CAPITULO 6
Alice
despertó sobre las 7 de la tarde. Sentía que el cuerpo le ardía y los ojos le
picaban... también tenía mucho calor. Se levantó y una sensación de dolor
recorrió todo su cuerpo, pudo ver como la piel de su cuerpo estaba roja y le
dolía al tocarse. Miró a su alrededor, los chicos ya no estaban, no había nadie
más. Tomó su toalla y entró en la casa... allí es donde estaban todos. Alice los pasó por alto y subió a su
habitación. Se metió en el baño, abrió el grifo y se ducho con agua fría, ya
que el agua más caliente hacia que la piel le ardiera. Por suerte no era verano
y estaba anocheciendo, porque si no, seguramente le habría dado insolación y
fiebre, pensó.
Salió de
allí y se vistió cómoda. Se dirigió hacia el salón donde los demás veían una
película y se sentó en el único asiento restante… el sillón donde estaban Bill
y Eliane muy pegaditos. Nadie dijo nada, estaban todos muy concentrados en la
televisió.
Después de
que terminó la película Gustav, Tom y Laila estaban dormidos en el suelo,
Eliane dormida sobre su novio, y Georg ya se había ido. Solo estaban Alice y
Bill despiertos. Se miraron, pero ninguno de los dos quiso romper el silencio,
aunque fuese muy incómodo.
- ¿Por qué
me miras?-Preguntó Alice después de un rato, como se le hizo imposible seguir
con la situación.
-¿No puedo
mirarte?
-Si puedes.
Pero...
-¿Pero
qué...?
-Nada,
olvídalo.
Se hizo otro
silencio incómodo.
-Bill, yo..
- Aly,
yo...- los dos lo habían dicho al mismo tiempo.
-Tú primero.-Rió
Aly.
-No, adelante.
-Insisto.
-No sería un
caballero si hablara primero.
-En ese caso…
está bien –Se rindió la chica. Tomó una gran bocanada de aire y luego la
expulsó en un suspiro.- Lo que pasa es que… Bill yo… yo... cuando…
-¿Qué ocurre,
amor? – Habló Eliane con voz adormilada. Hablaba bajito… había despertado.
-Na… nada…-Se
apresuré en contestar el chico.
-Quiero irme
a casa.
-Le diré a
Luck que te lleve a tu casa.-Le sonrió Alice, ofreciéndole a su chofer.
-Yo quiero
que me lleve Bill.
-Pero,
cariño… es de noche y…
-Eliane, él
no puede llevarte... vive aquí en frente. Y si te lleva tardará mucho en llegar
a su casa, ¿no crees? – Eliane asintió poco convencida.- pues ya está. Iré a
por Luck.
Alice salió
a toda prisa, definitivamente quería que esa chica odiosa se fuera de su casa cuanto
antes.
Le avisó a
Luck, el cual cogió el coche y se llevó a Eliane hasta su casa. Y seguían los dos en el mismo sillón, pero
esta vez sin la novia de Bill interponiéndose.
-¿Y... que
querías decirme?-Preguntó ella en cuanto estuvieron “solos”.
-Nada, solo
cosas que se me vinieron a la cabeza.
-Oh...
-¿Y tú que
querías decirme?
-Pues, que...
-¡¿Podrían cerrar
la boca de una vez?!-Gritó Tom, abriendo los ojos de golpe. Sin duda tenía
sueño. Laila también despertó.
-¿Qué
ocurre..?-Le preguntó a su gemela, soltando un bostezo.
-Na... nada…
-Será mejor
que volvamos a casa... - Bill asintió con la cabeza dándole la razón a su
hermano. Entonces Laila se levantó de golpe, rodeó a su chico con los brazos y
comenzó a llenarle la cara de besos pidiéndole que no se fuera.
-Está
bien... no me iré, no me iré, tranquila.
-Adiós… - nadie
se había percatado de que Gustav iba saliendo por la puerta, cerró de un
portazo.
Se miraron
por unos instantes, a Alice le entró la risa al ver a todos con los ojos
pequeñitos, casi cerrados y despeinados, no aguantó y se echó a reír,
contagiando también a todo aquel que estuviera en esa sala, ya que la risa de
Aly era muy contagiosa, por decirlo de alguna manera. Le dolía la barriga y
lágrimas brotaban de sus ojos recorriendo las enrojecidas mejillas, por tanto
reírse. Hasta que paró en seco. Todos la miraron, todavía, con la cara
sonriente y se echaron a reír una vez más. Hasta que todos hubieron parado.
-¿Alguien
quiere ver una película?-Preguntó Tom
-Acabamos de
ver una Tom – Laila lo miró con cara de, “¿no es obvio’”.
-Pero otra
no estaría mal… - dijo Alice sonriendo, como siempre.
-En ese caso...
¿cuál? – preguntó acercándose a la TV para mirar la carátula de una película
que estaba sobre el reproductor de DVD.
-Esa misma..
– estiró los brazos lo más que pudo y bostezó.
-¿Cuál..? –
preguntó algo confundida…
-La que
tienes en la mano – dijo con tono obvio, Laila miró su mano y se sobresaltó al
ver la película que había cogido.
-E.. esta
no.. – dijo con un hilo de voz.
-¿Por qué?..
¿Qué es? –Preguntó su hermana.
-Esto.. – le
acercó la cajita de la película a su cara y Alice pudo leer de qué se trataba...
pero su expresión no cambió en absoluto – no quiero que ellos vean esto… dijo
nerviosa.
-¿Qué es..?-Preguntó
Bill.
-Fotos….
-¿De quién?
– preguntó esta vez Tom, cortando a Aly
- De Laila y
yo, de cuando éramos pequeñas… es un video que mostramos en un nuestro
cumpleaños del año pasado.- los gemelos se miraron, con una mirada cómplice y
luego miraron a Laila, la pobre estaba encogida de hombros, con expresión de no
saber qué hacer. – Dame eso… - cogió la cajita de sus manos y la abrió, sacó el
CD y lo puso en el reproductor, apretó play y se sentó junto a Bill en el
sillón más grandes. Mientras Laila y Tom se acomodaban en el piso como los
niños pequeños quieren estar más cerca del televisor.
La película
comenzó….
Una melodía
compuesta por un piano y una guitarra se escuchaba de fondo… era una canción
que hacía ya tres años, cuando las gemelas tenían trece, habían compuesto y
tocado para sus padres. Las imágenes aparecían una tras otra, desde que las
gemelas eran pequeñas, pasando por las diferentes etapas de su vida, hasta hace
poco tiempo atrás atrás, cuando aún no se mudaban a Alemania. Habían fotos hermosas,
una en que salían las dos en una cuna recién nacidas, eran idénticas ambas con
el mismo traje, solo que en diferentes colores, una en blanco y la otra en
rosa. Otra imagen donde salían abrazadas en la playa, ambas con el cabello
mojado y en bañador, el bañador era el mismo, color celeste y de una pieza, las
gemelas deberían haber tenido cinco años más o menos. Las fotos seguían
pasando… había una en que Laila estaba sobre Alice, quien la tomaba en sus
hombros, en un parque bajo un árbol, en la siguiente foto estaban las dos en el
mismo parque bajo el mismo árbol, las dos en el suelo, al parecer se habían
caído. Las fotos seguían… las dos con sus respectivos instrumentos, Alice con
una guitarra y Laila sentada en una banca frente a un enorme piano.
Y así, hasta
que después de unos minutos acabaron. Junto con la canción que había sido
repetida muchas veces a lo largo del video. En todo el video los gemelos no
habían despegado la vista de la televisión, mirando alucinados como las gemelas
se habían desarrollado y vivido, como habían jugado, reído, juntas. Al igual
que ellos. Los chicos miraron a las chicas, intermitentemente, eran
completamente iguales, pero tan diferentes a la vez. Como ellos.
Un silencio
inundó la habitación… que pronto se rompió con la voz de Bill, quien hablaba
suave y dulcemente:
-Que lindas
eran de pequeñas – dijo mientras sus labios se estiraban en una sonrisa. Miró a
Tom - ¿A que si, Tom?
-Claro… -
tenía cara entre alucinado y estúpido. Las gemelas lo miraron y se comenzaron a
reír. – ¿De qué ríen? – al parecer Tom ya había salido de su trance y había
vuelto a la realidad. Las miraba extrañado. Bill igual comenzó a reír. Esperó
unos instantes y se dio cuenta de que nadie le prestaba atención, entonces,
como un niño pequeño, cogió una palomita de maíz y se la lazó en la cabeza a
Alice quien dejó de reír, cogió otra, y con la mala suerte que tenía la
palomita fue directo a la cabeza de Laila… y así se inició una guerra de
palomitas de maíz.
Todos reían,
disfrutaban y vivían cada segundo. Hasta que entre risas, secretos, y burlas,
todos cayeron dormidos espatarrados por todo el salón.
A la mañana
siguiente Alice despertó por el sol que le daba en los ojos… recordó por qué
estaba en el piso del salón y lo de la noche. Sonrió para sí misma y miró a los
demás. Tom dormía boca abajo en el suelo con los brazos y piernas extendidas,
Laila no estaba allí, “¿donde estará?”, se preguntó algo extrañada. Y Bill,
estaba junto a ella durmiendo como un ángel, lo contempló por unos segundos y
luego se levantó, se metió a la ducha y se vistió. Al salir de su habitación
peinada, maquillada y arreglada, volvió al salón, los gemelos aún dormían y
eran las tres de la tarde. Pidió a Luisa que preparara el almuerzo, se tumbó en
el sillón y encendió la TV, le subió el volumen para que los chicos
despertaran, pero lo único que consiguió, fue que se acomodaran en otra
posición para seguir durmiendo, puso los ojos en blanco y siguió mirando la TV,
hasta que escuchó abrirse la puerta de entrada. Vio a Laila entrar por ella,
con sus típicas gafas y cargada de bolsas de compras. La miró y le sonrió:
- ¿Dónde
estabas?
-De compras.
-Dijo enseñándole las bolsas. -Aly asintió. -¿y Tom?
-Allí está –
dijo señalando el suelo con la cabeza.
-Ya veo.
-Quiero que
se despierten… – dijo dando pequeños brinquitos en el sillón. Laila la miró,
sonriendo maliciosa.

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