23 marzo, 2012

Capítulo 13 /Wenn nichts mehg geht





Capitulo 13

- ¿Por qué me llamas? – preguntó. Aun se notaba molesta.
- Para invitarte en cuatro días a…
- No estoy disponible. – me cortó.
- ¿Cómo? ¡No puedes no estar disponible, Amy! Esta oportunidad no se puede desperdiciar... a demás, ¡es gratis!
- ¿Qué cosa? – parecía más interesada.
- ¿No te hace ilusión ir a un concierto de Tokio Hotel?
- ¿Tokio Qué? – genial, no los conocía.
- ¡Tokio Hotel! Bill me dio las entradas... tengo tres.

- Entonces si estoy disponible. – rió del otro lado. – supongo que la tercera entrada es la de Bill. – como me hubiese gustado que hubiera sido así.
- No. Es… no lo sé. Debemos llevar a alguien más. – resoplé.
- Podría ser Steffy.
- Sabes que me cae horrible. – era una zorra creída.
- ¿Marian? 
- Parece una traumada, ¡no! – Amy rió.
- ¿Shishi?. – Shishi, perfecto… ella me caía genial y no la veía desde hacía ya un tiempo.
- Me parece bien. 
- Ok, te debo cortar. Tú le avisas... adiós, Abril. 
Que conversación tan genial y motivadora…
Me tumbé en la cama boca abajo y busqué el número de Shishi. Recé internamente para que ella estuviese disponible ese día. No me quedaban más amigas.
Le di nuevamente el botón verde y a los tres pitidos contestó.
- ¿Hola?
- ¡Shishi! Soy yo, Abril.
- ¡Oh! Abril, ¿cómo estás?
- ¡Excelente! –reí. – hace mucho que no hablamos.
- Si.
- Te llamaba para invitarte a un concierto... de Tokio Hotel. Te tengo la entrada y todo… - dije intentando sonar lo más entusiasta posible.
- Está bien. Luego te pago.
- No te preocupes que las entradas son regaladas. – reí. – como tenía tres pensé en ti.
- ¡Aww, gracias!. 
- A demás, no halamos desde hace mucho y no nos haría mal salir por ahí…

Luego de la conversación con las chicas, me puse a escuchar Tokio hotel en mi ipod. Yo no iba a ir a un concierto de ellos sin saber a lo menos una canción. Si no... estaría obligada sólo a gritar hasta causar daño permanente a mis cuerdas vocales. Y eso ronceramente, no me causaba mucha gracia.
Estuve guardando la ropa nueva en el armario. Aproveché para elegir la que usaría en el concierto. Tenía que ser algo bonito porque después vería a Bill.
Después de eso me puse el pijama y me arreglé para dormir.
Me tumbé en la cama y me cubrí con las sábanas… aun no me apetecía dormir, porque era demasiado temprano, por lo que no apagué la luz y me puse a examinar las entradas… leí cada cosa que decían hasta que llegué a una parte que hizo que mi boca llegara “hasta el suelo”. Imposible.
¿Pero qué…? 
Dios mío.
¿Coómo las podía haber conseguido…?
“Respira, respira” Me dije a mi misma mentalmente….
!Pero es que dios! ¡ENTRADAS VIP NO SE CONSEGUÍAN EN TODAS PARTES! ¡Y encima él me las había regalado! No me lo creía, ¡Hasta podría conocer a la banda! ¡Al chico de la voz hermosa! ¡Podría estar en primera fila y verlos desde cerca!
Me incorporé de un salto en la cama y no tardé ni medio segundo en coger el móvil y marcar el número de Amy. Me pareció una eternidad el tiempo que esperé a que me contestara.
- ¿Hola?
- ¡Amy, Amy! – y es que estaba desesperadísima. 
- ¿Y ahora qué ocurre?. – dijo con voz de estar aburrida de ese tipo de situaciones. Sonaba como si ya la hubiesen llamada unas quince veces en el día informándola la misma noticia. No le di mucha importancia a su pesimismo, eso no arruinaría mi alegría. Por lo que cogí aire y casi grité.
- ¡Las entradas son VIP! 
- ¡¿Que, qué?!
- ¡Lo que oyes, estúpida! ¡Que estaremos en primera fila!
- ¡Ay dios, que me da algo!

Continuamos con nuestros gritos histéricos y ese tipo de emociones que te dan en ciertos momentos. Aunque no conociésemos esa banda, por lo menos a mi me hacía mucha ilusión irlos a ver… ya que además de tener unas canciones magníficas, a Bill parecía gustarle… y ese podría ser un buen tema del cual hablar, ¿no?... ok, a quien engaño… quería ir únicamente para ver si los chicos eran guapos y descubrir al dueño de esa voz… sé que ustedes me dirán estúpida o como quieran, pero en esos momentos no se me había pasado por la cabeza buscar información en Internet y mucho menos fotos de los integrantes… eso me traería consecuencias y problemas.
En cambio Amy, según ella, iba sólo a gritar y a hacer el tonto… como a todos los conciertos a los que yo la invitaba. Nunca habíamos tenido los mismo gusto con respecto a la música… ni siquiera en la forma de vestir… aunque yo la ayudaba a ella con su estilo y ella a mí con el mío… las diferencias no eran nada de otro mundo, y nunca nos separarían. Después de todo éramos mejores amigas.
Terminé de hablar con Amy, cerca de las doce PM, el tiempo se me había pasado volando. Decidí no llamar a Shishi, ya mañana le avisaría, no quería armar otro escándalo y lo más probable sería que ella estuviese durmiendo.
Me acosté y encendí el Ipod, esta noche tenía una meta:
Repetir y repetir la misma canción tantas veces como necesitara, hasta lograr saberla de memoria.
Al menos podría cantar una canción en el concierto… o bien, con una cada noche ya podrían ser unas tres. 
Me detuve en by your side, la primera que aparecía en la lista… yo nunca había sido tan buena en idiomas, pero me manejaba bastante bien con el inglés, aunque la pronunciación…. Ese ya era otro tema.
Cerré los ojos y lo primero que hice fue concentrarme en la voz, aquella voz tan hermosa y suave… movía la boca según las palabras, pero sin emitir sonido alguno… y una vez había repetido la canción unas tres veces, me di cuenta de que la letra era hermosa.
Al igual que aquella voz que la cantaba… ¿sería el mismo chico? Digo, ¿el que escribía sería quien cantaba las canciones?... y es que las interpretaba con tal sentimiento que me hacía estremecer de tan sólo escucharle.



27/04/09. 08:05 A.M.

Mientras corría de un lado a otro en la habitación, buscaba el número de Amy en el móvil. La noche anterior le había avisado que la llamaría temprano, para quedar en el lugar de siempre y luego ir a por Shishi. Seguro que se había dormido.
Ella había estado de acuerdo conmigo, en que quedáramos lo más temprano posible, para ir a alguna disquera y comprar el CD de Tokio hotel o algo para que ellos nos autografiaran, ya que si los veíamos, no nos íbamos a quedar con una simple foto. Por cierto... no tenía que olvidar la cámara. 
Me puse los zapatos mientras esperaba y esperaba y esperaba a que Amy contestara, pero al parecer tenía el sueño muy pesado. 
Seguí esperando con el móvil en el oído hasta que me aburrí, por lo que le escribí un mensaje:

Si despiertas, no vayas al centro comercial. Yo iré por a por ti a tu casa.

Para cuando acabé, ya estaba lista. 
Me había puesto una camiseta de tiritas color blanco y unos pantalones de tela muy fina y ajustados del mismo color, unas converse negras y un jersey negro encima de la camiseta, ya que por las mañanas hacía bastante frío. 
Me crucé un bolso negro, con dinero, la cámara, cosas necesarias o que fuésemos a necesitar en alguna emergencia y por supuesto, las entradas. Salí de mi habitación casi corriendo, dios estaba extremadamente feliz, me sentía como una niña en su cumpleaños número seis. Qué más da… me sentía como si hubiese estado de cumpleaños.
- ¡Hola má! - le dije a la única persona que estaría en la cocina a estas horas.
- ¡Cariño! ¿Tan temprano te levantas?
- Tengo muchas cosas que hacer. – cogí una manzana. – me voy a casa de Amy. 
- ¿No desayunas? – le enseñé la manzana.
- Te quiero, adiós. – le di un sonoro beso en la mejilla y me dirigí dando brinquitos hacia la puerta. Este día sería uno de los mejores de toda mi vida, de eso estaba completamente segura. 
Me subí al autobús y no pude evitar pensar que hacía ya tiempo que no hablaba con Bill. Bueno… cuatro día, pero me habían parecido una eternidad. Él ya no me había vuelto a llamar… 
Pensé en hacerlo. Pero decidí que no lo haría, ya que sería grosero de mi parte llamarlo a estas horas. Lo más probable sería que durmiera y no quería despertarlo… luego se enojaba conmigo y no iba a por mí después del concierto... o eso era lo que yo suponía que él haría. En todo caso, un mensaje no vendría nada mal. 
Busqué el número por el cual él me había llamado, seguro era su móvil.

Hola Bill!, hace tiempo que no hablamos. Y… hoy en la noche nos veremos luego del concierto, ¿no?. Por cierto, no sé si este es tu número, pero da igual. ¿Seguro no quieres ir conmigo a escuchar a Tokio hotel? Jajaja sabes que estoy de lo más aburrida en el autobús, sería genial encontrarme contigo :)  Abril. 

Mensaje estúpido, eres estúpida… pensé. Pero lo di al botón enviar. 
No habían pasado tres minutos cuando el móvil me comenzó a sonar dentro del bolso.
Lo busqué y lo saqué de allí. Desconocí el número, pero igualmente le di al botón verde.
- ¿Hola…?
- ¿Sigues aburrida? – me preguntó una dulce voz del otro lado… no se imaginan lo que sentí al escucharlo, algo se me revolvió en el estómago y me dieron ganar de ponerme a gritar como una loca. Me limité a reír. 
- Sigo en el autobús. – dije divertida. No sabía que decir…
- ¡Y adonde vas?
- A casa de Amy. Iré con ella al concierto. 
- Son tres entradas, ¿qué harás con la otra? ¿La venderás? – preguntó gracioso.
- No. También irá otra amiga nuestra. – reí. – y gracias nuevamente por las entradas “VIP”. – dije haciendo hincapié en lo último. Bill rió un poco nervioso.
- No es nada. Y em.. ¿Cómo has estado? – pude notar su tensión, él quería cambiar de tema.
- Excelente.
- Tu salud. ¿Todo anda bien? – recordé los desmayos, los mareos…
- Si, todo bien. ¿Y tú, por qué no has venido a visitarme?.
- Ya te dije que no podría ir...
- Ya sé.
-Estoy demasiado ocupado y… discúlpame. – resopló.
- No te tengo que disculpar nada. – me eché a reír. – eres genial. 
- Lo sé. – soltó una risita egocéntrica.
- ¡Creído!
- Bill, Deja eso por favor. – escuché una voz de fondo.
- Debo dejarte, Abril… nos vemos esta noche, ¿sí?
- S...si. – cortó. – adiós. 
Dejé el móvil nuevamente en el bolso mientras me echaba hacia atrás en el asiento. Quizás Bill estaba trabajando o haciendo algo sumamente importante, me había cortado sin dejar que me despidiera... ya iban dos veces y era peor aún si pensábamos que tan sólo había hablado con él por móvil dos veces, esas dos veces.
Dejé de pensar estupideces, el me había dado las entradas… genial.
Me bajé del autobús a una calle de la casa de Amy. Había tardado alrededor de cincuenta minutos en llegar allí… eso era lo malo de vivir a las afueras de la ciudad. 
Caminé por la calle con la mirada puesta en mis pies, no tenía idea de que era lo que me tenía triste… si el día de hoy me había levantado con las mejores energías que tenía. Quizás ya se habían acabado.
Busqué en mi bolso la manzana roja que había echado. La saqué de allí y me la llevé a la boca para darle un mordisco que resonó por toda la calle. Estaba todo vacío y muy silencioso.
Seguí así, incluso llegué a acostumbrarme un poco al ruidito ese que hacía al masticar. 
Estaba caminando tan lento que apenas había llegado a la mitad de la calle.
Pero es que mi cabeza estaba ocupada con otra cosa. Y esa cosa era Bill… y su secreto, claro está... ¿Qué tal si yo no quería saber ese secreto? ¿si ese secreto me perjudicaba a mi?... ¿y si sólo se burlaba de mi? ¿y que por tener mucho dinero me daba entradas VIP para un concierto?. ¿Qué tal si él sólo quería que yo fuese su puta personal…? Después de todo no era difícil pensar eso. Yo ya estaba “usada”, encima el venía y me besaba… y quizás, me estaba pagando todo eso con las entradas. Digo, sólo dos roces. ¿Pero y si luego quería más? ¿Qué sería lo que viniese después? ¿Un coche?...
Apoyé mi cabeza en la puerta de Amy. Suspiré, ya no quería pensar. Cuando de pronto, la puerta se abrió y yo caí de cara sobre la alfombra de la casa de Amy. En ese momento lo único que hice fue maldecir a quien haya sido que abrió la puta puerta. 
- Lo siento. – dijo una voz de chico. Sabía exactamente quien era: Mark. Ese chico rubio de unos ojazos verdes que te volvían loca de tan sólo mirarlo. Popular, llamaba la atención en todas partes y las chicas se volteaban al verlo pasar, incluso algunas se volvían unas locas histéricas… ni siquiera era un actor de cine, aún así, se las arreglaba muy bien para acaparar la atención. Y mi atención había estado tras él, antes de que Bill llegara y mi mente borrara a Mark por completo… hasta hoy. Dios, incluso se me había olvidado que Mark existía, que el hermano de mi mejor amiga existía. Sí, yo era esa típica chica estúpida enamorada del hermoso hermano de su mejor amiga. El cual nunca la tomaría en cuenta porque ella era una infantil e inmadura chica babeante. 
Desde que conocí a Amy y a su familia había estado loca por él, pero nunca había dejado de verme como “la niña pequeña”… aunque hubiesen pasado unos largos 9 años y el sólo tuviese un año más que yo. Diecinueve… los cuales yo cumpliría en tres meses. Pero como siempre, seguiría siendo la pequeña… algunas cosas jamás cambian. 
Mark carraspeó sacándome de mis pegamentos, yo apoyé ambas manos sobre la alfombra e hice fuerzas con los brazos hasta poder levantarme de allí.
- ¿Estás bien?
- ¿Eh? ¿Me hablas a mi? – pregunté nerviosa mientras me sacudía los pantalones, por suerte no estaban manchados… se verían horribles si considerábamos que eran blancos.
- No veo a nadie más por aquí. – soltó una risilla… no pude evitar pensar que era muy sexy.
- ¡Ah! Si. Estoy bien. Gracias, Mark. – le sonreí. Él me devolvió una sonrisa encantadora, dios, me tenía prácticamente babeando a sus pies.
- Amy aún duerme. – me extrañé un poco... estaba bastante simpático conmigo. Esto era bastante extraño.
- Si. He venido a despertarla... ¿puedo?
- ¡Claro! – le sonreí y me di media vuelta para caminar hacia las escaleras, yo ya estaba dentro de la casa… - ¡Espera A…Abril!. – dijo como si dudara que ese fuera mi nombre. Me giré hacia él.
- ¿Si?
- ¿Tienes algo que hacer mañana por la noche…?
- Pues… – me había quedado de piedra…. Imposible.
- Te veré mañana por la noche. – me guiñó un ojo. – adiós, encanto. – dijo para luego hacer sonar las llaves de su coche y cerrar la puerta. 
No negaré que estaba muy sorprendida. Incluso podría decirse que asustada. 
… quizás las cosas si cambiaban, después de todo. Me dije a mi misma. 
Salí de mi “estado de shock temporal” y subí las escaleras mientras intentaba pensar en otra cosa que no fuese Mark. ¿Él me pedía que saliéramos? Nunca me imaginé que eso ocurriera.
Antes de entrar en el cuarto de mi amiga me di cuenta de algo…. 
Abril, eres una estúpida… me dije a mi misma mientras me golpeaba la cabeza contra la puerta de la habitación... Si que era estúpida, más que estúpida, incluso más que más que estúpida. ¿Pero qué mierda había hecho? ¿Qué mierdas de pensamientos había tenido? Se suponía que yo “amaba” a Bill. Que yo había olvidado a Mark y que ahora me debía concentrar en Bill y su secreto. Ese que me rebelaría hoy por la noche luego del concierto. Pero Mark no tenía nada que hacer aquí. Pero era tan lindo…
Como me odio, me volví a insultar. Mark no era lindo, el era un creído. Un puto creído.
Puse los ojos en blanco al darme cuenta que era imposible auto-convencerme y entré en la habitación de Amy. 
Cerré la puerta dando un portazo… pero nada, ni se inmutó.
Esto sería una tarea bastante difícil.



Eran cerca de las cinco de la tarde… ya nos habíamos subido al autobús que nos dejaría fuera del lugar del concierto…. No voy a decir que no estaba nerviosa, porque en realidad lo estaba.
Me encontraría con las fans de Tokio Hotel… ¿serían muchas?
Miré a Shishi aue iba sentada a mi lado, del otro iba Amy… estábamos en la parte trasera del autobús. Shishi rió y yo le devolví la sonrisa.
El día de hoy había sido genial…. Luego de levantar a Amy habíamos ido a por Shishi y habíamos almorzado comida china en un restaurant del lugar. Había estado magnífico y nosotras éramos las locas que hacían el tonto y jugábamos con la comida incentivando a que igualmente jugaran los niños pequeños que estaban por las mesas más cercanas a nosotras… nos habían llamado un par de veces la atención, pero no nos había importado en lo absoluto. Nada echaría a perder este grandioso día. 
Luego de eso habíamos recorrido casi todas las disquerías en busca del CD de Tokio hotel. Pero el dichoso CD se había agotado y no quedaban en la ciudad. Eso me había molestado…
Y ahora seguía la diversión, nos dirigíamos al concierto con entradas VIP en mi bolso, una cámara y un par de libretas para autógrafos. ¿Qué mejor? Nada.
Nos bajamos del autobús a tropezones y cruzamos la calle hasta llegar fuera del recinto. Allí pudimos ver al menos un montón chicas repartidas por el lugar. Algunas en el suelo y otras de pié. Con camisetas y carteles de Tokio hotel y hasta algunas tenían la cara y los brazos rayados con el nombre de la banda, vamos, todas unas grandes fans.
Amy se acercó hacia el guardia de seguridad de la entrada y le preguntó que significaba lo de VIP en la entrada… era obvio que nosotras a lo sabíamos, pero era para conversar un momento con él y quien sabes… hacernos amigos… y así fue.
Estuvimos alrededor de dos horas y media haciendo el tonto con el guardia, del cual aún no sabíamos el nombre.
Y Para las 7:30 Nos dejaron entrar… a las chicas con VIP claro está. Para que nos ubicásemos en el lugar que quisiéramos. Primera fila, obviamente.
Con las chicas comenzamos a correr en dirección al lado izquierdo del escenario.
- ¡Esto es fantástico!
- Lo sé.
- ¡Habrá que gritar mucho, chicas! – eso ya estaba claro….
Seguimos con nuestras risas y gritos histéricos hasta que dejaron pasar al resto de las chicas. Que se lanzaron como una avalancha hacia los lugares delanteros. El lugar de llenó de gritos y había mucho ruido… lo único que pedía era no desmayarme en medio concierto.
El tiempo que estuvimos gritando se me pasó volando. Las chicas de atrás nuestro nos aplastaban contra la barandilla causándonos daño en las costillas, pero que más daba. La euforia del momento hacía que no sintiésemos molestias ni nada por el estilo… ni siquiera los gritos desesperados de la chica de atrás me sentaban mal… aunque gritara en mi oído como si la estuviesen matando… yo sólo seguía el juego y hacía como todas.
Mi corazón se aceleró en el momento en que todo se oscureció…
Una luz apareció de fondo haciendo que sólo se pudiesen distinguir siluetas y sombras negras en el escenario…
La música comenzó a sonar y la silueta que se situaba en medio comenzó a moverse… todo ocurría muy rápido, a una velocidad increíble… Yo comencé a gritar mas fuerte haciendo bien mi papel de “fan”. Las chicas de atrás me aprisionaron contra la baranda, por lo que tuve que apoyar mis manos en ella y ponerme de puntillas y con el cuerpo hacia adelante… seguí gritando aún más fuerte. Sacando todo lo que tenía dentro. Y en el momento que la silueta de en medio se acercaba el micrófono a la boca, y podía escuchar esa hermosa voz, proveniente de ese chico, aún desconocido para mi… Me volví loca, todo era tan irreal…
Algunas luces se encendían y apagaban al ritmo de la batería, entonces, al final del “show de las luces”, el chico se dio la vuelta y las luces sobre el escenario se encendieron, dejando ver a la banda: Tokio Hotel. 
No puse atención en el resto de los chicos, mi vista estaba clavada en el vocalista, el dueño de aquella voz tan hermosa. Me llamó mucho la atención su melena, era bastante similar a la de un león, era alto, delgado…. Y no lograba ver sus rasgos producto de las luces parpadeantes y esas cosas. Aun así, seguí gritando como una condenada mientras intentaba echarme lo más adelante posible sin pasar a los de seguridad. Al parecer mis amigas se lo pasaban igual de bien, porque verlas gritar y dar saltos de esa manera… yo debía de estar igual.
La música seguía, aún en la primera canción. Yo no me la sabía por lo que sólo gritaba y me echaba a perder la garganta. Él chico de la voz hermosa recorría el escenario mientras cantaba, se veía realmente… ¿feliz?... dios, es que todos estábamos felices aquí, o más bien eufóricos. 
Seguí gritando… para el final del concierto no tendría voz. 
Seguía con la mirada cada paso que daba ese chico allí arriba, mientras se paseaba de un lado a otro, del otro lado del escenario, con la vista clavada en las fans que se encontraban en primera fila….
Para cuando la primera canción acabo, el chico ya estaba al centro de todo, a unos cuatro metros de mí. 
Saludó al público y me pareció raro que no se presentaran o algo por el estilo, simplemente dijo esas típicas frases de “¿Cómo están, Marsella?” “!No los escucho!” y ese tipo de cosas.
Yo seguí a lo mío: Gritar. Como una loca. 
La segunda canción había comenzado... esta la había escuchado un par de veces, pero no me la sabía de memoria como para corearla junto con el chico, por lo que me limité a gritar. Entonces él se acercó mucho al borde y comenzó a “correr” con mucha energía, pasando frente a mí y haciendo que mis gritos se intensificaran... y a demás, que me diese cuenta de una escalofriante coincidencia. El chico ese tenía la misma cadena de calavera que yo me había comprado hace días. Me extrañé un poco pero seguí con mis súper gritos.
Pasaron unas cuantas canciones más. Cada vez eran más lentas… me encantaban. Las chicas me obligaban a moverme de un lado a otro, empujándome, al ritmo de la balada… 
El chico había estado todo ese tiempo paseándose por ambos extremos del escenario… pasando por enfrente mío hecho una bala, ¿a caso nunca le podría ver a la cara?. 
De pronto caminó hacia el chico que tocaba su algo, en el lado del escenario en que yo estaba. Vale, era la guitarra. Cantó junto a él y no pude evitar quedar mirando a ese otro chico… llevaba rastas, ropa muy ancha, gorra… y se parecía mucho a Tom… esperen…
¡¿Tom?!? ¿Ese era Tom?
Estaba casi segura de que si lo era. También estaba casi segura de que lo estuve observando mucho tiempo con los ojos como platos. ¿Qué hacía Tom allí? Si es que era él, claro… esa y muchas preguntas más revoloteaban en mi mente… 
Hasta que me di cuenta de me aturdimiento y quité la vista de aquel chico, “Tom”. Luego intenté buscar con la mirada al vocalista, al chico de la voz hermosa, pero no estaba por ese lado, giré la cabeza hacia el otro, pero quedé en la mitad de la trayectoria… podía ver sus piernas delante mío. 
Por una extraña razón, que ni yo sé, sentí miedo. Miedo de alzar la vista… y no negaré que cuando lo hice, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, haciéndome quedar paralizada, observando a ese rostro perfecto… ya no gritaba, lo había dejado de hacer al ver a Tom, porque ahora estaba completamente segura de que si era Tom.
El corazón me empezó a andar rápido y a golpearme el pecho con fuerza, él seguía cantando, y echándome miradas de vez en cuando; mientras mi cabeza comenzaba a analizar información a una velocidad vertiginosa, realmente rápida.
Entonces él… es decir… ¿él era el vocalista de Tokio Hotel? ¿Por qué no me lo había dicho? ¿A caso ese era al motivo de que cuando andaba en público iba cubierto casi por completo? ¿Ese era el motivo por el que no le gustaban los lugares con gente? ¿las entradas? ¿Que se sabía las canciones? ¿A caso yo era la única estúpida en este mundo que no sabía que Bill era el vocalista de Tokio Hotel? Dios, el no me lo había dicho… que sorpresa me estaba llevando ahora. Porque, a decir verdad esto era terrible… esos cuatro chicos que estaban sobre el escenario era unos famosos, y yo me había hecho “amiga” de uno de ellos… Sin siquiera saber lo que era. Él me lo había ocultado… ¿y por qué razón?, no lo sé. Sentí rabia, me sentí inferior a él. La imagen de Bill que yo tenía había cambiado por completo. Ahora sólo quería subir sobre el escenario y decirle que no le quería ver jamás. ¡Me había ocultado prácticamente toda su vida! Dios, y yo había confiado en él ¡lo había besado! les sonaré paranoica o lo que sea, pero es que me sentía traicionada. Era como si una bola de ping-pong de hubiese atorado en mi garganta, no podía respirar… 
Apreté las manos contra la baranda.
Con que trabajaban en una discográfica. ¡Él nunca me había dicho que era el “producto” de la discográfica! ¡Jamás me había dicho algo sobre ESO! 
Entonces todo eso que hacía por mí, como pagarme las comidas, llevarme al zoo y las entradas eran porque él era un puto artista millonario que vivía entre lujos y ese tipo de cosas. Seguro se burlaba de mi ¡claro! yo vivía en una pequeña casa... encima en un campo, a las afueras de la ciudad. 
Les aseguro que mi autoestima estaba por los suelos, me sentía insignificante. No lo quería volver a ver. Pero él seguía frente a mí. Mirándome.
Lo miré con asco, estaba dolida. Bajé la mirada, sentí como mis ojos se nublaban y se llenaban de lágrimas. Entrelacé mis dedos en la barandilla y me mordí el labio inferior. Intenté regular mi respiración. 
Me sentía tan acabada. Traicionada. ¿A caso él pensaba que esto sería una sorpresa? ¿Que yo estaría bien?.. no, claro que no… 
Yo no pensaba dejar que él se burlara de mi. mis padres no tendrían un gran trabajo, una gran casa o dinero en grandes cantidades… pero eran buenas personas, transparentes… y no falsas como lo era él. 
¿Y ahora que más escondía?. ¿Se drogaba? ¿Tenía algún hijo en alguna parte?. La verdad no quería ni pensar que ese chico, con ese nombre que prefería no repetir, ni siquiera en mi mente… tan encantador y sensible, que me caía tan bien y al cual yo creía amar.

4 comentarios:

  1. Me encanta esta fic, pero no vas a subir mas capitulos de Der Letzte Tag? D: Me quede con la intriga xd. Besos :D

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  2. Holaaaaaaa!
    Por fin he subido nuevo capi de mi fic!!
    espero que pases a leer!
    cuidate!

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  3. Me acabo de enterar que tembló en Chile! espero que estés bien y que no haya pasado nada malo! u.u Besos!

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