10 marzo, 2012

Capítulo 16 /Leb die sekunde




CAPITULO 16

Después de este inconveniente la semana pasó muy rápido. Alice no había visto a Bill y lo extrañaba demasiado, debía ir a verlo, para hablar con él.
Era sábado, y hacía un hermoso día, el sol alumbraba el salón de su casa, donde sus padres estaban sentados en los sofás conversando, al pasar frente a ellos, para salir de casa, su madre la llamó:

-Aly, cariño, tenemos algo que comunicarte..
-¿Si má? – dijo volviendo sobre sus paso y sentándose en uno de los sillones pequeños.
-¿Ya sabes que será tu regalo de cumpleaños?
-No.. ¿Qué es? – dijo verdaderamente ilusionada.
-Viajaremos a América.
-¡¿América?! – se levantó del sillón y comenzó a dar pequeños saltitos por el salón y a cantar – ¡iré a América, iré a América! - reía como una loca y gritaba. Una vez terminó su “show”, dio las gracias a sus padres y preguntó cuándo sería el viaje… el otro sábado….
Salió de su casa tarareando una canción y se dirigió a la de en frente, picó al timbre y segundos después abrieron la puerta, era Bill. – ¡Hola, Bill! ¿Quieres salir hoy?
-¡Claro! ¡MAMA, ME VOY CON ALY!- gritó y luego cerró la puerta. Comenzaron a caminar calle abajo, en dirección a un parque, Alice no paraba de jugar pateando piedras que habían por el camino y daba saltitos de vez en cuando, mientras tarareaba una canción. – estás contenta hoy por lo que veo.
-Si, no sabes cuanto… – dijo alzando los brazos. Bill rió.
-¿Se puede saber el por qué?
-Pues, sabes que mi cumpleaños es el Lunes de la próxima semana…
-Oh, cierto.
-Lo que ocurre es que mis padres de regalo de cumpleaños nos llevarán a América.
-¿America? ¡Eso es genial!
-Lo sé, iremos a Estados unidos y luego a Canadá.
-Eso es genialmente genial, Aly. ¿Y cuando te vas?
-El otro sábado.
-Entonces no te podré saludar en tu cumpleaños...
-Para eso existe el teléfono, tonto.-Rió Aly.
-Bill: pero no es lo mismo..
-Me saludas cuando llegue. – dijo sonriendo.
-¿Cuando regresas?
-Estaré allí todo el verano. – Dijo Aly dando saltitos, Bill se quedó de piedra y abrió mucho los ojos.
-¡SERAN SEMANAS!
-Si, lo sé, es genial.
-No, no es genial ¿Qué voy a hacer sin ti?
-Busca a otra amiga – dijo despreocupada..
-¿¡Otra amiga!?, no, no, claro que no, yo aquí te esperaré…- suspiró- y a eso…quiero hablar contigo sobre algo… realmente importante. – dijo muy serio mientras se sentaban en la hierba verde del parque.
-Sí, dime.
-No es fácil para mí decir esto... – dijo algo tímido ya que temía cómo reaccionaría Alice.
-Vamos, dímelo. No puede ser tan terrible. – le golpeó suavemente el hombro para darle ánimos.
-De cierto modo lo es..
-¡Pero no te preocupes!, dímelo, que me he muerto de curiosidad desde el lunes, ¿Cómo te atreves a dejarme así? – dijo con enfado fingido. Bill rió.
-Lo siento.
-Disculpado… ahora… podrías.. – Bill la cortó
-Si, te lo diré, solo que…
-¿Sólo que, qué?... ¡vamos dímelo yaa! – dijo con un matiz desesperado en la voz.
-Está bien, yo.. – de repente pareció recordar algo.. - ¿sabes que ya salió el video de nuestro single?
-No, lo debo ver, seguro está genial. –dijo sonriendo.
-Si, luego vamos a mi casa y lo vemos, lo tengo en un CD.
-¡Claro! – se quedó callada un momento y luego dijo: ¿eso era lo que tenías que decirme?
-No, esto.. ya.. aquí voy. Aly, yo… - Bill tenía la intención de seguir hablando pero alguien le tocó el hombro, se dio la vuelta para ver quien había sido.
-Disculpa… ¿Tú eres el vocalista de Tokio Hotel? – era una chica rubia, un poco subida de peso, que llevaba una pequeña libretita y un lápiz en la mano, miró hacia Alice sin entender y luego sonrió a Bill.
-Sí, soy yo.
-¡AAH! ¡ERES BILL! – gritó dando saltos de alegría. – ¿Me podrías firmar esto?
-Claro, dámelo... – Bill cogió la libretita y el lápiz - ¿Cómo te llamas?
-Loreley – dijo orgullosa de su misma. Bill escribió en la libretita y luego se la dio.
-Ya está, Loreley.
-Gracias, Bill, ¡te amo! – dijo casi gritando, Bill rió. Alice roló los ojos y se levantó alejándose del lugar. – ¡de verdad te amo Bill! ¡Eres genial, realmente genial!, ¡no sabes cuánto te admiro!
-Gracias.. – ya de estaba comenzando a poner incómoda aquella situación, miró a Alice buscando ayuda, pero no estaba. La buscó con la mirada casi desesperado y la vio yendo en dirección a casa, le desesperó la idea de que le dejara solo con una fan y a penas logró decir – yo ya me debo ir, discúlpame, adiós – y salió corriendo en busca de Aly… llegó junto a ella, estaba con expresión seria y se mordía el labio inferior algo nerviosa. – discúlpame, Aly.
-¿Por qué? Dijo mirándole.
-Por dejarte sola, lo siento de verdad, pero es que esa chica… - no pudo seguir hablando ya que Alice lo cortó.
-No tengo porqué disculparte... no hiciste nada malo, solo le firmaste un autógrafo a Loreley – dijo sonriendo al recordar el nombre de la chica, le parecía gracioso y ridículo.
-Entonces… ¿Por qué te fuiste así?
-Tenía frío – mintió, en realidad se moría por decir: Me fui porque no soportaba que esa chica te dijera te amo. Pero no podía decírselo, tan solo con pensarlo podía sentir como sus mejillas ardían.
-¿Por qué no lo dijiste entes? – Alice se encogió de hombros. Bill se quitó la chaqueta y se la puso sobre los hombros. – te queda perfecta. – dijo sonriendo con satisfacción.
-De verdad que no tenías que hacerlo, Bill, ten.. – se la quitó y se la tendió. Bill negó con la cabeza.
-Que te la pongas, no quiero que arruines mi única oportunidad de quedar como un caballero. –Alice rió y se puso la chaqueta – te queda muy bien el cuero, te ves preciosa.
-Gra.. gracias.. – dijo sonrojándose.
-¿Qué harás hoy por la noche?
-Supongo que… dormir.-Bill rió.
-No me refiero a eso, tontilla. ¿Quieres venir conmigo a algún lugar?
-Claro. – dijo sonriente – ¿dónde iremos?
-Donde tú quieras. – su voz sonaba increíblemente suave, como si Alice, de un momento a otro, fuera asustarse y a salir corriendo.
-Lo dejo en tus manos, Bill. Después de todo, tú eres quien me invitó.
-Si. – sonrió, Alice creyó que se derretiría en cualquier momento… definitivamente ese chico quería que ella muriese de un ataque al corazón.
Llegaron a la puerta de la casa de Aly haciendo el tonto todo el camino...
-Adiós, te veo luego. – dijo con una sonrisa que ya casi no le cabía en la cara.
-Hasta pronto, paso por ti a las ocho.
-Adiós… - susurró una vez que él se había dado la vuelta y caminaba hacia su casa. Lo observó hasta que cerró la puerta y suspiró, se tenía que arreglar para su “cita” con Bill. Cerró la puerta y miró el gran reloj de cuerda del salón, las 6:10. Tenía menos de dos horas para arreglarse, y quería ir realmente bonita el día de hoy.
Prácticamente corrió hacia su habitación, se miró en el espejo… iba con pantalones deportivos y una musculosa ajustaba, definitivamente no podía ir así. Caminó en dirección al armario y tras probarse unos cuantos modelitos, se decidió por uno que la fascinó, le quedaba a la perfección y se ajustaba muy bien a su cuerpo. Se dio la vuelta en el espejo mientras se contemplaba, así iría esta noche: unos pantalones de tela (no brillante) negros, ajustados, pero no entubados, adornados con un cinturón de tachas con la hebilla en forma de calavera, color plateada; una camiseta blanca con una calavera en el centro color negro y rosa; sus converse negras con diseños en blanco y la chaqueta de Bill. Cogió el cuello de la chaqueta y lo acercó a su nariz, olía a él, ese dulce aroma, que ella podría reconocer en cualquier lugar, ese aroma que la hacía subir hasta el cielo y hacerla perder la cabeza…. se maquilló con la raya negra en el ojo, pero esta vez estaba más esfumada. Ya estaba… Lista... se veía hermosa. Salió de su habitación apagando la luz y sintió el timbre. Escuchó la voz de Bill y la de Luisa y bajó las escaleras. Allí estaba Bill, guapo como siempre, lo miró sonriéndole por unos segundos y se acercó a él, él la miró y luego sonrió...

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