09 marzo, 2012

Capítulo 7 /Leb die sekunde







CAPITULO 7

-¿Qué tal si les gastamos una bromita?
-¿Bromita? – preguntó en tono burla.- ¿Qué tipo de broma?
-Ya lo verás – dijo acercándose a Tom, quien dormía en el suelo, espatarrado, cómodamente . – ahora solo ven y ayúdame.
Alice tomó a Tom de los pies y Laila de las manos, lo llevaron hasta el jardín y lo dejaron cuidadosamente al borde de la piscina. Se aseguraron de que no hubiera despertado y fueron a por Bill, haciendo el mismo procedimiento y acostándolo junto a Tom. Si que tienen el sueño pesado, pensó Alice, miró a Bill y a Tom, quienes dormían como angelitos. Miró a su hermana y asintió con la cabeza. Una sonrisa traviesa se apoderó del rostro de Laila, quien sin previo aviso les dio un empujón. Los gemelos no tardaron en salir a la superficie.
-¿¡Pero qué….?!
-¡AAAAH!– Tom gritó aún más fuerte que Bill.
Las gemelas comenzaron a reír, no se podían contener, al ver a los chicos todos mojados y con la ropa pegada al cuerpo. Tom y Bill tenían caras de pocos amigos, pero después de ver que las gemelas no les prestaban atención, se dieron por vencidos y comenzaron a reír también con ellas.

El día pasó entre risas y más risas, los gemelos fueron a su casa a cambiarse de ropa y a disculparse con su madre por no haber avisado. El día siguiente sería sábado, no había instituto, por lo que quedaron los cuatro en una pizzería cerca de la casa de los chicos.

La pelinegra despertó con el sol que se colaba por las cortinas de la habitación. Se frotó los ojos y se levantó. Miró la hora, las 2:30 PM, era tarde y había quedado en una hora con los chicos. Se duchó y se vistió, con un vestido negro de tirantes por arriba de la rodilla, buscó unos tacones a juego y ya estaba lista. Se secó el cabello, y alisó solamente su flequillo. Se hizo la línea de ojos, como siempre y ya estaba lista.
Bajó a almorzar y una vez terminó fue a por Laila, las dos salieron de la casa hacia la pizzería, donde ya estaban los chicos y alguien mas. Alice soltó un bufido al ver a esa persona y se acercó a la mesa, al igual que Laila.
Saludaron a todos con dos besos y se sentaron. Fue Bill quien comenzó la conversación.
- Eliane ha venido con nosotros….- no pudo terminar, ya que Aly lo cortó.
-Nos dimos cuenta.. – dijo como si estuviera hablando de lo bello que estaba el día.
Bill no hizo caso al comentario que había hecho Alice hacía unos segundos y siguió hablando.- Espero que no les moleste.
- Nooo. – Soltaro Laila y Tom al mismo tiempo. Enseguida sonrieron y después todos miraron a Alice.
-¿Qué?. Ah.. eso.. no, no me molesta, para nada, en absoluto, yo… - iba a seguir con su explicación cuando Laila la tomó de la muñeca, dándole pequeñas y suaves palmaditas en la mano.
-Ya basta Aly. – dijo bajito.
-S…si.

Pidieron la comida y una vez terminada, conversaron y conversaron hasta hartarse, Tom miró la hora en su móvil y sonrió.
-Laila y yo ya nos vamos – anunció
-Ah.. ¿si?
-Si.. – dijo levantándose y tomándola de la mano para salir.. – Aly, ¿No vienes?
-No.. no se preocupen por mi.. – les sonrío.
-como quieras, adiós .
-Adiós – respondieron con la mano. Alidfe vio como Laila y Tom se alejaban entre la gente y las mesas y salían por la puerta. Enseguida miró a la parejita. Bill y Eliane estaban muy juntos, sobre la mesa estaba la mano de la chica y la de Bill apoyada sobre la suya. Sintió un vacío en su interior y se levantó de golpe.
-Iré al baño – anunció. Pero nadie la oyó… se dio la vuelta y se dirigió a los baños, se miró al espejo y se arregló los pelos, se lavó la cara y ya estaba.
Salió del baño con una sonrisa, la cual se le borró al escuchar la conversación que mantenían Bill y Eliane. Se escondió tras una mesa y siguió escuchando.

-Como sea, pero no quiero verte cerca de esa chia.
-Aly es mi amiga, y te guste o no yo me seguiré viendo con ella.
-¡Por favor! – rió sarcásticamente – ella solos nos quiere separar, Bill. – siguió con un tono angelical.
-Eliane, entiéndeme, yo te quiero a ti… ¿comprendes?, nadie nos puede separar, Aly es solo una amiga por la cual yo no siento nada que no se parezca a amistad. ¡No te preocupes!
-Aún así no me fío de ella
-Eliane… - dijo con tono de advertencia.
-Está bien.. – concluyó con tono resignado.
Aly sintió nuevamente como se le abría un agujero en el pecho, ese dolor nuevamente, no lo quería sentir. Le escocían los ojos, y le dolía la garganta. Aún no podía creer lo que Bill había dicho… ella fue, era y sería solo una amiga… nada más. Se llevó la mano al pecho y aspiró aire, soltándolo fuertemente. Se pasó la mano por los ojos y salió de su escondite. Se acercó a ellos, pero no se sentó, simplemente tomó su bolso y se dio la vuelta para salir.

-¿Aly, donde vas?-Le preguntó el chico.
-Yo iba... a… - se estaba comenzando a poner nerviosa y se tomaba las manos. La verdad no sabía que iba a decir y su cerebro estaba bloqueado.
-Te acompañamos... – dijo mas como una orden que como una pregunta.
-Ya… - dijo simplemente y siguió caminando.

Bill y Helen se levantaron de la mano y siguieron a Alice hasta salir de la pizzería, una vez fuera ella doblo hacia la izquierda, sabía muy bien donde iría… mas bien, irían.
Caminaron durante unos minutos hasta que llegaron a una especie de parque, donde habían muchos árboles y una fuente con agua en el medio. Aly se acercó hasta la fuente y se sentó en el borde. Aspiró y soltó todo el aire con un suspiro, seguidamente miró a la pareja, Bill la miraba esperando a que dijera algo y Eliane miraba sus uñas, sonrió, Bill también lo hizo, y así, con ese silencio y con esas miradas pasaron unos cortos minutos, que para Alice fueron horas. Hasta que un grito interrumpió.

- ¡Eliane! – Los tres se giraron hacia el lugar donde provenía aquel grito. Era una chica, rubia, de ojos azules, al igual que Eliane pero más bajita. Agitaba su mano en modo de saludo. Eliane agitó la suya en dirección a la chica. Besó a Bill en la boca, despidiéndose con un “hasta luego” y corrió para alcanzarla. Las dos se alejaron de allí bajo la mirada expectante de Alice y su acompañante.
Bill se sentó junto a ella en la fuente, se tomó ambas manos. Los dos pensaban lo mismo, no sabían que decir y se carcomían el celebro tratando de que se les ocurriera algo para romper aquel incómodo silencio.

-¿Quieres ir por un helado?
-Vale – contestó sonriendo y levantándose de un salto. Caminaron hasta un pequeño kiosco que estaba frente al parque y pidieron sus helados. Comenzaros a caminar en dirección a casa. Se miraban de vez en cuando, pero no hablaban, faltaban 3 calles y llegaban, pero las calles eran muy largas, y ellos iban a un paso muy lento.
Una vez terminados sus helados Aly se decidió por hablar.

-¿Qué tal con tu novia? – definitivamente, eso no era lo que ella tenía en mente para decir, pero se le había escapado.
-Pues… bien…¿por qué lo preguntas? – preguntó algo curioso, entrecerrando un poco los ojos, ese gesto a Alice la volvió loca, pero hizo como si nada.
-Ella no quiere que seas mi amigo… - dijo simplemente. Bill paró en seco y miró a Aly a los ojos.
-Aly, yo soy tu amigo, y lo seguiré siendo. Ella… ella es mi novia y debe comprender que yo igual te quiero. –tomó aire – las quiero a las dos, de diferentes maneras, a ella como ni novia y a ti como una amiga... ¿comprendes? – Aly asintió con la cabeza – así que no te preocupes. – dijo dulcemente, como si estuviera hablando a una niña pequeña. Ella volvió a asentir y le sonrió forzadamente. Bill la quería, pero no de la misma forma que ella. Aunque no sabía cómo explicarse los besos de Bill, quizá, solo habían sido como amigos y nada más, pensó triste. Cuando se dio cuenta ya habían llegado a la puerta de su casa picó el timbre y se dio la vuelta para despedirse de Bill.
Adiós, Bill – una sonrisa se pintó en los labios de ambos chicos.
-Hasta pronto… mañana... ¿quieres ir a dar una vuelta?
-Claro… - en ese memento la puerta se abrió, era el mayordomo.- bueno... yo.. ya me voy- rió.
-Vale hasta mañana entonces. – Le dio dos besos y se dio la vuelta para seguidamente cruzar la calle e ir a su casa. Alice se dio la vuelta y entró a su casa. Pasó directamente a su habitación y se sentó frente a la computadora. Estuvo toda la tarde allí metida, pensado en Bill, como podía dañarla de esa forma. Ella lo amaba, y si era necesario, hasta podría morir por él… pero su amor no era correspondido, Bill no la quería, y ella lo sabía muy bien. Tampoco podía desrícelo, temía quedar en ridículo frente a él, después de todo, ella no era nada comparada con Eliane, pensaba.
Se durmió pensado en lo mismo, en Bill, hace unos días ella creía que todo iría bien, que él la quería y que terminarían juntos, pero ahora.. ya no sabía que pensar. “Dejaré que el tiempo lo decida todo”, se repitió a sí misma.

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