Capítulo DIECINUEVE
Solté todo el aire retenido en mis pulmones y
pestañeé seguidas veces intentando no derramar lágrimas. Tenía que ir a clase.
Tragué saliva y abrí la puerta, sabiendo que no habría nadie más allí. Me miré
en el espejo. Mi cabello… no estaba mal, digo… estaba como siempre. Color
chocolate, largo… sin forma. Quizás, quizás necesitaba un corte. Me puse de
lado y observé mi panza y mi trasero. Yo siempre me había considerado normal.
Aunque ahora que lo pensaba… quizás debía cuidarme un poco. Se lo diría a mamá
en cuanto llegara a casa, ella sabría qué hacer. Volví a ponerme de frente y me
observé. Nunca me había considerado bonita, pero tampoco es que hubiese sido
fea. Al menos para mí. Yo tenía ojos marrones, como mi abuela. Niki y Alison
habían heredado los ojos verdes de papá, y mamá tenía los ojos de un marrón
bastante claro, como los de Bill. Seguí observándome, cejas oscuras, nariz
pequeña, piercing, labios normales, mejillas redondas, piel blanca con algunas
pecas. Tampoco era taaan fea. El poco maquillaje que usaba podía arreglarlo. No
lo sé, quizás no lo arreglaba muy bien o yo tenía una percepción de mi bastante
distorsionada. Porque a mi parecer yo estaba presentable. ¿De verdad era tan
horrible como ellas decían?
Tomé un poco de agua y salí del baño para
irme a clases. Llegaría atrasada. Pero eso no me importaba tanto.
¿Sería verdad lo de Bill y su ex novia? Yo ni
siquiera sabía quién era su ex novia.
Intenté tranquilizarme pensando en que
seguramente eso también era mentira, como lo de que yo estaba sin camiseta
besando a Bill al entrar a su casa el otro día. Si, era falso. Ni siquiera me
preocuparía por averiguar algo al respecto.
-Hola.-Sentí su voz cerca de mi oído y su
brazo rodeando mi cintura. Sonreí. Era él.
-Hola.-Le devolví el saludo. Giré la cabeza y
sus labios chocaron con los míos suavemente. Enseguida me aparté, algo
ruborizada, y me apoyé en su hombro para seguir caminando. Seguro muchos chicos
nos había visto así y no me agradaba del todo que otras personas me vieran
besando a Bill. Bueno, tampoco es que hubiese sido un BESO. Pero no me hubiese
preocupado de que nos vieran si por la mañana no hubiese escuchado a esas tres
chicas no identificadas en el baño. No sé como lo habían logrado, pero me
habían hecho sentir avergonzada e incluso un poco más tímida de lo habitual.
Pasé mi mano por la espalda de Bill y lo tomé
de la camiseta. Así me sentía más cómoda y segura.
-¿Cómo estuvo tu día? ¿Te divertiste?-Ni
siquiera sabía por qué me lo preguntaba si él tenía muy claro que amigos ya no
me quedaban y no había ido a almorzar conmigo por lo que me había quedado sola
todo el día. Y como si eso fuera poco había escuchado ciertos rumores y
comentarios sobre mí, mis supuestas aventuras con Bill y mi obesidad. Tragué
saliva.-Oh, discúlpame por no haber ido a almorzar contigo.-Se excusó, como
leyendo parte de mis pensamientos. Bah, seguro estaba todo escrito en mi
frente. A veces podía ser tan evidente con lo que pensaba…- Pero es que tenía
que terminar un trabajo con los…
-No te preocupes.-Lo corté.-No es necesario
que pases todo el día conmigo.-Intenté sonreír. Que yo no tuviese amigas no
quería decir que Bill debía pasarse todo el día conmigo para no dejarme sola.
Eso estaba mal.-A demás vamos a pasar la tarde juntos y si estás mucho tiempo
conmigo te puedes aburrir de mí.
-¿Cómo puedes pensar que me aburriría de ti? Estás
loca.-Rió. Me acercó a su cuerpo para besarme la mejilla. No pude evitar
sonrojarme ni sonreír.
-Lo dices ahora porque estamos saliendo desde
hace dos semanas.
-Un poco más de dos semanas.-Me corrigió
rápidamente.-A demás, el tiempo ni siquiera importa. A no ser que tú te aburras
de mí.-Alzó una ceja. Qué lindo era cuando lo hacía.
-No creo que eso pase.-Me mordí el labio
inferior. De hecho parecía mucho más probable que Bill se aburriera de mi a que
yo de él. Era imposible.
-¿Ves? Es igual.
Bajé la mirada. Me entraron ganas de
preguntarle sobre su supuesta ex novia a la que quería poner celosa saliendo
conmigo. Pero luego recordé de quien había escuchado esas palabras y no lo
hice. Y es que era sólo rumores que cambiaban y mutaban. El ejemplo más claro
fue lo que habían dicho sobre Bill y yo entrando a su casa besándonos
apasionadamente mientras yo iba sin camiseta y en brazos de él. Cuando la
realidad había sido del todo distinta. Pues Bill y yo habíamos entrado tomados
de la mano. Nada más. Por eso ahora no sería adecuado arriesgarme a una posible
pelea con mi chico por un montón de palabras sin sentido y encima falsas.
-¿Qué tienes? ¿Te sientes bien?-Me sacó de
mis pensamientos.
-No. Digo, si. No pasa nada.-Negué con la
cabeza.-Estaba pensando, es eso.
-Oh, de acuerdo.-Metió la mano en uno de sus
bolsillos y sacó una cajita de cigarros. Me mordí el labio inferior mientras lo
veía tomar dos y ofrecerme uno. Lo acepté. Y en realidad no sé porqué lo hice.
Ni siquiera lo pensé… simplemente lo tomé y… lo encendí como él me había
enseñado para después fumarlo.
De camino compramos unas papas fritas y dos
coca-colas que fuimos comiendo. Bill me dijo que no habría nadie en su casa por
lo que podríamos quedarnos un rato ahí y luego, si es que queríamos, podíamos
salir con Venus o dejarla e irnos a pasear los dos solos. Me pareció buena idea
lo de pasear los dos sin las perritas. Ya otro día las sacaríamos.
En cuanto llegamos llamé a mi mamá para
avisarle que tal vez yo no estaría en casa cuando ella volviera del trabajo
porque estaba con Bill, pero que volvería temprano, como siempre, y no se
preocupara.
-Podríamos ver una película.-Se encogió de
hombros. No sabíamos que hacer. Ya habíamos ido a visitar a Venus, habíamos
comido, estado un rato en el patio hasta que nos entumimos. Y ahora…
-Me parece genial.
-No tenemos ninguna.-Se relamió los labios,
mirándome gracioso. Ese gesto logró que me derritiera.-Pero podemos ir a mi
habitación y buscar alguna que estén pasando…-A su habitación…
-Am… vale.-Me tomó la mano y tiró de mí para
levantarme del sillón.
-Vamos.-Entrelazó nuestros dedos y me guió
por su casa. Subimos las escaleras y
seguimos caminando hasta su habitación. Era la del final del pasillo. En lo
primero que me fijé al entrar fue en la pared repleta de ventanas por las que
se colaba la luz del sol iluminando el espacio. Bill pareció darse cuenta por
lo que me llevó hasta allí. La ventana daba hacia su patio. Podía observarlo
todo desde allí, incluidas las otras casa y el parque… y obviamente el cielo
con algunas nubes y el sol. Ver el anochecer desde aquí de seguro era
impresionante.
Me acomodé un mechón de cabello detrás de la
oreja. Luego, Bill me soltó la mano y se alejó de mí.
-Voy a encender la TV para ver si encuentro
alguno bueno.-Me di la vuelta cuando él ya se había lanzado sobre su cama. Y
recién en ese momento pude estudiar la habitación. Era muy amplia. Frente a mí,
al lado de la pared de la puerta de entrada, estaba el armario y había otra
puerta que deduje sería un baño. Su cama era in mensa y estaba en la otra
pared, tenía una mesita de noche, al lado de esta un escritorio con un montón
de papeles y libros encima y frente a la cama, había un montón de estantes con
libros, CD’s, un equipo de música y una televisión. El color de la pared era un
gris claro y tanto el cobertor de su cama como su alfombra eran en tonos
azules. No seguí prestándole más atención al lugar, pues Bill me llamó.
-Jenna, esta empezó hace cinco minutos. La he
visto, es muy buena.-Miré la televisión.
-Ah, pues veámosla.-Me mordí el labio
inferior.
-¿Quieres venir?-Oh, claro, que tonta. Lo
miré. Me estaba haciendo señas con una mano para que me sentara a su lado en la
cama.
Me acerqué y me senté despacio a su lado. Con
los pies en el suelo. No sé en qué momento Bill se había quitado los zapatos,
pues tenía los pies sobre la cama y parecía bastante relajado.
-Quítate los zapatos.-Había leído mi pensamiento
por enésima vez en el día. Me los quité y los dejé caer en el suelo. En cuanto
lo hice, sentí los brazos de Bill alrededor de mi cintura.
-¿Qué haces, Bill?-Me quejé, casi gritando.
Él simplemente rió. Tiró de mí hasta acomodarme completamente sobre la cama, de
espaldas a él, apoyada en su pecho y entre sus piernas. Sentí sus labios sobre
mi sien y medio segundo después sobre mi mandíbula. Poco después pude sentir su
respiración en mi cuello. Se me puso la piel de gallina y reaccioné alejándome
un poco.
Bill se echó a reír.
-¿Tienes cosquillas?
-Un poco.-Solté entre risas cuando él volvió
a acercarse a mi cuello.-¡Hey, no lo hagas!
-¿Por qué no?-Lo volvió a hacer. Intenté
separar sus manos que apretaban mi cintura para poder alejarme. Pero no lo
conseguí. Él seguía dándome pequeños topones con sus labios en mi cuello.
-No, no, no.-Intenté darme la vuelta y llevé
mis manos a su rostro. Lo sostuve tomándolo de las mejillas y junté fugazmente
nuestros labios.
-¿No te gustan los besos en el cuello?-Negué
con la cabeza. Pero él ya había vuelto a besarme allí.
-Bill…-Reí, separándolo de mi nuevamente.
Entonces logré darme la vuelta y quedar frente a él. Bill aún me sostenía de la
cintura.
-Tienes una sonrisa hermosa.-bajé la mirada
al instante, sintiendo como las mejillas me ardían. No pude dejar de sonreír y
me mordí el labio inferior para disimularlo. ¿Cómo es que Bill podía ser tan
lindo y hacerme sonrojar tan rápido? Buscó mis labios y los juntó por un
momento.
-¿Vamos a ver la película?-Le pregunté.
-Si.-rió. Enseguida sentí como sus labios
volvían a mi cuello. Pegué un saltito y me aguanté la risa.-Lo siento, lo
siento.
Bajé las escaleras detrás de Bill y lo
alcancé cuando entraba en la cocina. Lo observé mientras él buscaba dentro de
los muebles y el refrigerador. Hasta que finalmente se dio por vencido,
resoplando.
-¿Qué hacías?-Le pregunté. Él negó con la
cabeza, se encogió de hombros y se acercó a mí abriendo los brazos.
-Buscaba algo bueno para comer… pero al
parecer nos vamos a morir de hambre.-Me rodeó la cintura con los brazos y me
dio un besito en la nariz. Sonreí.
-Podemos…-tragué saliva, intentando
mantenerme consiente. Y es que estaba tan cerca que incluso eso se me hacía
difícil.-comprar algo.
-Sí, tienes razón.-Chocó rápidamente sus
labios con los míos.-Que lista.
Se separó de mí y al instante me tomó la
mano, entrelazando nuestros dedos.
-Quiero un helado.-Me morí el labio inferior.
Bill me guiaba hacia la puerta.
-Si seguimos comiendo de esta manera
terminaremos como cerdos.-Tenía razón. Bueno, quizás él no terminara como un
cerdo porque era delgadito. Pero yo… yo no era tan delgada. Y al parecer tenía
un trasero enorme. Y hoy ya habíamos comido papas fritas y bebida… y ahora un
helado. Ok, Jenna, tranquila. De no ser porque escuché a esas chicas en el baño
no estaría pensando estas cosas. Había comido el helado y ni siquiera me sentiría
mal al hacerlo. O al pensar en hacerlo. Bah, no era nada malo, simplemente un
helado. A demás… ¿para qué iba a dejar de comer cosas ricas cuando podía… hacer
ejercicio? Uff, bueno, eso no es algo que esté en mi vida. De hecho creo que
soy la enemiga número uno del ejercicio. Pero no puedo esperar a estar muy
gorda para empezar a cuidarme. Tiene que ser desde ahora. A demás que el
ejercicio hace bien para la salud, el corazón y todo eso. Como sea… lo hablaría
con mamá a penas llegara. Ella me diría la verdad sobre mi trasero y
seguramente me ayudaría. Si.-Amm… iré a buscar tu mochila.-Habló Bill al ver
que yo no había contestado. Asentí, sin abrir la boca y lo observé subir las
escaleras. Miré a través de la ventana que había al lado de la puerta. Ya estaba
anocheciendo y podía ver mi silueta reflejada en el vidrio. Entrecerré los ojos
e intenté analizarme los más objetivamente posible. Giré la cabeza hacia un
lado, hacia el otro, e incluso me giré para quedar de costado. Y a la única
conclusión que pude llegar fue a la que yo era una tonta que se preocupaba de
lo que pensaban unas niñas sin cerebro. Bajé la mirada hasta mis pies y de paso
miré mis piernas.
-Ya está.-pegué un salto y miré a Bill al
instante. Él se acercó a mi rápidamente, con mi mochila colgada en su hombro.
No me la dio aunque hice el ademán de tomarla. Simplemente entrelazó nuestros
dedos y abrió la puerta. Una vez fuera pude sentir el viento helado. Me
estremecí. Y al parecer él lo notó porque al instante me apegó a su cuerpo y me
abrazó con un brazo, apoyando su mano en mi cintura. Me quedé casi sin
respiración ante ese contacto. Y es que su mano estaba tan firmemente sobre esa
zona que… no lo sé. No podría explicarlo.
-Podría haber buscado algo para
abrigarnos.-Comentó. Me encogí de hombros. Prefería estar con un poco de frío y
muy cerca de él que abrigada y alejada.-¿Aún quieres un helado?-Lo miré. Él
también me estaba mirando.
-Un café estaría bien.-Soltó una risita. Y yo
no pude evitar sonreír.
-Cambio de planes.
-Hay que adaptarse.-Y entonces se acercó a mi
y me besó en los labios. No sé en qué momento nos detuvimos, sus manos
terminaron rodeando mi cuerpo y las mías en su cuello. No sé cómo es que olvidé
todo y me dediqué a hacer un show en medio de la calle con uno de esos besos que
una persona como yo nunca daría en público. Me di cuenta de que Bill tenía un piercing en la lengua.
Se separó lentamente de mí y observé cómo se
relamía los labios y luego miraba a nuestro alrededor. Me mordí el labio
inferior. Sentía las mejillas encendidas e incluso me dio la impresión de que
el viento había comenzando a ser más cálido. Quité mis manos de su cuello con
cuidado y él también se separó de mí. Tomó mi mano y siguió caminando. Al
parecer a él también le había dado un poco de vergüenza. Y es que habían unas
señoras pasando y unos chicos y… había sido un beso tan… Oh, dios. Y es que él
también tenía las mejillas un poco rojas.
Bajé la mirada y volví a mi hábito. Morderme
los labios. Era inevitable para mi hacerlo si me encontraba en una situación
como esta.
-Lo siento.-Murmuró soltando una leve risita.-Al
parecer somos esa “juventud de hoy en día, Dios mío”-Se burló. Lo miré y me
eché a reír. Él también lo hizo.-Estoy seguro de que esas señoras hacían lo
mismo a nuestra edad.-Se encogió de hombros. Oh… entonces eso de “La juventud
de hoy en día” había sido un comentario de esas mujeres. Ni siquiera me había
dado cuenta…-No entiendo por qué se escandalizan.
-Tampoco yo.
Levanté la vista y vi a una chica que venía
caminando en la dirección contraria a nosotros. Seguro había doblado en la
esquina porque no la había visto venir antes. Me pareció conocida. Pero no la
asocié con nadie hasta que se detuvo frente a nosotros y nosotros también nos
detuvimos. Oh, vamos, en realidad… se detuvo frente a Bill.

JEZZ!!! seguro que es la Ex de Bill que horrible situación! Que raro sería encontrarse a la ex de tu novio en la calle mientras estás con el, aunque a mi nunca me ha pasado, de hecho ni siquiera conozco a la ex de mi novio y eso ya estoy comprometida... Soy muy relajada en ese aspecto, así que Jenna no debe sentirse mal... "Lo que no fue en tu año, que no te haga daño"
ResponderEliminarPero quiero drama! haahaha quiero sufrir con Jenna
waaaaaaaaaaaaaaaaaa alfin llego esta parte!!! la estaba esperando hace tiempo!!!!! siguela!!!!!!!!! D:
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