09 marzo, 2012

Capítulo 6 /Leb die sekunde






CAPITULO  6

Alice despertó sobre las 7 de la tarde. Sentía que el cuerpo le ardía y los ojos le picaban... también tenía mucho calor. Se levantó y una sensación de dolor recorrió todo su cuerpo, pudo ver como la piel de su cuerpo estaba roja y le dolía al tocarse. Miró a su alrededor, los chicos ya no estaban, no había nadie más. Tomó su toalla y entró en la casa... allí es donde estaban todos.  Alice los pasó por alto y subió a su habitación. Se metió en el baño, abrió el grifo y se ducho con agua fría, ya que el agua más caliente hacia que la piel le ardiera. Por suerte no era verano y estaba anocheciendo, porque si no, seguramente le habría dado insolación y fiebre, pensó.
Salió de allí y se vistió cómoda. Se dirigió hacia el salón donde los demás veían una película y se sentó en el único asiento restante… el sillón donde estaban Bill y Eliane muy pegaditos. Nadie dijo nada, estaban todos muy concentrados en la televisió.
Después de que terminó la película Gustav, Tom y Laila estaban dormidos en el suelo, Eliane dormida sobre su novio, y Georg ya se había ido. Solo estaban Alice y Bill despiertos. Se miraron, pero ninguno de los dos quiso romper el silencio, aunque fuese muy incómodo.
- ¿Por qué me miras?-Preguntó Alice después de un rato, como se le hizo imposible seguir con la situación.
-¿No puedo mirarte?
-Si puedes. Pero...
-¿Pero qué...?
-Nada, olvídalo.
Se hizo otro silencio incómodo.
-Bill, yo..
- Aly, yo...- los dos lo habían dicho al mismo tiempo.
-Tú primero.-Rió Aly.
-No, adelante.
-Insisto.
-No sería un caballero si hablara primero.
-En ese caso… está bien –Se rindió la chica. Tomó una gran bocanada de aire y luego la expulsó en un suspiro.- Lo que pasa es que… Bill yo… yo... cuando…
-¿Qué ocurre, amor? – Habló Eliane con voz adormilada. Hablaba bajito… había despertado.
-Na… nada…-Se apresuré en contestar el chico.
-Quiero irme a casa.
-Le diré a Luck que te lleve a tu casa.-Le sonrió Alice, ofreciéndole a su chofer.
-Yo quiero que me lleve Bill.
-Pero, cariño… es de noche y…
-Eliane, él no puede llevarte... vive aquí en frente. Y si te lleva tardará mucho en llegar a su casa, ¿no crees? – Eliane asintió poco convencida.- pues ya está. Iré a por Luck.

Alice salió a toda prisa, definitivamente quería que esa chica odiosa se fuera de su casa cuanto antes.
Le avisó a Luck, el cual cogió el coche y se llevó a Eliane hasta su casa.  Y seguían los dos en el mismo sillón, pero esta vez sin la novia de Bill interponiéndose.

-¿Y... que querías decirme?-Preguntó ella en cuanto estuvieron “solos”.
-Nada, solo cosas que se me vinieron a la cabeza.
-Oh...
-¿Y tú que querías decirme?
-Pues, que...
-¡¿Podrían cerrar la boca de una vez?!-Gritó Tom, abriendo los ojos de golpe. Sin duda tenía sueño. Laila también despertó.
-¿Qué ocurre..?-Le preguntó a su gemela, soltando un bostezo.
-Na... nada…
-Será mejor que volvamos a casa... - Bill asintió con la cabeza dándole la razón a su hermano. Entonces Laila se levantó de golpe, rodeó a su chico con los brazos y comenzó a llenarle la cara de besos pidiéndole que no se fuera.
-Está bien... no me iré, no me iré, tranquila.
-Adiós… - nadie se había percatado de que Gustav iba saliendo por la puerta, cerró de un portazo.
Se miraron por unos instantes, a Alice le entró la risa al ver a todos con los ojos pequeñitos, casi cerrados y despeinados, no aguantó y se echó a reír, contagiando también a todo aquel que estuviera en esa sala, ya que la risa de Aly era muy contagiosa, por decirlo de alguna manera. Le dolía la barriga y lágrimas brotaban de sus ojos recorriendo las enrojecidas mejillas, por tanto reírse. Hasta que paró en seco. Todos la miraron, todavía, con la cara sonriente y se echaron a reír una vez más. Hasta que todos hubieron parado.
-¿Alguien quiere ver una película?-Preguntó Tom
-Acabamos de ver una Tom – Laila lo miró con cara de, “¿no es obvio’”.
-Pero otra no estaría mal… - dijo Alice sonriendo, como siempre.
-En ese caso... ¿cuál? – preguntó acercándose a la TV para mirar la carátula de una película que estaba sobre el reproductor de DVD.
-Esa misma.. – estiró los brazos lo más que pudo y bostezó.
-¿Cuál..? – preguntó algo confundida…
-La que tienes en la mano – dijo con tono obvio, Laila miró su mano y se sobresaltó al ver la película que había cogido.
-E.. esta no.. – dijo con un hilo de voz.
-¿Por qué?.. ¿Qué es? –Preguntó su hermana.
-Esto.. – le acercó la cajita de la película a su cara y Alice pudo leer de qué se trataba... pero su expresión no cambió en absoluto – no quiero que ellos vean esto… dijo nerviosa.
-¿Qué es..?-Preguntó Bill.
-Fotos….
-¿De quién? – preguntó esta vez Tom, cortando a Aly
- De Laila y yo, de cuando éramos pequeñas… es un video que mostramos en un nuestro cumpleaños del año pasado.- los gemelos se miraron, con una mirada cómplice y luego miraron a Laila, la pobre estaba encogida de hombros, con expresión de no saber qué hacer. – Dame eso… - cogió la cajita de sus manos y la abrió, sacó el CD y lo puso en el reproductor, apretó play y se sentó junto a Bill en el sillón más grandes. Mientras Laila y Tom se acomodaban en el piso como los niños pequeños quieren estar más cerca del televisor.
La película comenzó….
Una melodía compuesta por un piano y una guitarra se escuchaba de fondo… era una canción que hacía ya tres años, cuando las gemelas tenían trece, habían compuesto y tocado para sus padres. Las imágenes aparecían una tras otra, desde que las gemelas eran pequeñas, pasando por las diferentes etapas de su vida, hasta hace poco tiempo atrás atrás, cuando aún no se mudaban a Alemania. Habían fotos hermosas, una en que salían las dos en una cuna recién nacidas, eran idénticas ambas con el mismo traje, solo que en diferentes colores, una en blanco y la otra en rosa. Otra imagen donde salían abrazadas en la playa, ambas con el cabello mojado y en bañador, el bañador era el mismo, color celeste y de una pieza, las gemelas deberían haber tenido cinco años más o menos. Las fotos seguían pasando… había una en que Laila estaba sobre Alice, quien la tomaba en sus hombros, en un parque bajo un árbol, en la siguiente foto estaban las dos en el mismo parque bajo el mismo árbol, las dos en el suelo, al parecer se habían caído. Las fotos seguían… las dos con sus respectivos instrumentos, Alice con una guitarra y Laila sentada en una banca frente a un enorme piano.
Y así, hasta que después de unos minutos acabaron. Junto con la canción que había sido repetida muchas veces a lo largo del video. En todo el video los gemelos no habían despegado la vista de la televisión, mirando alucinados como las gemelas se habían desarrollado y vivido, como habían jugado, reído, juntas. Al igual que ellos. Los chicos miraron a las chicas, intermitentemente, eran completamente iguales, pero tan diferentes a la vez. Como ellos.
Un silencio inundó la habitación… que pronto se rompió con la voz de Bill, quien hablaba suave y dulcemente:
-Que lindas eran de pequeñas – dijo mientras sus labios se estiraban en una sonrisa. Miró a Tom - ¿A que si, Tom?
-Claro… - tenía cara entre alucinado y estúpido. Las gemelas lo miraron y se comenzaron a reír. – ¿De qué ríen? – al parecer Tom ya había salido de su trance y había vuelto a la realidad. Las miraba extrañado. Bill igual comenzó a reír. Esperó unos instantes y se dio cuenta de que nadie le prestaba atención, entonces, como un niño pequeño, cogió una palomita de maíz y se la lazó en la cabeza a Alice quien dejó de reír, cogió otra, y con la mala suerte que tenía la palomita fue directo a la cabeza de Laila… y así se inició una guerra de palomitas de maíz.
Todos reían, disfrutaban y vivían cada segundo. Hasta que entre risas, secretos, y burlas, todos cayeron dormidos espatarrados por todo el salón.
A la mañana siguiente Alice despertó por el sol que le daba en los ojos… recordó por qué estaba en el piso del salón y lo de la noche. Sonrió para sí misma y miró a los demás. Tom dormía boca abajo en el suelo con los brazos y piernas extendidas, Laila no estaba allí, “¿donde estará?”, se preguntó algo extrañada. Y Bill, estaba junto a ella durmiendo como un ángel, lo contempló por unos segundos y luego se levantó, se metió a la ducha y se vistió. Al salir de su habitación peinada, maquillada y arreglada, volvió al salón, los gemelos aún dormían y eran las tres de la tarde. Pidió a Luisa que preparara el almuerzo, se tumbó en el sillón y encendió la TV, le subió el volumen para que los chicos despertaran, pero lo único que consiguió, fue que se acomodaran en otra posición para seguir durmiendo, puso los ojos en blanco y siguió mirando la TV, hasta que escuchó abrirse la puerta de entrada. Vio a Laila entrar por ella, con sus típicas gafas y cargada de bolsas de compras. La miró y le sonrió:

- ¿Dónde estabas?
-De compras. -Dijo enseñándole las bolsas. -Aly asintió. -¿y Tom?
-Allí está – dijo señalando el suelo con la cabeza.
-Ya veo.
-Quiero que se despierten… – dijo dando pequeños brinquitos en el sillón. Laila la miró, sonriendo maliciosa.

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