11 marzo, 2012

Capítulo 16 /Der letzte tag






Capítulo DIECISÉIS

Me acerqué. Lulu enseguida se acercó a Venus, la pequeña se sitió un poco intimidada por lo que enseguida corrió a los pies de Bill.
-Hola-Lo saludé. Él me devolvió el saludo y se levantó. Sostuve la correa con ambas manos intentando disimular el temblor de estas. Tonta, tonta.
-¿Cómo estás?-Me preguntó.
-Bien.-Sonreí de medio lado.-¿Y tú cómo estás?
-Ahora mucho mejor.-Sentí su mano sobre la mía. Me quedé sin respiración y tuve que obligarme a mi misma a apretar un poco su mano. Me mordí el labio inferior.-¿Quieres caminar?-Asentí comenzando a caminar. Simplemente quería dar una vuelta en el parque, nada más. Me di cuenta de que Venus siguió a Bill y de a poco comenzó a acercarse a Lulu.-¿Quieres?-Me tendió un cigarro.-Dudé un poco. No sabía si aceptarlo o no.-Olvídalo, no debí haber hecho eso.-Devolvió los cigarros a la cajetilla y la guardó en el bolsillo de su chaqueta. Me pareció bastante raro su último comentario, pero no quise preguntar.

-No, en realidad. Bueno, es distinto porque ya ni siquiera tengo ganas de acercarme a ella.-Le contesté, encogiéndome de hombros. No sé como volvimos a comenzar con el tema de Nina y Andreas. Seguramente Bill quería que me arreglara con ella, por una razón extraña.
-¿Por qué no? Es tu mejor amiga.
-No, éramos mejores amigas.-Ya comenzaba a molestarme esto. Si bien no me podía enojar con Bill, tampoco podía aceptar que se metiera en cosas que eran solamente mías.
-No piensas cambiar de opinión.-Murmuró. Asentí. Si, no lo haría.
-¿Sabes? No me gusta mucho hablar de  este tema.-Me tomé las manos, nerviosa.
-Sí, ya me lo dijiste hace días.- Acarició a Venus que pasaba cerca de nosotros en ese momento. Ya habíamos dejado de caminar y ahora  Bil y yo nos habíamos sentado en el césped mientras conversábamos y veíamos a las perritas jugar. Se llevaban bien. A Lulu le agradaba Venus… a mi me agradaba Bill. Vaya, estábamos muy bien en este parque todos juntos.-¿Te gustaría que almorzáramos  mañana?
-¿En la escuela?
-Claro. Me he dado cuenta de que almuerzas sola.-Asentí.
-Si.-Solté una risita.-Supongo que prefiero estar sola que mal acompañada.-me mordí el labio inferior. Me ponía nerviosa, no podía evitar hacerlo…. Era una manía difícil de corregir. Como cuando me dio por morderme las uñas, hace años… pero eso fue más bien porque estaba pasando por un mal momento y estaba muy estresada.
-Prefieres estar sola… -Murmuró.- ¿Y no estar conmigo?-Negué con la cabeza. Bueno, no, a lo que me refería era a que prefería estar sola que con Nina. Obviamente. Y tampoco me gustaba almorzar con Niki y su grupo de amigos, porque sabía, que en el fondo, no pertenecía a ese lugar. No me había dado cuenta pero… me encontraba bastante sola. Tampoco me importaba tanto. Ahora estaba con Bill.
-Me expliqué mal, o no me entendiste, lo siento.- Reí.-Tú no eres la mala compañía.-Rió.-de hecho, me gustaría que almorzaras conmigo.
-Trato hecho.
-Trato hecho.-repetí, reprimiendo la emoción.
-Entonces mañana ya no serás la “solitaria chica del almuerzo”.-Hizo comillas con los dedos.
-Tampoco es para tanto…-Me quejé, dándole un pequeño empujón. Él se quejó entre rizas y se lanzó se espaldas al césped.
-Haz esto.-Sujetó mi brazo para hacer que me recostara. Lo hice.-No me mires a mí, mira el cielo.-Giré la cabeza, algo avergonzada, y miré hacia el cielo, como Bill me había dicho. Era un día lindo. Eso me alegró y me hizo recordar que pronto tendríamos vacaciones de verano. La libertad estaba cerca. Sol, piscina, diversión… diversión. Tendría que divertirme sola. Ya no me quedaban amigos. Hasta que perdí a Nina no me había dado cuenta de lo sola que me encontraba. Pero no por eso comenzaría a andar por la vida buscando amigos por todas partes. No. Eso iba contra todos mis principio. Así también como el tema de fumar y beber. Lo recordé. Oh, soy una idiota. ¡Pero es que no podía evitarlo! Es que, el simple hecho de que Bill estuviera cerca me hacía perder la cabeza y hacer estupideces sin pensarlo. No podía controlarlo. Patético, lo sé. No tener el control de uno mismo en determinadas situaciones es frustrante. Sabía que estaba mal, pero no quería cambiando. Mi forma de comportarme estaba dando resultado… con Bill.
-¿Alguna vez le buscaste forma a las nubes?-Me preguntó de repente. La verdad es que lo estaba haciendo sin darme cuenta. Incluso lo hacía con algunas otras cosas, por ejemplo la muralla irregular de mi jardín, en la madera o en cualquier cosa con formas extrañas que se me pusiera enfrente al estar aburrida.
-Sí.
-Yo nunca lo había hecho antes. Y a decir verdad pesaba que era una tontería… hasta ahora. –Murmuró.- Si te fijas, esa nube de allí.-Apuntó.-Parece un león.-¿Un león? Se me hacía más parecida a un elefante.
-No estoy segura de que sea un león.-Giré la cabeza. Él ya me había estado mirando. Qué lindo… lindo, lindo, lindo era. Contuve la respiración al ver su sonrisa. Y luego suspiré, sonriendo yo también.
-Pues… a mi me parece un león.-Apretó mi mano, sin dejar de mirarme en ningún momento. Volví a morderme el labio inferior.-Me agradas.-No sé a qué venía eso… pero me hizo seguir sonriendo como una estúpida. Me gustaba agradarle. Si, y mucho.
-Tú también me agradas.-Aunque seguramente eso él ya lo sabía.
Volví a mirar el cielo, con el corazón bombeando sangre a toda velocidad. Y es que el ambiente estaba… extraño, diferente. No sabía porqué pero… no lo sé. Nunca antes había sentido algo así.
Para cuando volví a mirarlo, él estaba mucho más cerca de lo que recordaba y seguía mirándome. Sentí que su dedo acariciaba mi mano con cuidado. Me mordí el labio inferior nuevamente. Estaba tan cerca que podía sentir su respiración sobre mi rostro. Reprimí las ganas de levantarme y salir corriendo, estaba nerviosa. Incluso mucho nerviosa que cuando estaba con Matt.
-Eres bonita.-De tan sólo escucharlo se tensaron todos los músculos de mi cuerpo y la sangre se acumuló en mis mejillas. El rostro me ardía. Bill rió y esturó su mano que no estaba sujetando la mía, para tomar mi mejilla.-Te ves mucho más bonita con las mejillas rojas.-¡Qué vergüenza!
-N…no.-eso no alcanzó a ser nada más que un susurro. Bill seguía riendo, parecía disfrutarlo.
-¿Por qué no?-Alzó una ceja, levantándose un poco. Con su mano que estaba sobre mi rostro quitó unos mechones de cabello con delicadeza.
Observé que se acercaba cada vez más. Dios, incluso podía escuchar mi corazón. Reprimí las ganas de soltar un grito y me limité a concentrarme en respirar. En cualquier momento me ahogaba y ni siquiera me daba cuenta. Me sentí morir cuando sentí su aroma. Estábamos muy, muy cerca. Cerré los ojos sin pensarlo. Y luego, cuando Bill juntó sus labios con los míos, me sentí como si hubiese pasado días en el desierto y hubiese llegado al fin a una fuente de agua. Ni siquiera me había dado cuenta de lo mucho que había esperado este beso… hasta que pude probar sus labios. Realmente lo había estado necesitando todo este tiempo… sin darme cuenta, pero lo deseaba. Y ahora mucho más. Sentir sus labios moviéndose lentamente sobre los míos lograba que se me pusiera la piel de gallina y dejara de pensar.
Se separó levemente de mí. Abrí los ojos. Bill me miró por unos segundos para luego volver a juntar nuestras bocas.


Solté su suspiro y me lancé sobre la cama con los brazos estirados. Esto era, definitivamente, lo más genial que me había pasado en años. Aún me costaba creerlo y no podía quitar la sonrisa de mis labios. Era inevitable sonreír porque estaba más que feliz. Me daban nervios y me sonrojaba de tan sólo pensar en lo que había pasado hace un rato. ¡Y es que aún podía sentir sus labios sobre los míos! Me encantaba, mucho, y quería verlo ahora mismo. Mañana almorzaríamos juntos así que… pff, aún así el tiempo parecía pasar extremadamente lento. ¡No podía esperar a verlo de nuevo! Oh, Dios, me estoy volviendo loca. ¿Por qué lo besé? ¡Es amigo de Niki! Fuma, bebe y quizás que otras cosas más… pero me gusta y no puedo evitarlo. Me llevé las manos a los ojos. Nunca había imaginado que algo así podría pasar. Con él. Con Bill. Y es que… todo era tan rápido e ilógico y me costaba creer que él estuviera interesado en mí. Me mordí el labio inferior y me levanté hasta quedar sentada sobre la cama. Miré el teléfono… me moría de ganas por enviarle un mensaje. Pero no lo haría, no quería asustarlo. Oh, vamos, uno no haría nada. Lo tomé. Pero lo solté al instante sobre la cama. No, no. Mañana lo vería… y no quería quedar como una desesperada ¿verdad?
Tenía ganas de contárselo a alguien. Pero simplemente no había nadie. Ni amigas, ni mejores amigas, ni hermanas que me entendieran. Y a mamá… bien, a ella se lo contaba todo. Pero precisamente esto… no. Me daría vergüenza contárselo a mamá ahora y creo que no lo haría hasta dentro de un bien tiempo, quizás. Me acomodé el cabello detrás de las orejas y me aburrí en internet un rato. Cuando ya fue hora de irme a dormir, revisé mis apuntes para mañana. Pero como no tenía nada que hacer me metí a la cama. No sin antes de despedirme de mamá y mi hermanita. De Niki no sabía nada desde la mañana y probablemente no llegaría en la noche… ya que mañana ni siquiera tenía que ir a la escuela por el tema de la suspensión. ¡Pero yo si iría y almorzaría con Bill!
Me costó dormir. No podía evitar pensar y pensar y pensar y pensar en Bill una y otra vez. Recordar lo que había pasado. De verdad tenía muchas ganas de verlo.

2 comentarios:

  1. Me encantaaaaaaaaaa Der letzte tag! *-*
    yo me he leido todaas tus historias c:
    cuando tenía fotolog. desafortunadamente
    no tengo ninguna Fic tuya guardada, tuve
    algunas en un momento pero luego cambie
    de computador y desaparecieron ._.
    Espero que las recuperes todas (:
    sigue así con Der letzte tag :D

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  2. me encanta este es uno de mis cappis favoritos ya quiero llegar hasta donde te quedaste en el fotolog y ya casi falta poco
    que emoción *-*

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