09 marzo, 2012

Capítulo 10 /Leb die sekunde




CAPITULO 10

Ya eran las 10:30 y todos estaban allí: Tom, Laila, Andreas, Aly, Bill, Georg, Gustav y como ha de suponerse, también estaba la insoportable de Eliane, quien estaba agarrada al brazo de Bill y no se había soltado de él ni un solo momento. También habían más chicos de la escuela que Alice no conocía. Estaba en una fiesta en la casa de los Kaulitz, había comenzado hace como una hora y Aly se estaba comenzando a aburrir, y a sentirse mareada, se extrañó, porque no había bebido nada, se sentó en un sillón a esperar que el mareo que tenía se pasara, estaba mirando a todos los chicos, Tom y Liala no estaban, quizás estarían haciendo “algo” en el cuarto de Tom. Georg estaba con una chica bailando muy pegaditos. Gustav estaba hablando con otra chica, los dos con un vaso de algo en la mano. Andreas bailaba con tres a su alrededor. Bill estaba con Eliane, ella lo tenía cogido de ambas manos y las movía de arriba hacia abajo intentado que Bill bailara, pero él no le hacía mínimo caso… Bailar no era lo suyo seguramente.
Aly estuvo contemplando esa escena por unos minutos y se levantó… se tambaleó un poco y al ir a dar un paso cayó al suelo desmayada.

Abrió los ojos y le costó recordar que había ocurrido, estaba tumbada en el sillón de los Kaulitz… y todos la miraban expectantes. Ella los miró de uno en uno e intentó recordar… finalmente lo logró... se llevó una mano a la cabeza y la frotó en círculos. Nadie le había dicho nada aún, todos la miraban con cara de espanto, excepto Eliane quien se miraba las uñas.

-¿Qué ocurre?- preguntó ella, confundida.
-Te desmayaste y…-Comenzó a explicarle su hermana, pero la novia de Bill la interrumpió.
-La fiesta se fue a los trastos por TU culpa – dijo indicándola con el dedo y poniendo énfasis al pronunciar ese TU. Bill la miró con cara de circunstancia y volvió a su antigua posición.
-¿De verdad?.. uy, lo siento – bajó la cabeza, pero unas manos se la volvieron a subir cogiéndola de la barbilla.
-No es tu culpa, Aly… no te preocupes.– Tom la abrazó pegándola a él y Laila se acercó a hacer lo mismo.
-Nos preocupamos por ti…  queríamos llamar a una ambulancia- le besó el cabello del fleco - ¿Cómo te sientes?
-Mejor, gracias..
-Esto... nosotros ya nos vamos, iré a casa de Eliane, necesitamos hablar… Adios. – Se despidió Bill. Ambos salieron por la puerta dejando a los tres abrazados en el sillón.
-Creo que ya estoy mejor – dijo intentando librarse de los brazos de ambos chicos que la apretaban fuertemente.
-¿Segura? – Aly se revolvía para intentar salir de allí
-Segurísima.

Ambos la soltaron y ella tomo una gran bocanada de aire para luego expulsarlo por la boca lentamente, puso las manos delante de ella y dijo para sí misma:
-Ya está.

Se levantó del sillón y se dirigió a la puerta se dio vuelta hacia atrás y se despidió de Tom y su hermana con la mano, salió de la casa de los Kaulitz cerrando la puerta con cuidado, atravesó el jardín de en frente y cerró la reja. Se abrazó ella misma al sentir el frío aire entre su vestido. No quería ir a casa… comenzó a caminar calle abajo. No sabía qué hora era, ni donde se dirigía, solo quería estar sola y pensar. Las calles estaban vacías y sin ningún tipo de ruido, a Alice le daba realmente mucho miedo, pero no le prestó importancia. Seguía caminando cruzando calles y entrando en callejones, algunos sin salida y debía volver sobre sus pasos, muy a menudo frotaba sus manos con sus brazos para proporcionarse calor, pero no le funcionaba nada de eso. Las manos le temblaban al igual que la barbilla, estaba pálida y le dolían todos los huesos de su cuerpo, pero no se preocupaba de eso, ella iba muy concentrada en los que debía hacer con su vida… no sabía si seguir, pero quería hacerlo, quería tener a Bill frente ella, decirle todo lo que sentía y saber que él la quería, quería que llegara es momento y ella sería feliz, para siempre, en ese momento no le importaba nada, solo eso... quería que Bill la quisiera como ella tanto lo quería.

Giró a una esquina y pudo distinguir dos siluetas entre la neblina de la noche. Se acercó un poco y pudo ver a una chica un chico, no estaban precisamente hablando, sino que gritándose el uno al otro, la silueta de la chica se movía de lado a lado, con los brazos hacia arriba y en ocasiones apuntaba al chico con el dedo, quien no hacía más que estar parado con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón y le contestaba a la chica. Alice caminó sobre sus paso hasta llegar a la esquina, desde allí también se podía ver, pero no oír nada. Estuvo allí unos minutos hasta que la chica de la silueta, salió corriendo entrando a la casa que estaba en frente donde se encontraba anteriormente. El chico comenzó a acercarse y cada vez su rostro se le hacía más familiar… Aly caminó en sentido contrario al chico, para quedar con él cara a cara. Agachó la cabeza para que pareciera que iba caminando por allí solo por coincidencia y miró el piso. Pasó por el lado del chico… el no la había reconocido… se abrazó mas fuerte a sí misma y suspiró. Dio un bote cuando sintió que algo se posaba sobre sus hombros, se giró hacia atrás y pudo ver a Bill, que la miraba tristemente, pero aún así, con una sonrisa en el rostro. Examinó sus propios hombros y pudo comprobar que allí estaba una de las chaquetas de Bill, el estaba solo en camiseta…Alice, que ya estaba comenzando a entrar en calor con la chaqueta de Bill puesta lo miró, pudo comprobar que tenía las mejillas humedecidas. Abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar… apretó los ojos fuertemente, esperando que cuando los abriera se encontrara con el mismo Bill de siempre, un Bill alegre, gracioso, sincero. Los volvió a abrir pero solo vio a un Bill triste y con el rostro lleno de lágrimas…

-No te molestes en pasarme esto.. – dijo quitándose la chaqueta y extendiéndola para que él la tomase.
-Póntela, debes tener frío.
-Sí, pero… - Alice intentó protestar pero Bill la cortó.
-Pero nada, tienes frío, te la pones – dijo. Alic abrió mucho los ojos al escuchar a Bill hablarle así, su voz había sonado seca y tajante. Nunca lo había escuchado hablarle así. Bill se dio cuenta y su expresión cambió de tristeza a pánico. – esto.. disculpa, Aly, no te enojes... es que me acaba de pasar algo no muy bueno. – dijo moviendo las manos en forma de disculpa.
-No… te.. preocupes.. – dijo como ida.. pareció volver a la realidad en un segundo y luego dijo muy animadamente – ¿te apetece volver a casa? – Bill asintió y ambos comenzaron a caminar. – no es que sea una cotilla ni nada.. pero ¿Qué ocurrió?
-Me ha ocurrido lo peor que me podría a ver pasado en la vida, Aly.
-¿Qué cosa…?
-Eliane cortó conmigo.. – dijo mientras una lágrima caía por su mejilla. A Alice se le detuvo el corazón en un segundo, ¿cómo podía ser Eliane tan importante para Bill?, ella no lo entendía, Bill era una persona agradable, sincera, cariñosa, amable, simpática, comprensiva, el chico que todas las chicas desearían. Y Helen, era una niña mal criada, retorcida y malvada. La verdad eso a Alice no le parecía nada de bueno. Aun así, quiso ser una buena amiga y abrazó a Bill mientras le susurraba palabras de apoyo.
Fueron abrazados todo el camino de vuelta a casa, que por cierto era muy largo ya que ellos estaba en una esquina de la cuidad y la casa de los chicos estaba en el otro extremo.
A llegar a la villa donde vivían, decidieron ir a casa de Alice a dormir, ya que probablemente en casa de los Kaulitz estarían Tom y Laila haciendo “cosas”.
Entraron en la casa serrando la puerta tras de sí, subieron a la habitación de la chica.
Bill se quitó la ropa, quedando en bóxer y se acostó en su cama, mientras ella se ponía su pijama en el baño. Una vez salió de allí volvió donde estaba Bill, este estaba vuelto hacia la pared y su cuerpo se convulsionaba violentamente pero sin producir sollozos. Ella prefirió no decir nada, solo se acostó y comenzó a acariciar la espalda de Bill, la acariciaba con suavidad, con suma delicadeza, como si se tratara de una pieza de arte. Se aseguró de que Bill se hubiera dormido y lo imitó.

A la maña siguiente despertó porque tenía frío, lo primero que enfocó con la vista fue la ventana, la miró con una mirada asesina ya que estaba abierta, pero se sorprendió al ver a Bill parado junto a ella mirando hacia fuera. Alice se estiró habiendo un pequeño ruidito para que Bill la oyese y se diera cuenta de que había despertado. Pero Bill no se dio cuenta, seguía en la misma posición que antes. Por lo que se levantó y caminó hacia él con paso decidido. Lo tomó del antebrazo y lo giró para que quedar mirando hacia ella. Y seguidamente le dijo:
-No estés así, es solo una chica.
-Pero yo la quiero…
-Bill, ella no te merece… te rechazó, es una estúpida, no se da cuenta de cuánto la quieres y eso hace que uno se dé cuenta de que su amor por ti no es verdadero. Bill, tienes que ser fuerte, porque tu puedes, podrás superarlo, y… algún día, quizás… encontrarás a una chica que sea para ti.
-Gracias, Aly, de verdad, muchas gracias. – la abrazó apretándola fuertemente contra él. Tras unos segundos se separaron, se miraron y se rieron. Luego se turnaron para entrar en el baño, Bill no quería ir a cambiarse a casa, porque se podría pillar con una escena no muy apropiada. Así que decidió ponerse la misma ropa que ayer y esperar hasta saber que era lo que ocurría en su casa.

El día pasó lento para Alice y Bill, se la habían pasado conversando sobre sus cosas y haciendo el tonto. Bill ya se había ido a cambiar de ropa y estaba viendo una película en el salón de la casa de los Kaulitz con Laila y Tom.
Estaba en lo mejor de la película, cuando el móvil de Bill empezó a sonar, Bill lo sacó de su bolsillo y le dio al botón verde y seguidamente al de altavoz. Lo dejó sobre el sillón para que todos escucharan, Tom baja el volumen de la TV... y Bill habló.

-¿Si?
-Hola, Bill – se escuchó del otro lado de la línea….



No hay comentarios:

Publicar un comentario