07 marzo, 2012

Capítulo 14 /Der letzte tag






Capítulo CATORCE

-Hola-Me saludó. Ya era viernes… estábamos en la escuela y yo estaba sola. No había querido ir con los amigos de mi hermana, no estaba con los suficientes ánimos como para soportar a los chicos, mucho menos si mi hermana no estaba. Se había ganado una suspensión por lo de la pelea. Y es que no era ni el primer ni el segundo show que hacía en el año. Por suerte, conmigo tuvieron un poco más de “compasión”.
-Hola-Le devolví el saludo. Esto era extraño, porque nunca antes habíamos hablado en la escuela. Me refiero a que Bill nunca se había acercado a saludarme estando aquí. Él siempre estaba con sus amigos y no solía prestarme atención.
-¿Y qué tal ayer con tu madre?- Oh, eso.
-Le conté lo que pasó antes de que llamaran de la escuela, así que no fue tan malo.-Me encogí de hombros.-Niki no podrá venir hasta la otra semana…
-Ah, ¿porqué no viniste con nosotros? Estás sola.-Comentó haciendo un gesto con la cara que me dejó como una boba observándolo sin poder quitarle los ojos de encima por un par de segundos. En cuanto logré reaccionar intenté contestarle lo mejor que pude.
-No lo sé, es que… no creo que me sienta muy cómoda o que quieran que esté allí, con ustedes. Ya sabes, como no está mi hermana y…
-Les caes bien a todos.-Me cortó.-Y llevan todo el día observándote y preguntándose por qué no vas.
-Es… porque son amigos de Niki, no  creo que esté bien ir y molestarlos.-Alzó una ceja.
-Si no quieres ir puedo quedarme contigo.-Se sentó a mi lado en la banca.- en realidad está un poco aburrido por allá.
-Por eso es que vienes a molestarme.-Lo miré sonriendo, en broma.-Créeme que aquí está mucho más aburrido.
-Se supone que soy yo el que viene a darle diversión a tu día.-reí nerviosa, no lo pude evitar.-O tal vez solo vengo a molestarte… pero la intención es buena.-Sonrió. Me acomodé el cabello detrás de la oreja y abrí la boca para decir algo. Pero no lo hice. Era extraño, tener a Bill conmigo… aquí. No lo sé.
-No me molestas.-Seguí sonriendo un poco. Aparté la mirada  y me fijé en un montón de chicas que nos observaban. Eran… vamos, ese típico grupo de muchas chicas amigas que lo único que hacen es prestarle más atención a la vida de las otras personas que a la suya propia.
-Es bueno escuchar eso.-Lo miré. Él se acomodó en la banca, recostándose en el respaldo.-¿Qué vas a hacer por la tarde?-¿Me estaba invitando a salir por la tarde? Era lo que parecía. Reprimí las ganas de gritar e intenté recordar si tenía algo importante que hacer. Pero no había nada… a demás, era viernes. Y mamá no me había castigado así que… todo estaba perfecto.
-Mi plan era quedarme en casa mirando la TV.
-¿No te gustaría cambiar un poco ese plan?-Curvé los labios, estaba a punto de sonreír de la emoción. ¡Soy tan tonta!
-Am… sí, claro.-me encogí de hombros. No podía decirle que no.
-¿Te parece que salgamos un rato? No lo sé, a hacer cualquier cosa.-Asentí.-Por la noche nos vamos a ir a la casa de Oliver a pasar el rato. Puedes ir. Si quieres, obviamente.
-No lo creo.-Negué al recordar a ese tal Oliver. A demás sería de noche y no quería comenzar a salir como Niki. No quería decepcionar a mi madre. Se sentiría mal y eso sería demostrarle que hizo algo malo al educarnos, cosa que no era cierta. Lo que menos quería hacer era provocarle más tristezas en su vida. Con lo que había pasado con papá y pasaba con la abuela ya era bastante… encima con los de ayer ¡Uf! Se había puesto como loca al ver el rostro de Niki. Por suerte logré calmarla.
-Si…-Miró sus manos.-No eres ese tipo de persona. Pero… no hacemos nada malo, simplemente pasamos un buen rato entre amigos. Lo sabes porque hemos estado en tu casa también.-Estaba intentado convencerme.
-Lo sé, pero… mi mamá… no quiero que se preocupe por mí. Es suficiente con Niki.-Volví a negarme. No iría a meterme a la casa de Oliver sólo porque Bill me lo decía. No lograría convencerme.
-Sería solo un rato. Pequeñito. Luego podría ir a dejarte a tu casa… no pasará nada.-Insistió nuevamente.
-Quizás sólo un ratito. Pero no te aseguro nada. ¿Eso te hace feliz?-Asintió con una sonrisa.
Sonó el timbre. Era hora de entrar a la última clase del día. Después a casa.
-Entonces… nos vemos.-Se levantó. Yo lo imité.-Te esperaré cuando salgamos.
-O si salgo primero puedo esperarte yo.
-Bien.
-Bien.-Sonreí. Le hice una seña con la mano.
-Adiós.
-Nos vemos.-Me hizo una seña él también.
Me fui a mi salón, que quedaba del lado opuesto al de Bill. Definitivamente Bill me había alegrado el día y le había puesto diversión, como él mismo había dicho.
No podía esperar para volver a verlo.

-¿Tienes frío?-Me preguntó. ¡Claro que tenía frío, estaba tiritado! Pero no quería que canceláramos la salida por unas tontas nubes que habían llenado el cielo de pronto y amenazaban con hacer llover.
-No.-Cerré la boca con fuerza para evitar castañear lo dientes. Bill me miró sin creer nada de lo que decía. Y al instante sentí su mano cálida alrededor de la mía.
-Eres una mentirosa.-Se detuvo, soltando mi mano. Yo también lo hice y lo observé mientras dejaba su mochila en el suelo.-¿Por qué no trajiste chaqueta?-Me preguntó.
-Por la mañana el día estaba lindo… ¡no, no!- Me apresuré en decir cuando me di cuenta de que su intención era quitarse su chaqueta.
Bill se la quitó de todas maneras y me la dio.
-Te va a dar frío, Bill.-De hecho nunca me había gustado el gesto de la chaqueta. Me parecía injusto que a Bill le diera frío por mi culpa. Pero era un caballero… y a decir verdad, el gesto me había hecho querer gritar de nervios. ¡Era tan lindo! Incluso creo que me sonrojé, que vergüenza.
-Gra…gracias.-la tomé. Me quité la mochila y Bill me ayudó a ponerme la chaqueta. Olía… realmente bien y estaba calentita. Volví a ponerme la mochila y seguimos caminando.
-¿Ya estás mejor?
-Sí, gracias.-Volví a repetir.
-¿No quieres que pasemos a beber algo caliente?
-No es necesario ya estoy mucho mejor.-me negué. Y es que eso ya sería molestarlo demasiado.
-Vamos. Igual tengo ganas de tomarme un café. Hay una cafetería que queda de camino…-Me miró. ¿Cómo podría decirle que no a esos ojitos? Oh, Dios… no puedo creer que comience a pensar de esa manera ¡Me estoy volviendo loca! ¡Como esas de la TV o las novelas que lee mamá! Aún así no podía negarme.
-Ok, si quieres ir…-suspiré.
-Es como si no quisieras ir y lo hicieras sólo porque yo quiero.-se quejó.
-¡Claro que no! –reí.

-No lo sé, simplemente no puedo.-Le contesté mientras revolvía mi café con la pajita.
-O no quieres.-Si… era eso. Bill tenía razón. Él nuevamente insistía con el tema de Andreas y mi ex amiga Nina.
-Años y años de amistad a la basura.-bebí un poco de café.-si te hubiese pasado a ti ¿qué habrías hecho?-le pregunté. Su opinión me serviría para pensar respecto a eso y ver si hacía algo  o lo dejaba tal y como estaba.
-Pues, si la chica no me hubiese importado lo habría comprendido. ¿Andreas te importaba?
-Bueno…-Dudé, no sabía que decir. Andreas al principio no me importaba nada. De hecho ni siquiera recordaba su existencia cuando él no estaba. Luego… cuando supe lo de Matt si me importó, pero tampoco es que hubiese estado tan pendiente de él. Y luego de que empezara a salir con Nina… ya ni siquiera me atraía un poquitín. Me afectaba más estar enojada con Nina que otra cosa.-No lo sé.
-Creo que deberías pensarlo.-negué con la cabeza.
-Quizás más adelante. Quiero tener la mente fría para hacerlo… -Soy una cobarde, lo sé. En el fondo estaba muerta de miedo.
-A lo mejor después será demasiado tarde.-Alzó una ceja. Odié su cometario. Me llenaba la cabeza de dudas.
-Lo pensaré. Después.-Volví a tomar café. Ya se estaba enfriando y aún no llevaba ni la mitad. Bill ya había acabado el suyo.
-Como quieras.
-¿Porqué te empeñas en que le hable a Nina otra vez?-Le pregunté. Bill se encogió de hombros.
-¿Terminaste?-negué con la cabeza.-ya debe estar frío.
-Lo está.-Reí. Alejándolo.-¿Nos vamos?
Al salir de allí nos fuimos a mi casa. Lo había convencido de pasar a buscarme una chaqueta para darle la suya y él no se convirtiera en un cubito de hielo. Aproveché de dejar mi mochila y retocarme un poco, levemente, el maquillaje. Después bajé a buscar a Bill que estaba en la sala. Le pregunté si quería quedarse un rato aquí. Había empezado a llover y no sabíamos dónde ir si salíamos. A demás mamá llegaba en unas horas más con Alison y esperaba que para ese momento hubiese dejado de llover y no estuviéramos aquí.
Estuvimos toda la tarde mirando una película en el sillón mientras comíamos galletas y bebíamos coca-cola. Bueno, en realidad, “ver una película” es mucho decir… porque estuvimos más que nada conversando y riéndonos de idioteces que se nos pasaban por la cabeza. Bill era muy divertido, ese tipo de persona con la que no te puedes aburrir. Y es que incluso esos momentos en los que nos quedábamos en silencio, tomándonos un respiro, era cómodo estar en silencio con él. Supongo que ya empezaba a haber confianza. Seguramente al verlo largo tiempo dos días seguido producía ese efecto. A demás me había dado su chaqueta… y estábamos en mi casa, mi territorio. Era obvio que estaría en confianza en este lugar.
Antes de que llegara mamá, como había planeado, nos fuimos. Le dejé una nota diciéndole que llegaría en un rato y que estaría con Niki para que no se preocupara. Aunque pensándolo mejor seguro se preocupaba más si estaba con mi hermana. Pero para cuando lo pensé ya había cerrado la puerta y no iba a volver para arreglar una nota que no tenía importancia.
Comenzamos a caminar en dirección a la casa de ese tal Oliver. Era extraño. Porque no lo conocía y aún así iría a visitarlo.
-¿Quieres?-Bill tenía frente a mí una cajita de cigarros. Negué con la cabeza. Él encendió uno y comenzó a fumar.-¿Segura no quieres?
-No.
-¿Lo has hecho alguna vez?-preguntó. Volví a negar.-¿No quieres probar?-Lo dudé un poco. Pero finalmente decidí que no lo haría. No era lo mío fumar… y me daba un poco de miedo, a decir verdad.-Uno no te hará daño.-Volvió a situar la cajetilla frente a mí. Me mordí el labio inferior. Si no lo hacía quedaría como una niñita tonta frente a Bill. Retuve el aire en mis pulmones… y luego estiré la mano para coger uno. No recuerdo haber hecho algo con lo que me sintiera tan culpable en estos últimos días. No supe como encenderlo, intenté imitar lo que todos hacían pero no funcionó. Debo ser retrasada o algo. Bill me ayudó y se burló de mi cuando casi me ahogué y comencé a toser como loca.

2 comentarios:

  1. hola! ya me he leido el capi! esta genial! XD
    bueno..paso a avisar que he subido el capitulo 30 de just tonight!
    espero que pases!
    chao!

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