Capítulo DIECISÉIS
Me acerqué. Lulu enseguida se acercó a Venus,
la pequeña se sitió un poco intimidada por lo que enseguida corrió a los pies
de Bill.
-Hola-Lo saludé. Él me devolvió el saludo y
se levantó. Sostuve la correa con ambas manos intentando disimular el temblor
de estas. Tonta, tonta.
-¿Cómo estás?-Me preguntó.
-Bien.-Sonreí de medio lado.-¿Y tú cómo
estás?
-Ahora mucho mejor.-Sentí su mano sobre la
mía. Me quedé sin respiración y tuve que obligarme a mi misma a apretar un poco
su mano. Me mordí el labio inferior.-¿Quieres caminar?-Asentí comenzando a
caminar. Simplemente quería dar una vuelta en el parque, nada más. Me di cuenta
de que Venus siguió a Bill y de a poco comenzó a acercarse a Lulu.-¿Quieres?-Me
tendió un cigarro.-Dudé un poco. No sabía si aceptarlo o no.-Olvídalo, no debí
haber hecho eso.-Devolvió los cigarros a la cajetilla y la guardó en el bolsillo
de su chaqueta. Me pareció bastante raro su último comentario, pero no quise
preguntar.
-No, en realidad. Bueno, es distinto porque
ya ni siquiera tengo ganas de acercarme a ella.-Le contesté, encogiéndome de
hombros. No sé como volvimos a comenzar con el tema de Nina y Andreas.
Seguramente Bill quería que me arreglara con ella, por una razón extraña.
-¿Por qué no? Es tu mejor amiga.
-No, éramos mejores amigas.-Ya comenzaba a
molestarme esto. Si bien no me podía enojar con Bill, tampoco podía aceptar que
se metiera en cosas que eran solamente mías.
-No piensas cambiar de opinión.-Murmuró.
Asentí. Si, no lo haría.
-¿Sabes? No me gusta mucho hablar de este tema.-Me tomé las manos, nerviosa.
-Sí, ya me lo dijiste hace días.- Acarició a
Venus que pasaba cerca de nosotros en ese momento. Ya habíamos dejado de
caminar y ahora Bil y yo nos habíamos
sentado en el césped mientras conversábamos y veíamos a las perritas jugar. Se
llevaban bien. A Lulu le agradaba Venus… a mi me agradaba Bill. Vaya, estábamos
muy bien en este parque todos juntos.-¿Te gustaría que almorzáramos mañana?
-¿En la escuela?
-Claro. Me he dado cuenta de que almuerzas
sola.-Asentí.
-Si.-Solté una risita.-Supongo que prefiero
estar sola que mal acompañada.-me mordí el labio inferior. Me ponía nerviosa,
no podía evitar hacerlo…. Era una manía difícil de corregir. Como cuando me dio
por morderme las uñas, hace años… pero eso fue más bien porque estaba pasando
por un mal momento y estaba muy estresada.
-Prefieres estar sola… -Murmuró.- ¿Y no estar
conmigo?-Negué con la cabeza. Bueno, no, a lo que me refería era a que prefería
estar sola que con Nina. Obviamente. Y tampoco me gustaba almorzar con Niki y
su grupo de amigos, porque sabía, que en el fondo, no pertenecía a ese lugar.
No me había dado cuenta pero… me encontraba bastante sola. Tampoco me importaba
tanto. Ahora estaba con Bill.
-Me expliqué mal, o no me entendiste, lo
siento.- Reí.-Tú no eres la mala compañía.-Rió.-de hecho, me gustaría que
almorzaras conmigo.
-Trato hecho.
-Trato hecho.-repetí, reprimiendo la emoción.
-Entonces mañana ya no serás la “solitaria
chica del almuerzo”.-Hizo comillas con los dedos.
-Tampoco es para tanto…-Me quejé, dándole un
pequeño empujón. Él se quejó entre rizas y se lanzó se espaldas al césped.
-Haz esto.-Sujetó mi brazo para hacer que me
recostara. Lo hice.-No me mires a mí, mira el cielo.-Giré la cabeza, algo
avergonzada, y miré hacia el cielo, como Bill me había dicho. Era un día lindo.
Eso me alegró y me hizo recordar que pronto tendríamos vacaciones de verano. La
libertad estaba cerca. Sol, piscina, diversión… diversión. Tendría que
divertirme sola. Ya no me quedaban amigos. Hasta que perdí a Nina no me había dado
cuenta de lo sola que me encontraba. Pero no por eso comenzaría a andar por la
vida buscando amigos por todas partes. No. Eso iba contra todos mis principio.
Así también como el tema de fumar y beber. Lo recordé. Oh, soy una idiota.
¡Pero es que no podía evitarlo! Es que, el simple hecho de que Bill estuviera
cerca me hacía perder la cabeza y hacer estupideces sin pensarlo. No podía
controlarlo. Patético, lo sé. No tener el control de uno mismo en determinadas
situaciones es frustrante. Sabía que estaba mal, pero no quería cambiando. Mi
forma de comportarme estaba dando resultado… con Bill.
-¿Alguna vez le buscaste forma a las
nubes?-Me preguntó de repente. La verdad es que lo estaba haciendo sin darme
cuenta. Incluso lo hacía con algunas otras cosas, por ejemplo la muralla
irregular de mi jardín, en la madera o en cualquier cosa con formas extrañas
que se me pusiera enfrente al estar aburrida.
-Sí.
-Yo nunca lo había hecho antes. Y a decir
verdad pesaba que era una tontería… hasta ahora. –Murmuró.- Si te fijas, esa
nube de allí.-Apuntó.-Parece un león.-¿Un león? Se me hacía más parecida a un
elefante.
-No estoy segura de que sea un león.-Giré la
cabeza. Él ya me había estado mirando. Qué lindo… lindo, lindo, lindo era.
Contuve la respiración al ver su sonrisa. Y luego suspiré, sonriendo yo
también.
-Pues… a mi me parece un león.-Apretó mi
mano, sin dejar de mirarme en ningún momento. Volví a morderme el labio
inferior.-Me agradas.-No sé a qué venía eso… pero me hizo seguir sonriendo como
una estúpida. Me gustaba agradarle. Si, y mucho.
-Tú también me agradas.-Aunque seguramente
eso él ya lo sabía.
Volví a mirar el cielo, con el corazón
bombeando sangre a toda velocidad. Y es que el ambiente estaba… extraño,
diferente. No sabía porqué pero… no lo sé. Nunca antes había sentido algo así.
Para cuando volví a mirarlo, él estaba mucho
más cerca de lo que recordaba y seguía mirándome. Sentí que su dedo acariciaba
mi mano con cuidado. Me mordí el labio inferior nuevamente. Estaba tan cerca
que podía sentir su respiración sobre mi rostro. Reprimí las ganas de
levantarme y salir corriendo, estaba nerviosa. Incluso mucho nerviosa que
cuando estaba con Matt.
-Eres bonita.-De tan sólo escucharlo se
tensaron todos los músculos de mi cuerpo y la sangre se acumuló en mis mejillas.
El rostro me ardía. Bill rió y esturó su mano que no estaba sujetando la mía,
para tomar mi mejilla.-Te ves mucho más bonita con las mejillas rojas.-¡Qué
vergüenza!
-N…no.-eso no alcanzó a ser nada más que un
susurro. Bill seguía riendo, parecía disfrutarlo.
-¿Por qué no?-Alzó una ceja, levantándose un
poco. Con su mano que estaba sobre mi rostro quitó unos mechones de cabello con
delicadeza.
Observé que se acercaba cada vez más. Dios,
incluso podía escuchar mi corazón. Reprimí las ganas de soltar un grito y me
limité a concentrarme en respirar. En cualquier momento me ahogaba y ni
siquiera me daba cuenta. Me sentí morir cuando sentí su aroma. Estábamos muy,
muy cerca. Cerré los ojos sin pensarlo. Y luego, cuando Bill juntó sus labios
con los míos, me sentí como si hubiese pasado días en el desierto y hubiese
llegado al fin a una fuente de agua. Ni siquiera me había dado cuenta de lo
mucho que había esperado este beso… hasta que pude probar sus labios. Realmente
lo había estado necesitando todo este tiempo… sin darme cuenta, pero lo
deseaba. Y ahora mucho más. Sentir sus labios moviéndose lentamente sobre los
míos lograba que se me pusiera la piel de gallina y dejara de pensar.
Se separó levemente de mí. Abrí los ojos.
Bill me miró por unos segundos para luego volver a juntar nuestras bocas.
Solté su suspiro y me lancé sobre la cama con
los brazos estirados. Esto era, definitivamente, lo más genial que me había
pasado en años. Aún me costaba creerlo y no podía quitar la sonrisa de mis
labios. Era inevitable sonreír porque estaba más que feliz. Me daban nervios y
me sonrojaba de tan sólo pensar en lo que había pasado hace un rato. ¡Y es que
aún podía sentir sus labios sobre los míos! Me encantaba, mucho, y quería verlo
ahora mismo. Mañana almorzaríamos juntos así que… pff, aún así el tiempo parecía
pasar extremadamente lento. ¡No podía esperar a verlo de nuevo! Oh, Dios, me
estoy volviendo loca. ¿Por qué lo besé? ¡Es amigo de Niki! Fuma, bebe y quizás
que otras cosas más… pero me gusta y no puedo evitarlo. Me llevé las manos a
los ojos. Nunca había imaginado que algo así podría pasar. Con él. Con Bill. Y
es que… todo era tan rápido e ilógico y me costaba creer que él estuviera
interesado en mí. Me mordí el labio inferior y me levanté hasta quedar sentada
sobre la cama. Miré el teléfono… me moría de ganas por enviarle un mensaje.
Pero no lo haría, no quería asustarlo. Oh, vamos, uno no haría nada. Lo tomé.
Pero lo solté al instante sobre la cama. No, no. Mañana lo vería… y no quería
quedar como una desesperada ¿verdad?
Tenía ganas de contárselo a alguien. Pero
simplemente no había nadie. Ni amigas, ni mejores amigas, ni hermanas que me
entendieran. Y a mamá… bien, a ella se lo contaba todo. Pero precisamente esto…
no. Me daría vergüenza contárselo a mamá ahora y creo que no lo haría hasta
dentro de un bien tiempo, quizás. Me acomodé el cabello detrás de las orejas y
me aburrí en internet un rato. Cuando ya fue hora de irme a dormir, revisé mis
apuntes para mañana. Pero como no tenía nada que hacer me metí a la cama. No
sin antes de despedirme de mamá y mi hermanita. De Niki no sabía nada desde la
mañana y probablemente no llegaría en la noche… ya que mañana ni siquiera tenía
que ir a la escuela por el tema de la suspensión. ¡Pero yo si iría y almorzaría
con Bill!
Me costó dormir. No podía evitar pensar y
pensar y pensar y pensar en Bill una y otra vez. Recordar lo que había pasado.
De verdad tenía muchas ganas de verlo.

Me encantaaaaaaaaaa Der letzte tag! *-*
ResponderEliminaryo me he leido todaas tus historias c:
cuando tenía fotolog. desafortunadamente
no tengo ninguna Fic tuya guardada, tuve
algunas en un momento pero luego cambie
de computador y desaparecieron ._.
Espero que las recuperes todas (:
sigue así con Der letzte tag :D
me encanta este es uno de mis cappis favoritos ya quiero llegar hasta donde te quedaste en el fotolog y ya casi falta poco
ResponderEliminarque emoción *-*