CAPITULO 17
-Estás preciosa…
–le dijo, Alice se sonrojó un poco.
-Tu igual lo
estás... – dijo algo tímida, le acercó para darle dos besos.
-¿Vamos?
-Claro... –
dijo sonriéndole, Bill la cogió de la mano y Alice cerró la puerta tras de sí,
se sorprendió al encontrar un taxi aparcado fuera de su casa. Ambos se subieron
en los asientos de atrás. Bill le dio una dirección al chofer.
-Por lo que
veo te gustó mi chaqueta.
-Claro, como
no me va a gustar, es tuya... –“y tiene tu olor”, pensó. Sonrió y luego dijo. –
¿quieres que te la dé ahora?
-No, no...
quédatela, es un regalo para que no me extrañes cuando estés en América.
-Gracias
Bill, eres genial. – Ambos rieron. -¿dónde iremos?
-Ya verás.
Espero que te guste.
-Yo igual lo
espero.. – dijo frotándose las manos. El coche paró de repente.
-Aquí es. –
dijo el chofer.
-Gracias,
pase por aquí en unas dos horas.
-Está bien,
diviértanse chicos – dijo guiñándoles un ojos. Ambos chicos rieron y bajaron
del coche, Bill tomó a Alice de la mano y entraron al local. En toda su
estadía, Aly, nunca había visto ese local, o más bien, restaurante, era muy
elegante y la decoración estaba genial, las mesas estaban adornadas con un
mantel color crema y se veía que todos los platos eran exquisitos, los mozos se
paseaban con las bandejas de esos deliciosos manjares, obras del chef del
lugar. Había muy poca gente allí, por lo que había muchas mesas libres.
Caminaron hacia una mesa, que estaba al fondo de todo, frente a un gran
ventanal donde se veía todo Leipzing. Bill puso la silla a Alice para que se
sentase y ésta dándole las gracias se sentó, “es todo un caballero” pensó
entusiasmada. Pidieron la comida y mientras esperaban Bill le preguntó a Alice.
-¿Te ha
gustado este restaurante?
-Si, es
precioso. – dijo mirando a su alrededor alucinada.
-Es que lo he
elegido yo...
-Que creído.
– bufó Aly.
-¿Creído
yo?, por favor, no me hagas reír. – estuvieron haciendo el tonto mientras
esperaban a que les llevaron la comida. Comieron en silencio, cada uno
disfrutando de su delicioso plato… una vez terminaron decidieron salir a dar un
paseo por ese lado de la ciudad, Alice nunca había estado por allí. Y le
llamaba mucho la atención ese lugar que era nuevo para ella. Estaban de la mano
examinando el lugar, las casa eran pequeñas, pero muy acogedoras y pintorescas,
a Aly realmente le encantaba, ya que cuando veía algo que le llamaba la
atención comenzaba a dar saltitos y a apuntar con el dedo como una niña
pequeña, cualquiera que la viera pensaría que estaba loca, en cambió Bill
pensaba que era muy tierna.. Pasaron las dos horas y los chicos tuvieron que
volver hacia el restaurante, como el taxi aún no había llegado decidieron ir a
por un café.
Salieron los
dos con café en mano y se subieron al taxi. Bill pasó su brazo por lo hombros
de Aly y esta se acomodó en el pecho de Bill, estaba cansada, comenzó a hacer
un pequeño resumen de ese día en su cabeza… lo había pasado genial, había
estado con Bill horas y horas, disfrutando cada segundo de su compañía, su
compañía que no tendría durante todo el verano. Y ahora, la estaba abrazando,
sentir como eso brazos la rodeaban hacía que se sintiera protegida y a salvo de
cualquier mal, ella lo amaba, con toda su alma, y aunque él nunca pudiera
pertenecerle, estará feliz y se conformaría solo con verlo sonreír para ella.
Los ojos le pesaban y se le cerraban solos, no pudo seguir luchando para estar
despierta y de sumió en sus sueños con Bill como almohada.
Bill pagó al
chofer y tomó a Alice en sus brazos, picó al timbre de su casa y su madre abrió
la puerta, estaba con pijama y con expresión adormilada... fue a decir algo
pero Bill le hizo señas, dándole a entender que Aly dormía y no quería
despertarla. Luego le dijo muy bajito, que llamara a casa de la chica para
avisar que estaba con él y que sus padres no se preocuparan.
Subió las
escaleras con cuidado de no caerse, ya que llevaba a Aly, y entró a su
habitación, la tumbó sobre la cama y la contempló por unos instantes, “¿Cómo
puede existir una chica así?.. Tan.. perfecta..” pensaba Bill. Se acercó a ella
y juntó sus labios, los labios de Aly estaban tibios y suaves, eso a Bill le
encantó… le acarició el rostro suavemente y se dijo a si mismo:
Vamos Bill, ella no te quiere. Solo te quiere
como un amigo.
No muy
convencido de lo que había dicho recién se quitó la ropa y quedando en bóxers,
se tumbó junto a Alice, le quitó la chaqueta y la dejó a los pies de la cama…
Le besó la frente, la abrazó la cintura y apoyando la cabeza en el vientre de
la chica se durmió.
A la mañana
siguiente Alice despertó por el sol que entraba por la ventana, miró a su
alrededor, esa no era su habitación… recordó lo que había pasado ayer, se había
quedado dormida en el taxi, probablemente Bill la habría llevado a su
habitación, pero... ¿dónde estaría él?. Enseguida se respondió a su pregunta al
ver a Bill apoyado en su vientre, su cabeza subía y bajaba con el ritmo de la
respiración de la chica, la abrazaba por la cintura y sus manos se apoyaban
suaves sobre esta. Le acarició el pelo para que así, quizás, se despertara.
Estuvo así unos minutos hasta que lo sintió moverse un poco. Alzó la cabeza
para mirarla a los ojos, él tenía la cara llena de sueño y los ojos
pequeñísimos.
-Buenos
días.. – dijo sonriéndole.
-Buenos
días, Aly.. – su voz sonaba ronca, ya que había despertado recién. – ¿Cómo has
dormido?
-¡Excelente!
–Bill sonrió.
-Que bueno…
yo quiero dormir más ¿tú no? – dijo hundiéndose nuevamente en la pequeña
cintura de Aly.
-Creo que ya
es hora de que nos levantemos, Bill.
-¿Qué hora
es? –Alice miró el móvil de Bill que estaba sobre la mesita de noche.
-A las
2:45PM.
-Wow, sí que
dormí…-dijo sorprendido.
-Si... – “y
de la mejor manera…”, pensó Aly y suspiró.
-Voy al baño
y me arreglo... luego te acompaño a tu casa para que te cambies de ropa
¿quieres? – dijo levantándose de la cama de un salto.
-Si – Bill le
sonrió y entró en el baño. Alice se quedó allí unos instantes, tumbada en la
cama pensando… luego comenzó a caminar por la habitación, examinándola con la
mirada, nunca se había dado el lujo de hacerlo… fijó su vista en una libreta,
acercó su mano a ella y la cogió, la abrió con sumo cuidado… estaba llena de
letras, y poemas, algunas palabras estaban tachadas y corregidas, hasta tenía
algunas hojas despegadas… examinó la libreta con una mirada general y luego
abrió una página a la suerte. Habían dos canciones, se fijó en el título de
ambas: “ Vive el segundo” y “sálvame”… comenzó a leer la primera:
Desde hoy los días son más largos
No queda nada de que reírse
El ayer esta a cientos de años luz
Nadie lo recordara mañana
no habrá relojes, menos una vuelta atrás
el sol brilla por la noche también
Lo siento, solo estaba mirando
Pero para eso no hay tiempo
No hay tiempo
Esa era una
canción preciosa, se moría por saber cuál era la melodía de la canción… leyó
nuevamente el título: vive el segundo…
En ese
momento la puerta del baño se abrió. Era Bill.
-¿Qué
haces?-Le preguntó a Alice.
-Lo siento,
sólo estaba mirando…
-Veo que la
leíste.-La chica asintió.-Aún no está terminada.
-¿Ya tiene
melodía?
-Algo así.
-¿Puedes
cantarla?
-No está
terminada.
-Tal vez
pueda ayudarte. ¡Por favor!-Le hizo ojitos.
-De acuerdo…-Suspiró,
comenzando a cantar. Y en cuanto Bill terminó, Aly abrió la boca.
-Vive el
segundo, aquí y ahora… abrázalo fuerte. Vive el segundo, aquí y ahora abrázalo
fuerte…
O se pasara.-Miró
expectante la aprobación del chico.
-Está
genial.-Susurró. Buscó un lápiz y lo apuntó rápidamente en la hoja. Cerró la
libreta y la dejó en su lugar.

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