CAPITULO 23
Abrió la
puerta violentamente, para encontrarse con Laila en la escalera, con las manos
en la cabeza y expresión horrorizada, gritaba cosas sin sentido, pataleaba y
miraba hacia abajo.
-¿Qué
ocurre? – preguntó con voz adormilada, en un susurro. Al darse cuenta que Laila
estaba muy ocupada con sus gritos y pataletas, se aclaró la garganta y gritó – ¿QUE
OCURRE LAILA? – Laila dio un bote y se gitó hacia Alice.
-¡Aly!, ¡que
no te lo crees! – gritó histérica.
-¿Qué…?
-¡Se me ha
caído el teclado!
-¡¿Comoooo!?
-Que se me
ha caído el... – Aly la cortó.
-No, no..
qué como se te ha caído. – Laila la miró intentando comprender sus palabras, ya
que del “horror” que estaba viviendo, no podía comprender que es lo que su
hermana le decía.
-Iba
caminando, y de repente ¡BAM! ¡Calló rodando por las escaleras! – dijo moviendo
las manos por el aire en todos direcciones, intentando dramatizar lo sucedido.
-Eres torpe,
¿lo sabías?
-Quizás un
poco, especialmente hoy – dijo indiferente, y bajó la escalera dando
brinquitos, mientras gritaba a Luisa.
-No tiene
remedio.. – meneó la cabeza con desaprobación y volvió a entran en su
habitación, cerrando la puerta tras de si. Miró la hora en su móvil, las 12:45
– que poco queda, mierda.. – dijo, y seguidamente se metió a la ducha.
Se miró al
espejo, ya estaba lista, iba preciosa… llevaba unas bermudas de jeans desteñido
y roto, un top negro muy ajustado al cuerpo y unas sandalias con taco de unos 5
cm. que hacían ver las piernas mucho mas largas de lo que las tenía. No se
había maquillado y llevaba el pelo recogido con una bonita cinta en la nuca.
Apagó la luz
de su habitación y se dirigió a la cosina, allí estubo hablando con Luisa, la
empleada, hasta que alguien picó el timbre. Corrió a abrir la puerta, aspiró
hondo y giró el pomo, allí se encontró con Bill, le besó suavemente en la boca.
-¿Donde
iremos?
-Luego
verás, princesa. – dijo mientras la cogía de la mano. Y comenzaban a caminar
calle arriba. Se pararon frente a un taxi. Bill abrió la puerta e invitó a Aly
a pasar, esta entró dándole las gracias al chico, y seguidamente Bill la imitó,
le dio un papel al chofer y se metió la mano al bolsillo derecho. Ella lo
miraba esperando a ver que era, Bill sacó de allí un pañuelo de seda color
violeta, lo dobló estratégicamente y se lo ató a Alce, de forma que le tapara
los ojos, y no pudiese ver nada.
-¿Qué es
esto? - preguntó llevándose las manos hacia el pañuelo.
-Un
pañuelito, ¿no lo ves?
-Bill.. –
dijo en tono de advertencia.
-Ok, ok! Es
para que no veas donde iremos. No te desesperes, ni te lo quites.
-Bien. – y
dicho esto se cruzó de brazos con enfado fingido.
-Aly... No
te enojes, mi vida… - Aly negó con la cabeza, Bill no hizo caso a este gesto y
la estrechó entre sus brazos como a un osito de peluche. Aly también se abrazó
a Bill y esperaron pacientemente a que llegaran a ese lugar misterioso donde
Bill tenía planeado ir.
El taxi
frenó bruscamente, Bill dijo algo al chofer, que Aly no pudo oir, y luego abrió
la puerta, cogió la mano de la chica y la ayudó a bajarse del coche. Una vez
Alice hubo estado fuera, Bill la abrazó de la cintura y la guió por ese
misterioso lugar. Pareció haber entrado en algún sitio, ya que allí el aire
estaba más fresco. Siguieron caminando, hasta detenerse. Ella no sabía muy bien
donde estaba, entonces sintió que el piso se movía. Vale, ya sabía, estaba en
un ascensor. Cuando se oyó el “clic”, Bill cogió nuevamente a Aly y la guió por
un largo pasillo, luego giró a la izquierda y la dejó allí.
Aly se
asustó un poco al no sentir a Bill agarrado de su cintura y comenzó a manotear
por el aire intentando así, de alguna manera, buscarlo. Escuchó el sonido de
una puerta cerrarse, supuso que debería ser Bill. Respiró hondo y luego habló.
-B.. Bill,
¿Dónde estás?.. ¿Bill? – lo llamó, insegura.. entonces sintió el cuerpo de él,
tras suyo, era cálido y mas grande.
Bill le besó
el cabello con delicadeza, mientras llevaba sus manos a la cadera de Aly,
entonces la giró lentamente, quedando frente a frente, sus cuerpos estaban
completamente pegados, podían sentir la respiración del otro. Bill le dio un
suave beso en los labios y seguidamente llevó sus manos a la cinta que Aly
tenía sobre los ojos…
Desató el
nudo, lentamente, con paciencia. Y lo retiró de su lugar.
Ella abrió los
ojos y se encontró con esos hermosos ojos rasgados, color miel, que la miraban
con sumo cariño, era todo lo que lograba ver, ya que estaba oscuro… abrió la
boca para decir algo, pero Bill la cayó poniendo el dedo índice sobre sus
labios. Alice los entreabrió un poco y juntó sus labios con los del chico.
Bill
acariciaba la suave piel de Aly por debajo del top, delicadamente, como si Aly
se fuese a romper en cualquier momento. Se separaron para coger aire, Bill
sonrió y Aly hizo lo mismo… Llevó su mano a la mejilla de la chica, atrayéndola
nuevamente hacia él, juntó sus labios con deseo, amor, necesidad, prolongándolo
por un largo tiempo, mientras lo combinaban con caricias…
Aly le quitó
la camiseta, imaginándose el torso de Bill en la oscuridad. Bajó la mano
suavemente por su pecho, acariciándolo, se detuvo en su pecho, pudo notar los
latidos del corazón de su chico, rápidos, acelerado, igual que los de ella. Intentó
acompasar su respiración mientras proseguía con el beso, la lengua de Bill
exploraba su boca, al igual que la de ella la boca de él. Entonces Bill separó
sus labios de los de la chica, y comenzó a darle delicados besos en el cuello,
Aly se estremeció al notar el frío piercing de la lengua de Bill contra su
piel. Seguidamente Bill le quitó el top, con algo de dificultad, y la siguió
besando, sus manos recorrían la cintura de la chica acariciando esa piel suave,
la más suave que había tocado y había imaginado que tocaría alguna vez. Guió a
Aly, dando torpes paso por la habitación, hasta toparse con la cama, entonces
se tumbó sobre ella llevándosela consigo.
Comenzó
acariciando su pecho con el dedo índice, bajando hasta el botón de su pantalón,
lo desabrochó sin dificultad y Bill se los quitó. Ahora Bill rodó sobre la
cama, quedando así sobre Aly. Le besaba el cuello, dándole leves mordiscos de
vez en cuando, podía sentir la respiración entrecortada de ella. La hilera de besos
bajó hasta el pecho de Alice, deslizó sus manos por su espalda y le desabrochó
el sujetador, se lo quitó suavemente tirándolo por la habitación.
Bill se dejó
caer rendido, jadeando, sobre Aly; apoyando todo su peso sobre la pequeña chica
que estaba allí, la chica al que él amaba.
-Te quiero…
– Murmuró Bill entre jadeos, cuando ya sentía que podía hablar.
-También te
quiero, Bill… gracias. – Bill levantó la mirada y fijó sus ojos en las dos
gotitas verdes que lo miraban con sumo cariño, se acercó a su boca y la besó
tiernamente, para luego acomodarse sobre su pecho y cerrar los ojos…
Alice
despertó alrededor de las siete de la tarde, Bill seguía aún dormido, respiraba
profundamente… es un ángel, pensó ella. Entonces en ese momento se dio cuenta
de que se había hecho un tatuaje.
Se
sorprendió al principio, e intentó buscarle forma hasta que se dio cuenta de que
se trataba, era el símbolo del grupo, y estaba justo en la parte de atrás de su
delgado cuello. Acercó su mano hasta el tatuaje, acariciándolo suavemente;
mientras con la otra mano le acariciaba el cabello con delicadeza.
Entonces
Bill pareció despertarse… se movió un poco y subió la vista hacia la cara de la
chica que lo observaba con una sonrisa pintada en los labios.
-¿Cómo has
dormido, mi vida? – dijo con voz adormilada.
-Bien..
gracias.
-¿Por qué?
-Por esto..
por, por mi regalo… - Bill rió.
-Vamos,
tontita- dijo mientras juntaba sus labios con los de Aly - ¿que hora es?
-Las siete y
algo.
-¡Ya debe
venir en camino! – dijo alegremente, y seguidamente se levantó de un salto y
corrió por la habitación en busca de sus boxer, una vez los encontró se los
puso, encendió la luz y dijo a Aly que se metiera bajo las sábanas de la cama.
Aly obedeció, pareció pensar un poco y Lugo preguntó.
-¿Quién
vendrá?
-La otra
parte de tu regalo.-Sonrió.- Unos payasos que harán un espectáculo
especialmente para tí por tu cumpleaños. – en ese momento tocaron la puerta de
la habitación…

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