CAPITULO 7
-¿Qué tal si
les gastamos una bromita?
-¿Bromita? –
preguntó en tono burla.- ¿Qué tipo de broma?
-Ya lo verás
– dijo acercándose a Tom, quien dormía en el suelo, espatarrado, cómodamente .
– ahora solo ven y ayúdame.
Alice tomó a
Tom de los pies y Laila de las manos, lo llevaron hasta el jardín y lo dejaron
cuidadosamente al borde de la piscina. Se aseguraron de que no hubiera
despertado y fueron a por Bill, haciendo el mismo procedimiento y acostándolo
junto a Tom. Si que tienen el sueño pesado, pensó Alice, miró a Bill y a Tom,
quienes dormían como angelitos. Miró a su hermana y asintió con la cabeza. Una
sonrisa traviesa se apoderó del rostro de Laila, quien sin previo aviso les dio
un empujón. Los gemelos no tardaron en salir a la superficie.
-¿¡Pero qué….?!
-¡AAAAH!– Tom
gritó aún más fuerte que Bill.
Las gemelas
comenzaron a reír, no se podían contener, al ver a los chicos todos mojados y
con la ropa pegada al cuerpo. Tom y Bill tenían caras de pocos amigos, pero
después de ver que las gemelas no les prestaban atención, se dieron por
vencidos y comenzaron a reír también con ellas.
El día pasó
entre risas y más risas, los gemelos fueron a su casa a cambiarse de ropa y a
disculparse con su madre por no haber avisado. El día siguiente sería sábado,
no había instituto, por lo que quedaron los cuatro en una pizzería cerca de la
casa de los chicos.
La pelinegra
despertó con el sol que se colaba por las cortinas de la habitación. Se frotó
los ojos y se levantó. Miró la hora, las 2:30 PM, era tarde y había quedado en
una hora con los chicos. Se duchó y se vistió, con un vestido negro de tirantes
por arriba de la rodilla, buscó unos tacones a juego y ya estaba lista. Se secó
el cabello, y alisó solamente su flequillo. Se hizo la línea de ojos, como
siempre y ya estaba lista.
Bajó a
almorzar y una vez terminó fue a por Laila, las dos salieron de la casa hacia la
pizzería, donde ya estaban los chicos y alguien mas. Alice soltó un bufido al
ver a esa persona y se acercó a la mesa, al igual que Laila.
Saludaron a
todos con dos besos y se sentaron. Fue Bill quien comenzó la conversación.
- Eliane ha
venido con nosotros….- no pudo terminar, ya que Aly lo cortó.
-Nos dimos
cuenta.. – dijo como si estuviera hablando de lo bello que estaba el día.
Bill no hizo
caso al comentario que había hecho Alice hacía unos segundos y siguió
hablando.- Espero que no les moleste.
- Nooo. – Soltaro
Laila y Tom al mismo tiempo. Enseguida sonrieron y después todos miraron a
Alice.
-¿Qué?. Ah..
eso.. no, no me molesta, para nada, en absoluto, yo… - iba a seguir con su
explicación cuando Laila la tomó de la muñeca, dándole pequeñas y suaves palmaditas
en la mano.
-Ya basta
Aly. – dijo bajito.
-S…si.
Pidieron la
comida y una vez terminada, conversaron y conversaron hasta hartarse, Tom miró
la hora en su móvil y sonrió.
-Laila y yo
ya nos vamos – anunció
-Ah.. ¿si?
-Si.. – dijo
levantándose y tomándola de la mano para salir.. – Aly, ¿No vienes?
-No.. no se
preocupen por mi.. – les sonrío.
-como
quieras, adiós .
-Adiós –
respondieron con la mano. Alidfe vio como Laila y Tom se alejaban entre la
gente y las mesas y salían por la puerta. Enseguida miró a la parejita. Bill y
Eliane estaban muy juntos, sobre la mesa estaba la mano de la chica y la de
Bill apoyada sobre la suya. Sintió un vacío en su interior y se levantó de
golpe.
-Iré al baño
– anunció. Pero nadie la oyó… se dio la vuelta y se dirigió a los baños, se
miró al espejo y se arregló los pelos, se lavó la cara y ya estaba.
Salió del
baño con una sonrisa, la cual se le borró al escuchar la conversación que
mantenían Bill y Eliane. Se escondió tras una mesa y siguió escuchando.
-Como sea,
pero no quiero verte cerca de esa chia.
-Aly es mi
amiga, y te guste o no yo me seguiré viendo con ella.
-¡Por favor!
– rió sarcásticamente – ella solos nos quiere separar, Bill. – siguió con un
tono angelical.
-Eliane,
entiéndeme, yo te quiero a ti… ¿comprendes?, nadie nos puede separar, Aly es
solo una amiga por la cual yo no siento nada que no se parezca a amistad. ¡No
te preocupes!
-Aún así no
me fío de ella
-Eliane… -
dijo con tono de advertencia.
-Está bien..
– concluyó con tono resignado.
Aly sintió
nuevamente como se le abría un agujero en el pecho, ese dolor nuevamente, no lo
quería sentir. Le escocían los ojos, y le dolía la garganta. Aún no podía creer
lo que Bill había dicho… ella fue, era y sería solo una amiga… nada más. Se
llevó la mano al pecho y aspiró aire, soltándolo fuertemente. Se pasó la mano
por los ojos y salió de su escondite. Se acercó a ellos, pero no se sentó,
simplemente tomó su bolso y se dio la vuelta para salir.
-¿Aly, donde
vas?-Le preguntó el chico.
-Yo iba...
a… - se estaba comenzando a poner nerviosa y se tomaba las manos. La verdad no
sabía que iba a decir y su cerebro estaba bloqueado.
-Te
acompañamos... – dijo mas como una orden que como una pregunta.
-Ya… - dijo
simplemente y siguió caminando.
Bill y Helen
se levantaron de la mano y siguieron a Alice hasta salir de la pizzería, una
vez fuera ella doblo hacia la izquierda, sabía muy bien donde iría… mas bien,
irían.
Caminaron
durante unos minutos hasta que llegaron a una especie de parque, donde habían
muchos árboles y una fuente con agua en el medio. Aly se acercó hasta la fuente
y se sentó en el borde. Aspiró y soltó todo el aire con un suspiro,
seguidamente miró a la pareja, Bill la miraba esperando a que dijera algo y
Eliane miraba sus uñas, sonrió, Bill también lo hizo, y así, con ese silencio y
con esas miradas pasaron unos cortos minutos, que para Alice fueron horas.
Hasta que un grito interrumpió.
- ¡Eliane! –
Los tres se giraron hacia el lugar donde provenía aquel grito. Era una chica,
rubia, de ojos azules, al igual que Eliane pero más bajita. Agitaba su mano en
modo de saludo. Eliane agitó la suya en dirección a la chica. Besó a Bill en la
boca, despidiéndose con un “hasta luego” y corrió para alcanzarla. Las dos se
alejaron de allí bajo la mirada expectante de Alice y su acompañante.
Bill se
sentó junto a ella en la fuente, se tomó ambas manos. Los dos pensaban lo
mismo, no sabían que decir y se carcomían el celebro tratando de que se les
ocurriera algo para romper aquel incómodo silencio.
-¿Quieres ir
por un helado?
-Vale –
contestó sonriendo y levantándose de un salto. Caminaron hasta un pequeño kiosco
que estaba frente al parque y pidieron sus helados. Comenzaros a caminar en
dirección a casa. Se miraban de vez en cuando, pero no hablaban, faltaban 3
calles y llegaban, pero las calles eran muy largas, y ellos iban a un paso muy
lento.
Una vez
terminados sus helados Aly se decidió por hablar.
-¿Qué tal con
tu novia? – definitivamente, eso no era lo que ella tenía en mente para decir,
pero se le había escapado.
-Pues… bien…¿por
qué lo preguntas? – preguntó algo curioso, entrecerrando un poco los ojos, ese
gesto a Alice la volvió loca, pero hizo como si nada.
-Ella no
quiere que seas mi amigo… - dijo simplemente. Bill paró en seco y miró a Aly a
los ojos.
-Aly, yo soy
tu amigo, y lo seguiré siendo. Ella… ella es mi novia y debe comprender que yo
igual te quiero. –tomó aire – las quiero a las dos, de diferentes maneras, a
ella como ni novia y a ti como una amiga... ¿comprendes? – Aly asintió con la
cabeza – así que no te preocupes. – dijo dulcemente, como si estuviera hablando
a una niña pequeña. Ella volvió a asentir y le sonrió forzadamente. Bill la
quería, pero no de la misma forma que ella. Aunque no sabía cómo explicarse los
besos de Bill, quizá, solo habían sido como amigos y nada más, pensó triste.
Cuando se dio cuenta ya habían llegado a la puerta de su casa picó el timbre y
se dio la vuelta para despedirse de Bill.
Adiós, Bill
– una sonrisa se pintó en los labios de ambos chicos.
-Hasta
pronto… mañana... ¿quieres ir a dar una vuelta?
-Claro… - en
ese memento la puerta se abrió, era el mayordomo.- bueno... yo.. ya me voy-
rió.
-Vale hasta
mañana entonces. – Le dio dos besos y se dio la vuelta para seguidamente cruzar
la calle e ir a su casa. Alice se dio la vuelta y entró a su casa. Pasó
directamente a su habitación y se sentó frente a la computadora. Estuvo toda la
tarde allí metida, pensado en Bill, como podía dañarla de esa forma. Ella lo
amaba, y si era necesario, hasta podría morir por él… pero su amor no era
correspondido, Bill no la quería, y ella lo sabía muy bien. Tampoco podía
desrícelo, temía quedar en ridículo frente a él, después de todo, ella no era nada
comparada con Eliane, pensaba.
Se durmió
pensado en lo mismo, en Bill, hace unos días ella creía que todo iría bien, que
él la quería y que terminarían juntos, pero ahora.. ya no sabía que pensar. “Dejaré
que el tiempo lo decida todo”, se repitió a sí misma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario