CAPITULO 13
¡PIIIPIIIPIIPIII!
El horrible
sonido del despertador que tanto disgustaba, no lo soportaba, lo odiaba. Pero
no había otra manera de despertar… prefería esa, ya que a ella la molestaba Luisa
porque tenía una voz aguda para escucharla tan temprano por la mañana.
Se levantó
aún adormilada y se dirigió al baño, hizo todo lo que debía de hacer y se
vistió, llevaba una camiseta de escote en V, no tan pronunciado color negro,
una falda que le llegaba por el muslo del mismo color que la camiseta, unas
medias a rayas negras con blanco y sus converse negras. Para terminar, se llenó
de laca el cabello y se maquilló los ojos con una gruesa raya negra que hacía
que sus hermosos ojos verdes se vieran más grandes de cómo lo eran
naturalmente.
Salió de su
habitación a tomar desayuno, Luisa había preparado pastelitos de naranja, y sus
padres no estaban, por lo que decidió no desayunar hoy. Salió al salón y buscó
a Laila con la mirada, pero no estaba:
-¡LAILA,
RAPIDO!. ¡QUE YA NOS DEBEMOS IR! – gritaba Alice a viva voz dentro de la casa.
Luisa, que seguía en la cocina, se asomó a la puerta.
-Laila ya se
ha ido.
-Ah...
entonces, iré sola… adiós, Luisa.
Tomó su
bolso y su chaqueta de cuero negra y salió de casa rumbo a la parada de
autobuses que se encontraba del otro lado de la calle, frente a la casa de los
Kaulitz. Se sentó en la pequeña banquita que allí había, y arropándose un poco
más con la chaqueta se quedó inmóvil en el mismo sitio. Pensaba en que haría
hoy, se las tendría que apañar sola, Bill ya no estaría con ella. Y a pesar de
que Bill era popular, no significaba que ella también lo fuese, dudaba mucho en
que alguien se acercase a hablarle… pero debía de ser positiva, aunque
extrañaría mucho a Bill, su voz, su sonrisa, sus palabras, esos gestos que solo
él tenía y que hacía que Alice perdiese la cabeza y que suspirase innumerables
veces, todo… salió de sus pensamientos al ver el autobús frente a ella, las
puertas se abrían para que ella se subiese. Se levantó pesadamente del pequeño
banquito donde había estado sentada y se subió en el autobús. No había ningún
asiento libre. “Genial” dijo para sí misma, pero se sorprendió al ver como un
chica, rubia, menudita y de ojos claros levantaba la mano y llamaba a Alice
para que se sentase junto a ella.
Extrañada,
se señaló a sí misma para asegurarse que la chica rubia le hablaba a ella y al
comprobar que sí prácticamente corrió hacia el asiento.
-Gracias –
dijo con una sonrisa.
-No te
preocupes – la chica rubia igual le sonrió – Soy Lisann… Lisann Appelius, pero
puedes llamarme Lis.
-Mucho gusto
Lis, yo soy Alice Mc Stewyemer. Pero puedes llamarme Aly – dijo sonriéndola
divertida. Y dime, ¿de dónde eres?, jamás te había visto por aquí antes. – dijo
haciendo memoria.
-Me acabo de
mudar hace una semana y media, vengo de Suiza, a mi madre la trasladaron por el
trabajo y me ha traído aquí… - dijo agachando la cabeza.
-Te
comprendo perfectamente… – Lis la miró – yo igual me mudé aquí, hace más tiempo
que tú, claro… pero igual fue por el trabajo de mis padres, están de sitio en
sitio, de casa en casa, de país en país… -suspiró. – no te imaginas cuantas
casa he tenido. – rió. Eso a Lis pareció hacerle gracia por lo que igual rió.
Ambas chicas
tenían más cosas en común de las que se imaginaban…
Estuvieron
hablando y conociéndose hasta que llegaron, Lis le había contado a Alice sobre
su vida, ella siempre había vivido en Suiza, hasta hace unas semanas. No
conocía a su padre, ya que su madre había sido madre soltera. Tenía una
hermanita pequeña llamada Danna que tenía dos añitos. Hasta estaban en la misma
clase, por lo que Lis tomaría el lugar de Bill junto a Aly.
Entraron en
la clase y todo mundo las quedó mirando, ellas pasaron como si nada y fueron
directos a “los asientos de Aly y Bill”, que ahora serían “los asientos de Aly
y Lis”. El profesor hizo que Lis se presentara frente a toda la clase, para
luego seguir con el tema de química.
Las clases
pasaron Lentas y poco sufribles para Lis y Alice; A la pobre se le venía Bill a
la cabeza a cada segundo, pero se consolaba a si misma pensando que aquella
misma tarde los volvería a ver, iría a su casa, darían un paseo por la cuidad y
luego verían una película juntos. Planeaba invitar a Tom y a Laila, y a Lis,
solo si ella aceptaba ir... se lo pediría después de clases.
RIIIIIIIIIIIIING RIIIIIIIIIIIING
Marcaba la
hora de la salida. Las chicas se levantaron rápido de sus asientos y salieron
fuera de la clase, caminaban hacia la puerta mientras hablaban.
-¿Cómo es que puedes hacerlo? – decía Alice riendo
como una loca. Lis era una chica algo traviesa y le contaba sobre las cosas que
hacía…
-Se me es
natural, no lo controlo... – Ambas reían a todo pulmón mientras todos los demás
chicos las miraban con caras raras y de pocos amigos. Terminaron de reír y a
Alice se le vino algo a la cabeza:
-Lis,
¿quieres venir hoy a mi casa?
-¡Claro!, me
encantaría, luego tu vienes a la mía… - dijo sonriendo… hasta que chocó con
alguien
-Fíjate por
dónde vas estúpida. – dijo la chica.
-Lo.. lo
siento..
-Pero que
torp.. – la chica no pudo continuar ya que Alice la cortó.
-Eh, eh..
Laila, ya déjalo, que solo ha pasado a chocar contigo, ni que te hubiera
golpeado o manchado el traje. – Dijo Alice a su gemela. Laila suspiró.
-Te veo en
casa.- se dio media vuelta y se fue junto a las dos chicas rubias que la
seguían en todo momento y a todo lugar. Lis miró extrañada a Alice por como la
había defendido.
-¿Cómo lo
has hecho?
-Sencillo,
solo le he dicho que… - Lis la cortó..
-No me refiero
a eso.-Rió.- Me refiero a que ella es de las más populares, típicas chicas sin
cerebro ¿no? – Aly asintió. – pues como te has atrevido a hablarle así. – La
chica soltó una carcajada. - ¿Qué?
-Que esa
popular sin cerebro, como tú dices, es mi hermana gemela.- dijo divertida. Lis
se llevó una mano a la boca por la sorpresa.
-Oh… lo
siento, no era mi intención llamarla así… ya veía yo que se parecían. Es más,
son igualitas… - decía nerviosa…
-No te
preocupes… – rió
-Y tú… eres
muy diferente… eres…
-Todo lo
contrario, creo..
-Pues sí…
Se subieron
al autobús y se sentaron en uno de los últimos asientos, conversaron hasta llegar
a la parada.
Caminaron hacia
la puerta de la casa de Alice y picaron el timbre, unos segundos después abrió
Luisa y ellas entraron. Cruzaron el largo pasillo que las llevaba a las
escaleras y las subieron para dirigirse al cuarto de Alice, entraron allí y
tiraron los bolsos y chaquetas en el piso y se pusieron a conversar. Hasta que
la chica escuchó como alguien gritaba su nombre... se asomó en el balcón.
Hola :)
ResponderEliminarRealmente espero que va a responder a esta.
Por favor, perdona mi español. Yo no hablar o escribir en mucho tiempo
Es increíble. En esta historia uno de sus protagonistas se llama "Lisann Appelius". Este es el nombre de mi hermana que vive en Alemania. ¿Cómo se te ocurrió con este nombre?
No es común en absoluto.
¿Es usted por casualidad tiene una conexión con ella?