Capítulo
5
Era un
lugar lleno de luz, no lograba distinguir nada, flotaba, pero estaba de pié.
Estaba muy cómoda, casi no podía sentir mi cuerpo…. De pronto, alguien estaba a
mi lado, ese alguien era Bill. Sus ojos color miel se volvían una línea negra
producto de la gran sonrisa que se dibujaba en su rostro. Yo igual le sonreí.
Él me rodeó con sus brazos y me estrechó contra su pecho. Me sentía genial…
miles de mariposas revoloteaban en mis estómago haciéndome cosquillas… yo
igualmente lo abracé. Lo quería. Le besé el pecho y él se separó de mi. Cogió
mi cara entre sus manos y aproximó su rostro hacia él mío… terminó por juntar
nuestros labios con un beso lleno de cariño. La sensación era genial… nada
podía ser mejor… sus labios eran cálidos y... y… no lo podía describir.
Entonces, sentí como alguien jalaba hacia atrás, me separaba de Bill con violencia y me alejaba de la luz hacia la oscuridad… comencé a patalear y a gritar. Intentaba alcanzarlo, pero no podía hacerlo… los ojos de Bill se llenaban de lágrimas mientras veía como me alejaban de allí poco a poco. ¿Por qué no hacía nada?
- No somos inmortales. – susurró con la voz quebrada. No lo comprendí. Comencé a llorar y a desesperarme. Yo lo quería, quería quedarme con él. Estar con él por siempre y para siempre… yo lo amaba.
Pero esa fuerza era mucho más poderosa, y no me dejaba escapar…
Entonces, sentí como alguien jalaba hacia atrás, me separaba de Bill con violencia y me alejaba de la luz hacia la oscuridad… comencé a patalear y a gritar. Intentaba alcanzarlo, pero no podía hacerlo… los ojos de Bill se llenaban de lágrimas mientras veía como me alejaban de allí poco a poco. ¿Por qué no hacía nada?
- No somos inmortales. – susurró con la voz quebrada. No lo comprendí. Comencé a llorar y a desesperarme. Yo lo quería, quería quedarme con él. Estar con él por siempre y para siempre… yo lo amaba.
Pero esa fuerza era mucho más poderosa, y no me dejaba escapar…
Me incorporé en la cama
rápidamente. Había sido casi el mismo sueño... o más bien, casi la misma
pesadilla.
Y los
siguientes dos días fueron más de lo mismo… había principalmente tres cosas que
me atormentaban y me hacían dudar de que seguía siendo la misma persona:
- Mi torpeza.
- Los desmayos.
- Y por último EL sueño, que al parecer no pensaba abandonarme por las noches.
Llegué a la conclusión de que estaba volviéndome loca. O tal vez sólo estaba cansada. Necesitaba descansar de los deportes, las fiestas y todo ese tipo de cosas que te dejan agotada… pero la salida con Bill no la podía cancelar… era mañana, y no mentiré si digo que estaba muy emocionada… y nerviosa. Eran cerca de las 8:30 PM. Y mis padres deberían estar viendola TV en su
habitación. Como todas las noches lo hacían acompañados de Alexa.
Bajé las escaleras, ya que su habitación era la del primer piso y entré en ella. Genial, estaban viendo blanca nieves… gustos de Alexa, que más da… aunque mi padre amaba esas pelis, como ya dije: demasiado infantil. Me tumbé a los pies de la cama y los miré. Los tres tenían la vista en el televisor y era algo cómico.
Carraspeé.
- Mañana saldré con un chico. – les informé. Yo siempre había sido muy comunicativa con mis padres… por lo que ellos me dejaban hacer lo que yo quisiese… después de todo, les iba a contar si o si todas mis cosas. Bueno… casi, casi, caaaasi todas.
- No puedes salir, Abril. – dijo mi madre… ¿cómo?. ¿Por qué no podía salir?
- Tu madre y yo tenemos trabajo y debes quedarte a cargo de Alex. – añadió mi padre.
- Pe..pero.. – quise protestar pero mi madre me cortó.
- Te quedas en casa. – me ordenó. Una extraña rabia se apoderó de mi. Me levanté de la cama y con la vista fija en el piso, abandoné la habitación. Dejando que mis pies resonasen fuertemente por el pasillos, las escaleras, el pasillo de arriba y mi habitación. Hasta llegar a mi cama y tumbarme en ella violentamente. Resoplé y me llevé una almohada a la cara. No iba a poder salir con el chico ese. Todo por culpa de Sonia, la chica que cuidaba Alexa por los veranos… claro, en vez de quedarse aquí ganando dinero, había decidido ir de vacaciones con su novio… como si un novio valiese tanto. ¡Que fuese él sólo y se encontraban de regreso! Hacían una cena romántica y ya está.
Pero al parecer las cosas no eran tan fáciles… y mucho menos para mí.
Aunque, de todas maneras Bill vendría… y quizás, sólo quizás… si le explicara la situación, el podría quedarse en casa, no. Pff, eso era poco probable… pero había que intentarlo.
Un pequeño rayo de esperanza se asomó en mi interior. Me quité la almohada de la cara y caminé directo al armario. Lo revolví todo hasta encontrar lo que buscaba… perfecto... mañana me vería estupenda.
Había elegido una blusa de manga corta negra con algo de vuelo el escote y el pecho, muy bonita debo decir... la había usado muy pocas veces y era de una tela muy linda, por lo que llamaba mucho la atención. Quedaría muy bien con los shorts de mezclilla oscuros.
Dejé todo eso a los pies de la cama…
Quería que fuese mañana… pero era muy temprano aún. Por lo que encendíla TV ,
le puse en uno de los canales de música, me quité las zapatillas y comencé a
bailar.
Desde pequeña me había gustado el baile, mi madre me había inscrito a clases de ballet, pero yo las había abandonado por unas de baile moderno. Iba de vez en cuando a otra de hip-hop, que a decir verdad, más que una estudiante, yo ya ayudaba a enseñar… iba allí por diversión, no me pedían dinero para pagar las clases, pero tampoco me pagaban por las que daba.
- Mi torpeza.
- Los desmayos.
- Y por último EL sueño, que al parecer no pensaba abandonarme por las noches.
Llegué a la conclusión de que estaba volviéndome loca. O tal vez sólo estaba cansada. Necesitaba descansar de los deportes, las fiestas y todo ese tipo de cosas que te dejan agotada… pero la salida con Bill no la podía cancelar… era mañana, y no mentiré si digo que estaba muy emocionada… y nerviosa. Eran cerca de las 8:30 PM. Y mis padres deberían estar viendo
Bajé las escaleras, ya que su habitación era la del primer piso y entré en ella. Genial, estaban viendo blanca nieves… gustos de Alexa, que más da… aunque mi padre amaba esas pelis, como ya dije: demasiado infantil. Me tumbé a los pies de la cama y los miré. Los tres tenían la vista en el televisor y era algo cómico.
Carraspeé.
- Mañana saldré con un chico. – les informé. Yo siempre había sido muy comunicativa con mis padres… por lo que ellos me dejaban hacer lo que yo quisiese… después de todo, les iba a contar si o si todas mis cosas. Bueno… casi, casi, caaaasi todas.
- No puedes salir, Abril. – dijo mi madre… ¿cómo?. ¿Por qué no podía salir?
- Tu madre y yo tenemos trabajo y debes quedarte a cargo de Alex. – añadió mi padre.
- Pe..pero.. – quise protestar pero mi madre me cortó.
- Te quedas en casa. – me ordenó. Una extraña rabia se apoderó de mi. Me levanté de la cama y con la vista fija en el piso, abandoné la habitación. Dejando que mis pies resonasen fuertemente por el pasillos, las escaleras, el pasillo de arriba y mi habitación. Hasta llegar a mi cama y tumbarme en ella violentamente. Resoplé y me llevé una almohada a la cara. No iba a poder salir con el chico ese. Todo por culpa de Sonia, la chica que cuidaba Alexa por los veranos… claro, en vez de quedarse aquí ganando dinero, había decidido ir de vacaciones con su novio… como si un novio valiese tanto. ¡Que fuese él sólo y se encontraban de regreso! Hacían una cena romántica y ya está.
Pero al parecer las cosas no eran tan fáciles… y mucho menos para mí.
Aunque, de todas maneras Bill vendría… y quizás, sólo quizás… si le explicara la situación, el podría quedarse en casa, no. Pff, eso era poco probable… pero había que intentarlo.
Un pequeño rayo de esperanza se asomó en mi interior. Me quité la almohada de la cara y caminé directo al armario. Lo revolví todo hasta encontrar lo que buscaba… perfecto... mañana me vería estupenda.
Había elegido una blusa de manga corta negra con algo de vuelo el escote y el pecho, muy bonita debo decir... la había usado muy pocas veces y era de una tela muy linda, por lo que llamaba mucho la atención. Quedaría muy bien con los shorts de mezclilla oscuros.
Dejé todo eso a los pies de la cama…
Quería que fuese mañana… pero era muy temprano aún. Por lo que encendí
Desde pequeña me había gustado el baile, mi madre me había inscrito a clases de ballet, pero yo las había abandonado por unas de baile moderno. Iba de vez en cuando a otra de hip-hop, que a decir verdad, más que una estudiante, yo ya ayudaba a enseñar… iba allí por diversión, no me pedían dinero para pagar las clases, pero tampoco me pagaban por las que daba.
Cuando sentí que mis
padres cerraban la puerta de casa y se iban al trabajo, salí de la cama y me
dispuse a ir hacia la cocina… no había logrado pegar el ojo en toda la noche y
estaba agotada… las pesadillas seguían viniendo, que tan sólo con el hecho de
cerrar los párpados, podía ver a Bill con los ojos empapados en lágrimas diciéndome
esa frase sin sentido, que no comprendía: no somos inmortales... ¿a qué se
refería?
Me entretuve exprimiendo una naranja hasta hacer un vaso y luego me la bebí lentamente mientras miraba a través de la ventana… el cielo estaba despejado y el sol alumbraba por entre los árboles, haciéndolos verse un poco más claro de lo que eran por las tardes…
Al acabar miré la hora en el reloj, las 9:00 sólo había pasado media hora.
Decidí que me cambiaría de ropa y me arreglaría antes de que Alexa despertase. Y así lo hice, cogí la ropa que la noche anterior había dejado a los pies de mi cama y me metí al baño…
Acabé dejando que mi cabello cayera suelto y con las naturales ondas que tenía… puesto a que no sabía que recogido o peinado hacerme.
Me pasé el lápiz de ojos negro por el contorno de este y acabé… no me iba hacer nada en las pestañas ni en el resto de la cara, no era necesario. Salí del baño en silencio, cargada con el pijama y la toalla mojada y caminé hacia mi habitación.
Intenté ordenar un poco mi habitación, ya que como yo no podía salir de casa… Bill quizás se querría quedar aquí. Y si lo hacía pasar a una habitación así de desastrosa, lo más probable sería que saliera corriendo con los brazos por los aires y gritando incoherencias relacionadas con el gran monstruo de mi habitación. Ok, eso es ridículo, pero nada es imposible... ¿O me equivoco?
…
Luego de haberle servido el almuerzo a Alexa y obligarla a ingerirlo casi sin masticar (ya que a ella no le gustaban los vegetales), nos dedicamos a mirarla
TV , el en canal de los niños.
Me espatarré en el sillón a lo largo, con Alexa cobre mi, cerré los ojos para intentar dormir aunque fuese un poco, pero justo en ese instante picaron a la puerta. Di un bote, haciendo que Alexa también saltara conmigo. La hice un lado, ella ni siquiera me miró porque tenía la vista fija enla TV. Me
levanté de allí mientras me arreglaba la ropa y el cabello.
Me detuve frente a la puerta, respiré profundo. Uno... dos... tres… estiré la mano hasta coger el pomo, lo giré lentamente… y abrí la puerta.
Levanté la mirada algo temblorosa hasta toparme con ESOS ojos color miel, los mismos que habían estado llenos de lágrimas en mis sueños.
Sonreí torpemente.
- Hola.
- ¡Hola!. – se acercó a mí y me dio dos besos dejándome algo atontada. Se alejó hasta quedar en la misma posición que antes. Aunque con expresión cómica. Le miré, el me miró… y estuvimos en silencio unos minutos. Yo admirando su infinita belleza y él… pues, sintiéndose incómodo por la forma en que yo le miraba. Creo…
Entonces el desvió la vista, y creo que tragó saliva… en ese momento fue cuando reaccioné…
- ¡Ah! Emm… ¿quieres pasar?. – me hice a un lado en la puerta, él entró dentro en silencio y yo cerré la puerta tras él… se volteó hacia a mí:
Me entretuve exprimiendo una naranja hasta hacer un vaso y luego me la bebí lentamente mientras miraba a través de la ventana… el cielo estaba despejado y el sol alumbraba por entre los árboles, haciéndolos verse un poco más claro de lo que eran por las tardes…
Al acabar miré la hora en el reloj, las 9:00 sólo había pasado media hora.
Decidí que me cambiaría de ropa y me arreglaría antes de que Alexa despertase. Y así lo hice, cogí la ropa que la noche anterior había dejado a los pies de mi cama y me metí al baño…
Acabé dejando que mi cabello cayera suelto y con las naturales ondas que tenía… puesto a que no sabía que recogido o peinado hacerme.
Me pasé el lápiz de ojos negro por el contorno de este y acabé… no me iba hacer nada en las pestañas ni en el resto de la cara, no era necesario. Salí del baño en silencio, cargada con el pijama y la toalla mojada y caminé hacia mi habitación.
Intenté ordenar un poco mi habitación, ya que como yo no podía salir de casa… Bill quizás se querría quedar aquí. Y si lo hacía pasar a una habitación así de desastrosa, lo más probable sería que saliera corriendo con los brazos por los aires y gritando incoherencias relacionadas con el gran monstruo de mi habitación. Ok, eso es ridículo, pero nada es imposible... ¿O me equivoco?
…
Luego de haberle servido el almuerzo a Alexa y obligarla a ingerirlo casi sin masticar (ya que a ella no le gustaban los vegetales), nos dedicamos a mirar
Me espatarré en el sillón a lo largo, con Alexa cobre mi, cerré los ojos para intentar dormir aunque fuese un poco, pero justo en ese instante picaron a la puerta. Di un bote, haciendo que Alexa también saltara conmigo. La hice un lado, ella ni siquiera me miró porque tenía la vista fija en
Me detuve frente a la puerta, respiré profundo. Uno... dos... tres… estiré la mano hasta coger el pomo, lo giré lentamente… y abrí la puerta.
Levanté la mirada algo temblorosa hasta toparme con ESOS ojos color miel, los mismos que habían estado llenos de lágrimas en mis sueños.
Sonreí torpemente.
- Hola.
- ¡Hola!. – se acercó a mí y me dio dos besos dejándome algo atontada. Se alejó hasta quedar en la misma posición que antes. Aunque con expresión cómica. Le miré, el me miró… y estuvimos en silencio unos minutos. Yo admirando su infinita belleza y él… pues, sintiéndose incómodo por la forma en que yo le miraba. Creo…
Entonces el desvió la vista, y creo que tragó saliva… en ese momento fue cuando reaccioné…
- ¡Ah! Emm… ¿quieres pasar?. – me hice a un lado en la puerta, él entró dentro en silencio y yo cerré la puerta tras él… se volteó hacia a mí:
- Bonita casa. –
comentó. Yo solté una risita.
- Ya has estado aquí. –Reí yo también.- Pero gracias. Esto… si quisieras pasar al salón… - le invité, el asintió y me siguió hasta llegar donde Alexa, esta estaba tumbada en el sillón a lo largo, ocupando todo el espacio disponible en este. Caminé hasta ponerme frente a ella. Alex intentó hacerse un lado para mirar… y al darse cuenta de que no podía hacerlo, levantó su mirada hacia mi, estaba enojada.
- Quítate, Abril.
- Muévete. A un lado. – ella suspiró y se sentó en el lado izquierdo de sillón, volvió a pegar la vista en la TV…
Miré a Bill, este miraba a Alexa con expresión divertida... la pequeña no lo había visto.
- ¿Quieres sentarte? – no esperé a que respondiera y me lancé sobre el sillón, claro que dejando un espacio a mi lado para él.
- Permiso, disculpa. – dijo mientras pasaba frente a la televisión, Alexa hizo un gesto con la mano y movió la cabeza hacia un lado esquivando el cuerpo de Bill. Este se sentó a mi lado y se giró a mirarme. Que caballero era… hasta le había dicho “permiso” y “disculpa”, cosa que no cualquier chico hacía.
- Lo siento, Bill… no te avisé antes porque no tenía como hacerlo… pero debo quedarme en casa con Alexa… - la apunté. Bill pareció comprender.
- ¿Y no necesitas ayuda con la pequeña?. – alzó una ceja. Yo sonreí.
- Pues… quizás - me mordí el labio inferior y creo que enrojecí un poco. – ¿te apetece comer algo…?- me apresuré en preguntar.
- No, la verdad no… pero si tu quieres…
- Voy a por algo de beber y ya regreso… - me levanté. – Alexa. – ella me miró algo molesta. – este es Bill, un amigo. – ella miró hacia el chico perfecto que sonreía sentado a su lado… y no vi mas porque caminé hasta la cocina dejándolos a ambos viendola TV en un canal de niños
pequeños.
Entré dentro con una gran sonrisa. Apoyé ambas manos en la mesa y solté un suspiro… él se había quedado aquí… de pronto no sabía por qué estaba tan feliz… pero tenerle tan cerca… ¡dios! Qué cosas decía, lo conocía desde hace menos de una semana y sabía menos de él de lo que sabía sobre artes plásticas. Aún así, no logré borrar lo sonrisa en mi rostro… cogí dos vasos de vidrio y uno plástico para Alexa. Serví un poco de bebida en cada uno, luego los apoyé en una pequeña bandeja… suspiré, y salí de la cocina.
Me sorprendí un poco al encontrarlos a los dos conversando de lo mejor. Sonreí aún mas mientras me acercaba. Dejé la bandeja sobre la mesa y me senté en el lugar que antes estaba.
- Entonces eres de Alemania, ¿no?. – le preguntó Alexa a Bill. Yo cogí el vaso de plástico rosa y uno de vidrio.
- Si…
- ¿Y en que trabajas?. – Él rió algo nervioso… yo le di el vaso “gracias” fue lo que me dijo al recibirlo. Y el rosa de lo tendía a Alexa, esta se lo llevó a la boca al instante y miró a Bill esperando respuesta.
- En.. – soltó una risita. – en… una discográfica.
- ¿Genial!. – me entrometí en la conversación.
- Si.. – rió el invitado.
- ¿Qué es una discográfica?. – Bill la miró tiernamente. Y luego me miró a mí. yo igual estaba interesada en saber sobre su trabajo, pero al escuchar que no respondía y que se limitaba a coger apresuradamente el control dela TV
de la mesita de centro y cambiar de canal, me apresuré en decir:
- Ya has estado aquí. –Reí yo también.- Pero gracias. Esto… si quisieras pasar al salón… - le invité, el asintió y me siguió hasta llegar donde Alexa, esta estaba tumbada en el sillón a lo largo, ocupando todo el espacio disponible en este. Caminé hasta ponerme frente a ella. Alex intentó hacerse un lado para mirar… y al darse cuenta de que no podía hacerlo, levantó su mirada hacia mi, estaba enojada.
- Quítate, Abril.
- Muévete. A un lado. – ella suspiró y se sentó en el lado izquierdo de sillón, volvió a pegar la vista en la TV…
Miré a Bill, este miraba a Alexa con expresión divertida... la pequeña no lo había visto.
- ¿Quieres sentarte? – no esperé a que respondiera y me lancé sobre el sillón, claro que dejando un espacio a mi lado para él.
- Permiso, disculpa. – dijo mientras pasaba frente a la televisión, Alexa hizo un gesto con la mano y movió la cabeza hacia un lado esquivando el cuerpo de Bill. Este se sentó a mi lado y se giró a mirarme. Que caballero era… hasta le había dicho “permiso” y “disculpa”, cosa que no cualquier chico hacía.
- Lo siento, Bill… no te avisé antes porque no tenía como hacerlo… pero debo quedarme en casa con Alexa… - la apunté. Bill pareció comprender.
- ¿Y no necesitas ayuda con la pequeña?. – alzó una ceja. Yo sonreí.
- Pues… quizás - me mordí el labio inferior y creo que enrojecí un poco. – ¿te apetece comer algo…?- me apresuré en preguntar.
- No, la verdad no… pero si tu quieres…
- Voy a por algo de beber y ya regreso… - me levanté. – Alexa. – ella me miró algo molesta. – este es Bill, un amigo. – ella miró hacia el chico perfecto que sonreía sentado a su lado… y no vi mas porque caminé hasta la cocina dejándolos a ambos viendo
Entré dentro con una gran sonrisa. Apoyé ambas manos en la mesa y solté un suspiro… él se había quedado aquí… de pronto no sabía por qué estaba tan feliz… pero tenerle tan cerca… ¡dios! Qué cosas decía, lo conocía desde hace menos de una semana y sabía menos de él de lo que sabía sobre artes plásticas. Aún así, no logré borrar lo sonrisa en mi rostro… cogí dos vasos de vidrio y uno plástico para Alexa. Serví un poco de bebida en cada uno, luego los apoyé en una pequeña bandeja… suspiré, y salí de la cocina.
Me sorprendí un poco al encontrarlos a los dos conversando de lo mejor. Sonreí aún mas mientras me acercaba. Dejé la bandeja sobre la mesa y me senté en el lugar que antes estaba.
- Entonces eres de Alemania, ¿no?. – le preguntó Alexa a Bill. Yo cogí el vaso de plástico rosa y uno de vidrio.
- Si…
- ¿Y en que trabajas?. – Él rió algo nervioso… yo le di el vaso “gracias” fue lo que me dijo al recibirlo. Y el rosa de lo tendía a Alexa, esta se lo llevó a la boca al instante y miró a Bill esperando respuesta.
- En.. – soltó una risita. – en… una discográfica.
- ¿Genial!. – me entrometí en la conversación.
- Si.. – rió el invitado.
- ¿Qué es una discográfica?. – Bill la miró tiernamente. Y luego me miró a mí. yo igual estaba interesada en saber sobre su trabajo, pero al escuchar que no respondía y que se limitaba a coger apresuradamente el control de
-Alexa… - la recriminé
para luego cambiar el tema.- ¿Quieren salir a dar un paseo por… el campo?. –
reí nerviosa y deje mi vaso a medio beber sobre la bandeja. Alexa dejó caer el
vaso vacío en el suelo y se levantó de un salto del sillón mientras gritaba un
“si” como respuesta… Bill en cambio se encogió de hombros y rió ante la
reacción de Alexa.
- Si quieres…
- ¡Vamos, vamos!. – me cogió una mano a mí y la otra a Bill, e intentó levantarnos del sillón. Obviamente fracasó. Pero Bill y yo la ayudamos un poco poniéndonos de pie. Él dejó su vaso juntos al mío y me sonrió mientras Alexa abría la puerta y corría hacia el “aire campestre” que estaba allí fuera. Bill rió, creo que la pequeña Alexa le caía de maravilla… - te ha caído bien Alex…
- Si, es una niña muy divertida. – yo reí. – ¿Es tu hermanita?
- Si.. – dije mientras cerraba la puerta de casa y comenzábamos a caminar por la hierba con Bill a mi lado.
- Se parecen mucho… - le mire. – es como una mini tú. – rió, yo lo acompañe.
- No lo creo. – dije entre risas. – ¿y… tú tienes hermanos?. – me agaché a recoger una hoja color amarillo. Se había caído y era grande hermosa… comencé a jugar con ella pasándola por entre mis dedos y mis manos.
- Si, un hermano gemelo. – mi boca se abrí hasta el suelo y lo miré con los ojos como plato.. ¿un gemelo? ¿Así como él? ¿Tan hermoso y educado?.. wow, la verdad es que no me podía imaginar a dos personas como él… no me entraba en la cabeza… es que era tan perfecto que me parecía imposible…
- ¿Cómo se llama?. – el resopló.
- Tom. – Tom… se llamaba igual que el chico que… ¡esperen!
- ¿Es el de la ropa grande?. – no sé porqué mi tono de voz salió tan “alarmado”.
- Si.
- Ese chico… me odia. – espeté. Bill negó con la cabeza.
- No, no.. no te odia… es sólo que.. – miró mis manos… yo aún jugaba con la hoja… - no lo sé.. pero no te odia... eso tenlo por seguro. – no dije nada… busqué a Alexa con la mirada. Estaba bajo el árbol mas grande del lugar... colgada del neumático que mi adre había atado a una rama con una resistente soga para que Alexa se pudiese columpiar.
- ¿Y cómo es que no se parecen?.
- Estilos diferentes..
- Ya veo... – dije asintiendo… en ese momento llegamos al árbol donde mi hermana pequeña estaba.
- ¡Hazme impulso, Abril! – le enseñé mi lengua y me acerqué hasta ella, le di un empujón a la rueda con todas mis fuerzas y luego apoyé mi espalda en el tronco del árbol, a un lado de Bill... me crucé de brazos y le miré.
- ¿No estás aburrido?.
- No. este lugar es genial…
- Si, claro.. – bufé.
- ¡Es verdad!. No te rías… pero me siento inspirado en este lugar… - me dijo con aires de soñador.
- Esto me inspira a ir todas las mañanas a limpiar la suciedad de caballo. – dramaticé llevándome una mano al pecho... Bill alzó una ceja y me sonrió pícaro… se acercó a mí.
- ¿Te estás riendo de mi?– y tras decir eso hizo algo que yo no me esperaba...
- Si quieres…
- ¡Vamos, vamos!. – me cogió una mano a mí y la otra a Bill, e intentó levantarnos del sillón. Obviamente fracasó. Pero Bill y yo la ayudamos un poco poniéndonos de pie. Él dejó su vaso juntos al mío y me sonrió mientras Alexa abría la puerta y corría hacia el “aire campestre” que estaba allí fuera. Bill rió, creo que la pequeña Alexa le caía de maravilla… - te ha caído bien Alex…
- Si, es una niña muy divertida. – yo reí. – ¿Es tu hermanita?
- Si.. – dije mientras cerraba la puerta de casa y comenzábamos a caminar por la hierba con Bill a mi lado.
- Se parecen mucho… - le mire. – es como una mini tú. – rió, yo lo acompañe.
- No lo creo. – dije entre risas. – ¿y… tú tienes hermanos?. – me agaché a recoger una hoja color amarillo. Se había caído y era grande hermosa… comencé a jugar con ella pasándola por entre mis dedos y mis manos.
- Si, un hermano gemelo. – mi boca se abrí hasta el suelo y lo miré con los ojos como plato.. ¿un gemelo? ¿Así como él? ¿Tan hermoso y educado?.. wow, la verdad es que no me podía imaginar a dos personas como él… no me entraba en la cabeza… es que era tan perfecto que me parecía imposible…
- ¿Cómo se llama?. – el resopló.
- Tom. – Tom… se llamaba igual que el chico que… ¡esperen!
- ¿Es el de la ropa grande?. – no sé porqué mi tono de voz salió tan “alarmado”.
- Si.
- Ese chico… me odia. – espeté. Bill negó con la cabeza.
- No, no.. no te odia… es sólo que.. – miró mis manos… yo aún jugaba con la hoja… - no lo sé.. pero no te odia... eso tenlo por seguro. – no dije nada… busqué a Alexa con la mirada. Estaba bajo el árbol mas grande del lugar... colgada del neumático que mi adre había atado a una rama con una resistente soga para que Alexa se pudiese columpiar.
- ¿Y cómo es que no se parecen?.
- Estilos diferentes..
- Ya veo... – dije asintiendo… en ese momento llegamos al árbol donde mi hermana pequeña estaba.
- ¡Hazme impulso, Abril! – le enseñé mi lengua y me acerqué hasta ella, le di un empujón a la rueda con todas mis fuerzas y luego apoyé mi espalda en el tronco del árbol, a un lado de Bill... me crucé de brazos y le miré.
- ¿No estás aburrido?.
- No. este lugar es genial…
- Si, claro.. – bufé.
- ¡Es verdad!. No te rías… pero me siento inspirado en este lugar… - me dijo con aires de soñador.
- Esto me inspira a ir todas las mañanas a limpiar la suciedad de caballo. – dramaticé llevándome una mano al pecho... Bill alzó una ceja y me sonrió pícaro… se acercó a mí.
- ¿Te estás riendo de mi?– y tras decir eso hizo algo que yo no me esperaba...
Me cogió por la cintura
y me alzó. Yo comencé a patalear... no me daba miedo a caerme, después de todo
estaba acostumbrada a eso. Por los deportes.. o tal vez era porque ese chico me
transmitía confianza… la cosa es que pataleaba y me revolvía por el contacto de
sus manos me quemaba y hacía que mi estómago se hinchase… dejándome poco lugar
para la respiración, por lo que el corazón se me aceleraba y se me subían los
colores a la cara.
- ¡Bájame, Bill!. – este sólo rió y me lanzó sobre su hombro… pasó su brazo por mis piernas para sujetarme y caminó conmigo gritando y moviéndome hasta quedar un poco más alejados del árbol y de Alexa. Una vez allí se arrodilló y me dejó caer en el suelo. Acercó su rostro al mío, sentí como los colores se me subían a la cara y como mi corazón empezaba a andar más rápido… y justo en el momento que pensé que dejaría de respirar… sus manos se posaron en mi cintura…
… y comenzó a hacerme cosquillas…
Me reía y revolcaba en el suelo como una loca, gritando incoherencias y rogándole que parase de una vez… el aire de me estaba acabando y ya comenzaba a sentir una especie de presión en mi cabeza.
- ¡BILL! ¡PARA, PARA! ¡DETENTE!. – esto último no lo grité divertida... si no como entre adolorida. Él se detuvo al instante y ladeó la cabeza hacia un lado. Mi respiración era rápida y entrecortada, creo que estaba sudando… y me costaba enfocar bien la vista, ya que veía doble…
- ¿Estás bien?
- S..si. – dije medio aturdida. Me llevé las manos a la cabeza mientras intentaba regular mi respiración…
- Lo… siento.. yo… no sabía que te pondrías asi…
- No lo sientas… yo tampoco sabía que me pondría así. – dije aún con las manos pegadas en mi rostro.
- ¿Necesitas agua? ¿Algún medicamento…? - a pesar de que sólo escuchaba su voz, lo notaba un poco preocupado… pero yo no tomaba ningún tipo de medicamento… yo no estaba enferma.
- No, no… no tomo medicamentos.
- Pues deberías ver a un médico.
- No… estoy bien. – me mordí los labios luego de eso… yo no estaba bien.
- No es que me quiera entrometer en tu vida ni nada por el estilo... pero es que te eh visto cuatro veces. Y de esas cuatro, tres veces acabaste en el suelo. – me destapé la cara y achiqué los ojos intentando mirarle.
- ¿A qué te refieres…?
- El día en el hotel, en la carrera y ahora. – me las enumeró. Yo resoplé.
- No es nada importante. – intenté incorporarme, pero me costó un poco, por lo que me tuve que coger de los hombros de Bill para poder hacerlo.
- ¿Se lo has dicho a tus padres? – yo negué con la cabeza.
- No es nada importante, ya te lo dije.
- Pe… - fue a decir algo pero yo le corté.
- Es mi vida, no te entrometas en ella. – le miré, entre la neblina que mis ojos veían, pude ver como sus ojos se achicaban y me miraba algo enojado e indignado – lo siento. – me apresuré en decir.
- No te preocupes… ¿quieres que te lleve a la sombra bajo el árbol?
- Si, por favor
Entonces él me cogió de la cintura, pasando su brazo por mi espalda.
- ¡Bájame, Bill!. – este sólo rió y me lanzó sobre su hombro… pasó su brazo por mis piernas para sujetarme y caminó conmigo gritando y moviéndome hasta quedar un poco más alejados del árbol y de Alexa. Una vez allí se arrodilló y me dejó caer en el suelo. Acercó su rostro al mío, sentí como los colores se me subían a la cara y como mi corazón empezaba a andar más rápido… y justo en el momento que pensé que dejaría de respirar… sus manos se posaron en mi cintura…
… y comenzó a hacerme cosquillas…
Me reía y revolcaba en el suelo como una loca, gritando incoherencias y rogándole que parase de una vez… el aire de me estaba acabando y ya comenzaba a sentir una especie de presión en mi cabeza.
- ¡BILL! ¡PARA, PARA! ¡DETENTE!. – esto último no lo grité divertida... si no como entre adolorida. Él se detuvo al instante y ladeó la cabeza hacia un lado. Mi respiración era rápida y entrecortada, creo que estaba sudando… y me costaba enfocar bien la vista, ya que veía doble…
- ¿Estás bien?
- S..si. – dije medio aturdida. Me llevé las manos a la cabeza mientras intentaba regular mi respiración…
- Lo… siento.. yo… no sabía que te pondrías asi…
- No lo sientas… yo tampoco sabía que me pondría así. – dije aún con las manos pegadas en mi rostro.
- ¿Necesitas agua? ¿Algún medicamento…? - a pesar de que sólo escuchaba su voz, lo notaba un poco preocupado… pero yo no tomaba ningún tipo de medicamento… yo no estaba enferma.
- No, no… no tomo medicamentos.
- Pues deberías ver a un médico.
- No… estoy bien. – me mordí los labios luego de eso… yo no estaba bien.
- No es que me quiera entrometer en tu vida ni nada por el estilo... pero es que te eh visto cuatro veces. Y de esas cuatro, tres veces acabaste en el suelo. – me destapé la cara y achiqué los ojos intentando mirarle.
- ¿A qué te refieres…?
- El día en el hotel, en la carrera y ahora. – me las enumeró. Yo resoplé.
- No es nada importante. – intenté incorporarme, pero me costó un poco, por lo que me tuve que coger de los hombros de Bill para poder hacerlo.
- ¿Se lo has dicho a tus padres? – yo negué con la cabeza.
- No es nada importante, ya te lo dije.
- Pe… - fue a decir algo pero yo le corté.
- Es mi vida, no te entrometas en ella. – le miré, entre la neblina que mis ojos veían, pude ver como sus ojos se achicaban y me miraba algo enojado e indignado – lo siento. – me apresuré en decir.
- No te preocupes… ¿quieres que te lleve a la sombra bajo el árbol?
- Si, por favor
Entonces él me cogió de la cintura, pasando su brazo por mi espalda.

lxzkzlxjcxkdcslz ESTA FIC! DIOS, ES MUY TRISTE NO ME GUSTA :( AL FINAL YA NO SUBISTE DER LETZTE TAG
ResponderEliminarme costo un poco recordar este fick pero al final lo hizo y recordé que con el final me hiciste llorar a moco tendido :(
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