.
¿El qué? pestañeé un par de veces intentando recordar.
Aquí vinimos a comer la noche anterior a que te fueras murmuró. 
En cuanto salí de mis recuerdos, me di cuenta de que ya habíamos entrado dentro. Una música relajante inundaba el ambiente y todo era tal cual lo recordaba. Nada había cambiado en absoluto. Solté la mano de mi novio y lo abracé. Él me imitó. 
Un hombre nos guio hacia nuestra mesa. Algo me decía que era la misma que habíamos usado esa noche. 
Nos sentamos, y luego de pedir la orden, Bill me cogió las manos por encima de la mesa y entrelazando nuestros dedos yo comencé a jugar.
Este es el lugar especial —murmuré sonriendo. Lo miré a los ojos y él asintió. 
¿Te gusta?
Mucho. Esto me trae recuerdos… Bill rió. Yo lo imité. 
¿Cómo cuáles? 
No te los diré. Tú puedes tener tus propios recuerdos… dije divertida. 
Pero a lo mejor hay algo que yo recuerdo y tú no… o algo que tú recuerdas y yo no recuerdo… se mordió los labios. Yo moví la cabeza hacia un lado.
Quizás.
Sí. 
¿Qué recuerdas? esta vez fui yo la que preguntó.
Pasamos el resto de la cena hablando y compartiendo los recuerdos y nuestros pensamientos. Me sentía tan cómoda que me podría haber quedado allí durante horas. Me encantaba estar con él y ese era el ambiente perfecto.
Nos levantamos de la mesa riendo y comenzamos a caminar hacia la salida. Bill me abrazaba y yo llevaba sobre mis hombros su chaqueta, puesto a que ya hacía frío y yo no había traído nada para abrigarme. Nos habíamos vistos obligados a irnos ya que la luz, de toda la ciudad al parecer, se había ido inexplicablemente. El restaurante estaba con luz por no sé que razón, pero ya luego se le iba a agotar toda esa luz y estaban por cerrar. Bleh, una cosa que Bill me había explicado y yo como no había puesto atención, observando lo hermoso que era, no había entendido nada.
Nos dirigimos a su coche y nos subimos.
¿Quieres volver a casa? —me preguntó. Yo negué con la cabeza. Sabía que mi madre estaba allí. También sabía que ella sabía que yo no estaba… pero no importaba. Me lo estaba pasando de lo mejor con Bill. 
No.
¿Qué quieres hacer? 
No lo sé me encogí de hombros. Me podrías llevar a alguna parte de la ciudad que sea interesante, que se yo…
No hay nada interesante cuando no hay luces… dijo con la vista fija en la carretera. Él tenía razón. Pasábamos por un lugar en el que parecía no haber nada a parte del coche… todo estaba a oscuras. Sólo se podían ver unas cuantas estrellas en el cielo y nada más.
Entonces detén el coche le dije. Él suspiró y detuvo el coche a un lado de la carretera. Con las luces encendidas podía ver unos cuantos árboles frente a nosotros.
¿Dónde estamos? 
No lo sé. Estamos perdidos dijo en broma. Bufé.
De verdad, Bill… ¿dónde estamos? —se encogió de hombros. Lo examiné con la mirada durante unos largos segundos… mientras una idea comenzaba a surgir en mi cabeza. 
…Hacer algo nuevo. 
Estiré mi cuerpo sobre el asiento y lo besé. Él igual se estiró un poco y cogió mi cara con una de sus manos, aprisionando mis labios entre los suyos con fuerza. Posé mi mano sobre la suya, siguiendo con el beso. Entreabrí mi boca dejando pasar mi lengua hasta sus labios… y en pocos segundos estuvo en contacto con la suya. Cogí aire y seguidamente suspiré. Deslicé mi mano hasta su cuello, y luego, cogiéndolo del hombro y sin separar nuestros labios, hice impulso y con un movimiento rápido pasé mi cuerpo ágilmente sobre el suyo para quedar sentada sobre él. Bill soltó mi cara y sus manos fueron a para directamente a mi cintura, atrayendo mi cuerpo al suyo. Comencé a besarlo con necesidad mientras él acariciaba mi espalda repetidas veces con sus manos hasta casi llegar a mi trasero. Mi respiración comenzó a agitarse un poco en el momento en que él separaba nuestros labios y dirigía los suyos directamente a mi cuello para comenzar a darme pequeños besitos. Suspiré y dirigí mis manos hacia su cabeza. Entrelacé mis dedos en su cabello y eché un poco mi cabeza hacia atrás… bajó sus besos por mi pecho mientras sus manos bajaban cada vez más por mis piernas, hasta llegar al final del vestido… Luego, comenzaron a subir con lentitud, llevando con ellas la parte inferior del vestido.
Volvió a besarme en los labios apresuradamente, con desesperación. El corazón me andaba rápido y podía sentir como mi temperatura corporal iba en aumento… Sus manos se paseaban libremente por mis piernas y mi cintura, sin dejar de besarme en ningún momento. Quité una de mis manos de su cabello y apagué las luces del coche disimuladamente. Claro está que él se dio cuenta de eso… pero no le dio importancia y siguió con lo que hacíamos.

2 comentarios:

  1. espere 40 capitulos los cules lei en dos 2 dias para que hicieran el amor y no lo describiste porq?

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    1. En 1000 Meere no lo describí porque no soy muy buena en eso, pero en My obsession si porque ese capítulo lo escribió una amiga c:

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