CAPITULO 24
En ese
momento picaron a la puerta de la habitación, Bill se dirigió hacia allí para
abrirla. Alice intentó espiar para ver de qué se trataba, pero el cuerpo de
Bill lo tapaba, eso hizo que Aly se impacientara aún más. Solo debía esperar
unos instantes, nada más.
Luego de
unos segundos que para ella fueron largos y eternos, Bill entró nuevamente a la
habitación, pero esta vez no venía solo, venía acompañado de un carrito lleno
de fresas rojas que se veían muy apetecibles. Llegó a su lado y se sentó sobre
la cama, invitando a Aly con un gesto, que se sentase junto a él. Ella lo imitó
envolviéndose con las sábanas y seguidamente Bill pasó su brazo por encima de
los hombros de ella, como quería a esa chica, era difícil imaginar una vida sin
ella… metió el dedo en la crema, para después llevarlo a la nariz de la chica,
ésta puso cara de enfado fingido.
-¿Qué has
hecho, torpe?
-¿Yo? – Aly
asintió.. – yo no soy torpe.. – dijo imitando a Alice.
-A ver, dime
que eres entonces, Bill – dijo con reproche, desafiando a su chico.
-Soy un
encanto. – rió pícaro, y luego besó a Aly en los labios, seguidamente llevó su
boca a la nariz de la chica para quitar con un tierno beso la crema que hace
unos segundos había depositado allí. – te quiero. – susurró.
-Y yo a ti…
- sonrió, luego tomó una fresa y se la llevó a la boca.
-Aly, ¿qué
harías si yo me fuera? – de repente su expresión se volvió preocupada.
-¿No lo
sabes?, ¿ a caso no es obvio? – Bill la contempló pensativo. .- Bill, si tú te
vas, yo muero… - Bill suspiró, sería muy difícil decírselo.
-Tú sabes
que tu eres la persona a la que yo más quiero en el mundo, y que aunque algún
día nos separemos, quiero que sepas que yo te seguiré queriendo… igual que
ahora, igual que siempre..
-Si, Bill,
yo igual te quiero mucho. ¿Pero a qué viene todo esto?, ya me comienzas a
preocupar.. – rió nerviosa… Bill apretó los puños y tomó aire para calmase…
frunció el ceño, al parecer se había acordado de algo. Se separó de Aly y
caminó por la habitación en busca de su chaqueta, y cuando la encontró, metió
la mano a uno de sus bolsillos y sacó de allí una pequeña cajita negra de
terciopelo. Se acercó a ella y se sentó a su lado nuevamente.
-Aly, quiero
darte esto.. feliz cumpleaños. – dijo tímido.
-Gra..gracias..
– cogió la pequeña cajita que el chico le extendía y la abrió con cuidado, allí
pudo encontrar un anillo de plata, era hermoso, lo quitó de la cajita y lo observó
mientras lo sostenía entre sus delicados dedos. En la parte interior decía “
A&B Für immer”, se le llenaron los ojos de lágrimas y se abalanzó sobre
Bill, no entendía a que venía todo esto.. ojala no fuera lo que estaba
pensando. Bill acariciaba el cabello de la chica con ambas manos, mientras esta
se protegía en su pecho y lo aplastaba contra ella misma.
Estuvieron
abrazados un momento hasta que se separaron.
-Yo.. –
comenzó ella.
-No te
preocupes. – extendió la otra mano y de allí sacó una cadenita. Cogió el anillo
de ente las manos de Aly y lo pasó por la cadena, acto seguido le pidió que se
levantase el cabello y se la ató al cuello. – ya he pensado en todo. – dijo
sonriendo, aunque se le notaba algo de tristeza en su voz. Aly se llevó la mano
al anillo que ahora colgaba de su cuello.
-Gracias
Bill, pero.. ¿a qué viene esto? – preguntó con un hilo de voz nuevamente. –
estás extraño… es como si estuvieras triste, ido.. no lo sé.. – se encogió de
hombros.
-Aly, por
favor, prométeme que no t enojarás conmigo si te lo digo... – ella asintió. –
no quise hacerlo antes, para no arruinar el momento… pero debo decírtelo.
-¡¿Qué
cosa?! – Bill frunció el ceño.
-Por favor,
relájate..
-B.. bien..
– dijo... aspiró hondo por la nariz y seguidamente expulsó todo el aire por su
boca.
-Prométeme
que no t enojarás. Ni.. sufrirás por mi culpa..
-¿Q.. qué?
-Prométemelo-dijo
mientras fruncía el ceño.
-Te lo
prometo, Bill, pero dimelo.
-Ok...-suspiró.-
es que.. – tragó saliva. – me voy de gira... por.. Europa.
-¡Pero eso
es genial!
-¡No, no, no
es genial, Aly! Después tengo que estar un tiempo en Berlín y…¡Son seis meses!,
no te veré en seis meses. – bajó la mirada.
Para Aly el
tiempo se congeló, no lo podía creer, Bill.. el chico al que ella quería se
iría nuevamente y estaría lejos de ella durante seis meses viajando por toda
Europa. Se le llenaron los ojos de lágrimas. ¿por qué? justo cuando ya lo había
conseguido y estaba completamente feliz.
-¿Cuando te
irás? – tartamudeó.
-Tres
semanas. – dijo en un susurro…
-No.. quiero..
que.. te vayas.. – habló entrecortadamente con voz triste, mientras una lágrima
rodaba por su mejilla. Bill se la secó con el dedo índice y seguidamente se
llevó el dedo a la boca.
Cogió la
cara de Aly entre sus dos manos y le besó la frente, Lugo la nariz, y por
último su boca, ese beso se prolongó por más tiempo…

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