09 marzo, 2012

Capítulo 9 /Leb die sekunde




CAPITULO 9
                                 
Despertó con un fuerte golpe en su mesa, dio un bote y abriendo los ojos como platos miró a el profesor que estaba muy cerca de ella, la miraba con expresión furiosa en el rostro.

-¿Ya ha despertado señorita.. Mc..Mc.. – y nuevamente lo mismo.. ¿tan difícil es mi apellido?, se preguntó Alice, roló los ojos e intentó corregir al profesor.
-Es Mc.. – pero el profesor la cortó.
-¡no me interesa como sea! Ahora, a la sala de castigos..
-pero.. – intentó protestar
-¡ya!
-No me grite, ¿quiere?
-¿Qué has dicho?
-Nada... que creo que me quede sorda con sus gritos, profe.. – dijo con una sonrisa cínica y salió de la clase cerrando la puerta fuertemente, logrando que el ruido que había hecho al cerrarse inundara todo el pasillo. Caminó pesadamente hasta la sala de castigo, se sentó en la primera mesa que vio libre, se apoyó en ella y se durmió.

Al terminar las clases Alice se subió al autobús y regresó a casa con su hermana, ninguna de las dos sabía dónde estaban los gemelos, por lo que decidieron ir a su casa a ver lo que les sucedía. Cruzaron la calle que separaba las casas y picaron el timbre, unos minutos después salió Simone, la madre de los chicos a abrir la puerta.

-Hallo. – dijeron al mismo tiempo mientras una sonrisa iluminaba su rostro, Simone les devolvió la sonrisa.
-¡Hola chicas!, ¿buscan a Bill y Tom? – ambas asintieron con la cabeza. – no están, han ido al estudio, fueron temprano por la mañana y no han vuelto, seguro ya deben de estar por llegar. . -les explicó a las gemelas.
-Bueno, entonces…
- Nos vamos… ¿cuando lleguen les dices que los estamos esperando, por favor?-Cortó a su hermana.
-Claro, Laila
-Gracias Simone, adiós.
-Adiós.. – Simone cerró la puerta y las gemelas se dirigieron nuevamente a casa, estuvieron esperando a los gemelos, pero jamás llegaron, era como si la tierra se los hubiese tragado.
Cuando se aburrieron de esperar, cada una se dirigió a su habitación. Aly intentaba dormir, pero no lo conseguía, en su cabeza aún daban vueltas las palabras de Bill, solo amiga…

Despertó al sentir algo sobre sus labios, lentamente abrió los ojos para encontrarse con esos ojos color miel que tanto le gustaban, los volvió a cerrar y poso la mano en la mejilla de Bill para continuar el beso. No sabía a qué venía ese beso, pero tenía que disfrutar cada segundo  a su lado, porque cada segundo era especial, rozaban sus labios suavemente sobre los del otro, mientras intentaban que su respiración fuese normal y que no se le acabase el aire. Se separaron…

-Bill...
-Al, yo.. lo siento de verdad.. no quería.. ¿te ha molestado? – preguntó preocupado.
-No, Bill, no me ha molestado.. pero, me ha tomado por sorpresa.. – volvieron a besarse, pero esta vez Aly se separó se él. – Eliane..- susurró
- ¿Eliane?... no a ella no la quiero, mi amor, yo te quiero a ti, cariño.. – dijo dulcemente volviéndola a besar…Pero Alice se apartó nuevamente. - ¿Qué ocurre? –preguntó con la mano aún apoyada en la mejilla de la chica.
-Bill, tienes novia.. ¿recuerdas? – susurró, casi inaudiblemente mientras una lagrima caía por su mejilla.
-Pero yo te quiero a ti.. – limpió la lágrima que caía por la mejilla de la chica con uno de sus dedos. Alice negó con la cabeza... – ¿yo te quiero a ti, vale?.. y nada ni nadie lo cambiará. – tomo aire – ¿Aly, quieres… ser mi novia?

A Alice esa pregunta la tomó totalmente por sorpresa, jamás se lo había imaginado... eso era lo mejor que había pasado en toda su vida. No dudó en la respuesta que daría… iba a abrir la boca cuando unos gritos la interrumpieron.



-¡ALY, ALY! DESPIERTA, ¡QUE LLEGAMOS TARDE! – Alice abrió lentamente los ojos, y vio a su hermana frente a ella, había sido solo un sueño, nada mas… resopló y tapó su cara con la almohada.

-No quiero ir hoy.. – dijo desde debajo de la almohada.
-V.. vale.. – dijo algo confundida, ya que Alice era muy estudiosa, aunque desordenada y desobediente. – entonces me voy, adiós. – Aly gimió para darle a entender a su hermana de que la había oído. Laila salió de la habitación y Aly se quedó allí, pensando… ¿por qué le ocurría eso a ella?, ¿Qué había hecho?.. nada. Ella ya no tenía amigos en la escuela, sus padres no estaban con ella, estaba enamorada del chico equivocado y que para colmo estaba en quién sabe dónde.
Se quedó dormida nuevamente.

Despertó sobre las dos de la tarde, salió de la cama pesadamente y se dirigió al baño. Abrió el grifo y se quitó la ropa, seguidamente se metió bajo el chorro de agua.
Después de secar su cabello fue directa al armario, cogió lo que tenía más a mano y se vistió. No se maquilló, ni nada, simplemente se hizo una coleta alta y salió de casa rápidamente. Cerró la puerta tras de si y allí vio a Bill… pero no estaba solo, estaba con Eliane… intentó pasar lo mas desapercibida posible y salir de allí lo más rápido posible, pero ya no lo consiguió, Bill venía directamente hacia ella, con esa hermosa y relajada sonrisa que siempre llevaba pintada en su rostro. A Alice le ardían las mejillas de tan solo acordase de lo que había soñado, bajó la cabeza para que Bill no se diera cuenta, lo saludó con la mano antes de que el llegara donde ella estaba, se dio media vuelta y comenzó a correr calle abajo.

El día ya se acababa y estaba lloviendo, ella volvía a casa empapada y con la capucha puesta, caminando lo más rápido que sus piernas le permitían en ese momento. Abrió la puerta de casa y entró tiritando, pero al percibir lo cálido que estaba allí adentro se sintió mucho mejor. Subió las escaleras con sumo cuidado de no caerse. Caminó hacia su habitación dejando pequeños charquitos de agua tras ella y abrió la puerta, se sorprendió con lo que encontró allí. Estaba, su chico… Bill.
Bill levantó la mirada y la dirigió hacia Aly, que estaba toda empapada. Ella solo le sonrió para luego preguntar:
-¿Qué haces aquí?
-Nada.. vine a ver que te ocurría, hace rato te fuiste corriendo.
-Si. Es que no me apetecía hablar con nadie – hizo un gesto de quitarle importancia al asunto… hubo un silencio, en el que Alice aprovechó para sacarse los zapatos. Hasta que Bill habló:
-¿Dónde estabas?
-En.. en.. en la ciudad..- dijo con una sonrisa tonta, la más tonta que podía haber puesto en ese momento, pensó. Bill enarcó las cejas y le preguntó nuevamente:
-Ya sé que estuviste en la ciudad.. ¿pero dónde?
-Dando vueltas, papá – Bill abrió mucho los ojos – es lo que pareces... – hizo un gesto con los hombros como de no saber a qué venía la reacción de Bill, le salió cómico. Luego se quitó la capucha y quedó solo en una camiseta, fue al armario y cogió un pijama.. se acercó a la puerta del baño y antes de entrar miró a Bill, quien aún la miraba, pero con expresión graciosa y relajada..
-Ya vengo..- y entró en el baño.

Salió ya vestida con pijama. Se sorprendió al ver a Bill acostado en su cama, del lado de la pared, miraba hacia arriba y las sábanas llegaban hasta su pecho… tenía las manos debajo de la nuca, estaba hermosísimo, pensó ella. Bill se giró y al ver la cara con la que Alice se había quedado le sonrió.
-¿Te molesta si me quedo contigo esta noche?.. es que está lloviendo y no me apetece mojarme allí afuera..
-Claro.. córrete.. –Bill levantó las sábanas con el brazo haciendo que quedara un espacio para que ella se acostara. Se acomodó boca arriba en la misma posición que Bill estaba antes, este ahora estaba de lado en la cama observándola.-¿Qué...?-Preguntó ella.
-Nada..
-¿Por qué me miras?
-¿No puedo?
-No, mientras no sepa cuáles son las intenciones que tienes..- lo miró muy seria, pero fingía, en realidad se estaba muriendo de risa por dentro…
-Mis intenciones, mi querida dama, son de acompañarla esta noche… - Alice hizo una mueca. – eso sonó mal, disculpa…
-No te preocupes..- le sonrió. – ¿a dormir?.. tengo sueño – bostezó cerrando los ojos. Bill la contempló por unos segundos y luego la imitó.

A la mañana siguiente, Alice despertó con el sonido de las escaleras, que se hacían cada vez que alguien subía o bajaba corriendo, se asustó al pensar que Bill se habría ido. Pero no, él estaba allí, a su lado, durmiendo tan bello como siempre, rodeándola por la cintura con los brazos, quien al darse cuenta dio un bote haciendo que Bill se despertara.

-Hola – le dijo con una encantadora sonrisa..
-Hallo, princesa. – dijo Bill con un bostezo, Alice abrió mucho los ojos de la sorpresa, la había llamado princesa.
-¿Princesa?
-¿A caso no lo eres?
-Definitivamente no, y mucho menos recién levantada. – ambos rieron.
-Si te ha molestado no te llamaré así, me apetecía decir esa palabra…
-No, no te preocupes, no me ha molestado – le sonrió.
Podía sentir el cuerpo de Bill pegado al suyo, ya que la tenía abrazada por la cintura, estaba nerviosa, muy nerviosa. Y en un impulso repentino se abrazó a él. Y lo apretó fuertemente contra ella, Bill también lo hizo. Los dos cuerpos estaban completamente juntos. Alice tenía la cabeza apoyada en el pecho de Bill.
-Tengo sueño, Bill.
-¿Te apetece dormir un poco más? – Ella pudo sentir como dentro de Bill rebotaban sus palabras, cosa que le gustó mucho.
-No... lo que me apetece es saber es por qué no fuiste a la escuela…
-Teníamos una cita con la discográfica, hemos firmado un contrato y la otra semana comenzaremos a grabar oficialmente. –dijo ilusionado
-Eso es genial ¿ya lo han celebrado?- dijo incorporándose de un salto sobre la cama.
-Ahora que lo pienso... no.
-¡Genial!, ya tenemos planes para hoy… vamos a por los demás.. – dijo Alice, muy entusiasmada, casi gritando, cogió a Bill del antebrazo y tiró de él para sacarlo de la cama… lo miró de arriba abajo y luego se miró ella..
-Primero... debo ponerme ropa… y tú... estás igual que ayer. – su voz sonaba divertida.
-Iré a mi casa a cambiarme de ropa.
-Voy contigo ¿me esperas? – dijo cogiendo su ropa y toalla para entrar en el baño.
-Claro...

Alice entró en el baño y se duchó lo más rápido que pudo, Bill la estaba esperando, secó su cabello y se vistió…
Había terminado de maquillarse, se veía estupenda, llevaba un vestido negro muy simple, pero que combinaba muy bien con su estilo y los tacones que llevaba. Salió del baño apagando la luz, se había recogido el fleco hacia atrás, y se podían ver sus enormes ojos verdes, mas agrandados aún con el maquillaje.
Vio a Bill sentado en el silloncito de mimbre, que ella tenía en su habitación, este levantó la vista y la miró.
-Estás preciosa… - dijo en un susurro pero más para si mismo que para la chica.
-Gracias ¿ya nos vamos? – se había puesto muy colorada y las mejillas le ardían.
-Sí, vamos. – salieron de la habitación para dirigirse a la casa de enfrente…

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