10 marzo, 2012

Capítulo 24 /Leb die sekunde





CAPITULO 24

En ese momento picaron a la puerta de la habitación, Bill se dirigió hacia allí para abrirla. Alice intentó espiar para ver de qué se trataba, pero el cuerpo de Bill lo tapaba, eso hizo que Aly se impacientara aún más. Solo debía esperar unos instantes, nada más.
Luego de unos segundos que para ella fueron largos y eternos, Bill entró nuevamente a la habitación, pero esta vez no venía solo, venía acompañado de un carrito lleno de fresas rojas que se veían muy apetecibles. Llegó a su lado y se sentó sobre la cama, invitando a Aly con un gesto, que se sentase junto a él. Ella lo imitó envolviéndose con las sábanas y seguidamente Bill pasó su brazo por encima de los hombros de ella, como quería a esa chica, era difícil imaginar una vida sin ella… metió el dedo en la crema, para después llevarlo a la nariz de la chica, ésta puso cara de enfado fingido.
-¿Qué has hecho, torpe?
-¿Yo? – Aly asintió.. – yo no soy torpe.. – dijo imitando a Alice.
-A ver, dime que eres entonces, Bill – dijo con reproche, desafiando a su chico.
-Soy un encanto. – rió pícaro, y luego besó a Aly en los labios, seguidamente llevó su boca a la nariz de la chica para quitar con un tierno beso la crema que hace unos segundos había depositado allí. – te quiero. – susurró.
-Y yo a ti… - sonrió, luego tomó una fresa y se la llevó a la boca.
-Aly, ¿qué harías si yo me fuera? – de repente su expresión se volvió preocupada.
-¿No lo sabes?, ¿ a caso no es obvio? – Bill la contempló pensativo. .- Bill, si tú te vas, yo muero… - Bill suspiró, sería muy difícil decírselo.
-Tú sabes que tu eres la persona a la que yo más quiero en el mundo, y que aunque algún día nos separemos, quiero que sepas que yo te seguiré queriendo… igual que ahora, igual que siempre..
-Si, Bill, yo igual te quiero mucho. ¿Pero a qué viene todo esto?, ya me comienzas a preocupar.. – rió nerviosa… Bill apretó los puños y tomó aire para calmase… frunció el ceño, al parecer se había acordado de algo. Se separó de Aly y caminó por la habitación en busca de su chaqueta, y cuando la encontró, metió la mano a uno de sus bolsillos y sacó de allí una pequeña cajita negra de terciopelo. Se acercó a ella y se sentó a su lado nuevamente.
-Aly, quiero darte esto.. feliz cumpleaños. – dijo tímido.
-Gra..gracias.. – cogió la pequeña cajita que el chico le extendía y la abrió con cuidado, allí pudo encontrar un anillo de plata, era hermoso, lo quitó de la cajita y lo observó mientras lo sostenía entre sus delicados dedos. En la parte interior decía “ A&B Für immer”, se le llenaron los ojos de lágrimas y se abalanzó sobre Bill, no entendía a que venía todo esto.. ojala no fuera lo que estaba pensando. Bill acariciaba el cabello de la chica con ambas manos, mientras esta se protegía en su pecho y lo aplastaba contra ella misma.
Estuvieron abrazados un momento hasta que se separaron.
-Yo.. – comenzó ella.
-No te preocupes. – extendió la otra mano y de allí sacó una cadenita. Cogió el anillo de ente las manos de Aly y lo pasó por la cadena, acto seguido le pidió que se levantase el cabello y se la ató al cuello. – ya he pensado en todo. – dijo sonriendo, aunque se le notaba algo de tristeza en su voz. Aly se llevó la mano al anillo que ahora colgaba de su cuello.
-Gracias Bill, pero.. ¿a qué viene esto? – preguntó con un hilo de voz nuevamente. – estás extraño… es como si estuvieras triste, ido.. no lo sé.. – se encogió de hombros.
-Aly, por favor, prométeme que no t enojarás conmigo si te lo digo... – ella asintió. – no quise hacerlo antes, para no arruinar el momento… pero debo decírtelo.
-¡¿Qué cosa?! – Bill frunció el ceño.
-Por favor, relájate..
-B.. bien.. – dijo... aspiró hondo por la nariz y seguidamente expulsó todo el aire por su boca.
-Prométeme que no t enojarás. Ni.. sufrirás por mi culpa..
-¿Q.. qué?
-Prométemelo-dijo mientras fruncía el ceño.
-Te lo prometo, Bill, pero dimelo.
-Ok...-suspiró.- es que.. – tragó saliva. – me voy de gira... por.. Europa.
-¡Pero eso es genial!
-¡No, no, no es genial, Aly! Después tengo que estar un tiempo en Berlín y…¡Son seis meses!, no te veré en seis meses. – bajó la mirada.
Para Aly el tiempo se congeló, no lo podía creer, Bill.. el chico al que ella quería se iría nuevamente y estaría lejos de ella durante seis meses viajando por toda Europa. Se le llenaron los ojos de lágrimas. ¿por qué? justo cuando ya lo había conseguido y estaba completamente feliz.
-¿Cuando te irás? – tartamudeó.
-Tres semanas. – dijo en un susurro…
-No.. quiero.. que.. te vayas.. – habló entrecortadamente con voz triste, mientras una lágrima rodaba por su mejilla. Bill se la secó con el dedo índice y seguidamente se llevó el dedo a la boca.
Cogió la cara de Aly entre sus dos manos y le besó la frente, Lugo la nariz, y por último su boca, ese beso se prolongó por más tiempo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario