Capitulo
4
Abrí los ojos con lentitud… todo me daba vueltas y veía las imágenes dobles. Pude identificar el rostro de mi padre que me miraba con preocupación. Me había desmayado tres veces en menos de una semana... pero no podía hacer un escándalo y menos decírselo a mi padre. Además había ganado la carrera. Y era una chica.
- Gané. – murmuré mientras dejaba que una “sonrisa” surcara en mi rostro… aun que fue mas como una mueca de intento de sonrisa.
- ¿Estás bien, Abril?. – me preguntó mi padre. Yo asentí con la cabeza mientras iba lentamente “recuperando la vista”. Me llevé una mano a la cabeza y me intenté levantar. Pero unas manos me cogieron por los hombros obligándome a seguir tumbada en el suelo. – quédate allí. Hemos llamado a unos médicos.
- ¡¿Médico?! – grité alarmada. – No, no. Ya me encuentro bien, papá. – volví a levantarme. Esta vez no me sujetaron y me pude sentar. Pude distinguir a todo el gentío mirándome. Y un poco más cerca de la bola de gente que me rodeaba estaba mamá con Alexa en brazos. Creo que la pequeña lloraba.
- ¿Estás segura? – me preguntó nuevamente mi padre. Yo asentí convencida.
- Es la emoción del momento. – me encogí de hombros. Vi una mano delante de mi rostro. La cogí y me levanté. Respiré profundo llenando mis pulmones de aire y miré a mi madre, ella me sonreía… luego a Alexa que me saludaba con una de sus manitos, igualmente con una sonrisa, pero su cara aún estaba roja y húmeda. Les hice una seña con la mano devolviéndoles a ambas la sonrisa. Mi padre posó su mano en mi hombro y me dio un apretón. Yo sonreí al público, orgullosa... todos me aplaudían. Escuchamos algunas palabras de un altavoz y luego los aplausos se intensificaron. Miré a “esa gente”, aplaudían al igual que todos, con una gran sonrisa en la cara. Otra persona, para ser exactos, un hombre un tanto viejo se acercó a mí con un gran trofeo entre sus manos. Yo sonreí. Me lo tendió y yo lo cogí.
- Gracias. – le dije. Luego miré hacia el público y alcé en gran trofeo, todos me aplaudieron, algunos silbaron y otro gritaron... entre los gritos pude escuchar uno muy agudo… sería de Amy, pensé divertida.
Abracé a mi padre y a algunos de los otros participantes que estaban allí, antes de que llegaran mi madre y Alexa y me apresaran entre las dos, llenándome de besos y felicitaciones.
- ¿Lo ves? Has ganado, ¡eres la mejoooooor! – Gritó mi hermanita mientras me apretujaba.
- Y has salido viva. – añadió mi madre, yo simplemente reí. Alexa soltó una mano de mi cuello y le dio un suave golpe a mi madre en la cabeza. Como toda respuesta, mi madre se echó a reír. – felicitaciones, hija. – me besó en la mejilla.
- ¡Esto hay que celebrarlo! – escuchamos la voz de mi padre, nos soltamos y le miramos. – hoy saldremos a comer. – Alexa aplaudió contenta y mi madre dio unos saltitos con ella. Yo quedé impresionada, no sabía que esta carrera significaba tanto para mi padre… es más, creí que si ganaría nos iríamos a casa como cualquier día y nada más.
- Gracias papá. – reí. Luego de eso caminé hacia mi moto, recogí el casco que estaba en el suelo y lo enganché en la moto. Caminé junto con ella hasta esa bodega, por el camino saludé a algunas personas, dándoles la mano o chocándolas. Algunos chicos me daban palmadas en la espalda.
Entré dentro de la bodega y dejé la moto en el mismo rincón donde antes estaba. Seguro que mi padre pediría que la dejaran en casa junto con el resto de mi equipo… me quité en traje y lo dejé sobre el asiento de esta. Luego solté mi cabello dejando que cayese liso por mi espalda y salí de allí. No logré identificar a mi familia por ninguna parte… supuse que estarían en el coche.
Fui hasta allí, pero no había nadie. Por lo que me apoyé en el de costado y me crucé de brazos. Remojé mis labios con la lengua, ya que estaban secos. Sentí sabor a tierra. Hice una extraña mueca y luego saludé con la cabeza a uno de mis ex compañeros de clase que me había saludado.
Definitivamente, este había sido el mejor día del mes. Y estaba feliz por ello… doblé la manga de mi blusa hasta arriba de mis codos, pude distinguir un moratón en el brazo derecho. Probablemente de una caída.
- ¡Felicitaciones! – una voz detrás de mi me sacó de mis pensamientos…
Me dí la vuelta
rápidamente para abrazar a Amy.
- ¡Has ganado!. – casi gritó en mi oído, pero no me importó y reí.
- Poder femenino. – dije recordando sus palabras. Luego de eso comenzamos a dar pequeños saltitos y a movernos abrazadas de un lado a otro como unas verdaderas locas mientras gritábamos cosas incoherentes. Yo intentaba liberar toda esa energía restante en mi cuerpo. Ya que de no ser así tendría que volver corriendo a casa…
No nos percatamos de la presencia de más gente hasta que chocamos contra alguien, nos tambaleamos y yo acabé por caer soltando un pequeño “auch”.
- Es mejor si miran por donde saltan. – Escuché la voz de un chico. Me pareció algo conocida, por lo que subí la vista para mirarle a la cara. Era el chico de la ropa ancha, el de rastas… sentí como el color empezaba a avanzar rápidamente hacia mis mejillas tiñéndolas de rojo.
- ¿Abril?. – otra voz mucho más dulce hizo que diera un bote. Allí, al lado de el chico de rastas, el tal Tom, estaban Bill, otro chico y… dios, que vergüenza, el chico con el que yo había pasado una noche que no recordaba.
- Ho.. ola- reí nerviosa mientras cogía a Amy de la mano para levantarme. Una vez arriba solté la mano de de amiga y miré a Bill, era con el que menos vergüenza me daba, sin contar el chico extraño al cual no sabía su nombre.
- ¡Felicitaciones! – le sonreí de medio lado, orgullosa. Esperaba un abrazo o un beso… vamos, lo típico de cuando se felicita a alguien. Pero en vez de eso, llevó su mano a mi mejilla y la apretó como lo hacen las abuelas con sus nietos… el color de ellas aumentó. Si no sacaba la mano de allí se quemaría, pensé.
- Gracias. – agradecí para luego alejarme un paso de él y dejarlo con la mano estirada hacia adelante, cogiendo la mejilla imaginaria. Todos rieron, excepto Tom que me fulminó con la mirada.
- ¡Felicitaciones!. – esta vez habló Georg. Eso realmente me sorprendió. Hice una mueca parecida a una sonrisa y choqué mi mano con la suya, ya que la había puesto en el aire esperando que lo hiciera.
- Em.. digo lo mismo… es extraño ver a una chica que compita en una carrera de motos. – añadió en otro chico desde atrás, yo le sonreí.
-…Y que gane. – Amy terminó la frase.
- ¿Ahora me crees cuanto te digo que monto caballos y soy deportista extrema? – le pregunté a Bill alzando una ceja. El me sonrió de medio lado y creo que guiño un ojo. Aunque sería imposible decir que sí, porque llevaba lentes negros a igual que el resto de los chicos.
- Esperaré a que me enseñes a andar en uno.
- Te asustarás y no te podrás acercar a Meer. – dije provocándole.
- ¿Meer?. – miré a Georg para contestar, pero Amy se adelantó.
- Su caballa. – Georg frunció el ceño con expresión extrañada y yo me largué a reír.
- Mi yegua. – corregí. Amy pareció avergonzarse un poco, por lo que le pasé mi brazo por sus hombros y prácticamente me colgué de ella.
- Ya quiero irme… - informó Tom desde su posición un poco alejada del grupo.
- Espera un poco. – Dijo Bill sin mirarle. Tom pareció echar humo por los oídos. Me miró con odio, creo… - ¿Te parece quedar algún día?. – Yo ya sabía la respuesta… los otros dos chicos comenzaron a reír y a darse pequeños empujones mientras se llevaban la mano a la boca y Amy se movió un poco haciendo que yo caminara torpemente un paso hacia adelante, hacia Bill. Le sonreí un poco nerviosa:
- Claro. – No había tartamudeado ni nada por el estilo, genial… ese era un nuevo logro.
- ¿Te parece si voy por ti el miércoles? – yo asentí. Los chicos dejaron salir de sus bocas un “oh” burlón y Amy soltó una risita. A Bill parecía no importarle lo que el resto de las personas hacía, por lo que decidí que a mí tampoco. Él me sonrió de medio lado. – me has caído genial, Abril.
- ¡Has ganado!. – casi gritó en mi oído, pero no me importó y reí.
- Poder femenino. – dije recordando sus palabras. Luego de eso comenzamos a dar pequeños saltitos y a movernos abrazadas de un lado a otro como unas verdaderas locas mientras gritábamos cosas incoherentes. Yo intentaba liberar toda esa energía restante en mi cuerpo. Ya que de no ser así tendría que volver corriendo a casa…
No nos percatamos de la presencia de más gente hasta que chocamos contra alguien, nos tambaleamos y yo acabé por caer soltando un pequeño “auch”.
- Es mejor si miran por donde saltan. – Escuché la voz de un chico. Me pareció algo conocida, por lo que subí la vista para mirarle a la cara. Era el chico de la ropa ancha, el de rastas… sentí como el color empezaba a avanzar rápidamente hacia mis mejillas tiñéndolas de rojo.
- ¿Abril?. – otra voz mucho más dulce hizo que diera un bote. Allí, al lado de el chico de rastas, el tal Tom, estaban Bill, otro chico y… dios, que vergüenza, el chico con el que yo había pasado una noche que no recordaba.
- Ho.. ola- reí nerviosa mientras cogía a Amy de la mano para levantarme. Una vez arriba solté la mano de de amiga y miré a Bill, era con el que menos vergüenza me daba, sin contar el chico extraño al cual no sabía su nombre.
- ¡Felicitaciones! – le sonreí de medio lado, orgullosa. Esperaba un abrazo o un beso… vamos, lo típico de cuando se felicita a alguien. Pero en vez de eso, llevó su mano a mi mejilla y la apretó como lo hacen las abuelas con sus nietos… el color de ellas aumentó. Si no sacaba la mano de allí se quemaría, pensé.
- Gracias. – agradecí para luego alejarme un paso de él y dejarlo con la mano estirada hacia adelante, cogiendo la mejilla imaginaria. Todos rieron, excepto Tom que me fulminó con la mirada.
- ¡Felicitaciones!. – esta vez habló Georg. Eso realmente me sorprendió. Hice una mueca parecida a una sonrisa y choqué mi mano con la suya, ya que la había puesto en el aire esperando que lo hiciera.
- Em.. digo lo mismo… es extraño ver a una chica que compita en una carrera de motos. – añadió en otro chico desde atrás, yo le sonreí.
-…Y que gane. – Amy terminó la frase.
- ¿Ahora me crees cuanto te digo que monto caballos y soy deportista extrema? – le pregunté a Bill alzando una ceja. El me sonrió de medio lado y creo que guiño un ojo. Aunque sería imposible decir que sí, porque llevaba lentes negros a igual que el resto de los chicos.
- Esperaré a que me enseñes a andar en uno.
- Te asustarás y no te podrás acercar a Meer. – dije provocándole.
- ¿Meer?. – miré a Georg para contestar, pero Amy se adelantó.
- Su caballa. – Georg frunció el ceño con expresión extrañada y yo me largué a reír.
- Mi yegua. – corregí. Amy pareció avergonzarse un poco, por lo que le pasé mi brazo por sus hombros y prácticamente me colgué de ella.
- Ya quiero irme… - informó Tom desde su posición un poco alejada del grupo.
- Espera un poco. – Dijo Bill sin mirarle. Tom pareció echar humo por los oídos. Me miró con odio, creo… - ¿Te parece quedar algún día?. – Yo ya sabía la respuesta… los otros dos chicos comenzaron a reír y a darse pequeños empujones mientras se llevaban la mano a la boca y Amy se movió un poco haciendo que yo caminara torpemente un paso hacia adelante, hacia Bill. Le sonreí un poco nerviosa:
- Claro. – No había tartamudeado ni nada por el estilo, genial… ese era un nuevo logro.
- ¿Te parece si voy por ti el miércoles? – yo asentí. Los chicos dejaron salir de sus bocas un “oh” burlón y Amy soltó una risita. A Bill parecía no importarle lo que el resto de las personas hacía, por lo que decidí que a mí tampoco. Él me sonrió de medio lado. – me has caído genial, Abril.
- Tu igual a mí. – le
guiñé un ojo. Y luego le enseñé mi lengua. Él rió. Y luego miró a Tom… este
estaba cruzado de brazos. - Esto… ya nos vamos. – habló mirando a su hermano. – Adiós. –
se acercó a mí y me besó en la mejilla, seguidamente hizo lo mismo con Amy. Los
otros dos chicos se despidieron haciendo un gesto con la mano y Tom simplemente
se dio la vuelta y comenzó a caminar.
- Genial… - si, genial… había quedado con ese tal Bill. El vendría por mí a mi casa. Y es que wow… El chico era… simpático. Si, eso.
- Estupendo. – me mordí el labio inferior.
- ¿Quiénes eran?. – ¡oh! Era verdad… no había presentado a Amy con Bill. Sólo podía presentarla con él porque al resto no los conocía… bueno… a Bill tampoco pero era diferente porque había estado con… ¡bah!.
- Bill… con Georg, Tom y… no se me el nombre del otro chico… sólo conozco a Bill. – Amy me miró pensativa.
- ¿Ese es el chico con el que estuviste la otra noche?.
- ¿Te refieres a Bill?. – Amy asintió. – No. – reí. – era el otro…
- ¿Tom?. – dijo alzando una ceja.
- No, Georg. – reí un poco nerviosa.
- ¿Quién es Georg?. – resoplé y le lancé una mirada… para que entendiese que no me sentía cómoda hablando sobre ese tema. – ¿el que estaba enojado?. – me di la vuelta dejándola con la palabra en la boca, pero antes de dar un paso choqué con alguien.
- ¡Hija! Por fin te encontramos. – miré a mi padre con una sonrisa burlona.
- Estuve aquí todo el tiempo. – le dije simplemente.
- ¡Oh! ¡Amy! ¿Quieres venir a comer con nosotros?. – ella negó con la cabeza y me miró de reojo.
- No… gracias por la invitación señor Wells, pero mi madre me espera en casa. Y... tengo cosas que hacer. – le sonrió amablemente
- No te preocupes, querida será para la próxima. – intervino mamá. Amy asintió.
- Si, hasta pronto.. – dijo para luego correr hacia… alguna parte.
- ¿Dónde comeremos?. – preguntó Alexa con su estridente pero dulce vocecita desde dentro el coche.
- ¡Ya veremos!. – mi padre rodeó al auto para luego subirse…
Miré el lugar antes de partir… quizás lograba divisar a alguien interesante… pero no logré distinguir nada. Miré a Alexa que me sonreía con aires de orgullo.
- Sabía que ibas a ganar. – me sonrió. – te he traído el premio. – imposible.. el premio era dinero y no se lo iba a dar a ella… la miré divertida, ella giró su cuerpo hacia un lado y haciendo algo de fuerzas cogió el trofeo con sus manitos y me lo tendió.
- ¡Gracias, Alex!.
- De nada. – me sonrió tiernamente. No pude resistirme a la tentación de hacerle cosquillas, por lo que mi madre acabó gritándonos a ambas que dejásemos el juego mientras mi padre reía y Alexa lloraba de risa y se retorcía en el asiento.
Nos bajamos del coche en un local algo caro… había ido allí sólo una vez… el día antes de que cumpliera los dieciocho, para la cena… ese lugar me traía buenos recuerdos… y qué decir de la comida… simplemente, exquisita. Vale, no era de los más caros ni de la realeza, pero iba en uno de los cinco menos económicos de la ciudad. En cuanto entramos sentí que no encajaba en ese lugar... no como iba vestida. Al menos debería ir al baño a limpiarme el rostro, que seguramente estaba lleno de tierra y suciedad. Miré a mis padre y mi hermana pequeña que elegían una mesa.. ellos si que estaban bien presentables… pero era obvio que yo no podría estarlo. ¿Quién lo estaría si hubiese pasado todo un día sobre una moto y con el traje a medio abrochar? Nadie. De eso estaba segura. Me acerqué a la mesa donde ellos ya se habían acomodado…
- Me iré a limpiar la cara. – mi madre asintió con aprobación mientras juntaba las manos sobre la mesa. Yo me di media vuelta y caminé al lugar que según yo era el baño... a no ser que me equivocara y que hubiesen cambiado los baños de lugar, cosa que era poco probable.
Entré en el de mujeres y caminé hacia el gran espejo que cubría una pared por completo… estaba más sucia de lo que yo creía…
Una vez acabé de arreglarme, salí de allí con paso lento. Cerré la puerta tras de mi y suspiré. Me giré hacia la derecha para seguir avanzando pero algo me detuvo…
- Genial… - si, genial… había quedado con ese tal Bill. El vendría por mí a mi casa. Y es que wow… El chico era… simpático. Si, eso.
- Estupendo. – me mordí el labio inferior.
- ¿Quiénes eran?. – ¡oh! Era verdad… no había presentado a Amy con Bill. Sólo podía presentarla con él porque al resto no los conocía… bueno… a Bill tampoco pero era diferente porque había estado con… ¡bah!.
- Bill… con Georg, Tom y… no se me el nombre del otro chico… sólo conozco a Bill. – Amy me miró pensativa.
- ¿Ese es el chico con el que estuviste la otra noche?.
- ¿Te refieres a Bill?. – Amy asintió. – No. – reí. – era el otro…
- ¿Tom?. – dijo alzando una ceja.
- No, Georg. – reí un poco nerviosa.
- ¿Quién es Georg?. – resoplé y le lancé una mirada… para que entendiese que no me sentía cómoda hablando sobre ese tema. – ¿el que estaba enojado?. – me di la vuelta dejándola con la palabra en la boca, pero antes de dar un paso choqué con alguien.
- ¡Hija! Por fin te encontramos. – miré a mi padre con una sonrisa burlona.
- Estuve aquí todo el tiempo. – le dije simplemente.
- ¡Oh! ¡Amy! ¿Quieres venir a comer con nosotros?. – ella negó con la cabeza y me miró de reojo.
- No… gracias por la invitación señor Wells, pero mi madre me espera en casa. Y... tengo cosas que hacer. – le sonrió amablemente
- No te preocupes, querida será para la próxima. – intervino mamá. Amy asintió.
- Si, hasta pronto.. – dijo para luego correr hacia… alguna parte.
- ¿Dónde comeremos?. – preguntó Alexa con su estridente pero dulce vocecita desde dentro el coche.
- ¡Ya veremos!. – mi padre rodeó al auto para luego subirse…
Miré el lugar antes de partir… quizás lograba divisar a alguien interesante… pero no logré distinguir nada. Miré a Alexa que me sonreía con aires de orgullo.
- Sabía que ibas a ganar. – me sonrió. – te he traído el premio. – imposible.. el premio era dinero y no se lo iba a dar a ella… la miré divertida, ella giró su cuerpo hacia un lado y haciendo algo de fuerzas cogió el trofeo con sus manitos y me lo tendió.
- ¡Gracias, Alex!.
- De nada. – me sonrió tiernamente. No pude resistirme a la tentación de hacerle cosquillas, por lo que mi madre acabó gritándonos a ambas que dejásemos el juego mientras mi padre reía y Alexa lloraba de risa y se retorcía en el asiento.
Nos bajamos del coche en un local algo caro… había ido allí sólo una vez… el día antes de que cumpliera los dieciocho, para la cena… ese lugar me traía buenos recuerdos… y qué decir de la comida… simplemente, exquisita. Vale, no era de los más caros ni de la realeza, pero iba en uno de los cinco menos económicos de la ciudad. En cuanto entramos sentí que no encajaba en ese lugar... no como iba vestida. Al menos debería ir al baño a limpiarme el rostro, que seguramente estaba lleno de tierra y suciedad. Miré a mis padre y mi hermana pequeña que elegían una mesa.. ellos si que estaban bien presentables… pero era obvio que yo no podría estarlo. ¿Quién lo estaría si hubiese pasado todo un día sobre una moto y con el traje a medio abrochar? Nadie. De eso estaba segura. Me acerqué a la mesa donde ellos ya se habían acomodado…
- Me iré a limpiar la cara. – mi madre asintió con aprobación mientras juntaba las manos sobre la mesa. Yo me di media vuelta y caminé al lugar que según yo era el baño... a no ser que me equivocara y que hubiesen cambiado los baños de lugar, cosa que era poco probable.
Entré en el de mujeres y caminé hacia el gran espejo que cubría una pared por completo… estaba más sucia de lo que yo creía…
Una vez acabé de arreglarme, salí de allí con paso lento. Cerré la puerta tras de mi y suspiré. Me giré hacia la derecha para seguir avanzando pero algo me detuvo…
-¡Oh, lo siento!. – miré
a la persona con la que había chocado con que había chocado. – no, no lo
siento. – me miró con odio. – fíjate por donde caminas, puta. – me espetó para
luego desaparecer por la puerta del baño de hombres. Quedé impactada. ¿Por qué
Tom era así? ¿Qué había hecho yo para que el me tratase de esa manera? Es más…
¿Qué hacía él aquí? ¿estarían el resto de los chicos?¿estaría Bill?. Con todas
esas preguntas rondándome en la mente me dirigí a mi mesa un poco cortada. Mis
padres elegían que comer con una carta en la mano cada uno, mientras Alexa
exigía un hot dog al mozo que los atendía, y este, a su vez le decía que no
tenían de eso y que mirara la carta para elegir que comer.
Me dio un poco de risa la situación, pero decidí guardar la compostura y sentarme al lado de mi colorada hermanita pequeña.
- ¿Qué quieres, Alex?. – le pregunté. Esta me miró con el ceño fruncido.
- ¡Un hot dog! Pero este de aquí. – señaló al mesero. – no me lo quiere dar. – dijo enojada.
- Señorita, yo…
- ¿Me da la carta por favor?. – le corté con una sonrisa.
- Claro. – dijo el chico, un poco avergonzado y me dio el menú para elegir la comida…
- ¿Te molesta si elijo la comida para ti?. – le pregunté a Alexa. Ella negó con la cabeza y se cruzó de brazos mientras miraba acusadoramente al mesero… que por cierto, era como de mi edad y no estaba nada mal... aunque no era tan lindo como Bill. Esperen.. ¿Qué estoy diciendo?.. o mas bien, ¿por qué lo comparo con Bill?
Que mal
estoy… Me dio un poco de risa la situación, pero decidí guardar la compostura y sentarme al lado de mi colorada hermanita pequeña.
- ¿Qué quieres, Alex?. – le pregunté. Esta me miró con el ceño fruncido.
- ¡Un hot dog! Pero este de aquí. – señaló al mesero. – no me lo quiere dar. – dijo enojada.
- Señorita, yo…
- ¿Me da la carta por favor?. – le corté con una sonrisa.
- Claro. – dijo el chico, un poco avergonzado y me dio el menú para elegir la comida…
- ¿Te molesta si elijo la comida para ti?. – le pregunté a Alexa. Ella negó con la cabeza y se cruzó de brazos mientras miraba acusadoramente al mesero… que por cierto, era como de mi edad y no estaba nada mal... aunque no era tan lindo como Bill. Esperen.. ¿Qué estoy diciendo?.. o mas bien, ¿por qué lo comparo con Bill?
Luego de discutir un rato con Alexa y mis padres sobre la comida hicimos nuestro pedido y esperamos a que llegara el mesero con la comida… mientras esperábamos, nos había servido un agua…
Apoyé la cabeza sobre mi mano, mi codo estaba apoyado en la mesa… comencé a jugar con la pajita del agua, a girarla, de esta salían pequeñas burbujitas que llenaban el vaso… no había más entretención… o eso parecía. Porque mi padre había salido fuera a hablar por el móvil, y mamá y Alexa conversaban sobre nuestras vacaciones… ya que íbamos a hacer un viaje fuera del país, pero aún no sabíamos donde iríamos.
Bostecé, ya comenzaba a darme sueño... ¿Por qué se tardaban tanto? Era como si hubiesen ido a china a comprar los ingredientes para hacer la comida… dios, como me aburría. Estaba impaciente y no los soportaba. Resoplé y puse los ojos en blanco mientras cogía el vaso y me lo llevaba a la boca… tomé un trago y lo mantuve en mi boca un rato… y cuanto todo el gas se le había ido, tragué. Tonto, lo sé… pero estaba aburrida. Volví a repetirlo... pero esta vez fui interrumpida.. mis ojos se toparon con unos color miel y hermosamente maquillados, haciendo que toda el agua que anteriormente estaba en mi boca, saliera hacia adelante. Abrí mucho los ojos, por suerte no le había dado a nadie. Pero todo el mundo se había volteado a mirarme…
- ¿Qué has hecho, Abril? – preguntó mi madre un poco molesta. Yo cogí una servilleta y me limpié la boca y el mentón.
- Ha sido un accidente. – dije mientras sentía como cada vez me iba poniendo mas y mas roja. Dios, qué vergüenza… y encima lo había hecho frente a Bill. – mamá, creo que deberíamos irnos.
- No. Ya hemos pedido la comida, Abril… veré si nos podemos cambiar de mesa. – eso era cierto.. mi padre no podía comer sobre una mesa llena de agua y babas. Mi madre levantó la mano para llamar al mesero. Le comentó la situación y este nos dijo que nos daría otra mesa. Nos levantamos y seguimos al mozo entre las mesas, una de ellas en la que estaban Bill y sus compañeros comiendo… pasé por el lado de la mesa sin levantar la mirada, tenía vergüenza… del otro lado habían un par de hombres fortachones y vestidos de negro, sentados.. aunque no comían.. me dio un poco de miedo y me apresuré para sentarme en la silla de la nueva mesa.
Una vez nos hubimos acomodado, Alex y mamá comenzaron a debatir nuevamente... era como si yo no existiese.. ¿A caso esta comida no era por mi?.
Me atreví a levantar la vista y mirar a Bill. Este estaba de espaldas a mi. Pero el otro chico, del cual aún no sabía el nombre me vio como lo observaba… y creo que le dijo por que Bill se volteó a mirarme y me saludó sonriente con la mano. Yo le devolví el saludo un poco cortada y luego miré a Alexa… cuando volví la vista hacia Bill, este ya se había volteado nuevamente hacia su mesa y seguía conversando animadamente con sus amigos.
Una voz proveniente de alguna parte hizo que diera un pequeño bote en la silla, la cual hizo un ruido… todo el mundo me miró. Definitivamente, este no era mi día o más bien mi noche, porque la mañana y la tarde habían estado geniales… ¿pero que había sido esa luz?.. era como la de un relámpago en plena tormenta… pero estábamos en verano… a no ser que alguien se hubiese tomado una foto.
Miré nuevamente la mesa de Bill... ellos parecían divertirse… se reían y hacían cosas tan ridículas que el común de la gente no las haría. Pero al parecer, hacer el ridículo en público en Alemania era cosa de todos los días... o esos chicos tenían una personalidad del tamaño de un elefante.
El ruido de una silla me sacó de mis pensamientos, haciendo que se esfumaran tan rápidamente como había llegado. Era mi padre, que ya había terminado de hablar por el móvil. No alcanzó siquiera a abrir la boca cuando el mesero llegó y dejó los cuatro platos sobre la mesa, más el vino, la bebida para Alexa y el jugo de frutas que yo había pedido…
El resto de la cena fue tonteo, con mi padre y Alexa… mi madre se avergonzaba un poco. De vez en cuando miraba a Bill de reojo. El reía y actuaba naturalmente con sus amigos... aunque a veces me pillaba mirándole y me sonreía. En esos momentos era cuando sentía que mis mejillas iban a explotar y miraba mi plato un poco cortada.
Luego de que ellos abandonaron el lugar, todo quedó en silencio. Me pregunté cómo es que no los habían echado del lugar con el ruido que tenían al reírse y hacer locuras con los cubiertos y platos…
Unos minutos después, nosotros también nos fuimos.
Me cepillé los dientes automáticamente mientras pensaba en el día. Había sido estupendo… y de no ser por el “pequeño” accidente con el agua abría podido ser perfecto… ¿Qué mejor que ganar una carrera de motos siendo una chica, ir a comer a un lugar carísimo y a demás encontrarse y quedar con el chico más guapo del planeta? Absolutamente Nada. Me enjuagué la boca y luego le sonreí al espejo... siempre había tenido la manía de hacerlo, ya se había vuelto costumbre.
Salí del baño y me dirigí a mi habitación. No me molesté en abrir la cama ni en quitar la ropa sucia que había sobre esta... simplemente me lancé sobre ella y dejé que los músculos de mi cuerpo se relajaran…

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