10 marzo, 2012

Capítulo 13 /Leb die sekunde





CAPITULO 13


¡PIIIPIIIPIIPIII!

El horrible sonido del despertador que tanto disgustaba, no lo soportaba, lo odiaba. Pero no había otra manera de despertar… prefería esa, ya que a ella la molestaba Luisa porque tenía una voz aguda para escucharla tan temprano por la mañana.
Se levantó aún adormilada y se dirigió al baño, hizo todo lo que debía de hacer y se vistió, llevaba una camiseta de escote en V, no tan pronunciado color negro, una falda que le llegaba por el muslo del mismo color que la camiseta, unas medias a rayas negras con blanco y sus converse negras. Para terminar, se llenó de laca el cabello y se maquilló los ojos con una gruesa raya negra que hacía que sus hermosos ojos verdes se vieran más grandes de cómo lo eran naturalmente.
Salió de su habitación a tomar desayuno, Luisa había preparado pastelitos de naranja, y sus padres no estaban, por lo que decidió no desayunar hoy. Salió al salón y buscó a Laila con la mirada, pero no estaba:
-¡LAILA, RAPIDO!. ¡QUE YA NOS DEBEMOS IR! – gritaba Alice a viva voz dentro de la casa. Luisa, que seguía en la cocina, se asomó a la puerta.
-Laila ya se ha ido.
-Ah... entonces, iré sola… adiós, Luisa.

Tomó su bolso y su chaqueta de cuero negra y salió de casa rumbo a la parada de autobuses que se encontraba del otro lado de la calle, frente a la casa de los Kaulitz. Se sentó en la pequeña banquita que allí había, y arropándose un poco más con la chaqueta se quedó inmóvil en el mismo sitio. Pensaba en que haría hoy, se las tendría que apañar sola, Bill ya no estaría con ella. Y a pesar de que Bill era popular, no significaba que ella también lo fuese, dudaba mucho en que alguien se acercase a hablarle… pero debía de ser positiva, aunque extrañaría mucho a Bill, su voz, su sonrisa, sus palabras, esos gestos que solo él tenía y que hacía que Alice perdiese la cabeza y que suspirase innumerables veces, todo… salió de sus pensamientos al ver el autobús frente a ella, las puertas se abrían para que ella se subiese. Se levantó pesadamente del pequeño banquito donde había estado sentada y se subió en el autobús. No había ningún asiento libre. “Genial” dijo para sí misma, pero se sorprendió al ver como un chica, rubia, menudita y de ojos claros levantaba la mano y llamaba a Alice para que se sentase junto a ella.
Extrañada, se señaló a sí misma para asegurarse que la chica rubia le hablaba a ella y al comprobar que sí prácticamente corrió hacia el asiento.

-Gracias – dijo con una sonrisa.
-No te preocupes – la chica rubia igual le sonrió – Soy Lisann… Lisann Appelius, pero puedes llamarme Lis.
-Mucho gusto Lis, yo soy Alice Mc Stewyemer. Pero puedes llamarme Aly – dijo sonriéndola divertida. Y dime, ¿de dónde eres?, jamás te había visto por aquí antes. – dijo haciendo memoria.
-Me acabo de mudar hace una semana y media, vengo de Suiza, a mi madre la trasladaron por el trabajo y me ha traído aquí… - dijo agachando la cabeza.
-Te comprendo perfectamente… – Lis la miró – yo igual me mudé aquí, hace más tiempo que tú, claro… pero igual fue por el trabajo de mis padres, están de sitio en sitio, de casa en casa, de país en país… -suspiró. – no te imaginas cuantas casa he tenido. – rió. Eso a Lis pareció hacerle gracia por lo que igual rió.
Ambas chicas tenían más cosas en común de las que se imaginaban…
Estuvieron hablando y conociéndose hasta que llegaron, Lis le había contado a Alice sobre su vida, ella siempre había vivido en Suiza, hasta hace unas semanas. No conocía a su padre, ya que su madre había sido madre soltera. Tenía una hermanita pequeña llamada Danna que tenía dos añitos. Hasta estaban en la misma clase, por lo que Lis tomaría el lugar de Bill junto a Aly.
Entraron en la clase y todo mundo las quedó mirando, ellas pasaron como si nada y fueron directos a “los asientos de Aly y Bill”, que ahora serían “los asientos de Aly y Lis”. El profesor hizo que Lis se presentara frente a toda la clase, para luego seguir con el tema de química.
Las clases pasaron Lentas y poco sufribles para Lis y Alice; A la pobre se le venía Bill a la cabeza a cada segundo, pero se consolaba a si misma pensando que aquella misma tarde los volvería a ver, iría a su casa, darían un paseo por la cuidad y luego verían una película juntos. Planeaba invitar a Tom y a Laila, y a Lis, solo si ella aceptaba ir... se lo pediría después de clases.


RIIIIIIIIIIIIING RIIIIIIIIIIIING

Marcaba la hora de la salida. Las chicas se levantaron rápido de sus asientos y salieron fuera de la clase, caminaban hacia la puerta mientras hablaban.
-¿Cómo  es que puedes hacerlo? – decía Alice riendo como una loca. Lis era una chica algo traviesa y le contaba sobre las cosas que hacía…
-Se me es natural, no lo controlo... – Ambas reían a todo pulmón mientras todos los demás chicos las miraban con caras raras y de pocos amigos. Terminaron de reír y a Alice se le vino algo a la cabeza:
-Lis, ¿quieres venir hoy a mi casa?
-¡Claro!, me encantaría, luego tu vienes a la mía… - dijo sonriendo… hasta que chocó con alguien
-Fíjate por dónde vas estúpida. – dijo la chica.
-Lo.. lo siento..
-Pero que torp.. – la chica no pudo continuar ya que Alice la cortó.
-Eh, eh.. Laila, ya déjalo, que solo ha pasado a chocar contigo, ni que te hubiera golpeado o manchado el traje. – Dijo Alice a su gemela. Laila suspiró.
-Te veo en casa.- se dio media vuelta y se fue junto a las dos chicas rubias que la seguían en todo momento y a todo lugar. Lis miró extrañada a Alice por como la había defendido.
-¿Cómo lo has hecho?
-Sencillo, solo le he dicho que… - Lis la cortó..
-No me refiero a eso.-Rió.- Me refiero a que ella es de las más populares, típicas chicas sin cerebro ¿no? – Aly asintió. – pues como te has atrevido a hablarle así. – La chica soltó una carcajada. - ¿Qué?
-Que esa popular sin cerebro, como tú dices, es mi hermana gemela.- dijo divertida. Lis se llevó una mano a la boca por la sorpresa.
-Oh… lo siento, no era mi intención llamarla así… ya veía yo que se parecían. Es más, son igualitas… - decía nerviosa…
-No te preocupes… – rió
-Y tú… eres muy diferente… eres…
-Todo lo contrario, creo..
-Pues sí…

Se subieron al autobús y se sentaron en uno de los últimos asientos, conversaron hasta llegar a la parada.
Caminaron hacia la puerta de la casa de Alice y picaron el timbre, unos segundos después abrió Luisa y ellas entraron. Cruzaron el largo pasillo que las llevaba a las escaleras y las subieron para dirigirse al cuarto de Alice, entraron allí y tiraron los bolsos y chaquetas en el piso y se pusieron a conversar. Hasta que la chica escuchó como alguien gritaba su nombre... se asomó en el balcón.

1 comentario:

  1. Hola :)
    Realmente espero que va a responder a esta.
    Por favor, perdona mi español. Yo no hablar o escribir en mucho tiempo

    Es increíble. En esta historia uno de sus protagonistas se llama "Lisann Appelius". Este es el nombre de mi hermana que vive en Alemania. ¿Cómo se te ocurrió con este nombre?
    No es común en absoluto.
    ¿Es usted por casualidad tiene una conexión con ella?

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