Capítulo
TRECE
-¡Mami!-Solté con una sonrisa al abrir lo
puerta y pillarme con mamá. De la emoción actuaba como si se tratase de una
sorpresa aunque no era así, pues ella me había llamado hacía media hora para
avisarme que venía en camino.
Me lancé a abrazarla y besarla en la cara.
-¡Jenna!-Solté a mamá y miré a mi hermanita.
La abracé a ella también. Después llegó Lulu y se robó toda la atención de la
pequeña.
-¿Cómo está la abuela?-La ayudé con el bolso
y nos dirigimos hacia su habitación.
-Mejor.-Habló secamente.-Iremos a visitarla
en cuanto podamos.
Asentí, no muy convencida y la observé.
Estaba triste. Podía verlo en sus ojos… la abuela no se encontraba mejor.
-Mamá, yo… te dejo para que descanses.
Me despedí de ella y me fui a mi habitación.
Antes me fijé en qué estaba Alison en su habitación. Sólo jugaba con Lulu. Le
dije que se fuera a dormir pronto.
Encendí el computador y puse música. Estuve
aburriéndome un rato intento quitarme de la cabeza la idea de que la abuela
estaba cada vez peor y podía morir. Era mejor no pensar en eso.
Me di cuenta de que Bill estaba en el MSN.
Genial, podemos hablar. Pero… ¿sería lo correcto? Digo… ¿estaba bien que le
hablara así como así? Me daban nervios… sé que no había nada malo en hablarle
pero… creo que no me animo a hacerlo. Bien, tranquila. Es sólo Bill, Jenna. Has
hablado con él antes y a demás… a demás ¡le puedo preguntar sobre los perritos!
Es una buena excusa. Si.
Abrí la ventana de la conversación y escribí
un “hola”.
Ese fue el inicio de la conversación. Me
habló sobre las perritas… y estaba confirmado que sus primas se llevarían a una
de ellas. Bill se quedaría con Venus… a todo esto le había terminado agradando
el nombre… a demás Tom no le habría dejado cambiarlo.
…
¿Niki? ¿es Niki?
Entrecerré los ojos y me puse de puntillas
para observar mejor. Si, definitivamente era ella. Nadie más tenía esa cabellera.
Me apresuré en bajar las escaleras de la entrada de la escuela y correr hacia
la masa de gente. Me abrí pasos a codazos y pisotones hasta llegar al centro
del círculo donde las dos chicas peleaban a gritos y golpes. Una de las chicas
era Niki. Miré a todos a mi alrededor buscando a alguno de sus amigos que
pudiera ayudarla. Pero nada… sólo algunos chicos grabando con sus celulares y
ese tipo de cosas.
La chica esa le acababa de golpear la cara a
mi hermana con el puño y ahora Niki se agachaba sujetándose la nariz. La otra
la tomó del cabello y la levantó. ¡Tenía sangre! ¡Niki tenía sangre! La chica
esa empujó su cabeza hacia abajo y levantó la pierna, dándole con la rodilla.
¡Le estaba ganando! ¡La golpearía! Seguro le había roto la nariz y todo. Tenía…
tenía que hacer algo pero ni siquiera podía moverme.
Me di cuenta de que me había quedado sin
respiración.
Bien, Jenna, Inhala… exhala. Debes…
solucionar esto. Debes ayudar a tu hermana. Tengo que… debo… yo… puedo hacerlo.
Ni siquiera me di cuenta en qué momento me
adelanté y empujé a la chica. Enseguida soltó a mi hermana y se volteó a
mirarme.
-¡¿Qué quieres?!-Gritó devolviéndome el
empujón. Ni siquiera me dio tiempo para
mirar a Niki.
-¡¿Qué es lo que tú quieres con mi
hermana?!-Le devolví el empujón mucho más fuerte. Retrocedió un par de pasos.
Pude verle la cara. Niki ya la había golpeado mucho, era un asco.
-¡¿Esta zorra es tu hermana?!-Se pasó la mano
por la cara, mirándome con una mezcla entre incredulidad y gracia. Miré a Niki.
Aún se tomaba la nariz con las manos empapadas en sangre. También estaba
manchando el suelo.-¡¿Vienes a detener la pelea?! ¿Tu hermanita te defiende
ahora?-La miró. Le lanzó un escupo.-¡Porque Nicole no es más que una…!
Golpe en toda la cara para callarla. Moví los
dedos y la miré desafiante. No, no, no iba a dejar que se recuperara y tuviese
oportunidad de golpearme, sería fatal. Volví a golpearla con todas mis fuerzas.
Retrocedió. Me acerqué y volví a hacerlo. Esta vez ella me tomó la mano. Me
solté rápidamente y para cuando me di cuenta su puño estaba sobre mi mejilla en
un inútil intento de golpe. Volví a empujarla con fuerza, ella volvió a
golpearme. Luego lo hice yo unas cuantas veces. La tomé del cabello cuando ella
aún estaba aturdida, bajé su cabeza hasta que tuvo que dejarse caer en el suelo
y me lancé sobre ella. Volví a golpearla al estar encima. Ella intentaba
tomarme de las manos pero no lo conseguía. Entonces la cogí del cabello y
comencé a sacudir su cabeza con violencia.
-¡No quiero que vuelvas a tocar a mi
hermana!-Azoté su cabeza en el suelo sin querer. Se quejó. Sentí algo en la
boca del estómago, era una sensación horrible.
Me levanté. Sentí el sabor de la sangre en la
boca. Miré a la chica que se llevaba una mano a la cabeza soltando lágrimas y
luego miré a mi hermana que me observaba. Me asustó verla así. Tenía la
camiseta manchada de rojo. Tragué saliva. Me entraron ganas de pedirle
disculpas a la chica, las reprimí. Me acerqué a mi hermana y la tomé del brazo
para comenzar a caminar. Quería salir de allí cuando antes.
De pronto, de la nada aparecieron Tom y Al
que nos acompañaron al baño. Incluso entraron con nosotros al de chicas.
Me miré en el espejo. Mi labio… por suerte
sólo era eso. Ya había comenzado a hincharse. Me limpié con un poco de agua la
poca sangre seca que había. Se iba a hinchar… me vería horrible. Ahora… de
seguro me metía en problemas. Me odié por eso. Mamá tendría que venir y
aguantar esto… a demás de todo lo que pasaba con la abuela.
Miré a Niki. Lo de su nariz no era nada… pero
su ojo ¡dios, su ojo! Y tenía toda la pinta de empeorar.
Le pregunté a Niki si se iba a casa, pero
ella me dijo que no… iría a hablar con Kevin, que era más importante ahora. Así
que decidí irme.
Caminé asustada hasta salir del lugar. Ya casi
no quedaba gente, pero la poca que había se volteó a verme. Me sentí incómoda.
¿Qué sería de la chica esa?... o ¿Porqué habían estado peleando? Ni si quiera
lo había preguntado.
Dios… el labio me ardía de una manera
impresionante. ¿Cómo se lo explicaría a mamá cuando me viera? Seguro me
regañaba y me castigaba… y todo empeoraría cuando llamaran de la escuela
informando por la situación. Quizás me ganaba una suspensión. Resoplé. Yo… no
solía ser así, no me gustaba pelear. Pero al ver Niki estaba perdiendo la pelea
y la golpeaba… no lo había podido evitar.
Levanté la mirada de mis zapatos y me di
cuenta de que Bill estaba de pie en la esquina, mirándome. Al acercarme más de
seguro pudo distinguir mi labio porque frunció el seño y me escaneó con la
mirada.
-¿Qué te pasó?-Preguntó. Ni siquiera me había
saludado.
-Un…-Suspiré- malentendido.
Alzó una ceja, incrédulo.
-Oh, entonces eres tú la que le dio la paliza
a Stefany.
-Supongo que ese es su nombre.-Me encogí de
hombros.
-Me gustaría haberlo visto.-Comentó comenzando
a caminar a mi lado.
-No me siento orgullosa de ello. Fue por
Niki.-Le expliqué. Quizás que cosas pensaría Bill de mí.
-Ah, si, tu hermana tiene problemas con ella
por Kevin.-¿Entonces todo esto había sido nada más que por… Kevin? Niki me las
pagaría.
-No lo sabía. ¿Kevin la engañó o algo
así?-Rió. Lo miré… su sonrisa era muy linda.
-No… pero Stefany es una acosadora de
primera.-repito, no puedo creer que golpeé a alguien por el novio de mi
hermana. ¡Ni siquiera lo haría por mi novio! Si es que tuviese, claro.
-Supongo que ya no le quedan ganas de acosar
a Kevin.-me encogí de hombros.-Mi mamá va a matarme cuando se entere.-me quejé.
-Lo hiciste para defender a Nicole.-Si… lo
había hecho solamente por eso… porque la estaba golpeado y según yo le había
roto la nariz. Quizás era una buena excusa. Después podría omitir algunos
detalles y quedar en que sólo fueron un par de empujones y golpes suaves.
Pocos… sólo lo suficiente como para dejarme el labio hinchado. Con suerte y un
poco de lágrimas podría funcionar y saldría viva de esto. De ser así la culpa
sería de Niki y como siempre mamá la castigaría pero ella haría caso omiso y
seguiría saliendo con sus amigos, bebiendo, etc… y fin del problema.
-Si…-Me toqué el labio.-Espero que no se
enoje demasiado. Como sea…-Me apresuré en añadir.-Ya no quiero seguir hablando
de la pelea.-Suspiré.-¿Cómo está Venus?
-En casa. ¿Quieres verla?-¿Verla? ¿En su
casa? ¿Yo? Intenté reprimir la emoción para que él no lo notara. Mi plan había
sido irme directo a casa y aburrirme sin ganas de hacer nada… pero esto lo
cambiaba todo. Tenía ganas de ir con Bill. No podía perderme esto. A demás…
vería a la perrita.
-Claro…-Sonreí de medio lado. Me dolió
hacerlo. Lo miré, el tenía los ojos fijos en un punto frente a él.
-¿Quieres acompañarme a mi casa… o prefieres
pasar a la tuya y encontrarnos en algún lugar?-la segunda opción me gustaba
más.
-Podemos encontrarnos en…-No lo sé. Me quedé
sin un lugar para decir.-No sé dónde.-Bill rió.
-Voy por ti a tu casa.
-Ok.
Corrí a mi habitación en cuanto cerré la
puerta de la entrada, lancé la mochila al lado del escritorio y me fui directo
al baño. Me miré en el espejo. Tenía trabajo que hacer, estaba horrible. Me
desenredé el cabello que había quedado hecho una maraña con la pelea. Me lavé
la cara y examiné mi labio. No estaba tan mal… sólo había sido un golpecito.
Por último retoqué el maquillaje. Ahora sí… estaba presentable. Si, un poco. Me
pregunté si cambiarme de ropa sería lo adecuado ¿O sería demasiado notorio que
quiero “agradarle” de esa manera a Bill? Igual había estado peleando, en el
suelo y todo eso… así que tal vez estaba un poco sucia o… que se yo. Me busqué
en la ropa alguna manchita o cualquier cosa que me diera el pretexto para
cambiármela. Sabía que Bill no me lo iba a preguntar y lo más seguro era que ni
siquiera se diera cuenta… pero no podría evitar sentirme tonta por hacerlo.
No encontré manchas. Así que me limité a
ponerme un broche en el cabello, recogiéndome el flequillo. Y listo, ese era mi
gran cambio. Toqué mi labio una vez más. Ay.
Um… y ahora ¿qué le iba a decir a mamá?
porque tenía que decírselo… pero… ugh. Sólo espero que Bill llegue antes que
mamá. O no podré salir… a no ser que lleve una bufanda y mamá no me vea…
Una bufanda. ¡Perfecto!
Corrí al armario, me puse de puntillas,
busqué la caja de los gorros-bufandas-guantes y la dejé sobre la cama. Tal vez
una bufanda sería muy exagerada porque eran más gruesas… como para cuando es
más invierno, nieve y todo eso. Ahora ya los días estaban siendo más lindos así
que mejor me buscaba un pañuelo. Y ya estaba lista. No me tapaba el labio pero
al menos servía para disimularlo un poco, según mi opinión. Ahora solamente
tenía que esperar a que Bill llegara. Y como se demoraba pensé que podría comer
algo y mirar la TV para hacer tiempo. Me pregunté si Niki vendría a casa para
cambiarse la ropa manchada con sangre. Lo que me convenía era que no viniera,
claro… no quería que me viera saliendo con Bill. Se burlaría de mí para toda la
vida.
Miré la TV comiendo unas galletitas que había
encontrado. Lulu no tardó en sentarse a mi lado y cerrar los ojitos. Durmiendo,
como siempre. La acaricié despacito para no despertarla. Miré el reloj. Había
pasado un poco más de una hora. ¿Por qué Bill no llegaba? Ya me estaba poniendo
nerviosa. ¿Y si se había arrepentido y por eso no había querido que lo
acompañara a su casa? No, no, él me lo dio a elegir… yo elegí venir a casa. Bill vendría a
buscarme si. A no ser que pasara lo mismo que había ocurrido con Andreas… y él me
dejara esperándolo aquí. Me mordí los labios. Ya me estaba aburriendo.
Sonó el timbre. Me tensé, debía ser él. Me
levanté del sillón, arreglé mi ropa y corrí hacia la puerta. ¿Y si no era él?
Tranquila, tranquila. Me acomodé un poco el cabello y abrí la puerta. Si era
él. Y tenía a Venus.
Sonreí.
-Hola-Saludé como una idiota. Enseguida
aparté la mirada de Bill y fui directo a la pequeña Venus.-¡Hola, preciosa!-Y
casi en un ataque de ternura la tomé despacio. Cuando lo hice, pasé a rozar la
mano de Bill. Era suave. Reprimí las ganas de gritar y quitar la mano de allí a
toda velocidad y tomé a Venus. Tragué saliva. Se sentía extraño. Era cálido…
Bill era… hacía que me sintiera… no lo sé. Me había puesto nerviosa.- ¿Dónde
iremos?-pregunté. Bill aún sostenía la correa que Venus tenía puesta. Era roja
y bastante fina, como para cachorritos.
-No lo sé.-Se alejó un poco y me dejó espacio
para salir. Lo hice y cerré la puerta.-Podríamos ir a un parque por aquí cerca.
Si quieres.
-Sí, me parece bien.-Sonreí.-Hay uno de ese
lado.-Apunté tontamente.-Hay juegos… a veces llevo a mi hermanita.
-Entonces vamos allí. Podrías haber traído a
tu…
-Lulu.
-Lulu.-Repitió con una sonrisa.-Lo había
olvidado.-Rió un poco.
-Tampoco es que sea un nombre difícil de
recordar.-Me burlé. No tardamos en llegar al parque. Olvidé volver para buscar
a Lulu pero no importó. Quizás luego la sacaba a caminar un poco. Seguro ya
estaba cansada de ver el mismo lugar una y otra vez, el mimo patio trasero
donde jugar…
Nos sentamos en el césped y dejamos a Venus
entre nosotros para que jugara explorara un poco el lugar. Que pequeñita era.
-¿Cuántos años tienes, Jenna?-Me preguntó de
repente.
-Uno menos que tú.-Él iba en una clase más
avanzado que yo.
-¿Diecisiete?-Preguntó. Asentí con la cabeza.
- Supongo que tienes dieciocho.
-Sí.
-Ya estás viejo.-Comenté.
-No lo creo.- Se quejó mirándome con los ojos
entrecerrados.
-Pues sí, eres mayor de edad. Puedes…
conducir, beber alcohol legalmente, ir a apostar dinero, ver porno…
legalmente…-Alcé una ceja.
-Hablas como Niki.-Dijo sin dejar de mirarme.
-¿Ah? ¿Cómo?
-No lo sé.-Se dejó caer de espaldas.-Se
parecen… un poco en la forma de decir las cosas.-Lo miré. Pero él no me miraba…
tenía los ojos clavados en el cielo.
-Somos hermanas. Supongo que tú y Tom también
se parecen mucho al momento de hablar… -Y al momento de no habar también porque
son gemelos, que tonta soy.
Tomé a Venus y la dejé sobre mis piernas.
Comenzó a jugar con mi pañuelo del cuello.
-Al parecer le agradas mucho.
-Si… ella también me agrada.-La tomé y la
acerqué a mi rostro. Que tierna era. Me encantaba su naricita negra pequeñita.
Estaba moviendo la colita.-¿Y qué hay de Misi?-Suspiró.
-Su nombre ahora es Hannah. Como Hannah Montana.
Lleva una correa con brillos y vestido.-¿Vestido?
-Pobrecita. ¿Vestido?-Asintió.
-Algo así como un tutú de color rosa. Esas
niñas están locas.-Bueno para hacerle algo así a un perro… es como cuando Niki
pintó a Lulu de rosa. Aunque… si las niñas eran pequeñas… así como mi
hermanita, por ejemplo, no estaba tan mal.
-No lo creo. Son niñas.-Reí.-Igual no le va a
faltar atención a Misi, digo, Hannah.-Me corregí.
-Eso es seguro. La tratan como a un
bebé.-Sonreí y dejé a Venus sobre la panza e Bill.
-¿Y no tratas de Venus como a un bebé?-Le
pregunté.
-No… Venus es una chica ruda.-La acarició.-¿Y
Lulu?-Preguntó.
-Lulu también es muy ruda. Incluso se ha
teñido los pelos de rosa.-Me miró extrañado.-En realidad…-comencé a
explicarle.-fue Niki la que tiñó a la pobre Lulu. Estuvo un montón de tiempo
pareciendo un algodón de azúcar.-Reí.
-No se puede esperar menos de Nicole.-No se
puede esperar más, pensé. Pero no dije nada. Me limité a acariciar la cabeza de
la pequeña.-Te he visto sola estos días.- Comentó de repente, cambiando de
tema.
-S…si. Es que… me quedé sin amigas.-Me encogí
de hombros con una estúpida mueca de “ops” que no pude evitar hacer.
-¿No piensas arreglarlo?-A él no le
importaba, era un tema mío. Aún así le respondí.
-No. Es… difícil.
-Pero a ti no te gustaba Andreas.-Se
incorporó dejando a Venus en el césped. Casi entro en pánico al darme cuenta de
que estábamos bastante cerca.
-No… no lo sé. De todas maneras no
quiero…-tuve que tragar saliva.-hablar sobre eso.
-Está bien. Sólo pienso que no deberías
perder a una amiga por algo tan pequeño.-¿Pequeño? ¡No fue algo pequeño!
-Para mí no fue algo pequeño.-Me puse seria.
En ese momento me crucé con su mirada. Que… lindos ojos.
-Bueno… es… es lo que sientes.-Dios, me daría
un infarto o algo. Estoy a punto de morir, me cuesta respirar, no siento las
piernas. Esto es… es…
Él está demasiado cerca.
-S…si.-Enseguida sentí el contacto de su mano
sobre mi cara. Posó uno de sus dedos cerca de mi labio hinchado. Entrecerró los
ojos y luego murmuró:
-No está tan mal.-No pude contestar. Su
contacto me había dejado helada. Sentía en corazón en las orejas y me costaba
llevar aire a mis pulmones. Esto era una mala señal. ¿Y si me… gustaba enserio?
De sólo pensarlo me entraban ganas de salir corriendo con las manos en alto
pidiendo ayuda psiquiátrica.
Miré hacia otro lado. Bill enseguida me soltó
la cara, dándose cuenta que me había incomodado. Aún seguíamos bastante cerca
pero deseé que no hubiese quitado su mano de mi rostro. Me mordí el labio
inferior y acaricié a Venus. Enseguida me di cuenta de que mi mano temblaba por
lo que dejé de hacerlo y la apoyé en el césped para intentar disimularlo un
poco. El silencio me estaba matando.
-¿No tienes hambre?-Preguntó.-Podríamos
comprar algo.
-Sí. Estaría bien.
-¿Quieres helado?-Asentí. No hacía frío así
que estaba bien.-Yo iré a comprarlos.-Se levantó de golpe.
-¿No quieres que te acompañe?-Hice el ademán
de incorporarme pero él me detuvo.
-No, no.-Miró hacia la dirección de la tienda
de helados.-¿Qué sabor quieres?-Preguntó rápidamente.
-Vainilla.
-Ok. Vuelvo enseguida.-Sonrió. Y acto seguido
comenzó a caminar a toda velocidad dejándonos a Venus y a mí a solas. Luego le
pagaría el helado.
Me dejé caer de espaldas y miré hacia el
cielo. Si hubiese acompañado a Bill no estaría tan aburrida. Pero él no quería
que lo acompañara… así que no había nada que pudiese hacer.

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