Capítulo ONCE
Era
aquí. Si, este era el lugar que me había dicho Lisa. Lisa es una compañera de
curso… me siento al lado suyo ahora que no hablo con Nina. Y este es un lugar
dónde ponen piercings. Me pondría el del labio. No se lo había dicho a nadie,
sólo a Lisa, y planeaba que fuera así como una sorpresa. Es por eso que me
había venido directo desde la escuela, sin avisar. Sólo esperaba no me doliera
tanto, y vamos, que me quedara bien. La idea era verme linda ¿no? Tragué saliva
y entré al local. Al principio me quedé impactada al ver esos estantes de
vidrio llenos de piercings de todas formas y colores posibles, luego, al darme
cuenta de que la chica que estaba allí me hablaba, alcé la mirada y me pillé
con una versión pelinegra de mi hermana Niki. Piercings, piercings por todas
partes… vaya, muchos en realidad… eso me hizo replantearme si ponerme o no el
del labio. Pero rápidamente llegué a la conclusión de que debía hacerlo… Niki
no habría dudado, por lo tanto, yo tampoco tengo que hacerlo… también puedo ser
valiente y rebelde como mi hermana, es cosa de hacerlo y ya.
La
misma chica fue la que me puso el piercing. Era simpática, me dijo que la
llamara Bobi y estuve mucho tiempo conversando con ella mientras me mostraba
fotografías de tatuajes que ella misma había hecho. Si alguna vez me
hacía uno vendría aquí. Aproveché también de comprarme un arito para mi nariz,
cuando éste ya estuviera mejor lo cambiaría porque no me gustaba mucho el que
tenía ahora.
Bobi
dejó que me fuera cuando llegaron unos chicos y tuvo que atenderlos.
Salí
de allí muerta de hambre. No había comido nada desde el almuerzo y ya me sonaba
la panza. Me alcanzó para comprar un paquete de galletas y una bebida que me
fui mientras caminaba a paso lento hacia la parada.
Mi
teléfono comenzó a sonar, se me cayó la galleta que me estaba metiendo a la
boca y mientras lo buscaba en mi bolsillo se me cayó un poco de bebida.
Contesté.
-¿Aló?
-¿Dónde
estás?-Era mamá.
-Voy
yendo a casa.
-¿En
qué andas, hija?
-Cuando
llegue hablamos, má.-Obvio que tendríamos que hablar, se daría cuenta de que
tenía esta estúpida cosa que me estaba doliendo un montón.
-Vale,
no te tardes.
-No,
mami.-Corté.
Guardé
el teléfono en mi bolsillo y seguí caminando.
Cuando
llegué a la parada, me terminé de comer mis galletitas mientras miraba por si
venía algo que me llevara a casa. Quería llegar rápido porque ya se empezaba a
hacer de noche, como aún no salíamos del invierno… y a demás hacía frío y había
mucho viento.
Guardé
la bebida adentro de mi mochila. Había pasado un autobús pero estaba llenísimo
y no quise subirme. Quería sentarme porque ya estaba cansada y me demoraría en
llegar a casa. A demás, siempre me ha gustado ir sentada, mirando por la
ventana mientras pienso en mis cosas. También me gusta ir en los asientos de
atrás por dos simples razones. Primero, porque la parte de atrás salta más y
eso me gusta y segundo, porque así puedo ver a todos los pasajeros y eso me
tranquiliza. Estúpidas ideas mías, nada más.
Me
crucé de brazos e hice el intento de morderme el labio inferior, pero la zona
de la perforación me dolió. Obligándome a llevarme la mano a la boca para
asegurarme de que nada fuera de lo normal había pasado. Suspiré. Tenía sueño,
quería llegar a casa. A lo mejor hubiese sido conveniente haber tomado el
autobús lleno. Me balanceé sobre mis talones, di media vuelta, aburrida. Y
cuando alcé la mirada me pillé con… Bill.
¿Qué
hacía él aquí? Lo miré sin saber que hacer por unos segundos.
-Hola.-Lo
saludé. Era lo correcto, si, saludarlo.
-Hola.-Me
contestó. Entonces sus ojos fueron a parar a mi nuevo piercing. Me dieron ganas
de cubrirme la boca con la mano.-¿Cuándo te… pusiste eso?-preguntó.
-Hace
un rato.
Silencio.
Largos segundos de silencio.
-Andreas
no va a dejar a tu amiga por más piercings que te pongas.- ¿Perdón? ¿Y a él
quién le había dado a confianza para hablarme sobre eso?
-No
lo hago por Andreas.-Me di media vuelta, dando por finalizada la conversación.
Pero al parecer él no lo entendió porque siguió hablándome.
-Estoy
seguro de que me estás mintiendo.-No le contesté. Decidí que lo ignoraría… o al
menos haría como si lo estuviese ignorando.-Deberías dejar de cambiar por él.
No vas a lograr nada. Digo… llenándote la cara de piercings solamente vas a
lograr que Andreas piense que eres estúpida.
-¿Me
veo como una estúpida?-Me di la vuelta.
-Es
estúpido cambiar para agradarle a otros. ¿O es que piensas que haciéndolo vas a
ser como tu hermana?-Me miró, quizás esperando a que le contestara. Bajé la
mirada, en el fondo sabía que él tenía razón y no me animaba a
admitirlo.-Nicole es como quiere ser, no le importa lo que opinen los demás. Si
Kevin le dijera que se quite un piercing, no lo haría. Porque es simplemente
ella misma. Tú, en cambio, eres lo que otros quieren que seas… no eres auténtica.
Y eso, créeme, sí que es estúpido.-Bill tenía razón. Incluso yo pensaba cómo él
antes de que se me fuera la cabeza a Júpiter y empezara a hacer estupideces sin
sentido. ¿Cómo puedo ser tan tonta?
Sentí
que las mejillas me ardían, que estúpida, estúpida soy. Lo miré, sintiéndome el
ser más inferior del planeta. ¿Es que acaso no podía decirme estas cosas otra
persona que no fuera él? Y es que ni siquiera lo conocía… y esto estaba
resultando ser tan vergonzoso…
-Yo…-Comencé.-Yo…
-No
te preocupes, no voy a decir nada.-Asentí. Enseguida me llevé la mano al labio.
Que horrible se sentía tener eso allí. Después de lo que Bill me había dicho
tenía la sensación de que el piercing me dolía más e incluso estaba más grande
y notorio. Me di la vuelta, tomé una de las bolitas e intenté girarlo. Lo único
que logré fue que me doliera mucho más la zona. Respiré hondo… al no poder
quitarlo comencé a desesperarme. Ya no quería tener esa cosa allí. No quería
tenerla al llegar a casa, no quería tener que explicarle a mamá sobre esto, no
quería que Andreas ni nadie me viera así. Ya no lo quería allí. No.
Ay.
Me miré los dedos. Tenía un poco de sangre… y la cosa esa seguía en el mismo
lugar. Me quedé sin respiración… sangre. ¡Sangre! Abrí los ojos como platos y
comencé a buscar torpemente en mis bolsillos por si encontraba un pedazo de
papel o algo para limpiarme.
-¿Te
lo quieres quitar?- Me preguntó, acercándose. Y me di cuenta de que tendría que
haber hecho todo este show en casa o en cualquier otro sitio menos aquí, al lado
de él. Estaba volviendo a humillarme a mi misma por no haberlo pensado antes.
Por suerte había encontrado un pañuelo de esos que son desechables en el
bolsillo de mi pantalón.- Déjame ver…-Casi me doy un salto cuando sentí que su
mano tocó mi barbilla y alzó mi rostro. Creo que incluso dejé de respirar y
pensar. A demás, estaba bastante cerca. Me tensé. Entonces él tomó el piercing
y ni siquiera lo sentí, ni me di cuenta que ya no estaba allí cuando lo vi en
sus manos. Lo cerró y me lo dio.
-Gra…gracias.-Esto
era de lo más extraño. Incluso me costaba hablar y ¡agh! Odiaba estas
sensaciones, me volvían realmente torpe. Me pasé el pañuelo por la boca.
Llegó
el autobús. Me subí primero y busqué dos asientos desocupados. Cuando me senté
me di cuenta de que eran los mismo de hace unos días. Cuando me hice el de la
nariz. Bill volvió a sentarse a mi lado. Miré por la ventana, jugando con el
piercing entre mis dedos.
Estábamos en la escuela, con todos los
amigos de Niki, Bill incluido. Él estaba al lado mío y disimuladamente nos
tomábamos de la mano entrelazando los dedos. Él acariciaba mi mano despacio y
yo conversaba con los chicos, intentando disimular lo que estaba pasando. Luego
tuvimos que soltarnos… me metí la mano en el bolsillo y saqué de allí un yogur
de frutilla. ¿Un yogur?
-Hey,
despierta. Te bajas aquí.-Abrí los ojos despacito. Miré, examinando la
situación… di un salto al darme cuenta de que estaba sobre su hombro. Tragué
saliva, lo miré avergonzada. ¡Me había dormido sobre su hombro!
-Uy,
lo siento.- Me levanté. Él me dejó pasar.-Adiós.
-Adiós.
-I want to break free from
your lies you’re so self satisfied I don’t need you…-Me gusta Queen. Los
escucho desde hace años, cuando era muy pequeña. Y es que es de esos gustos
musicales que me ha pegado mi madre. Cómo también lo son los Rolling Stones o The Beatles, que si bien son
antiguos, son bastante mejores que la mayoría de las bandas de hoy en día.
Me metí a la boca una cucharada de yogur con cereal. Miré la hora, las nueve y media. No era tarde, pero como ya no tenía nada que hacer y había terminado con todas mis tareas y trabajos, decidí que hoy dormiría temprano y así, quizás, poder andar un poco más despierta mañana. Cerré el nótebook después de apagarlo y salí de la habitación. Bajé las escaleras, Lulu me alcanzó corriendo. Me detuve y me agaché para acariciarla un poco para después seguir con mi camino hacia la habitación de mamá. Cuando llegué me fijé que estaba mirando la TV, uno de esos programas que para mi no tenían sentido pero a ella parecían encantarle: de cocina. Me senté a su lado y a abracé. Me encantaba el olor de mamá, me hacía sentir relajada, protegida. Recuerdo que antes era así con papá también. Mientras él miraba la TV yo me tendía al lado suyo y afirmaba mi cabeza en su pecho mientras él me abrazaba.
Lo extraño.
-Quiero ir a visitar a la abuela el fin de semana-Comentó.
-Genial. ¿Puedo ir?
-Planeo llevar a Alison. Tú tienes que quedarte para cuidar la casa, ya sabes por qué.-Asentí nada convencida. Esto era injusto.
-Pero mamá…- Me quejé-Llevamos a Niki con nosotras, yo también quiero ver a la abuela.
-Ya pronto haremos un viaje todas juntas… planeo que sea por más tiempo, una semana o quizás más. Pero hay que ver el tema de la escuela primero. A demás, no hay suficiente espacio en su casa para tantas personas… tus tíos y primos también estás por allá.-Eso nunca había sido un problemas antes.
-Ah.
-Pero no te preocupes, amor. Iremos todas juntas a Múnich en unas semanas.
-Vale.-Bostecé. Me había entrado sueño y eso que era temprano.
Mamá me obligó a irme a dormir. Pero ya se me habían ido las ganas…
Aún así me acosté. Me cubrí hasta la nariz con las mantas y me hice bolita. Al menos intentaría dormirme pronto. Me esperaba un largo, largo día mañana…
Inevitablemente mi mente fue a parar en lo que había sucedido hoy. Ese estúpido piercing y ese estúpido chico. No entiendo porqué ocurrió lo que ocurrió. Él me hablaba sin dejar de decirme lo estúpida que era mientras yo me quedaba sin palabras para defenderme. ¡En algunos momentos puedo llegar a ser tan tonta!
Pero al fin y al cabo llegué bien a casa. Le dije a mamá que había ido a comprar una libreta que necesitaba y que había tardado porque me había pillado con una compañera de la escuela… y que el puntito rojo que me había quedado en la cara era un granito que me había pasado a llevar con el dedo. No pude haber inventando algo más tonto… pero me creyó.
Tragué saliva. Mi mente fue directo a Bill, de nuevo.
Tampoco es que hubiese estado mal hablar con él… era… extraño. Y se sentía extraño. No lo sé… su forma de ser y esa expresión extraña con los ojos y la forma en como se movían sus labios… lo hacían parecer de otro planeta. Era realmente muy, muy extraño porque nunca había pensado así de alguien. Si, es lindo y todo pero no me parece extraño porque sea lindo. Todo lo contrario, el que sea extraño deja lo “lindo” en segundo plano. No lo sé, quizás sea por su forma de mirar o de decir las cosas. También es extraño pensar en la palabra “extraño” tantas veces.
Sentí que las mejillas me ardieron cuando recordé que me había quedado dormida en su hombro. ¡Qué vergüenza! Ni siquiera nos tenemos confianza o algo así… ugh ojalá no se lo cuente a alguien o creo que moriré. Y ojalá tampoco diga lo de mi intento de piercings. Que estúpida soy. A veces, incluso, me avergüenzo de mi misma. Como ahora.
Oh, Dios… quiero dejar de pensar y quedarme dormida de una vez.
Quiero galletas, quiero visitar a la abuela.
Quiero que los traidores de Andreas y Nina mueran.
Y siguiendo con las cosas que quiero… quiero ver a Bill de nuevo.
Vale, si, lo admito. Tengo ganas de verlo. Y es extraño porque no tengo idea de donde salieron estas ganas tan repentinas y sin sentido. Su rostro se me vino a la mente. Es lindo. Tiene unos lindos ojos marrones más claros que los míos, lleva un piercing en la ceja, cabello negro, linda nariz, lindos labios, linda ropa… lo que no me agrada de él y no es de mi gusto es su maquillaje. No tiene nada de malo y a demás le resalta los ojos… pero no lo sé.
Se me cruzó por la cabeza la idea de que pudiese ser gay. Habría descartado esa idea al instante de no ser porque hace poco habría sufrido un gran trauma relacionado con ese tema. Uno nunca termina de conocer a la gente. Ejemplo: Matt. Así como tampoco se puede confiar en la gente, esto lo digo por Nina. Quien iba a pensar que mi mejor amiga me quitaría a mi chico. Acabó siendo una zorra como todas. La odio. Ella sabía que Andreas era mío. Bah, no mío pero yo lo había visto primero. No es justo que ella se lo quedara.
Bostecé. Mejor me dormía.
Pegué un salto cuando recordé el sueño que había tenido en el autobús, lo había olvidado por completo. Nuestras manos, sus dedos acariciándome… parecía tan real. Y el contacto me había hecho sentir bien. Bueno, en el sueño.
Me pregunté cómo sería tomar su mano en la vida real. Y nunca lo sabría. A no ser que… no. Definitivamente no. Yo nunca me acercaría a ningún amigo de Niki.

Hola! ya he subido el capitulo 27 de just tonight!
ResponderEliminarespero que pases a leer! cuidate! :)
Hola, no sé si es que todabía las andas buscando...
ResponderEliminarPero, por casualidades de la vida, hurgeteando cosas encontré una de tus historias :D
Peeeeero solo hasta el capítulo noventa y pico, la verdad no recuerdo cuantos eran. :$
Asi que solo dime por donde y cuando pueda, los dejo en tus manos... :)
Ah! me olvidaba... la historia es Rette mich. :) Además tengo también una "especial-halloween" y otro corto más..
P/D
Lindas hitorias :)
Gaby
Gracias *-*
EliminarPodrías enviarmelos a karinitha.-@hotmail.com
Te lo agradecería mucho y me salvarías la vida(? :33
Enserio *-*
No quiero que te sientas presionada... pero necesito seguir leyendo, es para mi salud (? No, en serio, esta muy buena esta fic. Besos :)
ResponderEliminarwaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa quiero mas capisss!!!!! D:
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