Capítulo DIECISIETE
Abrí los ojos lentamente. Mamá acababa de
cerrar la puerta de mi habitación al salir. Era hora de ir a la escuela. La
ESCUELA. Bill. ¡Vería a Bill!
Salté de la cama y corrí al armario. Humm,
quería algo lindo para llevar hoy. Miré por la ventana, el día se veía bastante
bien así que podía llevar algo ligero. Quizás unos pantaloncillos me vendrían
bien. Me gustaban y no me ponía unos desde que empezó el invierno. Los tomé
juntos con unas calzas con diseño, un polerón manga larga de color gris
bastante ancho y unas zapatillas converse negras. Sí, me gustan las converse.
Me duché y vestí rápidamente para poder luego
tomarme mi tiempo en el cabello y el poco maquillaje que usaba. Después arreglé
mi cama, tomé mi mochila y bajé a desayunar. Mamá me dio unas galletitas
con un poco de jugo.
Salí de casa después de lavarme los dientes.
Estaba impaciente por llegar a la escuela y ver a Bill. Miré la hora en el
teléfono. Llegaría justo a tiempo si tomaba el autobús. Y así fue. Llegué
cuando aún había gente afuera. Me entraron ganas de ir a buscar a Bill para
saludarlo. Pero me contuve.
Al ir entrando a la escuela sentí un brazo
sobre mis hombros. Pegué un salto y giré la cabeza con rapidez. Mi corazón
estuvo a punto de salir disparado de mi pecho. Era Bill.
-Hola.-Me saludó.
-Hola.-Lo saludé con una sonrisa, cuando él
ya estaba muy cerca de mis labios. Me besó con cuidado y luego se separó de mi.
-¿Cómo estás?-Me preguntó. Seguimos
caminando, él no me soltó en ningún momento.
-Creo que… bien.-le sonreí, sin poder
evitarlo.
-¿Lo crees?-Asentí.- Humm… yo estoy mucho
mejor ahora que te veo.-Sentí un beso suyo en mi cabeza. Reprimí las ganas de
gritar y me mordí el labio inferior, nerviosa. Solté una risita.- ¿Qué? ¿No vas
a decir nada?
-Mmm…
-Esperaba algo así como “también estoy feliz
de verte”-entrecerró los ojos. Ya habíamos llegado a mi salón.
-Lo estoy, pero supongo que no hace falta
decirlo ¿O sí?-Me encogí de hombros.
-Claro que no, estaba bromeando.-Juntó sus
labios con los míos.-Nos vemos.
Se separó de mí. Le hice una seña con la mano
en modo de despedida. Él me sonrió caminando de espaldas, luego se dio la
vuelta y continuó. Entré en mi salón. Y fue extraño porque casi todos allí se
voltearon a mirarme. Decidí no prestarle atención.
No vi a Bill hasta la hora del almuerzo. No
estaba segura de donde nos encontraríamos para ir a almorzar, si él me vendría
a buscar o nos encontraríamos en el casino. De lo que si estaba segura era de
que todo el mundo sabía que Bill y yo teníamos “algo”. Me sentí extraña al
darme cuenta de que habían personas que no hacían nada más que hablar de mí,
pero no voy a negar que me gustaba, de cierto modo, que todo el mundo supiera
que Bill estaba conmigo.
-Y si te fijas, ellas también.-Apuntó
disimuladamente hacia una mesa llena de chicas un par de años menores que yo. Estábamos
hablando sobre toda la gente que nos prestaba atención y no dejaba de mirarnos
ahora que estábamos comiendo juntos.
Asentí, dándole la razón.
-Y las de allí.-Dije mirando en la dirección
de las chicas.
-Mis amigos también.-Los miré. Allí estaban todos.
Tom incluido. Sentí que las mejillas me ardieron. Ellos comenzaron a hacerle señas a Bill.
-Es incómodo.-Comenté.
-Sí. ¿No quieres salir de aquí? Podemos
comprar algo y comer afuera.-Habló rápidamente. Me agradó la idea.
Salimos del lugar y Bill compró unos
chocolates. Después fuimos a una banca algo alejada. Por suerte nadie estaba
sentado allí. Nos acomodamos y Bill no tardó en rodarme con uno de sus brazos.
Abrió uno de los chocolates y antes de recibir el que me estaba ofreciendo me
acerqué a él y los besé. No pude resistirme a hacerlo. Y al parecer él tampoco.
Pasamos el resto del tiempo jugando con el
chocolate, riéndonos y besándonos. Me gustaba Bill, me gustaba hacerlo y era
genial. Porque nunca había hecho algo así antes y me emocionaba estar con
alguien en plan “más que sólo amigos”. Bueno, estábamos saliendo desde ayer
pero… me daba la impresión de que esto estuviese pasando desde hace días.
…
Era miércoles después de la escuela. Bill
había ido a buscarme a mi sala de clases y habíamos quedado en irnos juntos,
como siempre. Ya se había hecho una costumbre. Ayer Niki se había enterado de
que estaba saliendo con Bill pero no me había comentado nada al respecto. Me
había preguntado al llegar después de haber pasado tiempo con Kevin y yo se lo
había confirmado. Ella no había cambiado la expresión de su rostro y
simplemente había se había ido de la cocina sin decir nada. Sinceramente,
esperaba algún signo de aprobación o algo así. Pero nada de eso ocurrió. Y
tampoco me dijo nada en el resto del día. Se me pasó por la cabeza que quizás a
ella no le gustaba que saliera con Bill. Pero no… es no era posible porque él
era su amigo. Seguramente había algo más que la tenía así.
-Podríamos
ir por un helado.-habló, sacándome de mis pensamientos.- Después podemos ir a
mi casa a buscar a Venus. Necesita dar un paseo porque no sale desde el domingo
y está como loca.-Rió. Yo también reír.
-¿Y
sabes algo de Hannah?
-Hannah…-Repitió
entrecerrando los ojos.-No la he visto, pero supongo que se encuentra bien. Confío
en las niñas.- Se quedó en silencio un momento.- No. Confío en que su madre no
dejará que nada le pase a Hannah.-Lo miré con los ojos abiertos como platos.-Es
broma.
Reír.
Eso espero.
Tomamos
otro camino para ir a su casa, no pasamos frete a la mía y el camino fue más
corto, según Bill me dijo. Por lo que deduje “inteligentemente” que él tenía
que caminar más cuando iba a dejarme a mi casa. Eso me pareció del todo tierno.
Bill es muy lindo.
Al
llegar me di cuenta de que su casa, definitivamente, jamás me la podría haber
imaginado. ¡Era enorme! Y bastante bonita, a decir verdad… Bill abrió la puerta
usando la llave y tiró de mi mano para pasar dentro. Wow. Estaba muy bien
decorada, era espectacular. Todo parecía estar muy limpio y en su lugar. Me
entró curiosidad por visitar su habitación. Iba a comentárselo pero justo en
ese momento una mujer comenzó a bajar las escaleras y Bill se acercó conmigo de
la mano a saludarla.
-Hola
mamá.-Su mamá. No podía creer que su madre se viera tan joven.-Lo miró con una
sonrisa y le tomó la cara para besarlo en la mejillas.-Esta es Jenna. Jenna, mi
madre.-Nos presentó.
-Hola,
querida.-Se acercó para besarme en la mejilla.-¿Cómo es que nunca antes te
había visto?-me preguntó.
-Ah…
soy hermana de… Nicole.-Supuse que la conocía, por lo que se lo comenté para
dárselo como un dato.
-¿Nicole
Keller?-Asentí.-Oh.- Exclamó simplemente. Se le borró la sonrisa del rostro y
continuó caminando hasta salir de la casa. Me mordí el labio inferior. ¿Había
hecho algo mal? ¿O es que Niki no le agradaba? Tragué saliva, me sentía
incómoda, y miré a Bill. Él simplemente se encogió de hombros.
Parpadeé
un par de veces, sin saber qué hacer.
-Vamos
a buscar a Venus.-Me guió hacia el patio sin soltar mi mano. Pasamos por una
puerta corrediza de vidrio que había en la zona del comedor. Su casa cada vez
me sorprendía más y más. Era increíble.
Al
salir afuera me fijé en que había una piscina enorme. ¡Una piscina!
Venus
llegó corriendo enseguida a los pies de Bill y comenzó a saltar, apoyando sus
pequeñas patitas sobre sus piernas. ¡Que linda! Bill me soltó la mano para
levantar a la pequeña. La acaricié la cabeza, pero ella enseguida intentó jugar
conmigo y morder mi mano. Le seguí un poco el juego.
-Tenla
un momento.-Me la dio. La tomé. Venus comenzó a subir por mi ropa.-iré a buscar
la correa y vuelvo.
Asentí.
Y luego Bill desapareció en un costado de la casa. Separé a Venus de mi cuerpo
y la miré. Que pequeñita y linda era. Ella no dejaba de mover la cola e
intentar soltarse de mis manos para poder jugar. Definitivamente tenía mucha
energía, Bill tenía razón, había que sacarla a pasear. Estaba como loca. El
lugar que tenía aquí era grande y todo… pero era bueno sacarla al parque. Miré
la piscina, vaya, un verano aquí sería espectacular. Tenía todo lo necesario…
que suerte tenían los chicos.
Recordé
que cuando éramos más pequeñas hacíamos planes con papá para hacer una piscina.
Pero después todo se vino abajo cuando él se fue y mamá tuvo que encargarse de
todas las finanzas de la casa. No era fácil para ella mantenernos. No era como
antes, cuando los dos trabajaban y todo estaba bien. Incluso podíamos salir de
vacaciones. Ahora con suerte nos alcanzaba para ir a visitar a la abuela a Múnich.
Y era por razones de fuerza mayor.
Bill
llegó y yo quité rápidamente esos pensamientos de mi mente. Lo miré sonriendo.
Lo ayudé a amarrar a Venus.
-No la
sueltes hasta que salgamos de casa. Mamá se enojará si hace algo malo
adentro.-Asentí.
Bill
cerró la puerta y solté a Venus, que ya estaba impaciente por bajarse. En
cuento lo hice ella comenzó a correr hacia adelante, tirando de Bill. Él
comenzó a caminar y me tomó la mano. Entrelazó nuestros dedos. Me gustaba ir
así. Me hacía sentir… bien.
Caminamos
hasta llegar a un parque cercano. No era el mismo al que habíamos ido el
domingo. En cuanto llegamos Bill soltó a la perrita y ella comenzó a correr,
oliendo todo. Se veía muy feliz.
Nos
sentamos en una banca y todo comenzó de nuevo. Conversaciones, risas, abrazos,
besos, juegos… todo esto me gustaba mucho.
Apreté
la camiseta de Bill entre mis dedos y sonreí. Mi frente estaba pegada a la suya
y nuestras narices también estaban juntas. Me mordí el labio inferior. Choqué
mi labios con los suyos y luego me separé. Sentí su mano sobre mi rostro,
intentando volver a acercarme. Pero yo me alejé aún más, riéndome de la cara
con la que se había quedado.
-Eres
mala.-Se quejó.
-No me
dejas respirar.-Solté en broma. Él alzó una ceja.
-Pero
te gusta.-Entrecerré los ojos.
-No
estés tan seguro.-volvió a mirarme con cara de no creer nada. Se acercó a mí.
-Eres
una mentirosa.-Negué con la cabeza.
-Al
parecer te quieres mucho.-él no asintió, pero tampoco lo negó.
Retrocedí
al ver que él se alejaba e intentaba besarme de nuevo.
-Oh,
vamos… no seas cruel.
-Ok.-Reí
y me dejé llevar.

KARI! te mandé el correo con los shots al fin :D!
ResponderEliminarAw!!! Ya vienen los momentos interesantes de la Fic...
ResponderEliminarmuero por seguir leyendo!!! :D
Espero que estés bien... Besitos!