Capítulo NUEVE
Era sábado por la tarde y mamá con Alison
habían salido de compras. Niki por milagro estaba en casa… y si no fuera porque
las condiciones lo permitieron, esto jamás habría pasado…
En la nariz. Si, en la nariz estaría bien. Me
quedaba… creo. Me observé costosamente de costado en el espejo, o al menos eso
intenté porque me dolieron los ojos en el intento. Tal vez sería mejor si le
pedía a Niki que me ayudara con esto. Para empezar, yo no conocía ningún lugar
donde pusieran piercings y mi hermana incluso tenían amigos que hacían ese tipo
de cosas y… vamos, ella también podía decirme si el de la nariz se me vería
bien. Porque a lo mejor hacerlo en otra parte era más conveniente o me quedaba
mejor.
Era… una decisión apresurada, lo sé. Lo había
pensando un par de días solamente. Pero lo quería… e iba a tener esa cosa en la
nariz así tuviese que arrastrarme de rodillas en el suelo para que Niki me
llevara.
Pero no fue necesario humillarme de esa
forma. No fue necesario porque en cuanto le dije ella se puso a gritar como
loca, me asfixió en un intento de abrazo y me preguntó mil veces si estaba
segura de hacerlo antes de salir de casa. Según mi hermana el de la nariz se me
vería lindo y no dolía tanto. De hecho ni siquiera se tardó treinta segundos en
correr a su habitación a buscar su teléfono y ponerse a hacer una llamada.
Luego de echar unas cuantas puteadas, reírse un rato y casi obligar a su “amigo”,
colgó. Y finalmente, con una sonrisa de oreja a oreja me dijo saldría gratis
porque el chico ese le debía un favor de los grandes. Genial, gratis. Mucho
mejor.
Enseguida salimos de casa. Según me dijo él
estaba trabajando en un tatuaje en este momento pero que para cuando llegásemos
ya estaría libre. Y vaya que nos demoramos en llegar. Tomamos el autobús y
después tuvimos que caminar como nunca lo había hecho en mi vida.
¡Ay, no! ¡Voy a morir! ¡Ese enfermo lleno de
tatuajes con cara de “me gusta el dolor” tiene una cosa pinchuda en la mano y se acerca
a mí! ¡Ay, Dios, mi nariz! ¡¿Qué estoy haciendo aquí?! ¡Yo debería estar en
casa estudiando o algo así! No, no, no, no, si pudiera salir corriendo… agh,
uy, ¡Ah!
Demasiado… tarde.
Vamos, vamos… nadie muere por un pinchazo.
¡Aún así estoy sufriendo!
No entiendo como a Niki le pueden gustar
estas cosas… que no duelen, já. Nada me había dolido tanto en la vida. No,
miento, me dolió mucho más cuando me rompí el brazo en la clase de deportes
hace un año. Pero ¡aaaay! Esto no lo vuelvo a hacer, lo juro.
-Ya… está.-Terminó de toquetearme la nariz y
provocarme dolor. Ardía un poquito la zona. Me pasé los dedos por los ojos,
limpiándome as lágrimas que se me habían escapado. Enseguida miré a Niki… ella
me observaba con una cara de fascinación increíble, como su hubiese visto nacer
a su hijo o algo así… era como si… estuviese ¿orgullosa? No tardé nada en
reaccionar y mirarme en el espejo… allí estaba, en mi nariz roja. Me… me
gustaba. Me hacía lucir diferente. Quizás… quizás ahora me veía más como Niki
que como Jenna. No pude evitar sentirme traicionada. Me había traicionado a mi
misma. Enseguida me quité esa idea de la cabeza. Lo estaba haciendo por mí, si…
porque yo lo deseaba y era mi decisión,
¿verdad? Tampoco es que quiera copiarle porque de haberlo querido, me habría
llenado la cara de estas cosas. Suspiré. Si… estaba bien, y se quedaría en mi
nariz por un buen tiempo. Sonreí. Ahora, lo que no sabía era cómo se lo
explicaría a mamá. Se suponía que la hija que hacía este tipo de cosas era
Niki, no Jenna. Oh, Jenna a veces te odio tanto, en especial cuando comienzas a
pensar en tercera persona.
En fin… ya estaba hecho y no me lo quitaría
porque me había gustado.
-¿Viste que tampoco era tanto el dolor?-Si,
no había sido nada. No es nada… no. Nótese la ironía. Me encogí de hombros y me
llevé otra cucharada de helado a la boca. Habíamos pasado a una heladería que
quedaba más o menos cerca y nos habíamos comprado dos copas gigantes llenas de
crema, chocolate, chispas y ese tipo de cosas. Estaba rico.
-¿Aún está roja?-Negó.
-No… y ya déjalo, dentro de unas semanas ya
no lo sentirás.-me sujetó la mano que iba directo al piercing impidiendo que lo
tocara.
Este era un momento verdaderamente extraño.
Estar tomando helado con Niki, sin pelear… llevándonos bien, como hermanas.
Algo bastante inusual. Seguro era por el coso este que me había hecho.-Yo…
planeo hacerme otro. -¡¿Otro más?! Pero si ya ni siquiera le quedaban lugares
para agujerearse.-Ya sabes… allí abajo.-Abrí los ojos como platos y me atoré
con mi propia saliva.
-Estás loca.-Solté, tosiendo aún. Muy… muy
loca. Y es que… nadie en su sano juicio se pondría un piercing… ahí. Con lo que
debe doler…
Niki rió.
-Nah, es broma. Pero me haré un tatuaje.
Aunque aún no me decido muy bien donde…- Me golpeé el pecho, la toz ya se me
estaba pasando.
-En la cadera son lindos.-Hable, una vez
estuve bien.
-Yo pensaba más bien algo en el hombro o en
la espalda…-Me encogí de hombros. Ella veía el lugar… a final de cuentas era su
tatuaje, no el mío.
Después de terminar el helado, nos fuimos a
casa. Niki me dijo que saldría por la noche y que si yo tenía problemas con
mamá por el piercing no le dijera que fue ella quien me llevó a ponérmelo.
Accedí a cubrirla… el arito este era total y completamente de mi
responsabilidad y a demás… gracias a Niki había sido gratis aunque luego la
hubiese tenido que invitar a un helado.
Llegamos a la parada y nos sentamos un rato
allí, esperando a que pasara algo. Me hundí en mis pensamientos, mirando pasar
los vehículos…
No podía evitar pensar que lo que había hecho
estaba mal. Todo esto carecía de sentido. Hace dos mese no me habría puesto
esta cosa aunque me pagaran lo que yo lograba juntar con la mesada de un año
entero. No sé cómo puedo ser tan estúpida a veces. Lo que había dicho Andreas
me había afectado. Lo sabía… y Andreas también lo sabría cuando me viera con el
piercing. Se burlaría de mi, seguro. Qué vergüenza. Soy una vergüenza para la
humanidad, para el género femenino. Me dejé llevar por la opinión de un chico.
Buah, no tanto así porque al final de cuentas el coso este me gusta y lo quiero
tener en la nariz… pero la intención inicial fue la de agradarle a Andreas. Y
era más que evidente. En cuanto me viera iba a relacionar los hechos y… y si el
otro chico había escuchado lo que me había dicho su amigo o si se lo había
contado… sería mi fin. Porque él se lo diría a su hermano y así sucesivamente
hasta que Niki lo supiera y, como la buena hermana que es, no dejaría de
molestarme hasta el día de su muerte… o la mía. En todo caso… podría negarlo.
El único testigo era ese tal Bill, pero de seguro ni siquiera había escuchado.
-¡Hey!
-¡Hey!-Salí del trance al instante. Mi
hermana saludaba a algunos de sus amigos. Los observé algo asustada, por los
gritos. Era como si no se hubiesen visto en meses. Aunque no era así en
realidad.- ¿Qué haces aquí, Nicole?-Le preguntó uno de ellos. Niki se movió al
instante, dejándome al descubierto. Miré a las personas que estaban allí. Eran
tres. Uno de ellos era un completo desconocido y los otros dos eran gemelos.
-Acompañaba a mi hermanita a ponerse su
primer piercing.-Soltó orgullosa. Ay, dios, que vergüenza. Me entraron ganas de
salir corriendo. Encima las mejillas me comenzaban a arder.-¿Recuerdan a Jenna?
-¡Claro que sí!-Exclamó Tom, acercándose a
mi. Me plantó un beso en la mejilla y sin previo aviso, tomó mi cara, la giró
hacia un lado y observó mi piercing.- Está genial, Jenna. Te queda excelente.
-¡Lo sé, le he dicho lo mismo toda la
tarde!-Y así fue como comenzó una incómoda conversación sobre mí en la que
participaban mi hermana, Tom y el otro chico. Tom me soltó la cara y enseguida
miré su hermano, sin poder evitarlo. Este también me estaba mirando. Me sentí
mucho más incómoda cuando choqué con su mirada. Él lo sabía todo, podía verlo
en sus ojos. Oh, ¡pero qué pesado es! Si hay algo que odio es que gente extraña
me mire con reproche, y éste ya lo había hecho más de una vez… y ¡ahora volvía
a hacerlo! Se estaba pasando. Aparté la mirada y me mordí el labio inferior
deseando que pasara luego un autobús que nos sirviera, para irme a casa de una
buena vez y… y no, miento, no quiero llegar a casa. Seguro está mamá y aún no
sé como explicárselo. Oh, por favor, que alguien me mate.
-Ve tú a casa, yo me quedo con los chicos…- Dijo
mi hermana en cuanto llegó el autobús. Asentí, no muy convencida y me subí.
Tardé un poco en darme cuenta que el chico ese, Bill, venía detrás de mí.
Había… dos asientos, de esos juntos, que
estaba desocupados. Me pregunté si sería mejor que me sentara al lado de
alguien o en ese desocupado que estaba casi al final. Me sentaría en ese, del
lado de la ventana. Eso era lo normal, vamos… querer ir solos. Aunque no estaba
muy segura de si el chico querría venir y sentarse al lado mío. En cualquier
caso, yo ya estaba sentada. Me incomodé un poco al sentir su presencia al lado
mío. Pasaron unos largos y angustiosos segundos en silencio. Odiaba estos
momentos incómodos…
Me limité a mirar por la ventana e intentar
hacer como si él no estuviese allí. De verdad que me incomodaba. Seguramente
porque yo ya sabía que él sabía el motivo inicial por el que yo había querido
perforarme la nariz.
-Así que… tu plan es conquistar a Andreas
agujereándote el cuerpo.-Giré la cabeza de golpe. Me tensé. Me había hablado y…
y no sabía que contestarle. En el fondo sabía que él tenía razón. Pero yo tenía
orgullo, y no lo admitiría.
-No.-Lo miré como si fuera estúpido.-¿Por qué
piensas eso?-fruncí el seño, haciéndome la que no entendía nada. Él se encogió
de hombros.
-No te estoy atacando ni nada. Es que… por lo
que dijo Andreas hace unos días y viendo cómo eres o cómo te vez… eso me hace
pensar que te pusiste el piercing sólo para llamar su atención.-Me observó.
Sentí mi rostro arder.- No te queda, para nada… No es que te veas mal.-Aclaró.-
Pero…
-No soy como piensas.-Lo corté.- “La aburrida
hermana de Niki”. Te escuché.-Solté sin pensar. Él asintió.
-Lo sé, esa era mi intención.-Oh. No
contesté. No supe que decirle. Y el resto del viaje siguió con el mismo
incómodo silencio que había comenzado. Qué raro era este chico y pesado… si.
Había dicho todo eso con la intención de que yo lo escuchara. ¿Pero… con qué
propósito? No quise preguntarle. Ya no quería hablarle más.
-Hey, oye…-Abrí los ojos costosamente.-Te
bajas aquí.-me costó un poco analizar bien sus palabras. No, miento, lo que más
me costó fue darme cuenta donde estaba y quien era la persona que me estaba hablando. Bostecé y
me llevé una mano a los ojos.-Ya despierta, tienes que bajaste.-Bajarme.
¡Bajarme! Abrí los ojos de golpe y me levanté del asiento a la velocidad de la
luz. Él se movió para dejarme pasar.
-Adiós.-Me despedí.-Gracias por despertarme.-
dije bajito. Él simplemente me miró, ni siquiera hizo algún gesto de despedida
ni nada. Luego me bajé.
Una vez en la puerta de mi casa, me di cuenta
de que había olvidado las llaves. Piqué al timbre. Ojalá mamá estuviera… y no
se diera cuenta de lo que tenía en la nariz. La puerta de abrió en un ratito.
Era Alison.
-¡Jenna! ¿Dónde estabas?-estiró los brazos.
Me agaché para abrazarla y la besé en la frente.
-Salí un rato.-me levanté. Entonces me di
cuenta de que mi hermanita no dejaba de mirarme, con la boca abierta y unos
ojos enormes. Incluso se había quedado sin respiración.
-¡MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-gritó
con todas sus fuerzas al recobrar el sentido. Cuando yo ya había cerrado la
puerta y me apresuraba en huir. Me quedé de piedra, congelada, como una
estatua. Mamá no tardó en llegar.
-¡Hija, ya llegaste! Estaba
preocupada.-Sonreí.-¿Qué pasó, Alison?
-Jenna tiene un… un… un… de… de esos que
tiene Niki, mamá. En la nariz.-Señaló su nariz con el dedo, sin dejar de
mirarme con la boca abierta. Me quedé sin respiración. ¡Ay, no!
Entonces mamá me miró. Esa mirad que tanto me
asustaba. Me entraron ganas de salir corriendo.
-¿Qué… qué te hiciste en la
nariz?-Preguntó.-¡No lo puedo creer! ¡¿Tú también?! ¡Pensé que tu hermana era
única loca en casa! ¡Dios mío! ¡TE VAS A TU HABITACIÓN AHORA MISMO Y TE QUITAS
ESA COSA DE LA NARIZ!
-Pe… pero mamá…-Intenté quejarme, pero ella me
cortó.
-¡NADA DE PEROS, TE LA QUITAS AHORA MISMO! ¡Y
ESTÁS CASTIGADA! NO SALES HASTA NUEVO AVISO ¿QUEDÓ CLARO?-Pero, pero ¿porqué?
¡Niki podía hacer lo que quería! ¿Porqué yo no podía tener esas libertades?
¡Ella era sólo un poco mayor que yo y a esta edad ya se pasaba noches fuera de
casa sin avisar y mamá nunca la castigaba!
-¡No es justo, mamá! Tú no castigas a Niki y
ella tiene diez o más, ¡no es justo!
-Porque quiero algo mejor para ti, por eso.
Ahora QUÍTATELO.
-¡No! ¡Mamá, no voy a ser mejor o peor persona
por tener un piercing! A demás, debes ser justa con todas tus hijas.-Fruncí el
seño. Mamá me miró, sin decir nada. Ella sabía que yo tenía razón, así como
también sabía que no me lo quitaría.-Es… es sólo uno. A demás… me queda
bien.-Miré a Alison, la pequeña cambió enseguida la cara de susto provocada por
la discusión. Me sonrió.-¿Ves...? incluso a Alison le gusta. ¿Verdad?
-Si.
Mamá suspiró.
-Ve y ordena tu habitación ahora mismo.
Después bajas a comer.-Asentí. Al menos era un avance, ya no me estaba
gritando.
-Si, má.- Volvió a suspirar y se metió en la
cocina.
Subí a mi habitación con la fea sensación de
que la había decepcionado. No me lo había dicho, pero podía sentirlo. A demás
era bastante obvio.
Ahora sólo quedaba esperar a que se le pasara
un poco. Y es que no es que fuera algo tan malo… pero le costaba aceptarlo.
Sólo era cuestión de tiempo y las cosas mejorarían. Ya en pocos días estaría
diciéndome que me veo genial. Yo lo sé. Las cosas son así con mamá, desde…
siempre. Terminará aceptándolo como todos lo que se puso Niki.
-¿Aló?
-¿Nina, dónde estás? ¿No vienes al cumple de
Matt?-silencio del otro lado.
-Am… hum… lo olvidé. No puedo ir ahora…
tengo cosas que hacer. Dale mis saludos,
lo siento.
-¿Qué cosas? ¡No me dejes sola!-me quejé.- me
voy a ir a meter a un lugar que seguramente va a estar lleno de gays. ¡Por
favor!
-De verdad no puedo, Jenna. Ve tú, no va a
pasar nada.
-Pero Nin...
-Tengo que dejarte…- Me interrumpió.
-¡Nina!
-No te olvides de darle mis saludos…
-¡Oye, no…!
-Adiós.-Cortó.
Genial. Ahora tendría que ir sola. Pero no…
no lo haría. Ya no tenía ganas de ir. Me senté en la cama y miré mis zapatos.
Mañana le entregaría el regalo que había comprado para él y me disculparía por
haber faltado. Tal vez sería apropiado que lo llamara ahora para avisarle, pero
no tenía ganas.
Dios… que estúpida soy.
Y quizás en qué estaba Nina que no podía ir.
Seguro era algo grave. Ella nunca me dejaba así… sólo en casos MUY urgentes.
Agh, ya estaba empezando a preocuparme.
…
-¡Nina! ¡Nina!- le grité para que se
detuviera, mientras me acercaba corriendo. Ella se volteó, me miró y se detuvo
a esperarme.
Era lunes por la mañana, estábamos por entrar
a clases y mi piercing seguía intacto en mi nariz.
-Hola.-La saludé.
-Hol… ¿qué es eso?-Preguntó, llevando su dedo
a mi nariz. La alejé con un manotazo.
-Un piercing.-Me quejé- Me lo puse el sábado.
-¿Y no me lo dijiste?
-Planeaba mostrártelo en la fiesta-Me encogí
de hombros. Nina miró hacia otro lado y suspiró.
-¿Fuiste?
-No. No iba a ir si no estabas… ¿Por qué no
pudiste ir?- Me di cuenta de que movía nerviosamente los dedos alrededor de la
correa de su mochila.
-Ehm… mi abuelita… tenía algunos problemas
y…-¿Abuelita? Vaya, nunca la había escuchado hablar de alguna abuelita.- tuve
que ir a ayudarla. Como es viejita y todo eso… no podía dejarla sola.-Se mordió
el labio inferior.
-Ah.
-Igual le compré algo a Matt y me gustaría
entregárselo ahora.-Asentí.
-Si, también yo.- suspiré. El ambiente estaba
más que raro… incluso estaba incómodo. Algo pasaba aquí… pero aún no sabía de
qué se trataba.-¿Y quieres ir ahora o después de biología? Yo pienso que ahora
estaría bien, para que note nuestra preocupación y…- levanté la mirada, ya que
anteriormente había tenido los ojos puestos en los pies. Nina miraba hacia otro
lado sonriendo.-¿Nina?-Le piqué el brazo. Ella me miró sobresaltada.
-Ehm, sí, claro.- ¿Qué era lo que la había
dejado así tan… aturdida? Miré en la misma dirección. Pero me di cuenta de que
sólo había gente entrando a la escuela… nadie conocido.
-¿Entonces vamos a dejarle el regalo ahora?
-Si.-Me tomó del brazo y nos dirigimos hacia
el salón donde se encontraría Matt en este momento.-A todo esto… me gusta cómo
te queda el piercing, te hace ver salvaje.-Reí.
No tardamos en llegar al salón de Matt. Me asomé
por la puerta y lo busqué con la mirada. Di con él, se sentaba justo en el
medio. Y estaba de lado por lo que no podía verme. Le tomé la mano a Nina y le
hice una seña para que entráramos despacio. Una vez detrás de él, lo rodeé con
los brazos y le di un sonoro beso en la mejilla.
-Feliz cumpleaños atrasado.-Dije
bajito.-Siento mucho no haber podido ir.-Lo solté. Matt se dio la vuelta y me
miró sonriendo.
-No te preocupes, sé que no lo hiciste con
mala…
-¡Feliz cumpleaños! Atrasado-Ahora Nina se
lanzaba sobre él. Al separarse le pasó su regalo. Yo me quité la mochila y
busqué el que yo había comprado para él. Se lo di. Matt me abrazó, casi
asfixiándome y dando las gracias mil veces. Abrí los ojos en medio del abrazo,
por desgracia… y me fijé en quien se encontraba sentado al final de la fila del
lado de la ventana. Bill. Lo miré, él me miró, alzó una ceja… y siguió allí sin
quitarme los ojos de encima. Luego, me di cuenta de que Andreas estaba al lado
suyo, pero no me estaba mirando. Volví a mirar al pelinegro y en ese momento me
aparté de Matt, dando por finalizado el abrazo. Un poco cortada volví a mirar a
mi amigo.
-Oh, esto sí que no me lo creo.-Se llevó las
manos a la boca. Lo miré sin entender por un momento. Oh, claro.-¿Cuándo te
pusiste ese piercing, Jenna?-Abrió la boca casi hasta el suelo. Esa última
pregunta le había salido con un tonito totalmente gay que me sorprendió.
-El sábado.-Me mordí el labio inferior.
-Está lindo.-Asentí.-Me gusta.-El sonido del
timbre nos interrumpió. Hora de entrar a clases.
-Ya es hora. No vemos.-Me despedí de Matt. Él
asintió.-Vamos, Nina.-La tomé del brazo. Miré por última vez al chico que
estaba atrás. Andreas también me miró. Qué vergüenza.
-Ah, sí, adiós, Matt.
...
Siento haber subido tan tarde.
No tengo corregido nada de Leb die sekunde así que mañana subiré muchos capítulos de esa fic :) Beso!

Tengo que confesarte que me encantan tus fics... pero también tengo que confesarte que nunca había leído Leb die Sekunde... y me gusta, que bueno que sues las dos! :) ok bueno, te espero en mi blog! Besitos kari
ResponderEliminarlskjs que bueno que te guste xd Leb die sekunde fue la primera que escribí así que... estaba toda mal escrita y tuve que corregir un montón de cosas xd
Eliminar