Más días pasaron… Y todo seguía perfecto. El día 25 de marzo fue muy especial. Bill y yo cumplíamos tres meses. Esta vez Bill me regaló un anillo. Era hermoso… tenia una cosita brillante de color negro en el centro. Yo no era de ese tipo de personas que suelen llevar anillos, collares, pulseras o ese tipo de adornos… por lo que no sabía nada sobre ellos, nunca me habían interesado. Lo más llamativo que traía encima, en algunas ocasiones, eran aros… sólo tenía un par, y eran los mismo que había usado desde el segundo día de nacida. En fin… el anillo que me había dado Bill si lo ocuparía. Todos los días…
… Y sí que lo ocupé todos los días. Jamás se me olvidaba ponérmelo. Y a Bill le encantaba verme con “su” anillo. A demás, se me veía bien… creo. A Emilie le había gustado. Yo me sentía un poquito mal porque no podía comprarle regalos a Bill. Y es que habían dos cosas que no me lo permitían. La primera, no tenía dinero… y la segunda, es que no podía salir de casa. ¿Cómo podía comprarle un regalo entonces?. Lo estuvimos hablando un buen rato… pero Bill tenía muy metida en su cabeza ya idea de que sólo él podía darme regalos… buah, pero en cuanto yo pudiera salir de casa e ir al centro de la ciudad, donde están la mayoría de las tiendas, le compraría un buen regalo. Un regalo genial…
El día 29 de marzo, papá estuvo de cumpleaños. Juliette y Emilie se encargaron de elegir mi regalo. No me gustó mucho lo que eligieron… pero tampoco es que a mi se me ocurriera algo mejor. Con un vino de buena calidad, de esos caros… estaba bien. Creo… papá adoraba los buenos vinos. Celebramos su cumpleaños en casa, con los invitados de siempre. Nos quedamos hasta las tantas de la noche conversando y luego nos fuimos a dormir. Fue estupendo que papá dejara a Bill quedarse. Aunque sus órdenes fueron claras… le dijo a mi novio, que a las dos de la madrugada él tenía que estar en ua de la habitaciones de invitados. Sólo estuvimos media hora juntos. Y como el tiempo se me pasaba tan rápido cuando estaba con él…
El siguiente mes se fue como arena entre los dedos. Pasó tan rápido que ni siquiera me di cuenta cuando ya cumplía cuatro meses con Bill. Lo malo de ese, día… fue que coincidía con un control en el doctor. Por lo que perdimos alrededor de una hora y media metidos en el hospital. Esta vez no nos acompañó nadie más. Y lo bueno, fue que el doctor me examinó la pierna y dijo que ya estaba casi, casi sana. Me dijo también que ya podía caminar, que lo más probable sería que no necesitara terapia y me quitó el yeso. Ahora sólo usaba unas cosas extrañas que se amoldaban a la pierna y eran muy apretadas. Una en la parte de a delante y otra en la parte de atrás. Podía sacarme esa cosa para ducharme, por lo que ya no tendría problemas en ese aspecto. Todo iba mejorando. Por suerte la operación de mi pierna había salido perfecta… gracia a eso ahora me mejoraba. Aunque, bueno… tenía un pedazo de metal en mi cuerpo, una cicatriz de operación en la pierna, pero no me podía quejar. También, me sentí un poco incómoda estando en una habitación sola con el doctor, ese sujeto era amigable pero… era una hombre y no me gustaba que examinara mi pierna. Por lo menos se entretuvo más mirando las radiografías. Después, una vez yo estuve vestida, el doctor dejó pasar a Bill. Le informó sobre mi estado y le dio indicaciones en caso de que me doliera o que se yo. Después nos fuimos a comer algo… y luego Bill me llevó a una especie de zoológico… pero con peces. ¡Muchos peces!, de todos colores, tamaños e incluso un tiburón pequeñito. Fue un día genial, jamás había ido a una de esas cosas.
…
- ¡Ya vienen!, ¡Ya vienen!. – Chilló Emilie apartándose de la ventana. Era 29 de abril, y estábamos todos reunidos en la casa de las rubias… Digo, Andreas, Simone, papá, Emilie, Bill, Georg, Gustav y yo. Esperábamos impacientes a que llegaran Juliette, Tom y Sam del doctor. ¡Hoy se sabía el sexo del bebé!. Y es que estábamos todos muy emocionados. No sabíamos si lo que venía sería un mini-Tom o una mini-Sam. La cosa, es que nos había reunido todos allí, para celebrar fuese lo que fuese. Emilie corrió hacia la puerta y yo apreté la mano de Bill que pasaba sobre mi hombro. ¡Estaba ansiosa por saber!. Los chicos recibieron a gritos a la pareja y a Juliette, que atravesaban la puerta con una sonrisa gigante. Se notaban completamente felices. Observé la pancita de Sam, luego de quitarse el abrigo. Estaba muy redonda y grande… aunque aún faltaban un par de meses para que el bebé naciera.
Todos estaban haciendo preguntas, preguntado que sería… incluso todos se habían levantado de sus asiento, para acercarse a la pareja. Bill y yo observábamos sentados. Luego le daríamos las felicitaciones a los padres. Miré a Bill y él me devolvió la mirada, sonriendo. Luego me dio un beso pequeñito en la frente.
- ¡Oh, vamos!. – Oí las quejas de Andreas, bastante fuertes.
- Sam, Sam… dinos, ¡Sam!. – Chillaba Emilie, agarrándola de la ropa.
- Es… - Habló Sam. Todos se callaron al instante y las miradas se posaron sólo en ella. – Es… - enrojeció por completo. Seguramente se sentía incómoda. Tom le tomó la mano.
- Es nena. – Acabó diciendo él. ¡Una niña!, abrí la boca casi hasta el suelo. ¡Seria una mini-Sam!... ¡Que cosa más hermosa!. ¡Aish!. Todos se lanzaron a abrazar a la pareja, exclamando cosas y haciendo bromas. Luego de que “la masa” de gente se disipara un poco, Bill y yo nos levantamos. Nos acercamos a la pareja… abracé a Tom primero, y este me levantó del suelo, dándome las gracias por las felicitaciones. Luego me dejó en el piso… y es que Tom se notaba tan orgulloso.. seguro le hacía ilusión eso de ser padre. Luego fui a por Sam, quien acaba de soltar a Bill. La abracé como pude, ya que su pancita estaba entre las dos, y luego la acaricié.
- Hola, nena… - Le dije a la pancita. - ¿Cómo la llamarán?. – Les pregunté, mirándolos a ambos. Los dos se miraron y luego volvieron a clavar sus ojos en mí, para contestar:
- Denisse.
- Nicole. – Contestaron a la vez. Vale… no me había quedado muy claro. Sam miró a Tom casi rogándole, pero tom no borraba la sonrisa de su rostro.
- Se llamará Denisse. – Volvió a repetir el chico.
- Yo quiero que su nombre sea Nicole. – Sam llevó sus manos a su pancita.
- Pues a mí me gusta más Denisse. – Le contestó Tom. Abrí los ojos como platos. ¿Y si armaba una pelea?. Quise buscar la solución.
- Y si… y si mejor la llaman… ¿Alissa?. – Solté el primer nombre que se me ocurrió.
- ¿Alissa?. – Preguntó Tom, alzando una ceja.
- A mi me gusta. – Desafió Sam.
- A mi también. – Contestó Tom en el mismo tono desafiante.
- Pues, bien.
- Bien.
- Nos quedamos con Alissa. – Dijo Sam alzando las cejas, mirándome. Quedé en shock… no… quedé más que en shock. Yo sólo había propuesto un nombre para que o se pelearan… y ahora resultaba que querían llamar así a su hija.
- ¿Lo dices de verdad?. – Le pregunté, impactada. Todos se habían quedado en silencio observándonos. Bill me abrazó pasándo su mano por mis hombros.
- Claro. – Contestó Tom.
Wo…wow.
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