10 marzo, 2012

Capítulo 17 /Leb die sekunde




CAPITULO 17

-Estás preciosa… –le dijo, Alice se sonrojó un poco.
-Tu igual lo estás... – dijo algo tímida, le acercó para darle dos besos.
-¿Vamos?
-Claro... – dijo sonriéndole, Bill la cogió de la mano y Alice cerró la puerta tras de sí, se sorprendió al encontrar un taxi aparcado fuera de su casa. Ambos se subieron en los asientos de atrás. Bill le dio una dirección al chofer.
-Por lo que veo te gustó mi chaqueta.
-Claro, como no me va a gustar, es tuya... –“y tiene tu olor”, pensó. Sonrió y luego dijo. – ¿quieres que te la dé ahora?
-No, no... quédatela, es un regalo para que no me extrañes cuando estés en América.
-Gracias Bill, eres genial. – Ambos rieron. -¿dónde iremos?
-Ya verás. Espero que te guste.
-Yo igual lo espero.. – dijo frotándose las manos. El coche paró de repente.
-Aquí es. – dijo el chofer.
-Gracias, pase por aquí en unas dos horas.
-Está bien, diviértanse chicos – dijo guiñándoles un ojos. Ambos chicos rieron y bajaron del coche, Bill tomó a Alice de la mano y entraron al local. En toda su estadía, Aly, nunca había visto ese local, o más bien, restaurante, era muy elegante y la decoración estaba genial, las mesas estaban adornadas con un mantel color crema y se veía que todos los platos eran exquisitos, los mozos se paseaban con las bandejas de esos deliciosos manjares, obras del chef del lugar. Había muy poca gente allí, por lo que había muchas mesas libres. Caminaron hacia una mesa, que estaba al fondo de todo, frente a un gran ventanal donde se veía todo Leipzing. Bill puso la silla a Alice para que se sentase y ésta dándole las gracias se sentó, “es todo un caballero” pensó entusiasmada. Pidieron la comida y mientras esperaban Bill le preguntó a Alice.
-¿Te ha gustado este restaurante?
-Si, es precioso. – dijo mirando a su alrededor alucinada.
-Es que lo he elegido yo...
-Que creído. – bufó Aly.
-¿Creído yo?, por favor, no me hagas reír. – estuvieron haciendo el tonto mientras esperaban a que les llevaron la comida. Comieron en silencio, cada uno disfrutando de su delicioso plato… una vez terminaron decidieron salir a dar un paseo por ese lado de la ciudad, Alice nunca había estado por allí. Y le llamaba mucho la atención ese lugar que era nuevo para ella. Estaban de la mano examinando el lugar, las casa eran pequeñas, pero muy acogedoras y pintorescas, a Aly realmente le encantaba, ya que cuando veía algo que le llamaba la atención comenzaba a dar saltitos y a apuntar con el dedo como una niña pequeña, cualquiera que la viera pensaría que estaba loca, en cambió Bill pensaba que era muy tierna.. Pasaron las dos horas y los chicos tuvieron que volver hacia el restaurante, como el taxi aún no había llegado decidieron ir a por un café.
Salieron los dos con café en mano y se subieron al taxi. Bill pasó su brazo por lo hombros de Aly y esta se acomodó en el pecho de Bill, estaba cansada, comenzó a hacer un pequeño resumen de ese día en su cabeza… lo había pasado genial, había estado con Bill horas y horas, disfrutando cada segundo de su compañía, su compañía que no tendría durante todo el verano. Y ahora, la estaba abrazando, sentir como eso brazos la rodeaban hacía que se sintiera protegida y a salvo de cualquier mal, ella lo amaba, con toda su alma, y aunque él nunca pudiera pertenecerle, estará feliz y se conformaría solo con verlo sonreír para ella. Los ojos le pesaban y se le cerraban solos, no pudo seguir luchando para estar despierta y de sumió en sus sueños con Bill como almohada.
Bill pagó al chofer y tomó a Alice en sus brazos, picó al timbre de su casa y su madre abrió la puerta, estaba con pijama y con expresión adormilada... fue a decir algo pero Bill le hizo señas, dándole a entender que Aly dormía y no quería despertarla. Luego le dijo muy bajito, que llamara a casa de la chica para avisar que estaba con él y que sus padres no se preocuparan.
Subió las escaleras con cuidado de no caerse, ya que llevaba a Aly, y entró a su habitación, la tumbó sobre la cama y la contempló por unos instantes, “¿Cómo puede existir una chica así?.. Tan.. perfecta..” pensaba Bill. Se acercó a ella y juntó sus labios, los labios de Aly estaban tibios y suaves, eso a Bill le encantó… le acarició el rostro suavemente y se dijo a si mismo:
Vamos Bill, ella no te quiere. Solo te quiere como un amigo.
No muy convencido de lo que había dicho recién se quitó la ropa y quedando en bóxers, se tumbó junto a Alice, le quitó la chaqueta y la dejó a los pies de la cama… Le besó la frente, la abrazó la cintura y apoyando la cabeza en el vientre de la chica se durmió.

A la mañana siguiente Alice despertó por el sol que entraba por la ventana, miró a su alrededor, esa no era su habitación… recordó lo que había pasado ayer, se había quedado dormida en el taxi, probablemente Bill la habría llevado a su habitación, pero... ¿dónde estaría él?. Enseguida se respondió a su pregunta al ver a Bill apoyado en su vientre, su cabeza subía y bajaba con el ritmo de la respiración de la chica, la abrazaba por la cintura y sus manos se apoyaban suaves sobre esta. Le acarició el pelo para que así, quizás, se despertara. Estuvo así unos minutos hasta que lo sintió moverse un poco. Alzó la cabeza para mirarla a los ojos, él tenía la cara llena de sueño y los ojos pequeñísimos.

-Buenos días.. – dijo sonriéndole.
-Buenos días, Aly.. – su voz sonaba ronca, ya que había despertado recién. – ¿Cómo has dormido?
-¡Excelente! –Bill sonrió.
-Que bueno… yo quiero dormir más ¿tú no? – dijo hundiéndose nuevamente en la pequeña cintura de Aly.
-Creo que ya es hora de que nos levantemos, Bill.
-¿Qué hora es? –Alice miró el móvil de Bill que estaba sobre la mesita de noche.
-A las 2:45PM.
-Wow, sí que dormí…-dijo sorprendido.
-Si... – “y de la mejor manera…”, pensó Aly y suspiró.
-Voy al baño y me arreglo... luego te acompaño a tu casa para que te cambies de ropa ¿quieres? – dijo levantándose de la cama de un salto.
-Si – Bill le sonrió y entró en el baño. Alice se quedó allí unos instantes, tumbada en la cama pensando… luego comenzó a caminar por la habitación, examinándola con la mirada, nunca se había dado el lujo de hacerlo… fijó su vista en una libreta, acercó su mano a ella y la cogió, la abrió con sumo cuidado… estaba llena de letras, y poemas, algunas palabras estaban tachadas y corregidas, hasta tenía algunas hojas despegadas… examinó la libreta con una mirada general y luego abrió una página a la suerte. Habían dos canciones, se fijó en el título de ambas: “ Vive el segundo” y “sálvame”… comenzó a leer la primera:

Desde hoy los días son más largos
No queda nada de que reírse
El ayer esta a cientos de años luz
Nadie lo recordara mañana
no habrá relojes, menos una vuelta atrás
el sol brilla por la noche también
Lo siento, solo estaba mirando
Pero para eso no hay tiempo
No hay tiempo

Esa era una canción preciosa, se moría por saber cuál era la melodía de la canción… leyó nuevamente el título: vive el segundo…
En ese momento la puerta del baño se abrió. Era Bill.
-¿Qué haces?-Le preguntó a Alice.
-Lo siento, sólo estaba mirando…
-Veo que la leíste.-La chica asintió.-Aún no está terminada.
-¿Ya tiene melodía?
-Algo así.
-¿Puedes cantarla?
-No está terminada.
-Tal vez pueda ayudarte. ¡Por favor!-Le hizo ojitos.
-De acuerdo…-Suspiró, comenzando a cantar. Y en cuanto Bill terminó, Aly abrió la boca.
-Vive el segundo, aquí y ahora… abrázalo fuerte. Vive el segundo, aquí y ahora abrázalo fuerte…
O se pasara.-Miró expectante la aprobación del chico.
-Está genial.-Susurró. Buscó un lápiz y lo apuntó rápidamente en la hoja. Cerró la libreta y la dejó en su lugar.

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