Epílogo.
- Tom, dice “ feliz cumpleaño”… falta una “s”. – Reclamó Sam, observando con reprovación el pastel que Tom le decorba a Alissa. Una decoración de última hora.
- Pero si no alcaza la “s”. – Se defendió Tom. – A demás… cumple sólo un año, “cumpleaños” es para cuando se cumplen muuuchos años. - Esto comenzaba a ser gracioso.
- No lo creo… quiero que la fotografía salga bien. No podemos tener en el album de fotos el primer cumpleaños de nuestra hija con un pastel mal hecho. – Sam se queja de nuevo.
- Ya no lo podemos arreglar… - Tom se encogio de hombros, mirándola divertido. Bill soltó una risita detrás de mi, tomé sus manos que rodeaban mi cintura y reí con él.
- ¡Mamá, Tom arruinó el pastel de Alissa!. – Chilló Sam.
- ¿Qué Tom arruinó qué?. – Emilie apareció en la cocina, tomada de la mano de su nuevo novio: Jared. Ella y Andreas habían terminado… ambos tenían nuevos novios, aunque yo estaba segura de que seguían queriéndose… aunque Emilie no me lo hubiese confesado aún. ¡No podía creer que fuesen tan tontos!.
- Nada, no arruiné nada. – Se defendió Tom, ahora las dos rubias estaban en su contra.
- El pastel, Emilie…
- ¡Mentira!. – Bill volvió a soltar una risita y tiró de mi. Caminamos juntos hacia la puerta de la cocina, que daba hacia el exterior. Esta casa nueva era genial… ¡Enorme!, con un montón de habitaciones y una cocina gigante, y lo mejor: mi habitación tenía un valcón.
- Pero… ¿Y si comemos la decoración y la hacemos de nuevo?. – Emilie y sus ideas. Su novio se hechó a reír y Sam lanzó un grito que no logré descifrar. Ya estábamos afuera…
- ¿Qué haces hoy en la noche, amor?. – Me preguntó, aún sin despegarse de mi espalda. Apoyé mi cabeza en su pecho e intenté mirarlo, pero el sol me lo impidió, me vi obligada a cerrar los ojos.
- Nada… no lo sé, lo que tu quieras. – Me encogí de hombros divertida. Bill me besó en la cabeza despacito.
- ¿Lo que yo quiera?. – Preguntó con voz sugerente.
- Ajam… - Bill suspiró.
- Ya veré que se me ocurre. – Reí… Bill siempre inventaba planes para los dos, era tan lindo… y original. Definitivamente yo estaba enamorada de él, muy enamorada.
- Pero que sea algo bueno. – Me separó de su cuerpo y em medio segundo ya me había dado media vuelta, haciendome quedar frente a él. Lo observé como una boba… me estaba sonriendo. Yo ya tendría que haberme acostumbrado a sus encantos, llevábamos mucho tiempo juntos… pero no, aún no podía dejar de maravillarme. Con cada gesto, cada palabra o con una simple sorisa, yo me convertía en una completa idiota.
- ¿Alguna vez he hecho algún plan que no te guste?.- Negué con la cabeza. – Cierra la boca, amor… hay moscas. – Se burlón. ¡Con que con esas adaba!. Cerré la boca de golpe, sintiendo como mis mejillas enrojecían al instante. Me dio vergüenza, siempre me hacía lo mismo, esperaba a tenerme como una boba para burlarse de mi, o convencerme de algo. Aparté la mirada y di media vuelta comenzando a caminar… hacia… ninguna parte. – Karla… - Me llamó Bil. No lo miré. Yo estaba “enojada”. - ¿A dónde vas, amor?. – Preguntó entre risas. – Oh, vamos, no te enojes, era una bormita… - Sentí sus pasos detrás de mi. Negué con la cabeza… oh, no… claro que no. Sólo a él le gustaba hacer bromas, yo no podía hacerlas porque él se enojaba. – Karla… - Se apresuró para tomarme de la mano. Intenté soltarme, pero como siempre, se me hizo imposible.
- ¿Qué?. – Pregunté con voz cortante. Bill me tiró, provocando que mi cuerpo chocara con el suyo, olí su aroma, muy cerca de su pecho y su cuello. Era tan irresistible y… aw.
- No sé porqué te ofendes tanto. – Me rodeó con sus brazos sin dejarme escapar. Enrojecí, y el corazón me comenzó a andar rápido. Siempre me pasaba lo mismo, como en el primer día.
- Te burlas de mi. – Me quejé.
- Pero… es con amor… - Rió, tomándome el rostro con una mano, mientras que con la otra me sujetaba de la cintura. Hizo que lo mirara… sentí mi rostro arder más fuertemente. Se mordió el labio inferior, observándome divertido. Él sabía que yo me derretía al ver cualquier gesto de su parte. – Te ves muy graciosa cuando estás sonrojada. – Bajé la mirada. ¡Se burlaba de mi de nuevo!. – Pero también estás linda. – Me besó fugazmente en la nariz. – Te amo, mi vida…- Lo abracé, sin poder resistirme. Levanté la cabeza estirando los labios, quería besarlo. – Es tu turno… - Susurró. ¿Mi turno?... ¡ah, si!.
- También te amo. – Contesté. Entoces él se agachó a mi altura, para asi poder besarme. Creí que iba a ser un beso, beso… un besote, vamos… pero en vez de eso, Bill se separó de mi, y me elevó en el aire, pegándome contra su cuerpo… comenzó a girar. Ya estaba acostumbrada a esto. Reí, apretándo su camiseta entre mis manos. - ¡Bill!. – Me quejé.
- Te amo taaaaanto, tontita. – Me dejó en el suelo, aunque no me solto, no me separó de su cuerpo ni siquiera un milímetro. – Tengo… vacaciones, creo. Son pocos días pero… - Podía ver un matiz de emoción en sus ojos. - ¿Me acompañas?.
- ¿Qué?. – ¿A dónde?.
- Tengo voletos para…
- ¡Karlie, tu papá y Juliette tienen que decirnos algo importante!. – Apareció Emilie en la escena, jodiendo todo el espectáculo.
- Emilie, estoy en medio de…
- ¡Es importante!. – La rubia interrumpió a mi novio, mientras nos hacía señas con las manos para que entráramos en la casa.
- Luego me dices, ¿si?. – Sonreí.
- Claro… - Se acercó a besarme nuevamente…
- ¡Oh, por favoooor!, ¡vengan ya!. – Definitivamente, lo suyo era molestar. Bill se separó de mi, aún sonriendo. Me sonrojé, Emilie nos había visto… y luego soltó mi cintura para poder tomarme de la mano y comenzar a caminar hacia la casa. Entramos detrás de Emilie, como no había nadie en la cocina nos fuimos al salón… estaban todos sentados en los sillones, ¡que eran un montón!. Bill y yo nos fuimos a uno pequeño, Alissa comenzó a gritar en cuanto nos vio, estirándo los brazos.
Es que la pequeña nos tenía mucho cariño, nosotros siempre jugábamos con ella. Me agaché para cogerla, antes de sentarme sobre las piernas de Bill en el sillón.
- ¿Qué es eso tan importante que nos tienen que decir?. – Preguntó Sam. Algo me decía que el sexto sentido de Sam ya sabía cual era la noticia.
- Es… una noticia inesperada. – Comenzó mi papá. Alissa tironeaba los colgantes de Bill, mentras este le susurraba cosas, para que los soltara. Obviamente la bebita no entendía nada de nada. Ella solo quería divertirse.
- ¿Qué noticia?. – Pregunté yo esta vez. Papá me miró… se notaba… emocionado.
- Pues que… Juliette… - Siguió papá.
- Estoy embarazada. – Interrumpió. Abrí los ojos como platos. ¿Cómo?.
- Tendrán un hermanito, o hermanita.
¿Otro bebé más?
¿No eran lo suficientemente viejos como para tener un bebé?.
Sus caras, sus sonrisas y la emoción contenida que podía ver en ellos… me decía que no se trataba de una broma.
Personalmente… creo que la felicidad total si existe. Vivo en la felicidad absoluta, aunque tengo muy claro que no durará para siempre. Sólo espero que no se acabe dentro de poco, porque la verdad es que estoy muy feliz con todo lo que tengo. Un padre genial, una madrastra que me ayuda en las maldades, una hermanastra y mejor amiga, unos amigos incomparables, el mejor novio del mundo… y ahora un nuevo hermanito… o hermanita. No podría pedirle a la vida algo más. Estoy muy agradecida.
La verdad es que jamás pensé que podría llegar a tener una familia así de numerosa, mucho menos pensé que tendría un novio al cual querría tanto, no planeaba enamorarme, ni hacer mejores amigos, ni tener una madrastra. No lo esperaba… ni siquiera lo estaba buscando. Simplemente llegó.
Cuando miro a Bill me siento tranquila. Puedo creer en él… y estoy segura de que lo nuestro durará por mucho tiempo más… recuerdo sus días de “automático”, cuando me observó por primera vez al subir a ese coche… o cuando me gritó en unas cuantas ocaciones antes de ser novios. Ahora todos esos sucesos se habían convertido en recuerdos agradables. Algo lindo que recordar… Me provocaba risa pensar en todas esas veces que me heché a llorar cuando Bill me gritaba. ¡Era tan tonta!, en ese momento me había afectado… pero ahora, mirándolo desde otro punto de vista, todo era diferente. Estábamos unidos, confiábamos en nosotros… el mundo era nuestro. ¿Qué más podria pedir?.
Amor, cariño… sobre todas las cosas, yo creo.
Quizás… tener felicidad eterna es algo difícil. Difícil como hacer que las rubias no sean tan chillonas, que yo no sea tan torpe, que papá no sea tan baboso por Juliette, que Andreas y Emilie se dejen de querer… difícil como hacer que Tom decore bien una torta de cumpleaños, difícil como lograr que Bill olvide a Annie. Tan… pero tan difícil como hacer que Bill deje de ser automático. Una misión casi imposible…
Si, claro.
FIN!!!
TUS FICS SON TAN BELLAS ;O;<3
ResponderEliminarHabía leído tus dics cuando tenia como 13-14 años y este año las volví a leers (ya tengo28) hahaha fue como revivir el pasado. Ojalá algún día podas publicar un libro, tenes demasiado talento escribiendo.🫶🏻
ResponderEliminarSin duda, automatic es mi fav de todas, chica