CAPITULO 15
PPIPIIPIPIPIPIPIPI
El puto
despertador nuevamente. Cómo lo odiaba, pero era martes, solo lo debía escuchar
tres días mas ya que se acabaría la semana y luego cinco veces más, para la
próxima semana, y luego nunca. Ya que las clases acababan la semana que venía.
Y llegaban las vacaciones, el sol, la playa, y el calor.
Salió de la
cama y se miró en el espejo, estaba horrible, pensó. Se dirigió al baño y se
duchó, se secó el pelo y lo peinó, para luego pararse frente al armario a
elegir la ropa que se pondría.
Eligió unos
shorts negros con cadenas al laso izquierdo que la cadera en combinación con
una camiseta muy simple color blanca y unas sandalias con un poco de taco color
negro. Se miró en el espejo pero le faltaba algo. Tomó una cinta para el
cabello y se ató una cola con un bonito lazo.
Salió así de
su habitación hacia la de su hermana, esta vez se aseguraría de que estuviera
en casa. Picó a la puerta y escuchó un “adelante” proveniente de dentro de la
habitación. Abrió la puerta con sumo cuidado y entró. Vio a su hermana con un
bonito vestido, color rosa muy pálido, se estaba echando brillo de labios
frente al espejo.
-Hola,
Laila.
-Hola – dijo
cerrando el brillo labial. -¿Qué quieres?
-¿Quieres
venir a la escuela conmigo?
-Ve con tu
amiga, esa tal Cris o algo.. – dijo con un tono molesto.
-Su nombre
es Lis.
-Como sea,
hoy no iré, Tom me ha llamado y hemos quedado… – dijo sonriendo con
suficiencia.
-Por eso te
arreglas tanto… estás linda. – Laila la miró complacida.
-¿De verdad?
-¡Claro! –
dijo Alice sonriendo antes de cerrar la puerta.
Se dirigió a
la cocina donde estaban sus padres desayunando junto con Luisa que les servía
el desayuno.
-¡Hallo! –
saludó entrando a la cocina con una sonrisa en el rostro.
-Hallo...
-¿Qué tal,
má? – peguntó mientras cogía una manzana.
-¿Que tal tú
hija...? tu cumpleaños es en dos semana, cielo.
-Si mamá...
lo sé - dijo sonriendo.
-Estamos
planeando una sorpresa para ustedes chicas. – A Aly se le iluminaron los ojos
al escuchar las palabras de su padre, de verdad que le hacía ilusión saber que
podría ser esa sorpresa.
-¿Qué
sorpresa? – preguntó entusiasmada.
-Ya verás,
querida.
-A demás…
aun no está confirmado – Su padre miró a Alice con expresión divertida.
-Pero yo
quería saber… - Se quejó Alice con tristeza fingida. Sus padres se lanzaron una
mirada de complicidad que Aly no supo interpretar, y seguidamente dijo... – Yo
ya me voy, adiós má, pá, Luisa. – se despidió con la mano, cogió su bolso y
salió de su casa. El autobús no tardó en llegar y se sentó junto a Lis.
Llegó a casa
y tiró el bolso sobre la cama, para luego ir ella. Estuvo tendida unos minutos
pensando en lo que era su vida y lo que hubiera sudo si no hubiese conocido a
Bill… ella probablemente estaría enamorada de otro chico, y Laila,
probablemente estaría con muchos chicos a la vez y no con Tom… Liala, lo
recordó, ella había quedado con Tom. Se levantó de un salto y corrió a la
habitación de Laila. No picó a la puerta ni nada, solo giró el pomo y entró
sonriendo.
-¿Que tal
hoy con Tom, hermana? – preguntó casi gritando con la voz llena de felicidad.
Pero se quedó de piedra al ver el estado en que hermana se encontraba, no era
de felicidad precisamente. Se acercó a ella que se encontraba sobre la cama
boca abajo con una almohada sobre la cabeza, su cuerpo se convulsionaba y se
escuchaban sollozos y pequeños hipos por toda la habitación.
-Laila,
cariño, ¿Qué ocurre? – solo escuchó sollozos como respuesta. – Laila, vamos,
que no puede ser tan terrible… -dijo quitándole la almohada suavemente, su
hermana cedió fácilmente y se la dio. – Mírame, ¿si?, y cuéntame lo que ha
pasado, puedes confiar en mí. – entonces Laila levantó la cabeza y miró a su
gemela. Alice se sorprendió al ver a su hermana con la cara empapada en
lágrimas, y los ojos enrojecidos, probablemente de tanto llorar. La abrazó para
consolarla y Laila respondió a su abrazo.
Estuvieron
abrazadas hasta que Laila ya pudo respirar con normalidad y los hipos habían
desaparecido. Se separó de ella suavemente y le levantó la cara para que la
mirase.
-¿Qué
ocurrió?
-Es Tom.. –
dijo bajito, casi susurrando, le costaba hablar.
-¿Tom? –
Laila asintió. -¿Qué?, ¿Le ha pasado algo? – dijo con un matiz desesperado en
la voz… Laila negó con la cabeza y Alice respiró aliviada. - ¿entonces?
-Tom…Tom,…
-¿Si…? –
dijo esperando que Laila le dijera lo que ella ya pensaba que le diría.
-C… cor…
cortó.. con mi.. migo.. – dijo echándose a llorar de nuevo. Aly la abrazó como
minutos antes lo había hecho mientras le decía: en el oído:
-Vamos,
Laila, no llores…. Él no te merece… si no sabe ver cuánto vales, no te merece…
tu eres una chica genial… y si el no lo aprecia.. no vale la pena… tampoco vale
la pena que llores por él, yo sé que tu puedes seguir tu vida con normalidad si
él no está… vamos, si tu eres la Laila que consigue lo que quiere.. ¿No?, pues
búscate a otro chico que sepa valorarte… - dijo consolándola, la verdad es que
a ella no le agradaba hablar así de Tom, porque él era su amigo y le quería,
pero no había más remedio... si quería consolar a Laila debía hacerlo.
Una vez
Laila dejó de llorar, la tumbó con cuidado sobre su cama ya que se había
dormido… se fue a su habitación se puso su pijama y se acostó a dormir, mañana
sería otro día, pensó. Y se durmió.

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