14 marzo, 2012

Capítulo 18 /Der letzte tag






Capítulo DIECIOCHO

Miré el calendario. Hoy era lunes. Quedaba un mes de clases y luego sería verano. Un verano espectacular, según tenía planeado.
Tomé mi mochila y salí de mi habitación para ir a la escuela. Desde que salía con Bill, hace un par de semanas, o quizás más, me gustaba ir a la escuela. Para verlo. Aunque últimamente no era tan seguido como los primeros días, seguíamos almorzando juntos y eso era bueno. Igual lo entendía, él necesitaba estar con sus amigos y a veces juntarse con ellos después de la escuela. No era necesario que se pasara el día entero pegado a mi cuando, a diferencia mía, él tenía muchas otras cosas que hacer y personas con las que hablar.
Bajé las escaleras y me metí en la cocina. Mamá ya estaba allí sirviendo el desayuno, como de costumbre. Aunque a decir verdad, no era como otros días, pues no se veía atrasada. Y es que no lo estaba. Hoy había sido un lunes excepcional en el que podíamos darnos el lujo de tomar el desayuno con calma y quizá conversar un poco.
-Hola, má.-la saludé con un beso en la mejilla. Luego saludé a mi hermanita que acababa de levantarse de la mesa.
-Ve a lavarte los dientes, cariño.-Le ordenó mamá a Alison antes de que saliera de la cocina. Después, se sentó frente a mí en la mesa. Comenzamos a hablar sobre cosas sin importancia, la escuela, de que ya no hablaba con Nina y todo eso. A esto último le quité importancia diciéndole que no pasaba nada, que eran cosas simples que luego se arreglarían. Obviamente le mentí. Hasta que la conversación comenzó a ponerse un poco más interesante y muy, muy vergonzosa. Al menos para mí. Esto ocurrió cuando ella soltó, sin previo aviso:
-Escuché, sin querer, que Kevin y Niki hablaban de un chico con el que salías.-Alzó una ceja, insinuante. Eso me recordó a Bill. Pero me quité su imagen de la cabeza al instante, para contestarle a mamá. Me llevé la mano al pecho, dejando de toser. Había sido la sorpresa.
-Pues… si.-Me mordí el labio inferior, como era de costumbre. Dejé el trozo de pan sobre la mesa y tomé la taza de leche.
-¿Cómo es que no me lo habías dicho?-No se notaba enojada, para nada. Pero su mirada me ponía nerviosa. Supongo que entendía que yo ya era grande como para salir con chicos.
Recordé esa vez, cuando tenía doce, y tuve mi primer y único novio de la vida. Se me habían quitado todas las ganas de tener otro cuando papá y mamá habían hablado seriamente conmigo, logrando asustarme hasta el punto de no poder dormir esa noche. Sin mencionar que me habían castigado por meses.
-No lo sé.-Pestañeé varias veces, moviéndome torpemente.-Pensé que no era importante… por lo de la abuela y eso.-Me llevé la mano al cabello y lo acomodé.
-Claro que es importante, Jenna.-Entrecerró los ojos. Pero enseguida cambió la expresión. Y después de llevarse la taza a la boca y tragar preguntó:-¿Y quién es el chico? ¿Cómo se llama?
-B…Bill Kaulitz.-Respondí totalmente incómoda. Nunca me había incomodado de esta manera contarle algo a mamá. Pero esta vez… uff. Estoy cada vez más idiota, eso es seguro. Hablar sobre esto ni siquiera debería darme vergüenza. No estaba haciendo nada malo, no cometía ningún delito.
-Bill Kaulitz.-Repitió. Miró hacia la pared, como si intentara recordar algo. Seguramente le sonaba el nombre. Y es que era amigo de Niki, debería de sonarle el nombre de algún lado.-¿Cómo es?-Preguntó.
-Amigo de Niki. Es más alto que yo…-Comencé a describirlo.-delgado, ojos claros, cabello negro… tiene un gemelo que se llama Tom.-eso último pareció encenderle la bombilla a mamá.
-Si… creo que sé quién es. Digo, si lo viera en la calle no lo reconocería pero sé sobre él, si.-Asintió levemente con la cabeza, con la vista fija en la mesa, como si estuviera recordando cosas.
-¿Qué sabes?-pregunté.
-Mmm… te lo contaré.-Sonrió de medio lado.-Pero no debes decírselo porque sería de muy mal gusto.-le dio otro sorbo a su café.
-Claro que no.-Me apresuré en negar.
-Su madre…-Oh, esto comenzaba a sonar interesante.-Si mal no lo recuerdo se llama Simone. Es que han pasado tantos años...-Miraba su tasa de café como si se tratara de un muy buen recuerdo que estaba reviviendo en su mente.-Yo la conocía. Bueno, la conocí cuando me mudé a esta ciudad.
-¿Eran amigas?-ella negó con la cabeza.
-Todo lo contrario.-rió.-Ella iba a casarse con tu padre cuando nos conocimos.-No pude evitar disimular mi cara de asombro. ¿Cómo es que nunca me había contado esto?
-Y no se casó con ella para quedarse contigo.-Afirmé. Mamá asintió, sonriendo de medio lado.
-No te imaginas el lío que se armó. Simone incluso tenía comprado el vestido para la boda y las invitaciones habían sido enviadas cuando tu padre le dijo que no se podía casar.-Abrí la boca, asombrada, sin darme cuenta. Esto sonaba total y completamente a una novela. ¿Cómo había sido posible que mis padres…? Wow, y yo que siempre me los había imaginado así tal cual como estaban… o habían estado: Poco interesantes. No pensé que habían vivido algo así cuando eran jóvenes. Sobre todo porque no me los imaginaba de jóvenes.-¿No te lo crees?-Me preguntó mamá. Había leído mi pensamiento.
-No lo sé. Es extraño.-Reí.-¿Y cómo convenciste a papá de que no se casara con ella? Me refiero a cómo se conocieron y como es que se enamoró de ti. ¿Simone se enojó mucho? Quiero saberlo todo, mamá.-hablé fascinada. Estaba segura de que se trataba una historia genial. Desde el punto de vista de mamá, claro. Porque no creo que hubiese sido muy agradable para Simone.
-Al principio yo no sabía que tu padre iba a casarse.-Comenzó.-Pero te lo contaré otro día porque ahora no hay tiempo y llegarás tarde.- Y así tan rápido cómo había comenzado la historia, había terminado. Se levantó de la mesa y empezó a recoger las cosas.
-Pero mami…-me quejé.
-Luego te lo contaré todo, cariño. ¿Terminaste?-Asentí.-Ve a prepararte, que es tarde.
-Bueno… pero hoy en la tarde debes contármelo todo.
-Claro que si.-Se dio la vuelta para guardar algunas cosas en el refrigerador. Resoplé y me dispuse a salir de la cocina, sin poder creer aún lo que mi madre me había dicho.
-Jenna.-me llamó antes de que saliera. Me di la vuelta.-El viernes después de que salgas de la escuela nos vamos a Múnich a visitar a tu abuela por el fin de semana.-¡Genial!


Abrí los ojos lentamente. Qué extraño. Había soñado con ovejas. OVEJAS. Si… y en mi sueño ellas me perseguían como su fuesen perros con unos enormes dientes de dinosaurio, comiendo todo a su paso como si se tratara de langostas. Había tenido pesadillas, y las tenía seguido, pero ninguna tan estúpida como esta. Mis pesadillas solían ser más bien recuerdos una o dos veces por mes. Pero las olvidaba nada más despertar o al menos esos intentaba hacer. Terminaba por conseguirlo, no sé cómo. Supongo que me había hecho más “fuerte”, un año atrás no lo habría logrado.
Que mentirosa eres, Jenna. Exclamó una vocecita en mi cabeza. La ignoré completamente y comencé con mi rutina de las mañanas antes de ir a la escuela. Lo único que quería era que llegara el viernes para poder ver a mi abuelita. La extrañaba mucho.
Tomé mi teléfono para ver qué hora era y me di cuenta de que tenía un mensaje. Era de Bill y había llegado ayer a media noche. A esa hora yo ya había estado dormida.
Lo abrí.

Mañana después de la escuela podemos salir a dar un paseo. ¿Quieres?

Me pregunté si sería correcto enviarle la respuesta ahora, a estas horas de la madrugada. Luego recordé que él también se levantaba “temprano” para ir a la escuela, así que no pasaría nada.

Si. Te veo en un rato. Enviar.

Volví a dejar el teléfono donde estaba y seguí con lo mío.





Me encontré con Bill en la entrada de la escuela. Nos saludamos, obviamente con un beso, y él me acompañó a mi salón. Lo obligué a entrar y estuvimos conversando un rato en mi asiento. Planificamos lo que haríamos por la tarde y quedamos en que primero iríamos a su casa a buscar a Venus y comer algo y después iríamos a la mía a buscar a Lulu. Ya se vería lo que pasaba después. Porque tampoco era necesario que no estuviésemos en casa cuando mamá llegara. Ella ya sabía que salía con Bill y no se enojaría.
Él se despidió de mí con un “te veo luego” y un beso en los labios en cuanto sonó el timbre que marcaba el inicio de las clases.

Cerré el pestillo y me dispuse a hacer lo que tenía que hacer.
Le apreté el botón al baño, me arreglé la ropa y cuando estaba dispuesta a abrir la puerta para salir escuché algo que me hizo detener la acción.
-¿Y han visto la chica con la que sale Bill Kaulitz?-Tragué saliva.
-¡Todo el mundo la ha visto, Sú!-Estaban hablando de mi. ¡De mi!
-¿Cómo es que se llama?-esta era otra chica diferente.
-¡Por Dios, Dana, te lo he repetido un millón de veces!-Esta era la primera chica.
-Lo siento, se me olvida.-Se quejó la otra.
-Es Jenna, Jenna Keller.-Era oficial, hablaban de mí.
-Ayer escuché que esa tal Jenna iba a la casa de Bill para hacer cosas.-Abrí los ojos como platos. ¿A qué cosas se refería? Porque si había ido un par de veces pero… pero sólo a mirar la televisión y sobre todo jugar con Venus un rato.
-Mmm… cosas. ¿Cómo lo sabes?
-Me lo dijo Edith, que se lo dijo Greta y a esta se lo contó David Hunt que iba con su novia Irene cuando los vieron entrando a su casa. Bill la llevaba en brazos tipo koala y se besaban. Creo que incluso Jenna iba sin camiseta.-¡¿Pero qué…?! Contuve las ganas de gritar del enojo que me producía que esas estúpidas estuviesen hablando semejantes mentiras sobre mí. ¡Eso nunca había pasado!
-¡No lo puedo creer! ¿Cómo es que no nos habías contado eso antes?-Exclamó una de ellas, fascinada.
-Aún no me lo habían confirmado. Pero esta mañana le pregunté a Pía Hessel, que está en su misma clase, y me dijo que era cierto. Pues se lo había comentado a una tal Lisa que habla con Jenna.-¡Yo sólo le había dicho que había conocido su casa, nada más! Y es que me había insistido tanto preguntándome cosas sobre él que… Oh, no, ya ni siquiera podía hablar con mi compañera de asiento. ¡Ahora todo el mundo piensa que yo estuve haciendo… cosas… con Bill en su casa!
Cerré la tapa del inodoro y me senté ahí, intentando calmarme.
Respira, no está tan mal.
Yo sé que no hice nada, eso es lo importante. Mi conciencia está limpia. ¡Ahg, a quién engaño!
-Ya decía yo que se hacía la mosca muerta. Al final resultó ser una zorra.-Me llevé la mano a la boca indignada. En cualquier momento salía del aquí y me lanzaba sobre esas subnormales a romperles la cara.
-Si.-Rió otra.-Y no sé cómo es que Bill está con ella.
-¡Es horrible! ¡Un asco! ¡Muy fea! ¿Te has fijado en su cabello? Pobre chica…-Tomé un mechón y lo observé. No tenía nada de malo.
-¡El cabello es lo de menos! ¿Te has dado cuenta de que tiene panza y un trasero enorme?-¿Panza y un tra…trasero enorme?
-Sí, come más de la cuenta, la he visto en la cafetería. Se come todo el plato en menos de tres minutos.-¡Eso… eso no es cierto! ¿O sí?  Me mordí el labio inferior y miré mi panza.
-Parece un cerdito. ¡La cerdita Jenna!-Sentí un molesto dolor en el pecho. Comenzaba a faltarme el aire.
-De verdad no entiendo qué es lo que Bill ve en ella.
-¡No ve nada! Todo el mundo sabe que sale con ella para darle celos a su ex novia.-eso no me lo esperaba. En realidad, no me había esperado nada de lo que había escuchado.
-Oh, lo había olvidado.
-Que tonta eres.-La insultó.-Supongo que tampoco recuerdas quien en la ex novia de Bill.-Siguió hablando con brusquedad.
-Según las fotos de vi es muy linda.-Comentó la otra.- Y es más de su tipo, no como Jenna que parece sacada de un convento.-Rió.
-Recuerda que no es tan así.-se burló la chica que parecía ser la líder, ya que insultaba a las otras dos.-Nunca imaginé que alguien como ella pudiera acostarse con Bill.-Hizo una pausa.-Ahora, dime, ¿este labial es muy atrevido?
-No, te vez espectacular.
-Sí, es asombroso.
-Creo que… debería teñirme el cabello de rubio otra vez, este color ya me tiene aburrida, no destaca mis facciones y…-En ese momento el timbre sonó.-Qué rápido pasó la hora. Vamos, chicas.
Y fue lo último que escuché antes de que el sonido de sus tacones chocar con el suelo de cerámica de baño desapareciera.


1 comentario:

  1. hey me gustaria que siguieras publicando mas capitulos de este fic, realmente me encanta (:

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