09 marzo, 2012

Capítulo 8 /Leb die sekunde




CAPITULO 8

A la mañana siguiente, despertó al sentir chocar algo duro contra el lado derecho de su cuerpo. Abrió los ojos por la sorpresa al ver calcetines, muñequeras, cintas para el pelo, collares, pantalones, zapatos… todo estaba tirado.
Se dio cuenta de que era debajo de su cama, se había caído…

-Mierda, como duele… - Se quejó, se levantó de allí como pudo y se fue a duchar. Se secó el cabello y se dirigió al armario. Tenía un montón de ropa, y aún así no sabía que ponerse – vamos a ver que hay – dijo mientras abría el armario.

Se miró al espejo por última vez, estaba preciosa. Llevaba un short negro, una camiseta de tirantes blanca, unos tacones altos muy modernos color negro. De accesorios llevaba un colgante de cadenas con un corazón en el extremo, un cinturón con tachas plateadas, y una gorra negra con unos detalles en un rosa muy fuerte. El cabello lo llevaba tomado en una coleta alta, pero conservando su fleco. Y los ojos pintados de negro. Salió de la habitación cogiendo su saco y cerró la puerta, buscó a Laila, necesitaba hablar con ella, pero no la encontraba por ningún sitio. Intentó llamarla al móvil, pero nada… finalmente se decidió a esperar a que Bill llegase a por ella, se sentó frente al televisor y lo encendió, comenzó a ver videos de música mientras cantaba las canciones.

El timbre sonó y Alice corrió a abrir la puerta, allí se encontró con una sonrisa y unos ojos color miel que la miraban.
Sus labios se estiraron en una sonrisa y cerró la puerta tras ella.

-Hallo, Bill
-Hola.. ¿estás lista?
-si.. – río suavemente.
-Entonces vamos. – dijo comenzando a caminar, Alice le siguió acercándose a su lado.
-¿Dónde iremos?
-Donde quieras ir… - la sonrió picadamente, eso hizo que a Aly se le detuviera el corazón por unos segundos.
-No lo sé – rió, mientras pensaba, contigo iría a cualquier lugar... – Demos un paseo por la cuidad. – exclamó dando pequeños saltitos, cosa que a Bill le hizo gracia y ensanchó aún más su sonrisa.
-Vale.

Caminaron por la cuidad hablando de cualquier cosa sin importancia, pero que los divertía. Todo el tiempo se lo pasaron riendo y haciendo el tonto. Hasta que Bill vio algo…

-Aly, ven conmigo… - La cogió de la mano y corrió junto con ella, hasta llegar donde un chico rubio, con un estilo muy parecido al de Bill. – Hola, Andreas.
-Hallo – saludó con una sonrisa a Bill, luego miró para Alice. - Hola. Soy Andreas.
-Sí, lo he oído. – los tres rieron. – soy Aly.- dijo extendiéndole la mano, pero él se la cogió y la tiró hacia él, para darle un beso en la mejilla. Ella se ruborizó sin saber porqué. Los dos se miraban sin prestar atención a Bill quien los miraba intermitentemente a uno y al otro, como intentado averiguar algo. Finalmente Bill carraspeó y los chicos lo miraron. - ¿Qué ocurre?
-Nada..
-Entonces, ¿porqué interrumpes nuestro saludo? Nos estamos conociendo.
-Yo no he interrumpido nada... ¿o sí?
-Bill, no te preocupes.. – rió la chica.
-Nosotros ya nos íbamos, nos vemos. Adiós, Andreas.
-Pero.. – intentó protestar pero Bill la cortó.
-Que nos vamos, Aly – dijo entre dientes
-Esto, vale.. – dijo resignada – adiós Andreas, ya nos veremos.
-Adios guapa. – Bill roló los ojos y tomó a Alice de la mano para seguir caminado.

-No te cae bien tu amigo.. ¿verdad?
-Si me cae bien, es mi mejor amigo..
-Pues no lo parece… - dijo bajito para que Bill no escuchara.
-¿has dicho algo?
-¿yo?
-No, la chica que va en la calle de enfrente…
-Ah.. pues, si le hablas así de despacio no te oirá, yo le grito. ¡EH, T…! – no pudo terminar ya que Bill le había puesto la mano en su boca para evitar que gritara.
-¡¿Qué haces, estás loca?!
-pf gfrfrfttf pfra qfe – Bill le quitó la mano de la boca al darse cuenta de que no podía hablar si estaba allí. – pues, estaba gritando a ver si escuchaba… – dijo inocentemente.
-Serás tonta,… era una ironía..-dijo como si eso fuese algo obvio.
-Lo mío era una broma.. – rió, Bill intentó estar serio, pero no lo consiguió y comenzó a reír.

Siguieron caminando, dando su paseo, y conversando, hasta que al parar por frente a un gran ventanal, donde por el otro lado se veían objetos viejos y de gran valor, ambos se dieron cuenta que aun iban tomados de la mano. Se soltaron lo más rápido que pudieron, sonrojados.
Y así paso ese día, lleno de risas y juegos de niños pequeños, ambos estaban felices. Por la noche Bill dejó a Alice en su casa y se dirigió a la suya.

Alice entró a su casa dando pequeños saltitos de alegría, el día había sido perfecto, ¿Qué mas podría pedir, por ahora?, simplemente nada… estaba feliz como estaba, aun sabiendo que Bill no la quería como ella quisiese que la quisiera, pero estaba feliz. Corrió a la habitación de Laila, no la había visto en todo el día y necesitaba hablar con ella, para contarle todo lo ocurrido últimamente. Picó la puerta y desde adentro se escuchó un “adelante”, Aly empujó la puerta con suavidad y entró.

-Hallo Laila. Hace mucho tiempo que no te veía – dijo con cierto rintintín y se tiró sobre la cama de su hermana, se acomodó con las manos debajo de la nuca mientras miraba el techo
-Aly, - giró la silla del escritorio donde estaba sentada - ¿Qué quieres?
-Hablar contigo.. – dijo simplemente..
-wow – puso cara de sorpresa.- ¿de que quieres hablarme? – dijo acercándose a ella y tumbándose a su lado.
-De Bill – suspiró.
-¿Bill? – Aly asintió con desgana – ¿te gusta Bill?
-Eso creo…y lo peor de todo es que el no me ve mas que como una amiga… - dejo tristemente llevándose las manos a la cara.
- … y tiene novia – agregó a lo que su hermana había dicho hace unos segundos.
-¡Sí, pero hoy lo pasé genial! – casi gritó levantándose de un salto en la cama para luego quedar sentada. Laila se asustó ante el repentino cambio de estado de su hermana y dio un respingo, luego la imitó.
-¿Por? – preguntó verdaderamente interesada.
-Pasé todo el día con Bill – dijo riendo – fue genial, paseamos por la cuidad y hablamos de muchas cosas, hasta me ha presentado a un chico, Andreas, se llama y es muy simpático.
-Comienzas bien, querida, ya verás como luego consigues a Bill, y si no.. te quedas el amigo – dijo divertida, ambas rieron y se abrazaron.
-Y ahora dime, ¿Qué hay con Tom?
-¿Con Tom? Nada… – dijo disimulando una sonrisa mordiéndose el labio inferior.

A la mañana siguiente, ambas despertaron tumbadas en la cama de Laila, hacia frío, mucho frío, Laila se levantó de la cama a abrir las cortinas y una luz amarilla-transparente y cálida entró en la habitación. Alice, con los ojos pequeños por culpa del sol, dijo los buenos días a Laila y salió de su habitación dispuesta a vestirse. Era lunes y había escuela.

Una vez había terminado de tomar su desayuno, buscó su bolso y salió de casa junto a su hermana, caminaron hasta la parada de autobuses y estuvieron esperando. Pasaron diez minutos y el autobús ya había llegado. Las gemelas subieron y se sentaron juntas, fueron hablando todo el camino hasta llegar al instituto, y una vez allí se separaron, para ir cada una con su grupo de amigas. Liala fue con las chicas rubias engreídas, y Aly quedó sola dando vueltas por allí y por acá, puesto que ella no tenía amigas, la única persona con la que ella estaba en la escuela era Bill, de quien no habían señales aún.
El timbre marcó el comienzo de las clases, todos entraron a sus respectivos salones. Alice entró al suyo, se sentó en el asiento de siempre, Bill no estaba, no había llegado. Eso la preocupaba un poco, pero no le dio importancia, quizás llegaría mas tarde. Abrió el libro en la página que el profesor había indicado, apoyó los codos sobre éste y su cabeza sobre las manos, serró los ojos y se durmió.

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