Capitulo 15
Abrí los ojos lentamente. ¿Cuánto había dormido? Me sentía como su hubiese estado despierta toda la noche, estaba incluso más cansada que cuando me había dormido.
Ya no tenía forma de ver la hora, pero estaba segura que de no era nada temprano. Me tenía que levantar. A demás hoy venía Mark a buscarme para salir. No me iba a negar a ir a algún lugar con mi “amor platónico”, el hermano de mi mejor amiga.
Me levanté y me metí al baño directamente a la ducha. Necesitaba relajarme… para acabar el baño, puse la llave de agua fría y me di una última enjuagada al cabello, eso me servía para despejarme un poco.
Salí de allí envuelta en una toalla y me acerqué al armario para elegir la ropa que usaría. Busqué entre lo nuevo y acabé por elegir una camiseta negra sin ningún estampado, muy simple. Junto con unos jeans de mezclilla color gris, con unos tonos verdosos y unas zapatillas bastante anchas color negro con algunas decoraciones en rosa.
Me alisé el cabello y lo dejé caer suelto por mis hombros.
Luego me maquillé los
ojos con un poco de negro y ya estaba lista.
Nada especia, lo sé. Pero no estaba de ánimos para algo mejor. Salí de la habitación, cerrando la puerta tras de mí. Como un zombi saludé a la familia y me senté en la mesa, junto a Alexa. Todos estaban almorzando y yo aún no tomaba desayuno.
Apoyé mis brazos en la mesa y recosté mi cabeza en ellos, mientras suspiraba.
- ¿Ocurre algo? – preguntó mi padre con la boca llena de comida.
- Nada. – bostecé. Pero de pronto algo se me vino a la cabeza. – ayer en el concierto, robaron mi bolso.
- ¿¡Cómo!? – interrumpió mi madre alterada.
- Ya te lo había dicho anoche, cuando llegué. – dije desde mi posición sobre la mesa.
- ¿¡Tienes conciencia de todo el dinero que había en ese bolso!? – asentí costosamente.
- Pero no puedo hacer nada. – bostecé. – a demás, no creo que tu hubieses querido que me enfrentase a un ladrón, ¿no?
- Tú eres muy buena, Abril. Tienes mucha fuerza. – Dijo Alexa entrando en la conversación. Yo reí de mala gana y volví la cara hacia abajo para dar como finalizada la conversación. No me apetecía escuchar quejas de mi madre.
Nada especia, lo sé. Pero no estaba de ánimos para algo mejor. Salí de la habitación, cerrando la puerta tras de mí. Como un zombi saludé a la familia y me senté en la mesa, junto a Alexa. Todos estaban almorzando y yo aún no tomaba desayuno.
Apoyé mis brazos en la mesa y recosté mi cabeza en ellos, mientras suspiraba.
- ¿Ocurre algo? – preguntó mi padre con la boca llena de comida.
- Nada. – bostecé. Pero de pronto algo se me vino a la cabeza. – ayer en el concierto, robaron mi bolso.
- ¿¡Cómo!? – interrumpió mi madre alterada.
- Ya te lo había dicho anoche, cuando llegué. – dije desde mi posición sobre la mesa.
- ¿¡Tienes conciencia de todo el dinero que había en ese bolso!? – asentí costosamente.
- Pero no puedo hacer nada. – bostecé. – a demás, no creo que tu hubieses querido que me enfrentase a un ladrón, ¿no?
- Tú eres muy buena, Abril. Tienes mucha fuerza. – Dijo Alexa entrando en la conversación. Yo reí de mala gana y volví la cara hacia abajo para dar como finalizada la conversación. No me apetecía escuchar quejas de mi madre.
Luego de almorzar sola
en la cocina, me fui al salón a ver televisión. Estaba aburrida… mi madre había
salido a hacer las compras con Alexa y mi padre estaba en mi “patio”.
Probablemente con los caballos, o con las motos, o haciendo algo con laos
árboles y las flores y ese tipo de
cosas.
Estaba impaciente porque
Mark llegara. Estaba casi segura de que sería una velada estupenda, con un
chico estupendo.
Miré la hora en el gran reloj que había en una esquina de la habitación. Las seis y treinta, quizás en una hora y algo llegaba.
Me acomodé en el sillón y me puse a ver la TV, esta vez poniéndole más atención.
El sonido del timbre me sacó de mis pensamientos. Seguro que era Mark. Hay dios, que nervios… me incorporé de un salto del sillón y apaguéla TV. Dejé
el mando sobre la mesita de noche…
Camine hacia la puerta y me paré en frente de esta. Me miré en el espejo que había en la pared del lado izquierdo, sobre esa cosa donde se dejaban los paraguas. Me arreglé un poco el cabello y me refregué los ojos para estar más despierta.
Cogí aire un par de veces, y cuando ya estuve completamente segura de lo que hacía, puse la mano en el pomo y abrí la puerta con una sonrisa en el rostro.
Allí estaba Mark. Muy guapo, debo decir. Me sonreía con esa sonrisa sexy que sólo él tenía… dios, me estaba derritiendo.
- ¡Hola! – dije riendo nerviosa.
- Hola. – saludó con chulería. – ¿Cómo estás, linda?. - ¿era el fin del mundo?, ¡Me había llamado linda!
- Excelente ¿y tú? – intenté que mi voz sonara igual de sexy que la de él. Pero sólo conseguí dejarme en ridículo, ya que no me salió ni parecido.
- Mucho mejor ahora que te veo. – me guiñó un ojo. Yo le sonreí emocionada y salí de mi casa cerrando la puerta tras de mí. Suspiré. – ¿Donde quieres ir, preciosa?
Miré la hora en el gran reloj que había en una esquina de la habitación. Las seis y treinta, quizás en una hora y algo llegaba.
Me acomodé en el sillón y me puse a ver la TV, esta vez poniéndole más atención.
El sonido del timbre me sacó de mis pensamientos. Seguro que era Mark. Hay dios, que nervios… me incorporé de un salto del sillón y apagué
Camine hacia la puerta y me paré en frente de esta. Me miré en el espejo que había en la pared del lado izquierdo, sobre esa cosa donde se dejaban los paraguas. Me arreglé un poco el cabello y me refregué los ojos para estar más despierta.
Cogí aire un par de veces, y cuando ya estuve completamente segura de lo que hacía, puse la mano en el pomo y abrí la puerta con una sonrisa en el rostro.
Allí estaba Mark. Muy guapo, debo decir. Me sonreía con esa sonrisa sexy que sólo él tenía… dios, me estaba derritiendo.
- ¡Hola! – dije riendo nerviosa.
- Hola. – saludó con chulería. – ¿Cómo estás, linda?. - ¿era el fin del mundo?, ¡Me había llamado linda!
- Excelente ¿y tú? – intenté que mi voz sonara igual de sexy que la de él. Pero sólo conseguí dejarme en ridículo, ya que no me salió ni parecido.
- Mucho mejor ahora que te veo. – me guiñó un ojo. Yo le sonreí emocionada y salí de mi casa cerrando la puerta tras de mí. Suspiré. – ¿Donde quieres ir, preciosa?
- Donde tú quieras. – me
encogí de hombros. En ese momento pude sentir como un coche se detenía cerca de
aquí. Miré sobre el hombro de Mark y pude ver un coche negro, estacionado
frente al camino de piedrecillas que venía hacia mi casa.
- Se me ocurren unos muy buenos lugares.
- Perfecto. – de pronto toda mi atención que antes estaba puesta en Mark, estaba en el coche negro y en la persona que salía de allí dentro. Mi corazón se aceleró de tan sólo pensar que él estaba aquí. Mis manos comenzaron a temblar por lo que me vi obligada a meterlas en los bolsillos de mi pantalón… y no pude mirarle por más tiempo. Desvié la vista hacia Mark que aún sonreía sin darse cuenta de la preciosidad de chico que venía caminando en nuestra dirección. – ¿Como... qué lugares?
- Podemos ir al cine, por ejemplo. Luego a cenar a algún sitio… y quien sabe lo que podría ocurrir después. – sonrió pícaro. Yo solté la risa más nerviosa que me podría haber salido en esos momentos. Y vi detrás de él.
- Creo que interrumpo. – esa voz tan dulce… ese chico tan hermoso. Se veía algo confundido. Mark se dio la vuelta.
- Si, interrumpes.
- Lo siento. Pero, se te ha quedado esto… - Bill ignoró a Mark y me tendió el bolso. Yo lo cogí y mire al suelo. Me sentí estúpida. Ahora Bill podría pensar cualquier cosa sobre mí.
- Gracias. – balbuceé.
- Se me ocurren unos muy buenos lugares.
- Perfecto. – de pronto toda mi atención que antes estaba puesta en Mark, estaba en el coche negro y en la persona que salía de allí dentro. Mi corazón se aceleró de tan sólo pensar que él estaba aquí. Mis manos comenzaron a temblar por lo que me vi obligada a meterlas en los bolsillos de mi pantalón… y no pude mirarle por más tiempo. Desvié la vista hacia Mark que aún sonreía sin darse cuenta de la preciosidad de chico que venía caminando en nuestra dirección. – ¿Como... qué lugares?
- Podemos ir al cine, por ejemplo. Luego a cenar a algún sitio… y quien sabe lo que podría ocurrir después. – sonrió pícaro. Yo solté la risa más nerviosa que me podría haber salido en esos momentos. Y vi detrás de él.
- Creo que interrumpo. – esa voz tan dulce… ese chico tan hermoso. Se veía algo confundido. Mark se dio la vuelta.
- Si, interrumpes.
- Lo siento. Pero, se te ha quedado esto… - Bill ignoró a Mark y me tendió el bolso. Yo lo cogí y mire al suelo. Me sentí estúpida. Ahora Bill podría pensar cualquier cosa sobre mí.
- Gracias. – balbuceé.
- ¿Iban a salir? – algo
me dijo que esa pregunta no era simple curiosidad…
- Eso no es de tu incumbencia, rarito. – su voz era prepotente… llena de maldad.
- Eso no es de tu incumbencia, rarito. – su voz era prepotente… llena de maldad.
- Le he preguntado a
ella. – dijo entre dientes. Luego me miró con una sonrisa. – ¿Ya tenías planes?
– asentí un tanto insegura. ¿Pero que hacía? Con Bill allí… yo no podía pensar
en otra cosa que no fuese él. Y... y salir con Mark podría ser… era mejor no
pensarlo. Quizás nos distanciábamos, más de lo que estábamos.
- Saldrá conmigo. – se interpuso nuevamente mientras me cogía de la mano y pegaba mi cuerpo al suyo con un rápido movimiento. Yo me separé de él disimuladamente y miré a Bill. No pude descifrar su expresión. Era extraño… porque nunca lo había visto de esa manera.
- Tenemos que hablar, ¿recuerdas? – dijo haciendo caso omiso las palabras de Mark… pero este no se iba a dar por vencido:
- Pueden hacerlo luego, ahora ella es mía. – bajé la mirada avergonzada. Tenía ganas de gritar. De decirle a Bill que quería ir con él, que con Mark no me sentía bien… pero como siempre, fallo en los momentos como estos.
- ¿Abril…? – Me miró con ojos suplicantes. Me pregunté caso me estaría haciendo elegir entre uno de los dos. Pero tuve la respuesta al verlo a la cara. Él no era así…
- Abril irá conmigo ¿no es así, cariño? – pasó su brazo por mis hombros y pegó nuestros cuerpos.
- Abril. – volvió a repetir Bill con esa voz que yo tanto amaba… pero yo no había olvidado aún lo de ayer… eso sería muy difícil de olvidar.
Que mal me sentía. No me atreví a mirar a Bill… era como si lo estuviera traicionando. Me mordí el labio inferior. Si tan sólo hubiese podido detener el tiempo y pararme a pensar sobre qué hacer… Mark no me hubiese llevado casi a arrastras hacia su coche, dejando a Bill en la puerta de mi casa y con la vista pegada en nosotros.
Me subí en el coche de color blanco y Mark cerró la puerta. Yo volteé la cara para ver a Bill, seguía allí… igual que antes, en la misma posición. Intenté sonreírle, pero al parecer los músculos de mi rostro pesaban demasiado por lo que lo consideré como imposible.
Mark rodeó el coche y se subió en el asiento del conductor. Cerró la puerta y posó su mano sobre la mía.
Entonces lo miré. Ya no me parecía tan atractivo como antes… pero el hecho de que él había sido imposible para mí y que ahora lo pudiese “tener”, me parecía genial.
Miré nuestras manos unidas y sonreí forzadamente al volver a mirarlo.
- Eres preciosa. – Yo rehuí de su mirada y el partió con el coche.
Giré mi cabeza hacia atrás para ver cómo nos alejábamos de Bill cada vez más. Este cada vez se iba haciendo más pequeño, hasta desaparecer en una curva.
- ¿Dónde vamos? – pregunté de repente.
- Al cine, ya te lo dije.
- Ah…- que aburrido, una película... y encima con un chulo al lado… al menos con Bill hubiese sido más divertido porque él no era tan “creído”. Y es raro, porque él era una estrella de rock, vocalista de una banda mundialmente reconocida, en cambio Mark, no era más que el hermano de mi mejor amiga, reconocido por algunas chicas…
En el viaje me aburrí. Me carcomía el cerebro para sacar tema de conversación con él, pero nada se me venía a la cabeza y él no me prestaba atención.
Me pregunté que estaría haciendo Bill en estos momentos. ¿Se abría enfadado conmigo?... yo necesitaba hablar con él. Y si él no venía a mi casa yo iría al hotel… porque yo sabía cuál era. Y si es que no lo recordaba, pues los buscaría.
No pude evitar pensar que estuviésemos haciendo si Bill fuera quien condujera al cine, junto a mí… lo más probable era que estuviésemos peleando, pero su compañía me hubiese agradado.
- Saldrá conmigo. – se interpuso nuevamente mientras me cogía de la mano y pegaba mi cuerpo al suyo con un rápido movimiento. Yo me separé de él disimuladamente y miré a Bill. No pude descifrar su expresión. Era extraño… porque nunca lo había visto de esa manera.
- Tenemos que hablar, ¿recuerdas? – dijo haciendo caso omiso las palabras de Mark… pero este no se iba a dar por vencido:
- Pueden hacerlo luego, ahora ella es mía. – bajé la mirada avergonzada. Tenía ganas de gritar. De decirle a Bill que quería ir con él, que con Mark no me sentía bien… pero como siempre, fallo en los momentos como estos.
- ¿Abril…? – Me miró con ojos suplicantes. Me pregunté caso me estaría haciendo elegir entre uno de los dos. Pero tuve la respuesta al verlo a la cara. Él no era así…
- Abril irá conmigo ¿no es así, cariño? – pasó su brazo por mis hombros y pegó nuestros cuerpos.
- Abril. – volvió a repetir Bill con esa voz que yo tanto amaba… pero yo no había olvidado aún lo de ayer… eso sería muy difícil de olvidar.
Que mal me sentía. No me atreví a mirar a Bill… era como si lo estuviera traicionando. Me mordí el labio inferior. Si tan sólo hubiese podido detener el tiempo y pararme a pensar sobre qué hacer… Mark no me hubiese llevado casi a arrastras hacia su coche, dejando a Bill en la puerta de mi casa y con la vista pegada en nosotros.
Me subí en el coche de color blanco y Mark cerró la puerta. Yo volteé la cara para ver a Bill, seguía allí… igual que antes, en la misma posición. Intenté sonreírle, pero al parecer los músculos de mi rostro pesaban demasiado por lo que lo consideré como imposible.
Mark rodeó el coche y se subió en el asiento del conductor. Cerró la puerta y posó su mano sobre la mía.
Entonces lo miré. Ya no me parecía tan atractivo como antes… pero el hecho de que él había sido imposible para mí y que ahora lo pudiese “tener”, me parecía genial.
Miré nuestras manos unidas y sonreí forzadamente al volver a mirarlo.
- Eres preciosa. – Yo rehuí de su mirada y el partió con el coche.
Giré mi cabeza hacia atrás para ver cómo nos alejábamos de Bill cada vez más. Este cada vez se iba haciendo más pequeño, hasta desaparecer en una curva.
- ¿Dónde vamos? – pregunté de repente.
- Al cine, ya te lo dije.
- Ah…- que aburrido, una película... y encima con un chulo al lado… al menos con Bill hubiese sido más divertido porque él no era tan “creído”. Y es raro, porque él era una estrella de rock, vocalista de una banda mundialmente reconocida, en cambio Mark, no era más que el hermano de mi mejor amiga, reconocido por algunas chicas…
En el viaje me aburrí. Me carcomía el cerebro para sacar tema de conversación con él, pero nada se me venía a la cabeza y él no me prestaba atención.
Me pregunté que estaría haciendo Bill en estos momentos. ¿Se abría enfadado conmigo?... yo necesitaba hablar con él. Y si él no venía a mi casa yo iría al hotel… porque yo sabía cuál era. Y si es que no lo recordaba, pues los buscaría.
No pude evitar pensar que estuviésemos haciendo si Bill fuera quien condujera al cine, junto a mí… lo más probable era que estuviésemos peleando, pero su compañía me hubiese agradado.
Nos bajamos del coche
fuera del cine. Allí había más personas, pero no eran nada comparado con las
que nos encontramos al entrar.
Mark soltó mi mano, que por cierto tenía cogida desde que nos bajamos del coche… fue un gran alivio para mi… y luego, comenzó a sonreírle a algunas chicas que se volteaban a mirarlo.
Me sentí invisible.
Comencé a mirar hacia todos lados, gente hablando, riendo, pasándosela bien… ¿a caso era solo yo la desdichada? Vi como Mark se arreglaba el cabello y decía algo a un grupo de chicas. Estas comenzaron a dar saltitos y pequeño grititos histéricos y huecos.
Me crucé de brazos y unos segundos después, Mark ya estaba frente a mí mirándome con una sonrisa igual a la de las propagandas de pasta dental.
Eché la cabeza hacia un lado esperando a que hablara.
- ¡Tenemos invitadas! – Iba a decir que YO era su invitada, que no podía invitar a alguien más… pero él no me dejó decir palabra. – Vengan, chicas. – dijo extendiendo los brazos. Estas se abrazaron a él como pudieron… eran unas cinco o seis.
Me di la vuelta y puse los ojos en blanco.
El show para comprar las entradas fue increíble. Jamás había visto una confusión tan grande con el dinero. Y aún mas porque algunas chicas le pagaban a otras… hasta que acabamos con una entrada de más.
Entonces Mark decidió actuar.
Se paró en medio del lugar y extendió el brazo con la entrada.
- ¿Alguna chica linda para ver una película? - ¿Qué? ¿Otra más?. Sinceramente tenía ganas de salir de allí. Ya éramos demasiadas para un solo chico y las cosas se salían de control. Puto creído…
- ¡Yo, yo, yo! – dijo una chica mientras llegaba saltando hacia él. Fruncí el ceño. ¿A caso no le daba vergüenza?
Luego de eso Mark la Abrazó y pasó junto a nosotros, que ya habíamos comprado las cosas para comer.
El grupo de chicas, en el que yo me incluyo, pasamos tras de él.
Y tuvimos que subir hasta el asiento más alto, ya que eran esas las únicas filas libres… que o si no algunas quedarían separadas.
Aunque yo me sentí aislada.
Era la última…
Empezábamos por Mark, seguían las chicas... y luego yo: la CITA de Mark. Bonito, ¿no?
Dejé mi bebida en su lugar y me acomodé las cabritas en el estómago.
Aun no comenzaba la película y ya me estaba aburriendo.
Las chicas esas no dejaban de conversar y reír con Mark.
¿Bill, donde estás cuando te necesito?
- Esto es horrible. – Me quejé.
- ¿Horrible, por qué? – preguntó la chica de al lado mío. Yo me encogí de hombros.
- o lo sé.
- ¡Vamos! No seas pesimista, estás en una cita con Mark.- dijo riendo.
- Si, y con todas ustedes también.
- ¡Oh! Tu… ¿entonces tú eras la cita de Mark?. – se notaba un poco avergonzada.
- Era… – dije asintiendo. – ahora soy una marginada social.
- ¡No pienses eso! te divertirás con la peli, ya verás.
- Me aburren. – resoplé. Y la miré…
Era como de mi estatura, de contextura delgada, con unos grandes ojos negros, tez mate y cabello rubio, hasta la altura de la barbilla.
- ¿Cómo te llamas?
- Soy Marisa. Un gusto. – dijo sonriendo.
- Abril. – dije el mío.
- ¡Bonito! – rió. – ¿Y cómo es que nunca te había visto por aquí?
- Vivo a las afueras de la ciudad, no creo que vayas por allí muy seguido.
Ambas reímos y en ese momento comenzó la película por lo que ambas nos volteamos hacia adelante… al menos no me aburriría tanto… Marisa era bastante simpática.
Mark soltó mi mano, que por cierto tenía cogida desde que nos bajamos del coche… fue un gran alivio para mi… y luego, comenzó a sonreírle a algunas chicas que se volteaban a mirarlo.
Me sentí invisible.
Comencé a mirar hacia todos lados, gente hablando, riendo, pasándosela bien… ¿a caso era solo yo la desdichada? Vi como Mark se arreglaba el cabello y decía algo a un grupo de chicas. Estas comenzaron a dar saltitos y pequeño grititos histéricos y huecos.
Me crucé de brazos y unos segundos después, Mark ya estaba frente a mí mirándome con una sonrisa igual a la de las propagandas de pasta dental.
Eché la cabeza hacia un lado esperando a que hablara.
- ¡Tenemos invitadas! – Iba a decir que YO era su invitada, que no podía invitar a alguien más… pero él no me dejó decir palabra. – Vengan, chicas. – dijo extendiendo los brazos. Estas se abrazaron a él como pudieron… eran unas cinco o seis.
Me di la vuelta y puse los ojos en blanco.
El show para comprar las entradas fue increíble. Jamás había visto una confusión tan grande con el dinero. Y aún mas porque algunas chicas le pagaban a otras… hasta que acabamos con una entrada de más.
Entonces Mark decidió actuar.
Se paró en medio del lugar y extendió el brazo con la entrada.
- ¿Alguna chica linda para ver una película? - ¿Qué? ¿Otra más?. Sinceramente tenía ganas de salir de allí. Ya éramos demasiadas para un solo chico y las cosas se salían de control. Puto creído…
- ¡Yo, yo, yo! – dijo una chica mientras llegaba saltando hacia él. Fruncí el ceño. ¿A caso no le daba vergüenza?
Luego de eso Mark la Abrazó y pasó junto a nosotros, que ya habíamos comprado las cosas para comer.
El grupo de chicas, en el que yo me incluyo, pasamos tras de él.
Y tuvimos que subir hasta el asiento más alto, ya que eran esas las únicas filas libres… que o si no algunas quedarían separadas.
Aunque yo me sentí aislada.
Era la última…
Empezábamos por Mark, seguían las chicas... y luego yo: la CITA de Mark. Bonito, ¿no?
Dejé mi bebida en su lugar y me acomodé las cabritas en el estómago.
Aun no comenzaba la película y ya me estaba aburriendo.
Las chicas esas no dejaban de conversar y reír con Mark.
¿Bill, donde estás cuando te necesito?
- Esto es horrible. – Me quejé.
- ¿Horrible, por qué? – preguntó la chica de al lado mío. Yo me encogí de hombros.
- o lo sé.
- ¡Vamos! No seas pesimista, estás en una cita con Mark.- dijo riendo.
- Si, y con todas ustedes también.
- ¡Oh! Tu… ¿entonces tú eras la cita de Mark?. – se notaba un poco avergonzada.
- Era… – dije asintiendo. – ahora soy una marginada social.
- ¡No pienses eso! te divertirás con la peli, ya verás.
- Me aburren. – resoplé. Y la miré…
Era como de mi estatura, de contextura delgada, con unos grandes ojos negros, tez mate y cabello rubio, hasta la altura de la barbilla.
- ¿Cómo te llamas?
- Soy Marisa. Un gusto. – dijo sonriendo.
- Abril. – dije el mío.
- ¡Bonito! – rió. – ¿Y cómo es que nunca te había visto por aquí?
- Vivo a las afueras de la ciudad, no creo que vayas por allí muy seguido.
Ambas reímos y en ese momento comenzó la película por lo que ambas nos volteamos hacia adelante… al menos no me aburriría tanto… Marisa era bastante simpática.
Sentí como alguien me zarandeaba con cuidado. ¡Me había dormido! Había alcanzado solo a ver el comienzo de la peli.
Me incorporé rápidamente, botando las cabritas al piso y miré el rostro divertido de Marisa y otra chica… esa chica era morena, de ojos y cabello marrón. Supuse que es más alta que yo.
- ¡Hasta que despiertas! – dijo riendo. La otra chica igual lo hizo.
- Ya todos se han ido y nos quieren sacar de aquí. – wow. ¿Tanto había dormido? – tienes el sueño pesado. – agregó la chica divertida. Yo reí costosamente y me levanté refregándome los ojos.
-¿Y Mark?- Pregunté.
- Se fue con el resto de las chicas. – de encogió de hombros… yo solté un “ah” seguido de un bostezo de luego comenzamos a bajar por la sala oscura hacia la salida.
Afuera estaba igual que antes.
Salimos se allí y en ese
momento, me di cuenta de algo.
- Pe...pero ¡Arg! ¿Y ahora como me voy a casa? ¡Estúpido Mark! – grité. Le di una patada al piso y me crucé de brazos. Jamás, repito, jamás en mi vida, volverá a salir con ese estúpido egocéntrico.
- No te preocupes. Denis puede llevarte a casa en su coche, luego de llevarme a mí, claro. – rió. Siempre reía.
- ¡Sí! – vaya, ella era Denis. – Así ya sé donde es tu casa y podemos quedar otro día.
- Gracias. – las tres reímos y comenzamos a caminar en dirección al coche de Denis.
Era blanco, y algo antiguo... pero no dejaba de ser bonito.
Denis se subió en el volante con Marisa a su lado. Y yo me fui atrás.
Conversamos todo el viaje hacia la casa de Marisa y luego seguimos con la charla Denis y yo hasta llegar a la mía…
- Aquí es. – dije. No pude evitar recordar la vez anterior que había dicho eso a Bill... hacía unas semanas atrás.
- Nos vemos. – Se acercó a mí para darme un beso en la mejilla, yo igual lo hice. Luego me bajé y como de costumbre dije mi típico “adiós” antes de cerrar la puerta del coche.
Denis se fue al instante y yo comencé a caminar hacia mi casa. Dios... es que tenía tantas cosas en que pensar…
- Pe...pero ¡Arg! ¿Y ahora como me voy a casa? ¡Estúpido Mark! – grité. Le di una patada al piso y me crucé de brazos. Jamás, repito, jamás en mi vida, volverá a salir con ese estúpido egocéntrico.
- No te preocupes. Denis puede llevarte a casa en su coche, luego de llevarme a mí, claro. – rió. Siempre reía.
- ¡Sí! – vaya, ella era Denis. – Así ya sé donde es tu casa y podemos quedar otro día.
- Gracias. – las tres reímos y comenzamos a caminar en dirección al coche de Denis.
Era blanco, y algo antiguo... pero no dejaba de ser bonito.
Denis se subió en el volante con Marisa a su lado. Y yo me fui atrás.
Conversamos todo el viaje hacia la casa de Marisa y luego seguimos con la charla Denis y yo hasta llegar a la mía…
- Aquí es. – dije. No pude evitar recordar la vez anterior que había dicho eso a Bill... hacía unas semanas atrás.
- Nos vemos. – Se acercó a mí para darme un beso en la mejilla, yo igual lo hice. Luego me bajé y como de costumbre dije mi típico “adiós” antes de cerrar la puerta del coche.
Denis se fue al instante y yo comencé a caminar hacia mi casa. Dios... es que tenía tantas cosas en que pensar…
Puto Mark, me había
arruinado la noche… aunque había conseguido dos amigas nuevas. Algo bueno había
que sacar de esta “cita”.
Piqué al timbre puesto a que las luces aún estaban encendidas y segundos después la puerta de abrió.
No pude reaccionar, ya que un pequeño bulto saltó sobre mí. Me tambaleé un poco pero finalmente no caí… abracé a mi hermanita.
Y luego sentí algo húmedo en mi cuello… ¿pero qué…?
Piqué al timbre puesto a que las luces aún estaban encendidas y segundos después la puerta de abrió.
No pude reaccionar, ya que un pequeño bulto saltó sobre mí. Me tambaleé un poco pero finalmente no caí… abracé a mi hermanita.
Y luego sentí algo húmedo en mi cuello… ¿pero qué…?
- ¡Alexa! ¡¿Qué haces?!
– La alejé de mí rápidamente. Esta sólo rió traviesa. Estúpida niña… me había
mordido.
- ¡Guau, Guau! ¡Soy un perro! – dijo mientras enseñaba los dientes. Yo fruncí el ceño mientras ella seguía sonriendo. Me alejé un paso de ella y caminé hacia las escaleras dejándola allí. No estaba con ánimos para juegos. Estaba agotada y muy, muy enojada.
Llegué a mi habitación y cerré la puerta tras mi paso.
Lancé el bolso que Bill me había entregado hacía unas horas sobre el escritorio y me tumbé en la cama boca abajo.
Me llevé la mano al cuello y toqué lo “mojado” o más bien la saliva de mi hermana pequeña… ojala no me hubiese dejado marca… me limpié como pude y luego cogí una de las almohadas. La presioné contra mi cabeza… ojala me asfixiase y muriese de una vez.
Presioné mas fuerte… mi cara estaba aplastada contra el colchón y la me costaba coger aire…
De pronto, dejé de hacer fuerzas.. ya no podía… un sollozo salió de mi garganta, el cual fue ahogado por la almohada…¿Qué estaría haciendo Bill? ¿Estaría pensando en mi?... qué más quisiera yo… a veces era tan estúpida.. ¿Cómo no había podido ver antes que Mark era un idiota? No habría salido con él y ahora probablemente estaría con Bill riendo, viendo una película mucho mejor, sin un montón de chicas… o por última opción, estaríamos peleándonos. Pero me agradaría. Porque él me agradaba. Porque yo lo amaba… y eso lo tenía claro desde que me había besado por primera vez.
- Bill… - susurré.
Lo que más
deseaba era volverlo a ver… Volver a ver esos ojos color miel que
tanto me gustaban, esos que hacían que me quedase como una boba… volver a ver
esa sonrisa que me volvía loca… volver a sentirlo cerca de mi… poder tocar su
piel, besar sus labios, oler su dulce aroma… quería que me abrazara y que
dijera que todo estaba bien, que no estaba enojado conmigo y que luego
quedaríamos en una local para conversar y… dios, quería que él estuviera aquí. - ¡Guau, Guau! ¡Soy un perro! – dijo mientras enseñaba los dientes. Yo fruncí el ceño mientras ella seguía sonriendo. Me alejé un paso de ella y caminé hacia las escaleras dejándola allí. No estaba con ánimos para juegos. Estaba agotada y muy, muy enojada.
Llegué a mi habitación y cerré la puerta tras mi paso.
Lancé el bolso que Bill me había entregado hacía unas horas sobre el escritorio y me tumbé en la cama boca abajo.
Me llevé la mano al cuello y toqué lo “mojado” o más bien la saliva de mi hermana pequeña… ojala no me hubiese dejado marca… me limpié como pude y luego cogí una de las almohadas. La presioné contra mi cabeza… ojala me asfixiase y muriese de una vez.
Presioné mas fuerte… mi cara estaba aplastada contra el colchón y la me costaba coger aire…
De pronto, dejé de hacer fuerzas.. ya no podía… un sollozo salió de mi garganta, el cual fue ahogado por la almohada…¿Qué estaría haciendo Bill? ¿Estaría pensando en mi?... qué más quisiera yo… a veces era tan estúpida.. ¿Cómo no había podido ver antes que Mark era un idiota? No habría salido con él y ahora probablemente estaría con Bill riendo, viendo una película mucho mejor, sin un montón de chicas… o por última opción, estaríamos peleándonos. Pero me agradaría. Porque él me agradaba. Porque yo lo amaba… y eso lo tenía claro desde que me había besado por primera vez.
- Bill… - susurré.

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