14 enero, 2015

Automatic /Capítulo 61

Capitulo 137.

Me subí al coche de Tom, al igual que la noche anterior… allí me esperaban Emilie, Andreas y el dueño del vehículo por supuesto.
- Hola. – Saludé a todos en general, intentando acomodar la guitarra en mis piernas. Había olvidado que podía dejarla en la parte trasera del coche. Los chicos me devolvieron el saludo y Emilie no tardó en comenzar a hablarme emocionada sobre las presentaciones y todo eso. Intenté prestarle atención, pero no pude concentrarme en sus palabras. Mi mente estaba demasiado ocupada pensando en lo que podría pasar hoy, me asustaba. Ojala Bill no fuera… Y si era así, yo no pensaba volverme a casa con él.
Ayer, después de consolarme, papá me había regañado por haber haceptado ir con Bill a casa. Yo no le conté nada a cerca de eso… pero él lo supo cuando vio su coche frente a nuestra casa. Supuso enseguida que estaba llorando por su culpa y eso provocó que su odio hacia mi exnovio aumentara otro tanto… si es que eso era posible.
Lo único “bueno” o que podría rescatar de la noche anterior… fue que no lloré al irme a dormir. Me había prometido no hacerlo y lo había podido cumplir. Y es que estaba tan cansada que a penas toqué la cama caí rendida… no soñé nada y no desperté en toda la noche. Y eso fue bastante bueno, ya que últimamente si soñaba… y los sueños terminaban siendo pesadillas.
Al igual que el día anterior, en cuanto entramos al local, Carlos nos alcanzó… sólo que esta vez venía con Paoul y una chica alta de cabello muy rizado color negro.
- ¡Hola!. – Llegó el chico a mi lado, sonriendo ampliamente. Le devolví la sonrisa, embobada… y me puse de puntillas para darle un beso en la mejilla como modo de saludo. Luego de saludarme a mí, saludo a Emilie y Andreas. Sam y Tom ya se habían ido. Tenía la leve sospecha de que a Tom no le agradaba Carlos. Pasó lo mismo con Paoul, nos saludó a todos.
- Esta es Maddy. – Sonrió, abrazando a la chica por la espalda. – Maddy… estas son Karlie, Emilie… y este de aquí es Adreas… el ovio de Emilie.
- Hola. – Saludó Maddy en general. Al menos se notaba simpática.
Carlos me quitó la guitarra y la colgó en su hombro… como si yo no me pudiera una guitarra. Pff. Emilie ya había comenzado una conversación con Maddy…
- Y… ¿Le pediste permiso a tu padre para que te lleve a cenar?. – Y lo recordé. ¡La cena!. Lo había olvidado… había olvidado por completo inventar una excusa y… ¡Ay, Dios!.
- Carlos, yo… - Intenté excusarme…
- Será genial. A demás, tengo algo para ti, para cuando termines tu presentación. – Dijo entuciasmado, tomádome por los hombros y moviendome un poco. Me aparté de él disimuladamente.
- Oye… no…
- Oh, vamos, no seas así. Ve, que te ayudo a acomodar las cosas. – Intenté decirle que no podía ir a cenar con él, pero se me hizo imposible… él no me escuchaba. Lo seguí hasta el pequeño escenario y no articulé palaba mientras conectábamos la guitarra y acomodábamos el micrófono y todo eso.
- Gracias. – Fue lo único que dije al terminar. Luego llegó Emilie. Ya estábamos listas para tocar, pero aún no era la hora.
- Y… ¿Dónde quieres ir a cenar?. – Me preguntó Ilusionado. ¡Ay! Y es que me sentía tan culpable al decirle que no podia ir…. Mejor… mejor si iba. No pasaría nada. Sólo una cena de amigos.
- Em… no lo sé. ¿Nos has buscado un lugar?. – Le pregunté.
- Tengo opciones. – Me sonrió orgulloso.
- Que bien… - Me senté en el taburete y apoyé la guitarra en mis piernas. Quería dar por finalizada la conversación y que él se fuera a serntar de una buena vez, dejándome en paz. Iría a cenar con él, bien… le daría en el gusto. Pero no pasaría nada más que una cena. Tampoco se repetiría. Quizás era necesario dejarle muy claro que yo no quería nada con chicos que no fuese amistad. Pero es que argh… ni siquiera estaba segura de que él quería algo más que amistad no me lo había dicho… aunque lo presentía.
- Entonces… nos vemos después de tu función. – Le guiñó un ojo, mordiéndose el labio inferior. Me quedé embobada observando su rostro. Jamás se compararía con el de Bill… pero… pero estaba guapo. ¡Dios!, acababa de compararlo con Bill sin darme cuenta. ¡Esto se ponía cada vez más feo y desesperante!. Asentí con la cabeza sólo una vez y luego cogí el micrófono para acomodarlo mejor.
- Estoy lista. – Le dije a Emilie, mirándola de reojo. Carlos ya se había ido a sentar en una de las mesas.
- Esperemos un poco… mira. – Murmró. Seguí la dirección de sus ojos… Era Tom. Hacía una seña con la mano… llamaba a alguien. Seguí la dirección de los ojos de Tom y…
¡Todo iba de mal en peor!. Sentí un retorcijón en el estómago y las ganas de salir corriendo de allí fueron mayores. Si anteriormente quería arrancarme de Carlos, ahora también quería arrancarme de los ojos de Bill. No soportaría que él me mirara durante una hora completa, mientras tocaba y cantaba. Me sentiría demasiado torpe y ni podría hacerlo bien.
- Karlie, ignóralo. – Dijo Emilie… como si me hubiese leído a mente. – Está aquí porque es un tonto. Después hablaré con él, no te preocupes… No volverá a aparecer por aquí, ya verás. – Me consoló. Pero era poco lo que Emilie podía hacer. Bill no obedecía órdenes… papá le había dicho que no se acercara a mi. ¿Y qué era lo que había hecho?... vale, él podía venir a un local a tomarse algo… era libre de eso. Pero lo que no podía hacer era llevarme a casa en su coche y encima decirme cosas que me hacían sentir mal.
Me faltó la respiración por un momento, comenzaría a sudar. Que mal…
Me limité a asentir con la cabeza, dándola la razón a Emilie. Aunque yo muy bien sabía que ella no podría hacer nada.
Encendí el micrófono… y el show comenzó.
Creo que estaba más pendiente de evitar a Bill y a Carlos que en cantar y tocar bien. Se me olvidó la letra en algunas partes de las canciones, pero logré disimularlo, sin que el pequeño público se diera cuenta. Improvisé un montón de veces. Y es que estaba tan nerviosa…
El show acabó, y fue en ese momento cuando me di cuenta de que Carlos ya no estaba en la mesa de antes. Es más, no estaba en todo el local. Que bien, se había ido… ojalá le hubiese surgido algo importante. Me bajé del escenario, desconecté la guitarra y la guardé dentro de la funda negra. Tomé mi boso, el cual había estado todo el tiempo a un lado del escenario y me lo colgué en el hombro… luego cogí la guitarra. Pero justo en ese momento…
- Sorpresa. – Ese era Clarlos. Giré la cabeza hacia el lado, y di con… algo… rosa. Me quedé de piedra… ¿Pero qué…? Tardé un poco en darme cuenta de que era un ramo de rosas… muy bonitas.
- Carlos, no tenías porqué… - Tartamudeé. Me quedé en silencio… y luego, escuché un carraspeo detrás de mi.

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