CAPITULO 14
Se asomó en
el balcón y allí pudo ver a Andreas mirándola, mientras gritaba y agitaba las
manos. Le saludó con la mano y luego gritó:
-¡ALY!,
DICEN TOM Y BILL, QUE LE DIGAS A LAILA QUE HAY PELI EN LA CASA DE GUSTAV –
Alice miró hacia Lis, quien estaba sentada sobre la silla de su escritorio,
girando.
-CLARO, ¿PUEDO
LLEVAR A UNA AMIGA?
-SI... PERO
RÁPIDO QUE ES AHORA, LOS CHICOS YA SALEN DE CASA.
-OK – Alice
entró nuevamente a la habitación, y dijo a Lis: deja aquí tu bolso, ven… - tiró
de Lis hasta sacarla de casa mientras ella preguntaba dónde irían. Una vez
llegaron a la puerta Alice finalmente habló… - iremos a ver una película a casa
de Gustav.
-¿Gustav? –
Aly asintió despreocupada mientras miraba hacia la casa de los gemelos. -
¿Quién es Gustav?
-Un amigo…
esto, ¿me esperas aquí?, he olvidado decírselo a Laila.
-Claro… -
Alice saludó con la mano a alguien, se dio media vuelta y entró en su casa casi
corriendo. – yo me quedo esperando... – susurró divertida una vez que Aly había
desaparecido por la puerta. Seguidamente miró en la dirección en la que su
nueva amiga había saludado, vio a un chico, que se acercaba a ella, caminaba
desde la casa del frente con las manos metidas en los bolsillos. Se paró frente
a ella.
-Hola.
-Ho.. Hola..
la.. – dijo algo nerviosa, por no decir que demasiado.
-¿Conoces a
Aly? – Lis asintió con la cabeza dando a entender que si la conocía. – ¡ah!.
¿tú eres la amiga que Aly llevaría a casa de Gustav?
-Eso creo..
-Ah… ¿y cómo
te llamas?
-Lisann
Appelius, pero si quieres puedes llamarme Lis. ¿Y t….? – no alcanzó a preguntar
ya que el la cortó.
-Ok, Lis…
entonces dime.. ¿Dónde está Aly?
-Ha ido a
buscar a su hermana..
- Ah, lo
suponía…- dijo mirando hacia la puerta por donde minutos antes había pasado
Alice.
-Si...-
suspiró, podía sentir el rojo y caliente de sus mejillas, le ardían y se sentía
completamente ridícula frente a aquel chico.
- Tú no eres
de aquí. – El chico la observó.
-N.. no, yo...
me mudé aquí hace unas semanas… - agachó la mirada.
-¿Vienes de
otra cuidad?
-De otro
país... – el chico abrió mucho los ojos.
-¿Otro país?
Por eso tu acento... ¿Qué país?
-Suiza.
-Genial, ¿y por
qué tu mudaste aquí?
-Por el
trabajo de mi madre..
-Ah, supongo
que tú no te querías venir aquí, ¿no? – Lis negó con la cabeza... luego él
pareció darse cuenta de algo. – ¡Oh! Discúlpame, te he estado haciendo preguntas
y preguntas todos el tiempo, ya debes de sentirte incómoda, lo siento.
-¡Baah!, no
te preocupes - dijo haciendo un gesto con la mano en señal de que no se
preocupara. El chico le sonrío y ella le devolvió la sonrisa, le parecía un
chico muy agradable y tenía un estilo verdaderamente genial, pensaba Lis.
Escucharon
el sonido de una puerta abrirse, y se dieron cuenta de que por la puerta salían
Alice acompañada con Laila, quien no iba con muy buena cara caminado hacia
ellos. El chico miró a ambas y las saludó con la mano para luego decir:
-Hola, chica…
¿Listas?
-Claro, Tom
– dijo Alice sonriente. Laila se acercó a Tom y le dio un pequeño beso en los
labios para luego abrazarse a él por la cintura. Tom dio un respingo y la abrazó,
no de muy buena gana, a Laila.
-¿Qué hace
ella aquí? – preguntó Laila entre los brazos de Tom al darse cuenta de la
presencia de la nueva chica.
-Yo la he
traído..
-Podías
avisar antes, ¿no crees?
-No es a tu
casa donde iremos, no te deberías preocupar.
-Mejor me voy...
– dijo Lis algo cortada con un tono de tristeza en la voz.
-N…-Alice no
pudo continuar ya que Tom la cortó.
-Claro que
no, tú vienes con nosotros...
-Y.. ya –
contestó algo confundida.. – pero es que, no quiero molestar, y...
-No
molestas.. – dijo Tom sonriéndole.
-Si que lo
haces.. – susurró Laila, parecía molesta.
-Ya basta Laila,
deja de comportarte como una niña pequeña.-Se enojó Alice.
-Tú deja de
decirme lo que debo hacer.
-¡Diooos!
hace unos días eran las mejores hermanas del mundo y mírense ahora! – Dijo Tom
arto de la situación separándose de Laila. – será mejor que vayamos, nos
esperan.
-Si, cariño,
vamos. – Lo cogió del brazo y juntos caminaron hacia la casa de los Kaulitz con
Alice y Lis tras ellos. Alice miraba a Lis, se le veía triste por algo, pero no
sabía el porqué, se preguntaba si habría hecho mal al traerla, quizás sus
amigos no serían de su agrado, o algo. O simplemente abría aceptado ir con ella
a casa de Gus, solo por pena… pero no podía ser lo último, Lis era una buena
chica.
Sonrió para
sí misma pensando en que vería a Bill, no lo había visto en todo aquel día, y
extrañaba oír su voz y su risa tan contagiosa que tenía. En sus pensamientos
entró a la casa de los Kaulitz, buscó a Bill con la mirada y lo vio junto a
Georg jugando videojuegos en la TV, mientras que Andreas intentaba animarlo
para que ganase. Segundos después, Bill se dio la vuelta y se levantó de su
salto, avanzó casi corriendo hacia Alice y una vez allí, mientras le daba dos
besos dijo en su oído: “Tengo que hablar contigo, es importante.” Aly asintió
haciéndole entender que luego hablarían. Se dio cuenta de la presencia de Lis,
la debía presentar, miró a todos y luego dijo:
-Chicos,
esta es Lisann, pero le pueden decir Lis, es nueva en la ciudad. – sonrió,
todos se acercaron a saludar a Lis y ella les respondía a sus saludos
amablemente. Laila, por otra parte estaba en un rincón de brazos cruzados,
viendo como aquella chica acaparaba la atención de todo el mundo.
Al cabo de
un rato fueron a la casa de Gustav, él los esperaba con comida y dulces, que
comerían mientras veían la película. Alice le presentó a Lis, y parecieron
congeniar bastante bien, ya que Lis, era de ese tipo de chica que le cae bien a
todo el mundo.
Se
decidieron por ver una película de terror, Alice se sentó junto a Bill, los dos
apretujados en un sillón pequeño; Gustav y Andreas se tumbaron en el piso con
la cara muy cerda del televisor como dos niños pequeños; Georg estaba en uno de
los sillones pequeños, casi durmiendo; y Laila, Tom y Lis estaban en el sillón
más grande. Laila y Tom abrazados o quizás solo era Laila quien abrazaba a Tom,
y Lis, estaba en el otro extremos del sillón, encogida sobre si misma mirando
la película, sin despegar la vista, aunque de vez en cuanto observaba a la
pareja por el rabillo del otro y se sorprendía al ver Tom mirándola sin apartar
la vista de ella.
Alice daba
pequeños respingos en algunas de las pequeñas escenas de la película, la deban
ganas de abrazarse a Bill, pero no podía hacerlo, no podía…
Al terminar
la película, todos se fueron a casa, Aly no había podido hablar con Bill y se
sentía realmente mal por ello, se moría por saber que era lo que Bill quería
decirle, pero tendría que esperar, y aguantar esa curiosidad que hacía que se
comiera la cabeza pensando que podía ser lo que Bill le diría. Apagó la luz de
su mesita de noche y se durmió tratando de imaginar que podía ser.
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