CAPITULO 10
Ya eran las
10:30 y todos estaban allí: Tom, Laila, Andreas, Aly, Bill, Georg, Gustav y
como ha de suponerse, también estaba la insoportable de Eliane, quien estaba
agarrada al brazo de Bill y no se había soltado de él ni un solo momento.
También habían más chicos de la escuela que Alice no conocía. Estaba en una
fiesta en la casa de los Kaulitz, había comenzado hace como una hora y Aly se estaba
comenzando a aburrir, y a sentirse mareada, se extrañó, porque no había bebido
nada, se sentó en un sillón a esperar que el mareo que tenía se pasara, estaba
mirando a todos los chicos, Tom y Liala no estaban, quizás estarían haciendo
“algo” en el cuarto de Tom. Georg estaba con una chica bailando muy pegaditos.
Gustav estaba hablando con otra chica, los dos con un vaso de algo en la mano.
Andreas bailaba con tres a su alrededor. Bill estaba con Eliane, ella lo tenía
cogido de ambas manos y las movía de arriba hacia abajo intentado que Bill
bailara, pero él no le hacía mínimo caso… Bailar no era lo suyo seguramente.
Aly estuvo
contemplando esa escena por unos minutos y se levantó… se tambaleó un poco y al
ir a dar un paso cayó al suelo desmayada.
Abrió los
ojos y le costó recordar que había ocurrido, estaba tumbada en el sillón de los
Kaulitz… y todos la miraban expectantes. Ella los miró de uno en uno e intentó
recordar… finalmente lo logró... se llevó una mano a la cabeza y la frotó en
círculos. Nadie le había dicho nada aún, todos la miraban con cara de espanto,
excepto Eliane quien se miraba las uñas.
-¿Qué
ocurre?- preguntó ella, confundida.
-Te
desmayaste y…-Comenzó a explicarle su hermana, pero la novia de Bill la
interrumpió.
-La fiesta
se fue a los trastos por TU culpa – dijo indicándola con el dedo y poniendo
énfasis al pronunciar ese TU. Bill la miró con cara de circunstancia y volvió a
su antigua posición.
-¿De
verdad?.. uy, lo siento – bajó la cabeza, pero unas manos se la volvieron a
subir cogiéndola de la barbilla.
-No es tu
culpa, Aly… no te preocupes.– Tom la abrazó pegándola a él y Laila se acercó a
hacer lo mismo.
-Nos
preocupamos por ti… queríamos llamar a
una ambulancia- le besó el cabello del fleco - ¿Cómo te sientes?
-Mejor,
gracias..
-Esto...
nosotros ya nos vamos, iré a casa de Eliane, necesitamos hablar… Adios. – Se despidió
Bill. Ambos salieron por la puerta dejando a los tres abrazados en el sillón.
-Creo que ya
estoy mejor – dijo intentando librarse de los brazos de ambos chicos que la
apretaban fuertemente.
-¿Segura? –
Aly se revolvía para intentar salir de allí
-Segurísima.
Ambos la
soltaron y ella tomo una gran bocanada de aire para luego expulsarlo por la
boca lentamente, puso las manos delante de ella y dijo para sí misma:
-Ya está.
Se levantó
del sillón y se dirigió a la puerta se dio vuelta hacia atrás y se despidió de
Tom y su hermana con la mano, salió de la casa de los Kaulitz cerrando la
puerta con cuidado, atravesó el jardín de en frente y cerró la reja. Se abrazó
ella misma al sentir el frío aire entre su vestido. No quería ir a casa…
comenzó a caminar calle abajo. No sabía qué hora era, ni donde se dirigía, solo
quería estar sola y pensar. Las calles estaban vacías y sin ningún tipo de
ruido, a Alice le daba realmente mucho miedo, pero no le prestó importancia.
Seguía caminando cruzando calles y entrando en callejones, algunos sin salida y
debía volver sobre sus pasos, muy a menudo frotaba sus manos con sus brazos
para proporcionarse calor, pero no le funcionaba nada de eso. Las manos le
temblaban al igual que la barbilla, estaba pálida y le dolían todos los huesos
de su cuerpo, pero no se preocupaba de eso, ella iba muy concentrada en los que
debía hacer con su vida… no sabía si seguir, pero quería hacerlo, quería tener
a Bill frente ella, decirle todo lo que sentía y saber que él la quería, quería
que llegara es momento y ella sería feliz, para siempre, en ese momento no le
importaba nada, solo eso... quería que Bill la quisiera como ella tanto lo
quería.
Giró a una
esquina y pudo distinguir dos siluetas entre la neblina de la noche. Se acercó
un poco y pudo ver a una chica un chico, no estaban precisamente hablando, sino
que gritándose el uno al otro, la silueta de la chica se movía de lado a lado,
con los brazos hacia arriba y en ocasiones apuntaba al chico con el dedo, quien
no hacía más que estar parado con las manos metidas en los bolsillos de su
pantalón y le contestaba a la chica. Alice caminó sobre sus paso hasta llegar a
la esquina, desde allí también se podía ver, pero no oír nada. Estuvo allí unos
minutos hasta que la chica de la silueta, salió corriendo entrando a la casa
que estaba en frente donde se encontraba anteriormente. El chico comenzó a
acercarse y cada vez su rostro se le hacía más familiar… Aly caminó en sentido
contrario al chico, para quedar con él cara a cara. Agachó la cabeza para que
pareciera que iba caminando por allí solo por coincidencia y miró el piso. Pasó
por el lado del chico… el no la había reconocido… se abrazó mas fuerte a sí
misma y suspiró. Dio un bote cuando sintió que algo se posaba sobre sus hombros,
se giró hacia atrás y pudo ver a Bill, que la miraba tristemente, pero aún así,
con una sonrisa en el rostro. Examinó sus propios hombros y pudo comprobar que
allí estaba una de las chaquetas de Bill, el estaba solo en camiseta…Alice, que
ya estaba comenzando a entrar en calor con la chaqueta de Bill puesta lo miró,
pudo comprobar que tenía las mejillas humedecidas. Abrió la boca para decir
algo, pero la volvió a cerrar… apretó los ojos fuertemente, esperando que
cuando los abriera se encontrara con el mismo Bill de siempre, un Bill alegre,
gracioso, sincero. Los volvió a abrir pero solo vio a un Bill triste y con el
rostro lleno de lágrimas…
-No te
molestes en pasarme esto.. – dijo quitándose la chaqueta y extendiéndola para
que él la tomase.
-Póntela,
debes tener frío.
-Sí, pero… -
Alice intentó protestar pero Bill la cortó.
-Pero nada,
tienes frío, te la pones – dijo. Alic abrió mucho los ojos al escuchar a Bill
hablarle así, su voz había sonado seca y tajante. Nunca lo había escuchado
hablarle así. Bill se dio cuenta y su expresión cambió de tristeza a pánico. –
esto.. disculpa, Aly, no te enojes... es que me acaba de pasar algo no muy
bueno. – dijo moviendo las manos en forma de disculpa.
-No… te..
preocupes.. – dijo como ida.. pareció volver a la realidad en un segundo y
luego dijo muy animadamente – ¿te apetece volver a casa? – Bill asintió y ambos
comenzaron a caminar. – no es que sea una cotilla ni nada.. pero ¿Qué ocurrió?
-Me ha
ocurrido lo peor que me podría a ver pasado en la vida, Aly.
-¿Qué cosa…?
-Eliane
cortó conmigo.. – dijo mientras una lágrima caía por su mejilla. A Alice se le
detuvo el corazón en un segundo, ¿cómo podía ser Eliane tan importante para
Bill?, ella no lo entendía, Bill era una persona agradable, sincera, cariñosa,
amable, simpática, comprensiva, el chico que todas las chicas desearían. Y Helen,
era una niña mal criada, retorcida y malvada. La verdad eso a Alice no le
parecía nada de bueno. Aun así, quiso ser una buena amiga y abrazó a Bill
mientras le susurraba palabras de apoyo.
Fueron
abrazados todo el camino de vuelta a casa, que por cierto era muy largo ya que
ellos estaba en una esquina de la cuidad y la casa de los chicos estaba en el
otro extremo.
A llegar a
la villa donde vivían, decidieron ir a casa de Alice a dormir, ya que
probablemente en casa de los Kaulitz estarían Tom y Laila haciendo “cosas”.
Entraron en
la casa serrando la puerta tras de sí, subieron a la habitación de la chica.
Bill se
quitó la ropa, quedando en bóxer y se acostó en su cama, mientras ella se ponía
su pijama en el baño. Una vez salió de allí volvió donde estaba Bill, este
estaba vuelto hacia la pared y su cuerpo se convulsionaba violentamente pero
sin producir sollozos. Ella prefirió no decir nada, solo se acostó y comenzó a
acariciar la espalda de Bill, la acariciaba con suavidad, con suma delicadeza,
como si se tratara de una pieza de arte. Se aseguró de que Bill se hubiera
dormido y lo imitó.
A la maña
siguiente despertó porque tenía frío, lo primero que enfocó con la vista fue la
ventana, la miró con una mirada asesina ya que estaba abierta, pero se
sorprendió al ver a Bill parado junto a ella mirando hacia fuera. Alice se
estiró habiendo un pequeño ruidito para que Bill la oyese y se diera cuenta de
que había despertado. Pero Bill no se dio cuenta, seguía en la misma posición
que antes. Por lo que se levantó y caminó hacia él con paso decidido. Lo tomó
del antebrazo y lo giró para que quedar mirando hacia ella. Y seguidamente le
dijo:
-No estés
así, es solo una chica.
-Pero yo la
quiero…
-Bill, ella
no te merece… te rechazó, es una estúpida, no se da cuenta de cuánto la quieres
y eso hace que uno se dé cuenta de que su amor por ti no es verdadero. Bill,
tienes que ser fuerte, porque tu puedes, podrás superarlo, y… algún día, quizás…
encontrarás a una chica que sea para ti.
-Gracias,
Aly, de verdad, muchas gracias. – la abrazó apretándola fuertemente contra él.
Tras unos segundos se separaron, se miraron y se rieron. Luego se turnaron para
entrar en el baño, Bill no quería ir a cambiarse a casa, porque se podría
pillar con una escena no muy apropiada. Así que decidió ponerse la misma ropa
que ayer y esperar hasta saber que era lo que ocurría en su casa.
El día pasó
lento para Alice y Bill, se la habían pasado conversando sobre sus cosas y
haciendo el tonto. Bill ya se había ido a cambiar de ropa y estaba viendo una
película en el salón de la casa de los Kaulitz con Laila y Tom.
Estaba en lo
mejor de la película, cuando el móvil de Bill empezó a sonar, Bill lo sacó de
su bolsillo y le dio al botón verde y seguidamente al de altavoz. Lo dejó sobre
el sillón para que todos escucharan, Tom baja el volumen de la TV... y Bill habló.
-¿Si?
-Hola, Bill
– se escuchó del otro lado de la línea….

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