14 enero, 2015

Automatic /Capítulo 74

Capitulo 160.

- Entonces… me ayudas, ¿verdad, Juliette?. – Esta asintió, mierandome divertida. Ya le había comentado lo de Bill. Ella abrió la boca, para seguramente decir algo, pero antes de que pudiera decir palabra, picaron el timbre.
- Allí viene. – Alzó las cejas repetidas veces. Me sonrojé.
- Oh, ya basta… y prepárate. – Le hice ojtitos antes de correr hacia la puerta. ¡Dioos!, estaba nerviosa… no sabía que nos diría papá. ¿Y si se enojaba y ni siquiera Juliette podía convencerlo?. No… eso no iba a pasar. Él terminaría aceptándolo todo.
Abrí la puerta… y sí, era Bill. Sentí una sensación extraña en la boca del estómago.
- ¿Quién es?. – Preguntó papá desde su lugar en el sillón. Estaba mirando TV… Hay, Dios…
- Es Bill. – Contesté rápidamente. Le tomé la mano, para hacerlo entrar en la casa. Él se agachó un poquito para juntar nuestros labios despacito.
- ¿Está enojado?.- Me preguntó en voz baja.
- No… Sólo está… relajado, no pasa nada. – Tiré de Bill hacia el salón. Justo en ese momento Juliette apareció frente a nosotros, mirándonos con expresión graciosa.
- ¡Marc, creo que tu hija y Bill tienen algo importante que decir!. – Le gritó a papá, para que le prestara atención. Bill abrió los ojos como platos y apretó más mi mano.
- No te preocupes, Juliette está de nuestro lado. – Susurré en su oído poniéndome de puntillas. Luego suspiré. Ya me empezaba a poner nerviosa, muy nerviosa. Lo único que no quería que pasara era quedarme sin palabras cuando estuviésemos hablando con papá.
- ¿Qué pretenden ahora?. – Se acomodó en el dillón e cuanto nosotros llegamos al salón con Juliette a nuestras espaldas. Nos observó intermitentemente a cada uno y luego bajó la mirada hasta nuestras manos unidas. Frunció el ceño, y yo enrojecí. - ¿Es lo que yo creo?. – Preguntó con voz amenazante. – No quiero que me digan que son novios de nuevo, porque sabes que yo no te lo permitiré, Karlie. – Su expresión me dio miedo. Y no se de donde saqué el valor para poder contestarle.
- Papá… si somos novios de nuevo…
- ¡Sabes que eso no te lo permito!. – Me interrumpió, levantándose del sillón. Lo miré con los ojos abiertos al tope. Pero… pero ¿qué?. ¡Me estaba gritando!.
- Pero, Marc…
- Tu cierra la boca. – Le espetó a mi novio. - ¿No te vasta con todo lo que le has hecho?. – Se puso de pie frente a nosotros. Apreté la mano de Bill. Papá se estaba comportando como un torpe, me estaba comenzaod a enojar con él. ¿Cómo podía hacerme esto?, ¿cómo podía decirle eso a Bill?.
- Cariño… - Juliette entró al ataque… pero papá no se lo permitió.
- ¡No te pongas de su lado!. Karla siempre consigue lo que quiere, ¿te has dado cuenta?. Me desobedeces, antes no eras así, hija. – Puso su dedo índice frente a mi rostro. Fruncí el ceño… me estaba enojando. Y cuando me enojaba… pues yo me enojaba de verdad. - ¡Te lo prohibí y no lo harás!.
- ¡No me grites!. – Chillé, los ojos se me llenaron de lágrimas.
- Cariño, no lo pongas difícil… - Habló Juliette. – Si ellos quieren, estarán juntos igual, al menos te lo están diciendo. ¿O te gustaría que tu hija tuviera un novio a escondidas?. – Papá miró a Juliette con la boca abierta.
- Ese no es el punto. – Contestó secamente. – Yo te dije, Karla, que no quería que Bill y tu estuvieran juntos de nuevo. ¡Me desobedeciste!.
- No le hables así. – Me asusté al escuchar la voz de Bill. No sabía como Bill podía tener el valor para hablarle así a mi padre. – No es su culpa.
- ¿Es tu culpa?, te vas… Te vas de esta casa. - ¡Argh, como lo odiaba!, no podía hacerme algo así.
- ¡Papá!. – Me quejé.
- Marc, no creo que sea correcto que heches a Bill así. ¿Porqué no hablas con él?. – Pero papá estaba muy concentrado en fulminar a mi novio con la mirada que ni siquiera aescuchó a Juliette.
- ¿Porqué te comportas así?. – Le pregunté, con los ojos llenos de lágrimas, yo no quería llorar.
- No quiero que sufras de nuevo… - Me miró. Negué con la cabeza, él no entendía nada. ¡Su supiera entendería todo!. Pero, no… no podía decirle nada. Apreté la mano de Bill.
- ¿Y como crees que me siento ahora?. – Aún intentaba reprimir las lágrimas.
- Cariño, deja de ser tan agresivo… ¿no ves como esta la pobre?, la avergüenzas. ¿Porqué no hablas con Bill?. – Juliette al rescate de nuevo.
- Amor, ella… - Papá miró a Juliette, cambiado su expresión por completo. Cerró la boca en cuanto miró a su esposa. – Bien… - Volvió la vista hacia mi novio. – Lo siento, Bill. – Abrí los ojos como platos. Jamás habría pensado que el poder Juliette sería taaan fuerte.
- Y… - Lo animó ella.
- Y pueden estar juntos. ¡Pero no te pases de listo!. – Volvió a apuntar a Bill. Abrí la boca casi hasta el piso. ¿Así de fácil era todo con una mirada de Juliette?.
- Wow… gracias, papá. – Balbuceé.
- Gracias Marc… - Al parecer Bill estaba igual o más impresionado que yo.
- Pero esta es tu última oportunidad, ¿eh?. Nada más. – Volvió a amenazar.
- Marc… - Se quejó Juliette.
- Está bien, Juliette… - Dijo Bill. – No necesitamos otra oportunidad. ¿O si?. – Me preguntó. Enrojecí…
- N… no. – Negué con la cabeza mirándolo como una boba.
- Que bien… el asunto ya está solucionado. ¿Alguien quiere pastelitos?. - ¿Pastelitos?. Jo… Juliette era más que genial.
- ¿De que son?. – Pregunté, emocionada.
- Naranja. - ¡De naranja!. ¡Pero que día!, definitivamente (y sin contar el incidente de recien), era el mejor día de mi vida.
Comimos los pastelitos… papá y Bill se notaban tensos, y es que la rivalidad entre esos dos era algo demasiado notorio. Pero no le di impotancia… con el tiempo esa rivalidad iría desapareciendo. Si… papá terminaría acostumbrándose de todo esto. Él era así… primero no quería aceptarlo, pero finalmente le terminaba agradando la idea. Y estaba segura que él terminaría queriendo mucho a Bill, porque Bill me quería… y me cuidaba, y me hacía feliz… y papá quería lo mejor para mí, ¿no?.
Cuando ya se hizo de noche, Bill se fue. Lo fui a despedir a la puerta y quedamos para el día sigiente.

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